"Viaje a Cythera" es un maravilloso ejemplo de como hacer buen cine con una historia relativamente sencilla. Un director de cine, Alexandros, está haciendo el casting para buscar al intérprete de su película y súbitamente lo encuentra en un vendedor callejero.
Luego vemos el regreso del padre de Alexandros en la imagen de la escalerilla de un barco por la que desciende el vendedor callejero, con una valija y el estuche de un violín.
Luego de 32 años en el exilio, un viejo comunista, Spyros, regresa a Grecia y se produce el reencuentro con su familia, Alexandros, su hermana Voula y su madre, Katerina. A esta altura el espectador ya olvidó la película de Alexandros.
La fiesta de bienvenida termina abruptamente cuando Katerina se encierra en la cocina y Spyros se va a un hotel. Alexandros lo acompaña. Spyros le cuenta, "el primer año en el exilio pasa rápido, pero el segundo y el tercero sólo te acompañan los recuerdos de Grecia. Luego aparece una mujer, te cose un botón y hoy tengo otros tres hijos allá en Rusia."
Al día siguiente vuelven al pueblo en el auto de Alexandros. Casi al llegar, en el camino, el auto se para para que Spyros descienda. Mediante silbidos de pájaros se comunica con su amigo de toda la vida, Antonio, que está en el pueblo. Katerina traduce lo que se dicen con silbidos a sus hijos.
Pero en el pueblo están vendiendo las tierras para la construcción de un mega hotel de turismo con el que piensan devolver la vida al pueblo. Spyros se niega a firmar y pone a todo el pueblo en su contra. Y ahí comienzan las recriminaciones, "te fuiste con tu fusil y nunca más regresaste y ahora vuelves para esto".
La casilla donde guarda los instrumentos de labranza es incendiada y la policía quiere detener a Spyros para que declare. Katerina decide quedarse con él en el pueblo.
Pero terminan teniendo que huir del pueblo. Están esperando el tren cuando aparece la policía y lo detienen para expulsar a Spyros del país, ya que ha perdido la nacionalidad griega. Finalmente lo llevan al puerto para embarcarlo en un barco ruso, pero los del barco ruso se niegan a embarcarlo si él no lo solicita.
Spyros termina en una plataforma en medio del mar, en el límite de las aguas territoriales.
Es una película en la que se filma una película que es la película y como tal tiene acontecimientos abruptos y sorpresivos pero como todo está amortiguado por el estilo ascético de Angelopoulos y por una hermosísima fotografía de pueblos envueltos en la neblina o del puerto y barcos bajo la lluvia y de personajes que como que también están envueltos en una fotografía indefinida, la atmósfera se vuelve de ensueño y a pesar de la tragedia que nos cuenta la historia uno no puede más que disfrutar de ese estilo inconfundible de poesía con el que Angelopoulos supo crear sus bellas películas.
Canta Giorgio Dalaras.
Trailer
No hay ninguna posibilidad de que me anime a calificar esta película.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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viernes, 14 de febrero de 2014
lunes, 17 de diciembre de 2012
El viaje de los comediantes (Theo Angelopoulos, 1975)
Esta película, "O Thiasos" que ganó el premio de la crítica en el festival de Cannes en 1975, dura 3 horas y 50 minutos. En ese tiempo, Theo Angelopoulos pinta un mega retrato de la historia de Grecia entre 1939 y 1952 a través de un grupo de actores itinerantes que van de pueblo en pueblo presentando siempre el mismo drama pastoril.
En su camino se cruzan los ocupantes nazis y los griegos colaboracionistas. En el devenir alguno de los actores se va al monte con los partisanos, a otro lo matan los mismos griegos colaboracionistas y también alguno de los mismos actores es un entregador.
Finalmente llega el ejército inglés y expulsa a los alemanes. Inmediatamente se forma un gobierno de coalición para liberar a Grecia donde los puestos son designados por el eterno Papandreu y los partisanos comunistas quedan fuera. Los antiguos colaboracionistas ocupan poco a poco nuevamente sus puestos en la escena política y una dictadura de terror manejada por los ingleses y los fascistas se impone en Grecia.
A través del tiempo de la película son los mismos actores los que pasan por estas situaciones. Narran al espectador como son torturados y la represión brutal contra el pueblo que clama por libertad.
En un momento de la película se ve pasar a un grupo de fascistas por la calle y van cantando lo siguiente:
"Nuestras balas no derramarán una sola gota de sangre griega, mas aplastaremos a los traidores, a los rebeldes y a los comunistas, para devolver a Grecia su libertad". En estos versos está encerrada la paradoja terrible de la "democracia", la "trampa 22" de los aliados.
El ejército inglés repone al rey alemán para regir los destinos de Grecia. Y persigue, tortura y mata a los guerrilleros comunistas griegos que fueron quienes realmente derrotaron al ejército ocupacionista alemán.
Toda esta tragedia está contada con un ritmo lento e inexorable que va marcando para nuestro horror las páginas del destino y el sufrimiento de los pueblos.
La fotografía y el uso constante de los grandes planos panorámicos por donde los actores van moviéndose huyendo o actuando, hacen que la sensación de coro en una tragedia sea muy fuerte.
La iluminación es siempre muy tenue, son tiempos de guerra y de permanecer escondidos. No hay veranos en la película, solo un continuo invierno lluvioso. La fotografía y el color poseen un alto valor estético. Hasta las fotografías de casas en ruinas son un deleite para la vista.
Demás está decir que no es una película recomendable para espectadores poco pacientes. Se requiere de toda la serenidad para seguir estos tiempos lentos cargados de contenidos emotivos, no por lo que se dice sino por lo que se presiente. Gran parte de la película sucede fuera de foco a través de los sonidos, sonido de ejércitos, de bombardeos, de masacres. No hay quejas humanas, no hay llantos ni alaridos. Es un continuo doloroso que nos recuerda al 2do movimiento de la séptima sinfonía de Beethoven.
Sobre 10 puntos este film se merece unos 14 puntos. Para aquellos amantes del cine y con gran sentido artístico, estas tres horas y cincuenta minutos van a ser un regocijo para el alma.
En su camino se cruzan los ocupantes nazis y los griegos colaboracionistas. En el devenir alguno de los actores se va al monte con los partisanos, a otro lo matan los mismos griegos colaboracionistas y también alguno de los mismos actores es un entregador.
Finalmente llega el ejército inglés y expulsa a los alemanes. Inmediatamente se forma un gobierno de coalición para liberar a Grecia donde los puestos son designados por el eterno Papandreu y los partisanos comunistas quedan fuera. Los antiguos colaboracionistas ocupan poco a poco nuevamente sus puestos en la escena política y una dictadura de terror manejada por los ingleses y los fascistas se impone en Grecia.
A través del tiempo de la película son los mismos actores los que pasan por estas situaciones. Narran al espectador como son torturados y la represión brutal contra el pueblo que clama por libertad.
En un momento de la película se ve pasar a un grupo de fascistas por la calle y van cantando lo siguiente:
"Nuestras balas no derramarán una sola gota de sangre griega, mas aplastaremos a los traidores, a los rebeldes y a los comunistas, para devolver a Grecia su libertad". En estos versos está encerrada la paradoja terrible de la "democracia", la "trampa 22" de los aliados.
El ejército inglés repone al rey alemán para regir los destinos de Grecia. Y persigue, tortura y mata a los guerrilleros comunistas griegos que fueron quienes realmente derrotaron al ejército ocupacionista alemán.
Toda esta tragedia está contada con un ritmo lento e inexorable que va marcando para nuestro horror las páginas del destino y el sufrimiento de los pueblos.
La fotografía y el uso constante de los grandes planos panorámicos por donde los actores van moviéndose huyendo o actuando, hacen que la sensación de coro en una tragedia sea muy fuerte.
La iluminación es siempre muy tenue, son tiempos de guerra y de permanecer escondidos. No hay veranos en la película, solo un continuo invierno lluvioso. La fotografía y el color poseen un alto valor estético. Hasta las fotografías de casas en ruinas son un deleite para la vista.
Demás está decir que no es una película recomendable para espectadores poco pacientes. Se requiere de toda la serenidad para seguir estos tiempos lentos cargados de contenidos emotivos, no por lo que se dice sino por lo que se presiente. Gran parte de la película sucede fuera de foco a través de los sonidos, sonido de ejércitos, de bombardeos, de masacres. No hay quejas humanas, no hay llantos ni alaridos. Es un continuo doloroso que nos recuerda al 2do movimiento de la séptima sinfonía de Beethoven.
Sobre 10 puntos este film se merece unos 14 puntos. Para aquellos amantes del cine y con gran sentido artístico, estas tres horas y cincuenta minutos van a ser un regocijo para el alma.
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