Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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lunes, 16 de enero de 2017

Zabriskie Point (Michelangelo Antonioni, 1970) 🌟🌟🌟🌟🌟

¿Será realmente necesario tener muchos años vividos para lograr apreciar las películas de Michelangelo Antonioni?
Creo que esta debe haber sido la tercera o cuarta vez que veía "Zabriskie Point", pero, por primera vez sentí en profundidad lo que Antonioni quiso expresar.
"Zabriskie Point" fue filmada en los tormentosos años 70, cuando los estudiantes de Estados Unidos se rebelaban al orden establecido y ocupaban facultades y literalmente, les importaba un comino qué y cómo debían hacerse las cosas. Antonioni quiere mostrar ese espíritu anárquico y revolucionario que nunca más los estadounidenses han vuelto a vivir.
Mark (Mark Frechette) es un estudiante consuetudinario que está más interesado en las revueltas y manifestaciones que en sus estudios. Con un compañero compran revólveres justificando ante el dueño de la tienda que no van a dejar a sus familias morir en un asalto. El tendero les aconseja, que si matan a alguien, metan el cadaver dentro de la casa, porque sino van a tener problemas.
En el colegio tomado, Mark ve como los policías disparan sobre estudiantes negros que salen huyendo de los gases lacrimógenos y matan a uno. Mark instintivamente saca su revólver y una bala mata a un policía. No ha sido Mark, pero él sabe que ya lo han visto y que no le van a dejar dar explicaciones. Así que huye desesperadamente por Los Angeles, hasta parar en un aeropuerto privado, de donde huye piloteando una avioneta rosa.
Daria (Daria Halprin), es una estudiante de arqueología que está trabajando para un constructor de villas en el desierto californiano (Rod Taylor). Su jefe le pide que vaya con su auto hasta un exótico hotel donde va a tener una reunión de negocios con un grupo interesado en compra de tierras para un emprendimiento.
Daria maneja en medio del desierto cuando Mark comienza a hacer vuelos rasantes sobre su auto. Consigue lo que quiere que es llamar su atención. Finalmente se encuentran en un taller mecánico en medio del desierto donde Mark le pide que lo lleve hasta una estación de servicio para conseguir nafta para el avión.
Y allá van, los dos jovenes rebeldes, contándose sus historias y proyectos.
Hasta que se detienen en un punto donde hay una estela que indica que allí hubo grandes lagunas paleolíticas y que todavía se pueden encontrar restos animales y vegetañes petrificados. El lugar es "Zabriskie Point".
Y es entonces cuando Antonioni despliega toda su imaginación para mostrarnos los hermosos paisajes oníricos con montañas con formas de agujas y de diversos colores. Allí Mark y Daria van a desnudarse, besarse, rodar por las pendientes y hacer el amor con otras muchas parejas alrededor, que no se explica de donde salen, pero que sirven a los fines surrealistas del director.
Finalmente regresan al taller donde Mark dejó el avión y él se despide de Daria porque va a devolver el avión. Hay una escena magnífica con Daria de espaldas, su largo cabello lacio ondeando al viento y como fondo las ramas de los árboles ondeando también al mismo ritmo.
Mark vuelve al aeropuerto donde un montón de policías están esperando al ladrón de la avioneta. Mark aterriza y los autos policiales intentan cortarle el paso, Mark los evita, hasta que un policía le dispara. Daria escucha el relato por la radio, mientras va camino al hotel.
Es aquí donde Antonioni logra comunicar al espectador el sentimiento de desesperanza que envuelve a Daria y al director obviamente y lo hace simplemente con lenguaje cinematográfico.
Daria encuentra a su jefe que le pide que vaya a cambiarse la ropa, pero Daria decide huir de ese hotel. Cuando está a unos metros de la colina de donde cuelga el hotel, Antonioni, con una lucidez magnífica y una anticipación intuitiva, pensemos que fue filmada en 1970, hace que Daria imagine la única solución posible para el estilo de vida estadounidense, que es la explosión en llamas del hotel. Y lo muestra estallar desde varios ángulos diferentes.
El espectador que haya llegado a aprehender todas estas etapas emocionales va a quedar envuelto en las llamas de la explosión espiritualmente.
Las visiones de Daria
Toda la película está magníficamente ilustrada con música de Pink Floyd, pero Antonioni elige para el final nada menos que a Roy Orbison cantando el "Tema de amor de Zabriskie Point", "So young". También David Lynch, pero ya en 1986, va a elegir a Roy Orbison para "Terciopelo azul".
Escena de amor número 4
Diez puntos sobre diez para esta magnífica película de Micheñangelo Antonioni.

domingo, 27 de abril de 2014

Las fresas de la amargura (The strawberry statement) (Stuart Hagmann, 1970)

¡Qué magnífica película!. Todavía la escena final me duele en el cuerpo y espíritu. Cuando se hace esta película, quien escribe tenía 23 años y los personajes tenían 20 años, por lo tanto la identificación era total. Hoy que tengo algunos más, los sigo entendiendo, pero ya con otra mirada, menos pasional.
El título real de la película es "La sentencia de las frutillas" y su razón de ser en la película es porque el rector de la universidad ha dicho que "que los estudiantes tengan una opinión es como que digan que les gustan las frutillas".
Estamos en los años de la gran rebelión estudiantil con tomas de edificios y emisión de opiniones tajantes.
La toma de este colegio, se debe a que el rectorado ha cerrado el patio de juegos de los chicos y se piensa que es para vendérselo a una corporación. Además porque se sabe que el colegio instruye a soldados que van a pelear a Vietnam y algunos pecadillos más del sistema.
Simon (Bruce Davison) es estudiante en esta universidad de San Francisco y participa del team de remo. Es su gran pasión y en realidad ignora absolutamente los aspectos políticos de la huelga a la que incitan los estudiantes. Por curiosidad y espíritu aventurero se inmiscuye en el colegio y queda fascinado por como comparten la toma los estudiantes. Lo nombran miembro del team de alimentos junto a Linda (Kim Darby) y ambos van a iniciar una relación libre y natural.
Pero el clima se ensombrece, el sistema no permite que los estudiantes se metan con sus negocios y llama a la policía y a los gendarmes para desalojar el edificio.
La gran escena final consiste en eso, la entrada de los soldados en la universidad y el desalojo violento de los estudiantes. Es entonces cuando la realidad queda en carne viva.
La gente que curiosea desde afuera emite sus opiniones al respecto, como si estuvieran ante una gran pantalla de televisión. Hay quienes alientan a los estudiantes encendiendo velas y los del team de atletismo que los quieren moler a golpes.
Toda la película está llena de música de los años sesenta, el tema principal lo canta la activista india Buffy Sainte-Marie y es un tema de Joni Mitchell, "The circle game". También hay música de Neil Young, de Crosby Stills y Nash y el gran "Something in the air" en la versión de Thunderclap Newman. Y como si fuera poco los estudiantes cantan "Give peace a chance" de Lennon y McCartney.
La dirección mantiene un ritmo impecable que va in crescendo hasta el desenlace final donde la violencia se desata. La película ganó el gran premio del jurado de Cannes, pero su director no volvió a filmar. Pequeñas delicias del sistema capitalista.
Escena final (11:38)
Buffy Sainte-Marie "Circle game"
Como 120 puntos para Stuart Hagmann y esta versión de la rebelión estudiantil de los años sesenta que quedará fresca en la memoria de quienes hayan visto la película.

martes, 26 de febrero de 2013

El volar es para los pájaros (Brewster McCloud) (Robert Altman, 1970)

Hace muchos años, cuando se estrenó en los cines, ví por primera vez esta película. En esa oportunidad me dejó absolutamente asombrado. Quedé fascinado por la originalidad y la narrativa de Robert Altman. Pasaron los años y este acuariano de Houston (Texas) nunca dejó de asombrarme con cada nueva película que veía.
Después de 40 años la vuelvo a ver y nuevamente la ironía, la crítica feroz y el sano humor con que Altman se divierte hacen que mi alma se ilumine de alegría.
Desde el personaje del disertante que interpreta a las mil maravillas René Auberjonois:
"También podemos mencionar el daño mortal que el hombre está haciendo al medio ambiente de las aves comparado con las triviales molestias que éllas le causan al hombre. Quizá algún día sea necesario construir enormes recintos ambientales para proteger tanto al hombre como a las aves. Pero entonces sería dudoso si el hombre dejaría a las aves entrar..."
hasta el adolescente (Bud Cort) cuyo único objetivo en la vida es volar.
Esta retórica Altman la transforma en película y no precisamente en una película filosófica o ambientalista sino en una comedia ácida y crítica de la sociedad que lo rodea. No queda títere con cabeza.
La dama filántropa que canta el himno (pésimamente) en todos los partidos que se celebran en el Domo del pueblo acompañándose de su propia orquesta de negritos, hasta el cuerpo mayor de la policía municipal, inútiles y burócratas. Desde el prestamista que recolecta sus ganancias en los geriátricos, hasta los políticos interesados en figurar. Lo más asombroso es que no escape de esta acidez el personaje de la chica a quien Shelley Duvall, en su presentación en cine, le presta su natural gracia, la misma con la que personificó a Olivia en otra película de Altman, "Popeye".
Lo mejor de todo esto es que en ningún momento Altman abandona ese lenguaje socarrón y divertido. Por ejemplo compara a los caracteres con especies de aves. El guardián del domo es un casuario.
El que no la haya visto se ha perdido algo realmente importante. Pero todavía se está a tiempo. Aunque no creo que una película de 1970 aparezca sobre las alfombras callejeras, aún puede que se la consiga en algún videoclub artístico.
Sobre 10 puntos, "El volar es para los pájaros" se merece unos cuantos más, así que no vamos a decir cuántos. Que cada uno que la vea coloque su propia calificación.