Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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sábado, 7 de septiembre de 2013

Cuando huye el día-Fresas salvajes (Ingmar Bergman, 1957)

La filmografía de Ingmar Bergman es tan extensa, que siempre quedan películas para descubrir. "Fresas salvajes" o, como se la presentó en Argentina, "Cuando huye el día", es una de éllas.
El Dr. Isak Borg (Victor Sjostrom) va a recibir un doctorado honoris causa en la ciudad de Lund. Decide hacer el trayecto desde Estocolmo en su auto y es acompañado por su nuera Marianne (Ingrid Thulin).
Este viaje se vuelve de algún modo, por la magia de Bergman, un bucear en los océanos de su memoria para  cruzarse con diferentes personajes de su vida. Algunos en la realidad, como la visita que hace a su madre y otros a través de sus sueños y ensueños que lo trasladan a su adolescencia y al prado de fresas salvajes.
Es una de las películas más dulces que haya visto de Ingmar Bergman. A pesar que sus eternos conflictos están expuestos de una u otra manera (dos adolescentes que se suman al viaje discuten sobre la existencia de Dios, solo Bergman es capaz de imaginar algo así), hay una dulzura implícita en el tratamiento que hace de este anciano profesor que ha encallecido su alma y carece de emociones y sentimientos.
Como Bergman es la puerta al agujero negro de las emociones y los sentimientos, el pobre profesor no tiene otro remedio que aprender a lidiar con sus recuerdos, tristezas y alegrías.
Súbitamente, uno recuerda un argumento similar. Es un escritor que decide ir con su auto a recibir un doctorado honoris causa en la universidad donde ha estudiado. Sí, acertaron, es de Woody Allen.
Pero volvamos a Bergman. Tiene que haber querido mucho a esta película para ser tan delicado con el viejo profesor. Si bien algunos personajes quedan por el camino afilando cuchillos y masacrándose, lo más importante es que espiritualmente, el viaje del profesor arriba felizmente al cariño y al amor que parecían totalmente perdidos.
En fin, que se trata de una película muy cálida, imaginativa y mucho más movediza de lo que habitualmente son los dramas existenciales que Bergman suele plantear.
No hay mucho para pensar, pero sí hay mucho para disfrutar y sentir de un modo totalmente abierto y sin resquemores, porque por una vez, el lenguaje de Bergman no lastima.
Diez puntos para "Cuando huye el día-Fresas salvajes" apta para toda persona sensitiva que guste del cine.

jueves, 8 de agosto de 2013

Detrás de un vidrio oscuro (Ingmar Bergman, 1961)

Cuando se elige ver una película dirigida por Ingmar Bergman se debe saber que no se va a disfrutar de una historia pochoclera. Ya sea una comedia, como aquella memorable "Sonrisas de una noche de verano" que inspiró a Broadway para el musical "Pequeña música nocturna" donde el gran Stephen Sondheim se consagró con su canción "Send in the clowns" hasta dramas de alta intensidad como el de esta película, donde lo que vamos a presenciar es la vivisección del alma de cuatro seres humanos, según Bergman.
Una vez más este brillante director elige el detonante de una enfermedad psíquica, que puede verse de diferentes maneras, como una esquizofrenia o como la imposibilidad que tienen algunos seres humanos de hacer frente a la vida.
El verdadero título de esta película es "Como en un espejo", vaya a saber en manos de quién se transformó en "Detrás de un vidrio oscuro", podría haber sido "Manzanas rojas en una canasta invernal" y daría el mismo resultado.
En "Como en un espejo", cuatro personajes están atrapados en una isla de esas que Bergman siempre amó, pero que curiosamente describe como una jaula. Con lo cual podemos deducir que todo se ve del color que se lo quiere pintar.
El personaje atormentado por la enfermedad mental es el de Harriet Andersson, pero también su hermano, Lars Passgard, siente que está cayendo en el mismo abismo.
El padre Gunnar Bjornstrand, uno de los grandes actores de Bergman, confiesa en un momento que se quiso suicidar estando en Basilea, Suiza.
Cuando se juntan los pedacitos vemos que todos estos truenos y relámpagos son consecuencia de la gran tormenta que significó la muerte de la madre, también aquejada por una enfermedad mental, aparentemente la misma.
La riqueza que emana de esta película, es de tipo espiritual. Si se puede ver con los sentidos bien abiertos, vamos a recibir muchas brisas y caricias que van a encender todo un campanario en nuestras almas, de alarma y dolor, pero también de alegría.
Un ejemplo, el personaje de Max Von Sydow, otro de los grandes íconos de Bergman, le dice al padre, "llenas tu vacío con el sufrimiento de los demás", aludiendo que en su incapacidad de vivir su propia vida, cubre los vacíos con los dramas que aquejan a los otros.
No voy a hacer aquí el elogio de la brillante dirección de Bergman porque es una verdad de perogrullo, ni de la no menos fantástica fotografía de Sven Nyqvist, pero no dejen de prestar atención a los movimientos de cámara, porque dicen tanto o más que los personajes.
10 puntos para empezar para "Detrás de un vidrio oscuro" o, como debiera haber sido llamada, "Como en un espejo". Y a medida que la vaya digiriendo van a aparecer muchos más puntos con toda seguridad.