Esta es una extraordinaria comedia poética del director Shunji Iwai. El guión, escrito por él mismo se basa en un corto que había filmado con anterioridad, pero todo brota de su misma imaginación. Cuenta la historia de unos días después de terminadas las clases, en la vida de dos adolescentes quinceañeras, Hana (Anne Suzuki) y Alice (o Arisu en japonés) (Yu Aoi), pero lo que es excepcional del guión y de la película, es que las presenta tal como dos quinceañeras deberían ser. Sus ideas, sus comportamientos, sus gustos. Todo está perfectamente delineado en la película.
Durante las 2 horas y 15 minutos que dura la película, el espectador va a asistir a toda clase de situaciones que se presentan en la vida de dos adolescentes. Por ejemplo, enamorarse del mismo muchacho, Masashi Miyamoto (Tamahiro Kaku) y las mentiras que construyen casi un universo paralelo para convencer al muchacho que está enamorado de éllas.
Sus experiencias en las clases de ballet y en el mundo de la publicidad, al que Alice quiere incorporarse.
Todo esto actuado y dicho con todo desparpajo, como la madre de Alice y su "novio". O como su padre que le regala en una escena hilarante, una lapicera estilográfica, que él sabe que no va a usar, pero que si la guarda adecuadamente, cuando la vea, va a recordar a su padre.
Lo esencial de la historia, para el director, va a ser realmente inexplicable, pero si el espectador realmente capta escena por escena, diálogo por diálogo, la verdad de la vida en toda su poesía va a explotar con alegría en su corazón.
Trailer en japonés.
La audición de Alice (subtitulada en inglés)
Nueve puntos sobre diez para esta deliciosa realización de Shunji Iwai que el espectador va a disfrutar em toda su bella inocencia,
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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jueves, 28 de febrero de 2019
domingo, 24 de febrero de 2019
Place Publique (Llenos de vida) (Agnes Jaoui, 2018) 🌟🌟🌟🌟🌟
Agnes Jaoui es una de mis realizadoras favoritas. El estilo de su cine, como el de Danielle Thompson, responde a los cánones que sentaron Robert Altman y Alain Resnais para los films corales.
Los films corales tienen como norma contar con espléndidos guiones donde el rol principal va saltando de uno a otro de los personajes, con historias diferentes que normalmente se entrecruzan para semejar la vida real donde, como abejas en una colmena, cada individuo va tejiendo su propia red, muchas veces con ayuda o en detrimento de la de su vecino.
En "Place Publique" (he decidido utilizar el título original ya que el español, "Llenos de vida", me parece deprimente), los autores del guión, Jean-Pierre Bacri y Agnes Jaoui, llevan su estilo al paroxismo del delirio, donde los dardos hacia nuestra cultura burguesa, cruzan la pantalla de lado a lado hasta dejarla más agujereada que un queso.
Nathalie (Lea Drucker) acaba de mudarse de Paris a una encantadora villa de la campiña y lo celebra con una gran fiesta donde están todos invitados. Ella es productora de programas para la radio y la televisión y por lo tanto muchos de los invitados son artistas conocidos. También por supuesto, invita al socio de su programa más exitoso, Castro (Jean-Pierre Bacri) quien llega en su auto conducido por su chofer, Manu (Kevin Azais). Castro es simplemente inaguantable. Es por esa razón que su ex-mujer, Helene (Agnes Jaoui), hermana de Nathalie, viene riéndose por el camino de una entrevista radial donde Castro opina sobre el nuevo libro de su hija Nina (Nina Meurisse) y sobre los conflictos con la edad. Helene viaja con su pareja Vincent (Eric Viellard). Vincent se va a pasar toda la película presionando a Helene para que le diga a Castro que ella chocó su auto al estacionar.
La pareja de Castro, Vanessa (Helena Noguerra), es una mujer joven algo cansada de los celos y persecuciones de Castro. A todo esto, Samantha (Sarah Succo), contratada como camarera, se va a pasar toda la noche tomando fotos y grabando videos que luego subirá a Internet.
Impecablemente filmada, con un ritmo delicioso, esta película no cansa ni aburre. Puede ser que haya espectadores para los cuales el fino humor de la pareja Bacri-Jaoui no sea suficiente estímulo para disfrutar de la película. Queda la maravillosa fotografía y una banda de sonido espléndida, donde teniendo como excusa la fiesta, desfila una colección de hermosos temas, además de los interpretados en el film.
Las actuaciones son espléndidas y deduzco que se deben haber divertido mucho, mucho, haciendo esta película.
Trailer (subtítulos en portugués)
Diez puntos sobre diez para una deliciosa película que bien vale la pena disfrutar más de una vez.
Los films corales tienen como norma contar con espléndidos guiones donde el rol principal va saltando de uno a otro de los personajes, con historias diferentes que normalmente se entrecruzan para semejar la vida real donde, como abejas en una colmena, cada individuo va tejiendo su propia red, muchas veces con ayuda o en detrimento de la de su vecino.
En "Place Publique" (he decidido utilizar el título original ya que el español, "Llenos de vida", me parece deprimente), los autores del guión, Jean-Pierre Bacri y Agnes Jaoui, llevan su estilo al paroxismo del delirio, donde los dardos hacia nuestra cultura burguesa, cruzan la pantalla de lado a lado hasta dejarla más agujereada que un queso.
Nathalie (Lea Drucker) acaba de mudarse de Paris a una encantadora villa de la campiña y lo celebra con una gran fiesta donde están todos invitados. Ella es productora de programas para la radio y la televisión y por lo tanto muchos de los invitados son artistas conocidos. También por supuesto, invita al socio de su programa más exitoso, Castro (Jean-Pierre Bacri) quien llega en su auto conducido por su chofer, Manu (Kevin Azais). Castro es simplemente inaguantable. Es por esa razón que su ex-mujer, Helene (Agnes Jaoui), hermana de Nathalie, viene riéndose por el camino de una entrevista radial donde Castro opina sobre el nuevo libro de su hija Nina (Nina Meurisse) y sobre los conflictos con la edad. Helene viaja con su pareja Vincent (Eric Viellard). Vincent se va a pasar toda la película presionando a Helene para que le diga a Castro que ella chocó su auto al estacionar.
La pareja de Castro, Vanessa (Helena Noguerra), es una mujer joven algo cansada de los celos y persecuciones de Castro. A todo esto, Samantha (Sarah Succo), contratada como camarera, se va a pasar toda la noche tomando fotos y grabando videos que luego subirá a Internet.
Impecablemente filmada, con un ritmo delicioso, esta película no cansa ni aburre. Puede ser que haya espectadores para los cuales el fino humor de la pareja Bacri-Jaoui no sea suficiente estímulo para disfrutar de la película. Queda la maravillosa fotografía y una banda de sonido espléndida, donde teniendo como excusa la fiesta, desfila una colección de hermosos temas, además de los interpretados en el film.
Las actuaciones son espléndidas y deduzco que se deben haber divertido mucho, mucho, haciendo esta película.
Trailer (subtítulos en portugués)
Diez puntos sobre diez para una deliciosa película que bien vale la pena disfrutar más de una vez.
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martes, 6 de febrero de 2018
Toc Toc (Vicente Villanueva, 2017) 🌟🌟🌟
Pocas veces tengo la oportunidad de incluir en este blog una comedia, por eso celebro que a Vicente Villanueva se le haya ocurrido trasladar al cine la excelente comedia teatral del humorista francés Laurent Baffie.
No es fácil trasladar este guión al ojo móvil de la cámara cinematográfica, ya que uno de los aciertos de la puesta teatral es justamente la escenografía plana del escenario, donde todos los personajes juegan sus roles simultáneamente para solaz del espectador.
Dejando este aspecto de lado, que es uno de los que inclinará a los espectadores a volver a ver el espectáculo teatral (en Buenos Aires está en su novena temporada y en Madrid en la octava), debo decir que aún "Toc Toc" sigue dando sus frutos.
Como probablemente no todos los lectores conozcan el argumento, para situar al posible espectador, debo decir que la película narra el encuentro forzado de 6 enfermos de Trastornos Obsesivos Compulsivos (de allí lo de TOC), en el consultorio de un psicólogo de fama cuyo avión se ha demorado y no llegará en horario para la consulta. Otro de los sinsabores para los pacientes, es que a todos se los ha citado en el mismo turno, según la secretaria (Inma Cuevas) debido a un error de un nuevo software para reserva de turnos.
Allí se encontrarán entonces Fernando (Oscar Martínez) aquejado del síndrome de Tourette, Emilio (Paco León), aquejado de un trastorno que lo lleva a coleccionar todo tipo de cosas y a hacer cuentas mentales sobre registros absurdos, Blanca (Alexandra Jiménez), obsesionada con las bacterias, hongos y todo tipo de virus, Ana María (Rossy de Palma) atrapada en controles eternos sobre las cerraduras y refugiada en la religión de forma compulsiva, Rocío (Carolina Lapausa) repetidora incansable y Otto (Adrián Lastra) ordenador implacable a quien las rayas en el piso tienen atrapado en una prisión de saltos mortales.
Todos ellos, acompañados de un texto memorable, van a hacer la diversión de los espectadores durante la hora y media de duración.
Algunos errores: la obsesión por mostrar en detalle el efecto de los TOC's en los pacientes. El excesivo movimiento de cámaras como para demostrar que no se trata de teatro filmado.
Pero aún así el espectáculo resulta atrayente y divertido. El oficio de los actores sostiene la película en gran parte y es así como debe ser.
Trailer
Siete puntos sobre diez para esta divertida versión fílmica de "Toc Toc".
No es fácil trasladar este guión al ojo móvil de la cámara cinematográfica, ya que uno de los aciertos de la puesta teatral es justamente la escenografía plana del escenario, donde todos los personajes juegan sus roles simultáneamente para solaz del espectador.
Dejando este aspecto de lado, que es uno de los que inclinará a los espectadores a volver a ver el espectáculo teatral (en Buenos Aires está en su novena temporada y en Madrid en la octava), debo decir que aún "Toc Toc" sigue dando sus frutos.
Como probablemente no todos los lectores conozcan el argumento, para situar al posible espectador, debo decir que la película narra el encuentro forzado de 6 enfermos de Trastornos Obsesivos Compulsivos (de allí lo de TOC), en el consultorio de un psicólogo de fama cuyo avión se ha demorado y no llegará en horario para la consulta. Otro de los sinsabores para los pacientes, es que a todos se los ha citado en el mismo turno, según la secretaria (Inma Cuevas) debido a un error de un nuevo software para reserva de turnos.
Allí se encontrarán entonces Fernando (Oscar Martínez) aquejado del síndrome de Tourette, Emilio (Paco León), aquejado de un trastorno que lo lleva a coleccionar todo tipo de cosas y a hacer cuentas mentales sobre registros absurdos, Blanca (Alexandra Jiménez), obsesionada con las bacterias, hongos y todo tipo de virus, Ana María (Rossy de Palma) atrapada en controles eternos sobre las cerraduras y refugiada en la religión de forma compulsiva, Rocío (Carolina Lapausa) repetidora incansable y Otto (Adrián Lastra) ordenador implacable a quien las rayas en el piso tienen atrapado en una prisión de saltos mortales.
Todos ellos, acompañados de un texto memorable, van a hacer la diversión de los espectadores durante la hora y media de duración.
Algunos errores: la obsesión por mostrar en detalle el efecto de los TOC's en los pacientes. El excesivo movimiento de cámaras como para demostrar que no se trata de teatro filmado.
Pero aún así el espectáculo resulta atrayente y divertido. El oficio de los actores sostiene la película en gran parte y es así como debe ser.
Trailer
Siete puntos sobre diez para esta divertida versión fílmica de "Toc Toc".
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miércoles, 22 de febrero de 2017
Ya es mañana en Hong-Kong (Emily Ting, 2015) 🌟🌟🌟
Muy al estilo de Richard Linklater y su saga de "Después del ...", Emily Ting retoma la proposición de realismo en cine para mostrarnos la vida y proyectos de dos treintañeros estadounidenses expatriados a Hong-Kong.
También como en las películas de Linklater, la película es casi una excusa para mostrarnos los atractivos de esta extraña ciudad del Oriente.
Muy occidentalizada, pero donde aún la mayoría de la población no sabe hablar inglés y el idioma cantonés es algo opuesto a nuestras costumbres occidentales.
A través de dos encuentros casuales, separados por tres años, Ruby (Jamie Chung) una hermosa californiana nieta de chinos emigrados a Estados Unidos y Josh (Bryan Greenberg) un neoyorquino de familia judía emigrado a Hong-Kong para trabajar en su especialidad financiera para el banco HSBC, comparten sus historias, bueno, poco a poco.
El gran logro de la película, está en la facilidad con que se suceden los diálogos, la fluidez con que estos dos seres humanos casi se comunican entre sí, unidos por el lenguaje en común.
Los dos están comprometidos y sienten vergüenza por lo que viven como una traición a sus respectivos.
Caminando por las calles de Hong-Kong, con sus escaleras mecánicas y barrios típicamente occidentales, pero pintados de chino.
El espectador va a disfrutar de esta sencilla película en la que poco y nada es lo que sucede, sino los hechos de un encuentro casual entre dos seres humanos, sus historias y sus proyectos.
Ruby diseña animales de peluche y es muy graciosa la escena cuando se encuentra a sus creaciones copiadas por el ingenio chino en un puestito callejero. "Qué debería hacer, llamar a la policía", le pregunta a Josh.
Excelentemente bien filmada, con una dirección de fotografía brillante y un ritmo difícilmente igualable, la película se desliza fácilmente entre las mentes de los espectadores. Un espectáculo digno de ser visto.
Trailer (en inglés)
7 puntos sobre 10 es mi calificación para esta divertida comedia humana.
También como en las películas de Linklater, la película es casi una excusa para mostrarnos los atractivos de esta extraña ciudad del Oriente.
Muy occidentalizada, pero donde aún la mayoría de la población no sabe hablar inglés y el idioma cantonés es algo opuesto a nuestras costumbres occidentales.
A través de dos encuentros casuales, separados por tres años, Ruby (Jamie Chung) una hermosa californiana nieta de chinos emigrados a Estados Unidos y Josh (Bryan Greenberg) un neoyorquino de familia judía emigrado a Hong-Kong para trabajar en su especialidad financiera para el banco HSBC, comparten sus historias, bueno, poco a poco.
El gran logro de la película, está en la facilidad con que se suceden los diálogos, la fluidez con que estos dos seres humanos casi se comunican entre sí, unidos por el lenguaje en común.
Los dos están comprometidos y sienten vergüenza por lo que viven como una traición a sus respectivos.
Caminando por las calles de Hong-Kong, con sus escaleras mecánicas y barrios típicamente occidentales, pero pintados de chino.
El espectador va a disfrutar de esta sencilla película en la que poco y nada es lo que sucede, sino los hechos de un encuentro casual entre dos seres humanos, sus historias y sus proyectos.
Ruby diseña animales de peluche y es muy graciosa la escena cuando se encuentra a sus creaciones copiadas por el ingenio chino en un puestito callejero. "Qué debería hacer, llamar a la policía", le pregunta a Josh.
Excelentemente bien filmada, con una dirección de fotografía brillante y un ritmo difícilmente igualable, la película se desliza fácilmente entre las mentes de los espectadores. Un espectáculo digno de ser visto.
Trailer (en inglés)
7 puntos sobre 10 es mi calificación para esta divertida comedia humana.
domingo, 4 de septiembre de 2016
Café Society (Woody Allen, 2016) 🌟🌟🌟
Y así cumple Woody Allen con su anual entrega fílmica. Como de costumbre cuando él no actúa, elige a un actor para cubrir su papel, en este caso es Jesse Eisenberg quien se hace cargo de actuar de Woody Allen en el personaje de Bobby y lo hace a las mil maravillas.
Pero una película de Woody Allen es siempre algo más que su personaje y en este caso nos ofrece una entrega algo amarga del sabor de la vida.
Aunque como en Woody Allen siempre impera el ritmo de comedia, está todo contado de una manera liviana y casi graciosa. Digo casi, porque no hay muchos momentos realmente cómicos en la película, salvo dos o tres chistes sobre judíos. Lo que impera es un ritmo, a veces demasiado rápido y un sucederse de cosas que, si bien no hacen al trasfondo del drama, enganchan las escenas para que todo termine pareciendo realidad.
Una realidad muy de Woody Allen, pero que imita demasiado a la vida real.
Por de pronto la película es una excusa para burlarse de los cholulos de las figuras de Hollywood y de Nueva York. Todos los chismes de sociedad sirven como excusa para exponer hasta el tuétano la frivolidad y falta de humanidad de esa farándula que vive de party en party y de mujer en mujer.
La mujer en cuestión es la hermosísima Kristen Stewart (Vonnie), a quien habíamos visto en "Las nubes de Sils Maria" de Olivier Assayas y a quien no habíamos visto en los episodios de una serie sobre vampiros juveniles. Que de una excelente actriz estamos hablando no cabe la menor duda y no hacen falta muchas escenas para que nos lo demuestre.
El tercero en discordia (y lo es realmente en la película), es Steve Carrell a quien finalmente podemos ver haciendo un papel en serio, lejos de tantas tonterías.
El fan de Woody Allen va a disfrutar de esta película porque tiene todos los condimentos para pasar un buen rato de cine. Al que no es fan puede ser que le parezca particularmente desconexa. Que no se asombre porque realmente lo es. La historia vuela con tanta velocidad que los hechos se suceden sin dar una pausa para el respiro. Quizás sea otra de las excelencias de Woody Allen.
Hay que destacar las magníficas actuaciones de Jeannie Berlin como la madre judía de Bobby, cada aparición suya en la película es hilarante y fantástica y de Corey Stoll, como el gangster judío Ben hermano de Bobby.
También se luce por su hermosa sonrisa Blake Lively como Veronica, la esposa de Bobby.
Trailer
Vayan siete puntos para una excelente, no novedosa, comedia de Woody Allen
Pero una película de Woody Allen es siempre algo más que su personaje y en este caso nos ofrece una entrega algo amarga del sabor de la vida.
Aunque como en Woody Allen siempre impera el ritmo de comedia, está todo contado de una manera liviana y casi graciosa. Digo casi, porque no hay muchos momentos realmente cómicos en la película, salvo dos o tres chistes sobre judíos. Lo que impera es un ritmo, a veces demasiado rápido y un sucederse de cosas que, si bien no hacen al trasfondo del drama, enganchan las escenas para que todo termine pareciendo realidad.
Una realidad muy de Woody Allen, pero que imita demasiado a la vida real.
Por de pronto la película es una excusa para burlarse de los cholulos de las figuras de Hollywood y de Nueva York. Todos los chismes de sociedad sirven como excusa para exponer hasta el tuétano la frivolidad y falta de humanidad de esa farándula que vive de party en party y de mujer en mujer.
La mujer en cuestión es la hermosísima Kristen Stewart (Vonnie), a quien habíamos visto en "Las nubes de Sils Maria" de Olivier Assayas y a quien no habíamos visto en los episodios de una serie sobre vampiros juveniles. Que de una excelente actriz estamos hablando no cabe la menor duda y no hacen falta muchas escenas para que nos lo demuestre.
El tercero en discordia (y lo es realmente en la película), es Steve Carrell a quien finalmente podemos ver haciendo un papel en serio, lejos de tantas tonterías.
El fan de Woody Allen va a disfrutar de esta película porque tiene todos los condimentos para pasar un buen rato de cine. Al que no es fan puede ser que le parezca particularmente desconexa. Que no se asombre porque realmente lo es. La historia vuela con tanta velocidad que los hechos se suceden sin dar una pausa para el respiro. Quizás sea otra de las excelencias de Woody Allen.
Hay que destacar las magníficas actuaciones de Jeannie Berlin como la madre judía de Bobby, cada aparición suya en la película es hilarante y fantástica y de Corey Stoll, como el gangster judío Ben hermano de Bobby.
También se luce por su hermosa sonrisa Blake Lively como Veronica, la esposa de Bobby.
Trailer
Vayan siete puntos para una excelente, no novedosa, comedia de Woody Allen
domingo, 17 de julio de 2016
Absolutamente todo (Terry Jones, 2015) 🌟🌟🌟🌟🌟
Hace muchos, muchos años, que no me reía tanto en cine como con esta película. Con este comentario ya no hace falta añadir algo más, está todo dicho. El director de "Los caballeros de la mesa cuadrada", "La vida de Brian" y la magnífica "El sentido de la vida", nos regala esta increíble película cómica que supera en buen humor a muchas otras de su escuela.
Un comité de extra terrestres (cuyas voces son las de John Cleese, Michael Palin, Eric Idle y Terry Gilliam, más conocidos por su grupo los Monty Python) toma la decisión de aniquilar el planeta tierra. Pero para cumplir con todos los requisitos intergalácticos deben someter previamente a sus habitantes a un test de moralidad. Deben discernir si son capaces de distinguir entre el bien y el mal. Se elige a un habitante de la tierra al azar y se le envían poderes como para poder realizar "absolutamente todo".
El habitante elegido resulta ser Neil (Simon Pegg) quien comparte el departamento con su perro Dennis. Cuando Neil exclame "porqué no hablarás para que te entienda", la voz de Dennis será la de Robin Williams, solamente el genial Robin Williams puede personificar a un perro.
Neil está enamorado de su vecina, Catherine (Kate Beckinsale), quien tiene sus propios problemas en el estudio de televisión donde tiene a cargo la producción de un programa sobre literatura, en el que, como le dice su jefe, no se debe hablar de libros porque no es lo que la gente quiere.
En el estudio se le presenta Grant (Rob Riggle) un militar estadounidense que viene persiguiendo a Catherine desde USA para que sea su novia.
Neil es profesor en un colegio secundario y justamente, su primer deseo se va a ejecutar cuando exclame delante de su compañero Ray (Sanjeev Bhaskar), "que mi clase sea destruída por un ovni".
De allí en más se van a suceder los enredos, las confusiones y otras situaciones verdaderamente cómicas, a causa de los super poderes de Neil.
Para el espectador que busque divertirse sin tener que verse forzado a aceptar violencia, pornografía ni sketchs remanidos, "Absolutamente todo" va a ser realmente absolutamente todo.
Con libro del mismo Terry Jones y Gavin Scott, se mueve por sí misma esta producción genial digna del humor de los antológicos Monty Python, pero con la mirada hilarante de Terry Jones.
Con música de George Fenton y fotografía de Peter Hannan, esta película tiene todos los elementos para hacer pasar un buen rato de diversión hasta al espectador más amargado.
Trailer
La escala de calificación que elegí para mi blog va desde 1 hasta 10, pero para esta película la voy a modificar. De 1 a 100 y recibe.... 98 puntos. Disfrútenla.
Un comité de extra terrestres (cuyas voces son las de John Cleese, Michael Palin, Eric Idle y Terry Gilliam, más conocidos por su grupo los Monty Python) toma la decisión de aniquilar el planeta tierra. Pero para cumplir con todos los requisitos intergalácticos deben someter previamente a sus habitantes a un test de moralidad. Deben discernir si son capaces de distinguir entre el bien y el mal. Se elige a un habitante de la tierra al azar y se le envían poderes como para poder realizar "absolutamente todo".
El habitante elegido resulta ser Neil (Simon Pegg) quien comparte el departamento con su perro Dennis. Cuando Neil exclame "porqué no hablarás para que te entienda", la voz de Dennis será la de Robin Williams, solamente el genial Robin Williams puede personificar a un perro.
Neil está enamorado de su vecina, Catherine (Kate Beckinsale), quien tiene sus propios problemas en el estudio de televisión donde tiene a cargo la producción de un programa sobre literatura, en el que, como le dice su jefe, no se debe hablar de libros porque no es lo que la gente quiere.
En el estudio se le presenta Grant (Rob Riggle) un militar estadounidense que viene persiguiendo a Catherine desde USA para que sea su novia.
Neil es profesor en un colegio secundario y justamente, su primer deseo se va a ejecutar cuando exclame delante de su compañero Ray (Sanjeev Bhaskar), "que mi clase sea destruída por un ovni".
De allí en más se van a suceder los enredos, las confusiones y otras situaciones verdaderamente cómicas, a causa de los super poderes de Neil.
Para el espectador que busque divertirse sin tener que verse forzado a aceptar violencia, pornografía ni sketchs remanidos, "Absolutamente todo" va a ser realmente absolutamente todo.
Con libro del mismo Terry Jones y Gavin Scott, se mueve por sí misma esta producción genial digna del humor de los antológicos Monty Python, pero con la mirada hilarante de Terry Jones.
Con música de George Fenton y fotografía de Peter Hannan, esta película tiene todos los elementos para hacer pasar un buen rato de diversión hasta al espectador más amargado.
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La escala de calificación que elegí para mi blog va desde 1 hasta 10, pero para esta película la voy a modificar. De 1 a 100 y recibe.... 98 puntos. Disfrútenla.
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domingo, 11 de enero de 2015
A fin de cuentas (Au bout du conte) (Agnes Jaoui, 2013) 🌟🌟🌟
Al final de la historia o al fin del cuento o a fin de cuentas, serían las posibles traducciones del título del último film de Agnes Jaoui. Por eso en España la han denominado "Un cuento francés".
Escrita en colaboración con su marido, Jean-Pierre Bacri, "Au bout du conte" es realmente un cuento, no de hadas, como nos quiere hacer suponer la puesta de la película todo el tiempo, sino de humanos.
Donde al final de la historia se dirá "Vivieron felices para siempre y se engañaron mucho...".
Es un film coral, con muchos personajes e historias cruzadas, como le gusta hacer a Agnes Jaoui.
Y comienza la historia con el sueño que Laura (Agathe Bonitzer) le cuenta a su tía Marianne (Agnes Jaoui). Laura. vestida de princesa se pierde en un bosque y encuentra a un hombre y detrás de este hombre hay un ángel, ese es el hombre de su vida, es la conclusión que saca Laura. Cuando vuelve en sí de la historia de su sueño por un varitazo mágico en la cabeza vemos la pantalla invadida por los chicos de la clase de actuación de Marianne. Es una sala toda adornada como en los libros de cuentos.
En realidad toda la película está adornada como si fuera un cuento.
Agnes Jaoui que dirige a los chicos de su sala para poner en escena el cuento del príncipe sapo, es también quien dirige a los chicos del elenco de la película para poner en escena este cuento de humanos.
Pierre (Jean-Pierre Bacri), acaba de enterrar a su padre y su primer escena es atravesando el cementerio al lado de su ex-esposa Jacqueline (Dominique Valadie). Afuera lo está esperando su hijo Sandro (Arthur Dupont) que necesita le preste el dinero para la comisión del departamento que está por alquilar. También afuera lo espera su novia Eleonore (Valerie Crouzet) quien está compartiendo el departamento de Pierre con sus dos hijas hasta tanto se desocupe el que élla ha alquilado.
Laura va al baile de egresados y descubre, bajo la estatua de un ángel, a Sandro. Para élla esto es el dedo del destino. Se enamoran y se comprometen, para disgusto de los padres de Laura, Guillaume Casseul (Didier Sandre), a quien los medios acusan de envenenar las aguas de un río con sustancias contaminantes y Fanfan (Beatrice Rosen) quien se ve casi tan joven como su hija.
Sandro es músico y está ensayando su concierto con sus amigos Clemence (Nina Meurisse) y Julien (Clement Roussier).
En el camino a casa de su tía Marianne, Laura se pierde y se cruza con un misterioso desconocido Maxime Wolf (Benjamin Biolay), quien le sugiere tomar el camino "de las espinas", que es más largo, pero más lindo. El mismo Maxime Wolf, aparece en el concierto de Sandro y le dice que Horwitz quiere tocar su pieza reemplazando al primer violín (Julien).
La historia se complica y se complica aún más y más, como todas las historias humanas, pero arribará a algún lugar antes de finalizar. Agnes Jaoui lo asegura.
Es un festival que alegra el alma de los espectadores abiertos a la imaginación y a la sorpresa, contemplar esta última creación de Agnes Jaoui. Tanto si se trata de un osito que baila en el marco de una ventana, como un pez anaranjado que flota por las habitaciones del departamento de Pierre.
La historia captura al espectador desde un principio, aunque aún no conozcamos a todos los personajes y no sé tampoco si al finalizar la película los hayamos comprendido a todos, pero al menos el cuento, al final de la historia, arriba a alguna parte.
6 teasers en francés
Ocho puntos sobre diez al final del cuento.
Escrita en colaboración con su marido, Jean-Pierre Bacri, "Au bout du conte" es realmente un cuento, no de hadas, como nos quiere hacer suponer la puesta de la película todo el tiempo, sino de humanos.
Donde al final de la historia se dirá "Vivieron felices para siempre y se engañaron mucho...".
Es un film coral, con muchos personajes e historias cruzadas, como le gusta hacer a Agnes Jaoui.
Y comienza la historia con el sueño que Laura (Agathe Bonitzer) le cuenta a su tía Marianne (Agnes Jaoui). Laura. vestida de princesa se pierde en un bosque y encuentra a un hombre y detrás de este hombre hay un ángel, ese es el hombre de su vida, es la conclusión que saca Laura. Cuando vuelve en sí de la historia de su sueño por un varitazo mágico en la cabeza vemos la pantalla invadida por los chicos de la clase de actuación de Marianne. Es una sala toda adornada como en los libros de cuentos.
En realidad toda la película está adornada como si fuera un cuento.
Agnes Jaoui que dirige a los chicos de su sala para poner en escena el cuento del príncipe sapo, es también quien dirige a los chicos del elenco de la película para poner en escena este cuento de humanos.
Pierre (Jean-Pierre Bacri), acaba de enterrar a su padre y su primer escena es atravesando el cementerio al lado de su ex-esposa Jacqueline (Dominique Valadie). Afuera lo está esperando su hijo Sandro (Arthur Dupont) que necesita le preste el dinero para la comisión del departamento que está por alquilar. También afuera lo espera su novia Eleonore (Valerie Crouzet) quien está compartiendo el departamento de Pierre con sus dos hijas hasta tanto se desocupe el que élla ha alquilado.
Laura va al baile de egresados y descubre, bajo la estatua de un ángel, a Sandro. Para élla esto es el dedo del destino. Se enamoran y se comprometen, para disgusto de los padres de Laura, Guillaume Casseul (Didier Sandre), a quien los medios acusan de envenenar las aguas de un río con sustancias contaminantes y Fanfan (Beatrice Rosen) quien se ve casi tan joven como su hija.
Sandro es músico y está ensayando su concierto con sus amigos Clemence (Nina Meurisse) y Julien (Clement Roussier).
En el camino a casa de su tía Marianne, Laura se pierde y se cruza con un misterioso desconocido Maxime Wolf (Benjamin Biolay), quien le sugiere tomar el camino "de las espinas", que es más largo, pero más lindo. El mismo Maxime Wolf, aparece en el concierto de Sandro y le dice que Horwitz quiere tocar su pieza reemplazando al primer violín (Julien).
La historia se complica y se complica aún más y más, como todas las historias humanas, pero arribará a algún lugar antes de finalizar. Agnes Jaoui lo asegura.
Es un festival que alegra el alma de los espectadores abiertos a la imaginación y a la sorpresa, contemplar esta última creación de Agnes Jaoui. Tanto si se trata de un osito que baila en el marco de una ventana, como un pez anaranjado que flota por las habitaciones del departamento de Pierre.
La historia captura al espectador desde un principio, aunque aún no conozcamos a todos los personajes y no sé tampoco si al finalizar la película los hayamos comprendido a todos, pero al menos el cuento, al final de la historia, arriba a alguna parte.
6 teasers en francés
Ocho puntos sobre diez al final del cuento.
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domingo, 21 de diciembre de 2014
Sucedió en Saint-Tropez (Des gens qui s'embrassent) (Daniele Thompson, 2013) 🌟🌟🌟🌟
"De la gente que se abraza". Qué gentil y dulce título para esta nueva comedia de Daniele Thompson. Una directora monegasca digna heredera con Agnes Jaoui, del cine de Alain Resnais.
La primera película que ví de élla, "Lo mejor de nuestras vidas" del 2006, hizo que la viera con interés. Luego vino "Cena de amigos" del 2009, donde volvió a reiterar la calidad de su mirada sensible y acogedora para con sus personajes y con los espectadores.
Su último título hasta ahora es "De la gente que se abraza" transformado por las distribuidoras en "Sucedió en Saint Tropez", que sí, el film tiene una secuencia bellamente filmada en la ciudad de Saint Tropez, pero no es la única secuencia del film.
Como buena película coral, las historias de sus personajes se cruzan y destejen alrededor de la vida de dos hermanos, Zef Melkowich (Eric Elmosnino) y Roni Melkowich (Kad Merad), el primero vive en Nueva York y es un judío practicante e intérprete destacado del violín junto a su esposa Irene (Valerie Bonneton). En un súbito accidente Irene es atropellada por un vehículo a causa de un sandwich de pastrami y Zef viaja junto al féretro de su esposa a París.
En París, Roni prepara junto a su esposa Giovanna (Monica Bellucci) la fiesta de casamiento de su hija Melita (Clara Ponsot) y no sabe aún que junto a la fiesta de casamiento va a tener que acoger en su casa el velatorio de su cuñada Irene.
En un tren, volviendo de Londres para el entierro, viaja la hija de Zef, Noga (Lou de Laage). En medio de su pesadumbre por la muerte de su madre, no deja de advertir la presencia de Sam (Max Boublil) y se enamora a primera vista. Lo que aún no sabe es que Sam viaja a París para su casamiento con Melita, la prima de Noga.
El padre de Zef y Roni, Aron (Ivry Gitlis) que convive con Roni y su familia es quien en medio de su alzheimer avanzado va a ser el encargado de poner las notas de color, humor y dulzura del film. El siempre recuerda que su hijo Roni prefería los helados de vainilla y Zef los de pistachio.
El personaje de Giovanna va a ser quien diga: "Cuando crezca, quiero tener Alzheimer., Es perfecto. Puedes olvidarte de que estás viejo, olvidas que estás feo... Olvidas que estás enfermo... o que vas a morir."
Ningún espectador podrá sentirse defraudado con esta tierna comedia de la vida. Daniele Thompson sabe lo que quiere y lo hace, y lo hace muy bien.
Trailer
Gracias mil por esta película. Nueve puntos sobre diez es mi calificación.
La primera película que ví de élla, "Lo mejor de nuestras vidas" del 2006, hizo que la viera con interés. Luego vino "Cena de amigos" del 2009, donde volvió a reiterar la calidad de su mirada sensible y acogedora para con sus personajes y con los espectadores.
Su último título hasta ahora es "De la gente que se abraza" transformado por las distribuidoras en "Sucedió en Saint Tropez", que sí, el film tiene una secuencia bellamente filmada en la ciudad de Saint Tropez, pero no es la única secuencia del film.
Como buena película coral, las historias de sus personajes se cruzan y destejen alrededor de la vida de dos hermanos, Zef Melkowich (Eric Elmosnino) y Roni Melkowich (Kad Merad), el primero vive en Nueva York y es un judío practicante e intérprete destacado del violín junto a su esposa Irene (Valerie Bonneton). En un súbito accidente Irene es atropellada por un vehículo a causa de un sandwich de pastrami y Zef viaja junto al féretro de su esposa a París.
En París, Roni prepara junto a su esposa Giovanna (Monica Bellucci) la fiesta de casamiento de su hija Melita (Clara Ponsot) y no sabe aún que junto a la fiesta de casamiento va a tener que acoger en su casa el velatorio de su cuñada Irene.
En un tren, volviendo de Londres para el entierro, viaja la hija de Zef, Noga (Lou de Laage). En medio de su pesadumbre por la muerte de su madre, no deja de advertir la presencia de Sam (Max Boublil) y se enamora a primera vista. Lo que aún no sabe es que Sam viaja a París para su casamiento con Melita, la prima de Noga.
El padre de Zef y Roni, Aron (Ivry Gitlis) que convive con Roni y su familia es quien en medio de su alzheimer avanzado va a ser el encargado de poner las notas de color, humor y dulzura del film. El siempre recuerda que su hijo Roni prefería los helados de vainilla y Zef los de pistachio.
El personaje de Giovanna va a ser quien diga: "Cuando crezca, quiero tener Alzheimer., Es perfecto. Puedes olvidarte de que estás viejo, olvidas que estás feo... Olvidas que estás enfermo... o que vas a morir."
Ningún espectador podrá sentirse defraudado con esta tierna comedia de la vida. Daniele Thompson sabe lo que quiere y lo hace, y lo hace muy bien.
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Gracias mil por esta película. Nueve puntos sobre diez es mi calificación.
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domingo, 19 de octubre de 2014
Magia a la luz de la luna (Woody Allen, 2014)
Una buena nueva de Woody Allen. Y ojo que viene recargado. Después de la fallida aventura en Italia, Woody Allen se inventa nuevamente.
En esta comedia teatral, muy a lo Bernard Shaw, en que los personajes hacen entradas y salidas de las escenas y en que los escenarios son casi todos exteriores, salvo la dichosa "luz de luna".
A quien le interese conocer un poco más en profundidad el devenir filosófico de Woody Allen, va a disfrutar de esta película donde la magia quiere volverse realidad y puede hasta mover las estanterías del más incrédulo.
Hay mucho dicho, quizás demasiado, pero está bien, las cosas claras deben ser llamadas por su nombre y descriptas completamente.
Stanley (Colin Firth), un flemático mago inglés que hace su show bajo la enigmática personalidad del chino Wei Ling Soo, es un cínico y pragmático hombre que vive para desenmascarar fraudes. La película se desarrolla en los años 20 del siglo pasado, cuando mediums y espiritistas estaban a flor de tierra en toda la escena.
Howard (Simon McBurney), un colega, llega a su camerino a pedirle un favor. Le han pedido que desenmascare a una medium norteamericana, pero a él le ha resultado imposible. Stanley se prende al pedido de Howard ya que aprovechará para visitar a su tía Vanessa (la inefable Dame Eileen Atkins) que vive también en las tierra de Provenza, hoy conocidas como Costa Azul.
La medium en cuestión es Sophie (Emma Stone), quien viaja en compañía de su fan y protectora madre (Marcia Gay Harden) y están residiendo en la mansión de Grace (Jacki Weaver) donde su hijo Brice (Hamish Linklater), enamorado de Sophie, le compone canciones en su ukelele y quiere casarse con élla.
En escenarios de una belleza incomparable, Woody Allen desarrolla las escenas de este film, de algún modo, repitiendo los extensos diálogos de sus primeras películas, pero donde los actores se manejan en escenarios teatrales, parecidos a los que Alain Resnais impuso en sus películas.
El debate de Woody sobre la posibilidad de la existencia de Dios o de lo no dominable por el espíritu racional del ser humano, es algo que podría pasar desapercibido a quien se quede con la primera vista, pero no puede pasar de largo ni dejar de sorprender al espectador profundo.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para esta mágica "Magia a la luz de la luna".
En esta comedia teatral, muy a lo Bernard Shaw, en que los personajes hacen entradas y salidas de las escenas y en que los escenarios son casi todos exteriores, salvo la dichosa "luz de luna".
A quien le interese conocer un poco más en profundidad el devenir filosófico de Woody Allen, va a disfrutar de esta película donde la magia quiere volverse realidad y puede hasta mover las estanterías del más incrédulo.
Hay mucho dicho, quizás demasiado, pero está bien, las cosas claras deben ser llamadas por su nombre y descriptas completamente.
Stanley (Colin Firth), un flemático mago inglés que hace su show bajo la enigmática personalidad del chino Wei Ling Soo, es un cínico y pragmático hombre que vive para desenmascarar fraudes. La película se desarrolla en los años 20 del siglo pasado, cuando mediums y espiritistas estaban a flor de tierra en toda la escena.
Howard (Simon McBurney), un colega, llega a su camerino a pedirle un favor. Le han pedido que desenmascare a una medium norteamericana, pero a él le ha resultado imposible. Stanley se prende al pedido de Howard ya que aprovechará para visitar a su tía Vanessa (la inefable Dame Eileen Atkins) que vive también en las tierra de Provenza, hoy conocidas como Costa Azul.
La medium en cuestión es Sophie (Emma Stone), quien viaja en compañía de su fan y protectora madre (Marcia Gay Harden) y están residiendo en la mansión de Grace (Jacki Weaver) donde su hijo Brice (Hamish Linklater), enamorado de Sophie, le compone canciones en su ukelele y quiere casarse con élla.
En escenarios de una belleza incomparable, Woody Allen desarrolla las escenas de este film, de algún modo, repitiendo los extensos diálogos de sus primeras películas, pero donde los actores se manejan en escenarios teatrales, parecidos a los que Alain Resnais impuso en sus películas.
El debate de Woody sobre la posibilidad de la existencia de Dios o de lo no dominable por el espíritu racional del ser humano, es algo que podría pasar desapercibido a quien se quede con la primera vista, pero no puede pasar de largo ni dejar de sorprender al espectador profundo.
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Nueve puntos sobre diez para esta mágica "Magia a la luz de la luna".
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sábado, 19 de abril de 2014
Rompecabezas chino (Casse-tete chinois) (Cedric Klapisch, 2013) 🌟🌟🌟
En el año 2002, Cedric Klapisch llamó la atención contando la historia de un grupo de estudiantes de diferentes nacionalidades que comparten un piso en la ciudad de Barcelona. En Argentina se llamó "Piso compartido", pero en general se conoció como "El albergue español". Fue tanto el éxito de esta película que en el año 2005 decidió retomar los personajes y continuar la historia en San Petersburgo, el título fue "Las muñecas rusas".
Diez años más tarde, o casi, vuelve a poner en movimiento a sus marionetas, ahora en Nueva York y el título es "Rompecabezas chino". Sin perder su originalidad, ya que en realidad no repite sketchs ni los personajes se comportan como en una serie de televisión repitiendo los mismos gags, la historia nos engancha del principio al fin y no pierde oportunidad para demostrar la originalidad de los enfoques ni de las tomas. Quizás la escena de Romain Duris corriendo por las calles se repite varias veces, pero es casi un mensaje de la celeridad con que se vive en Nueva York.
Hay un especial desenfado en la manera de contarnos la historia y en cómo se va desarrollando. De un viaje en taxi puede resultar una esposa china para el protagonista.
Si bien la simpatía de Romain Duris es la fuente de gran parte del encanto del film, no hay que desmerecer las actuaciones de Cecile de France como su amiga lesbiana, Audrey Tatou como su primer novia ni de Kelly Reilly como su mujer.
La música es acorde con la época en que se desarrolla la película, música techno-rock con algo de rap.
En especial hay que resaltar la escenografía. Los departamentos de Nueva York van desde el suntuoso piso ubicado frente al Central Park hasta el más modesto ubicado en pleno barrio chino.
El ritmo es vertiginoso, como la historia que se cuenta va girando y cambiando de lugar, tal como el protagonista lo describe, en un "rompecabezas chino".
Trailer subtitulado
Siete puntos sobre diez para esta divertida comedia del cine francés.
Diez años más tarde, o casi, vuelve a poner en movimiento a sus marionetas, ahora en Nueva York y el título es "Rompecabezas chino". Sin perder su originalidad, ya que en realidad no repite sketchs ni los personajes se comportan como en una serie de televisión repitiendo los mismos gags, la historia nos engancha del principio al fin y no pierde oportunidad para demostrar la originalidad de los enfoques ni de las tomas. Quizás la escena de Romain Duris corriendo por las calles se repite varias veces, pero es casi un mensaje de la celeridad con que se vive en Nueva York.
Hay un especial desenfado en la manera de contarnos la historia y en cómo se va desarrollando. De un viaje en taxi puede resultar una esposa china para el protagonista.
Si bien la simpatía de Romain Duris es la fuente de gran parte del encanto del film, no hay que desmerecer las actuaciones de Cecile de France como su amiga lesbiana, Audrey Tatou como su primer novia ni de Kelly Reilly como su mujer.
La música es acorde con la época en que se desarrolla la película, música techno-rock con algo de rap.
En especial hay que resaltar la escenografía. Los departamentos de Nueva York van desde el suntuoso piso ubicado frente al Central Park hasta el más modesto ubicado en pleno barrio chino.
El ritmo es vertiginoso, como la historia que se cuenta va girando y cambiando de lugar, tal como el protagonista lo describe, en un "rompecabezas chino".
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Siete puntos sobre diez para esta divertida comedia del cine francés.
sábado, 28 de septiembre de 2013
Shampoo (Hal Ashby, 1975)
Hal Ashby ha sido un realizador icónico de la década de los 70. En pocos años, acumuló en su haber una serie de títulos que difundieron al mundo el fantasma de una sociedad estadounidense en vías de cambio y renovación ideológica. En títulos como "Regreso sin gloria", donde Jon Voight volvía de Vietnam en una silla de ruedas y establecía una relación con Jane Fonda, cuyo marido había sido destinado a la guerra, no quedaron palabras ni conclusiones por decir. En "Harold & Maude", donde un adolescente depresivo (Bud Cort), se enamoraba de una anciana con las ganas de vivir al tope (Ruth Gordon) o en la irónica "Desde el jardín" donde un a la fuerza inexpresivo Peter Sellers se volvía consejero político hablando de plantas.
Pero "Shampoo", quizás una película subestimada por no poseer una carga política tan fuerte como las otras, es donde muestra claramente y sin lugar a dudas, su posición respecto a la sociedad estadounidense consumida por la apariencia de un peinado.
Es justamente el peluquero, un personaje escrito justo a la medida para Warren Beatty, por el mismo Warren Beatty, quien es exigido y tironeado por las damas en cuestión para satisfacer sus deseos.
Pero todos estos amores lo dejan mal parado y abandonado en definitiva. Comedia sí, por el ritmo frenético que tiene la película, pero drama humano para los seres que transitan por la escena.
Es hermoso escuchar en la banda de sonido desde los Beach Boys hasta las canciones del álbum "Sgt. Pepper" de los Beatles.
Quien quiera tener una idea de cómo se vivía en los años 70, justo en el momento que asume Richard Nixon la presidencia de EE.UU., debe ver esta película.
Julie Christie, hermosa como nunca, llenando la pantalla desde que aparece hasta que se va y Goldie Hawn, con su imagen de niña inocente, cubren a la perfección sus partes en la película.
También es muy buena la actuación de Lee Grant, quien consigue extraer de su personaje toda la idiosincracia de la ama de casa californiana.
Es una comedia deliciosa para ver y disfrutar y al mismo tiempo para evocar lo que fueron otros tiempos en la cultura americana.
Son 7 puntos para "Shampoo".
Pero "Shampoo", quizás una película subestimada por no poseer una carga política tan fuerte como las otras, es donde muestra claramente y sin lugar a dudas, su posición respecto a la sociedad estadounidense consumida por la apariencia de un peinado.
Es justamente el peluquero, un personaje escrito justo a la medida para Warren Beatty, por el mismo Warren Beatty, quien es exigido y tironeado por las damas en cuestión para satisfacer sus deseos.
Pero todos estos amores lo dejan mal parado y abandonado en definitiva. Comedia sí, por el ritmo frenético que tiene la película, pero drama humano para los seres que transitan por la escena.
Es hermoso escuchar en la banda de sonido desde los Beach Boys hasta las canciones del álbum "Sgt. Pepper" de los Beatles.
Quien quiera tener una idea de cómo se vivía en los años 70, justo en el momento que asume Richard Nixon la presidencia de EE.UU., debe ver esta película.
Julie Christie, hermosa como nunca, llenando la pantalla desde que aparece hasta que se va y Goldie Hawn, con su imagen de niña inocente, cubren a la perfección sus partes en la película.
También es muy buena la actuación de Lee Grant, quien consigue extraer de su personaje toda la idiosincracia de la ama de casa californiana.
Es una comedia deliciosa para ver y disfrutar y al mismo tiempo para evocar lo que fueron otros tiempos en la cultura americana.
Son 7 puntos para "Shampoo".
lunes, 9 de septiembre de 2013
Mi tío (Jacques Tati, 1958)
La primera vez que ví "Mi tío" fue cuando se estrenó en Buenos Aires. En uno de los tantos hermosos cines que tenía la ciudad y que han desaparecido. Fue mi primer encuentro con Monsieur Hulot y lo recuerdo con un enorme cariño porque me dejó alegría y diversión.
Pasando los años, cada tanto vuelvo a ver "Mi tío" y, cada nuevo encuentro, percibo algo distinto en esta película magistral que ya tiene más de cincuenta años.
Jacques Tati fue un crítico ácido de la modernidad y de todo lo que llevaba aparejado. Electrotecnia, plástico y aluminio, solo técnicas y materiales fríos que envuelven el corazón de las personas y lo dejan helado e incapaz de reaccionar en presencia de la vida. Para demostrarlo crea esta joyita engarzada en detalles humildes, modestos y terriblemente divertidos.
Los perros vagabundos, husmeando en la basura, para terror de los desinfectados burgueses que hoy bañan sus manos con alcohol en gel.
El pasaje de la casa del futuro, donde todo es electrónico al barrio, al quartier donde aún los vecinos se reúnen en el bar a tomar un trago, con pantuflas y a nadie le importa.
La inocente y mediocre vecina, cortando el pasto de su pequeño fondo sobre un tractorcito que apenas si tiene lugar para girar sobre sí mismo, orgullosa de sus símbolos de status, como el tapete con que se adorna.
El nuevo auto, verde y rosa, al que un pintor de frentes sugiere dibujar una línea roja para que sea más colorido.
Y del otro lado, con implacable inocencia, el barrio donde Mr. Hulot vive, con sus perros vagabundos, con los vendedores callejeros de frutas y verduras. Todavía la escena donde el perro le muestra los dientes a la cabeza del pescado me hace llorar de la risa.
El terreno baldío, donde en un carrito un vendedor callejero hace tortas fritas que vende a los chicos por una moneda y la cubre con dulce y azúcar y después se limpia las manos en el delantal para nuevo espanto de los desinfectados burgueses.
La musiquita que queda sonando durante cincuenta años en nuestra memoria.
La vecinita de Mr. Hulot y su transformación de niña con caramelos a mujer con tacos altos.
El edificio donde vive y su ascenso a los cielos, SÍ, a los cielos, para reflejar el sol en la jaula de un canario que canta agradecido por ese rayo de luz.
Hay tanta belleza, alegría y simpleza toda junta, que es imposible llegar a entender cómo hemos pasado nuestra vida para encontrarnos que tenemos tantas flores en nuestras manos, flores inmerecidas, pero que siempre estuvieron allí.
Sería muy irrespetuoso de mi parte poner una calificación a esta película, pero puedo acariciarla con todo mi corazón.
Mi Tío
Pasando los años, cada tanto vuelvo a ver "Mi tío" y, cada nuevo encuentro, percibo algo distinto en esta película magistral que ya tiene más de cincuenta años.
Jacques Tati fue un crítico ácido de la modernidad y de todo lo que llevaba aparejado. Electrotecnia, plástico y aluminio, solo técnicas y materiales fríos que envuelven el corazón de las personas y lo dejan helado e incapaz de reaccionar en presencia de la vida. Para demostrarlo crea esta joyita engarzada en detalles humildes, modestos y terriblemente divertidos.
Los perros vagabundos, husmeando en la basura, para terror de los desinfectados burgueses que hoy bañan sus manos con alcohol en gel.
El pasaje de la casa del futuro, donde todo es electrónico al barrio, al quartier donde aún los vecinos se reúnen en el bar a tomar un trago, con pantuflas y a nadie le importa.
La inocente y mediocre vecina, cortando el pasto de su pequeño fondo sobre un tractorcito que apenas si tiene lugar para girar sobre sí mismo, orgullosa de sus símbolos de status, como el tapete con que se adorna.
El nuevo auto, verde y rosa, al que un pintor de frentes sugiere dibujar una línea roja para que sea más colorido.
Y del otro lado, con implacable inocencia, el barrio donde Mr. Hulot vive, con sus perros vagabundos, con los vendedores callejeros de frutas y verduras. Todavía la escena donde el perro le muestra los dientes a la cabeza del pescado me hace llorar de la risa.
El terreno baldío, donde en un carrito un vendedor callejero hace tortas fritas que vende a los chicos por una moneda y la cubre con dulce y azúcar y después se limpia las manos en el delantal para nuevo espanto de los desinfectados burgueses.
La musiquita que queda sonando durante cincuenta años en nuestra memoria.
La vecinita de Mr. Hulot y su transformación de niña con caramelos a mujer con tacos altos.
El edificio donde vive y su ascenso a los cielos, SÍ, a los cielos, para reflejar el sol en la jaula de un canario que canta agradecido por ese rayo de luz.
Hay tanta belleza, alegría y simpleza toda junta, que es imposible llegar a entender cómo hemos pasado nuestra vida para encontrarnos que tenemos tantas flores en nuestras manos, flores inmerecidas, pero que siempre estuvieron allí.
Sería muy irrespetuoso de mi parte poner una calificación a esta película, pero puedo acariciarla con todo mi corazón.
Mi Tío
viernes, 28 de junio de 2013
Cada uno busca su gato (Cedric Klapisch, 1996)
Cedric Klapisch es uno de mis directores favoritos desde que conocí sus filmes "El albergue español" (también llamada "Piso compartido") y su secuela, "Las muñecas rusas".
Es un director cuyas películas se basan casi siempre en guiones propios y al que le gustan las composiciones corales, o sea un guión donde una multitud de personajes se cruzan y viven sus vidas en simultáneo a la del personaje protagonista. A mí también me gustan las películas corales, no por nada fui seguidor ferviente de Robert Altman hasta su muerte y lo soy de Alain Resnais.
En esta película se trata de una muchacha treintañera que pierde a su gato y a la par que va cruzándose con multitud de personas que intentan ayudarla o a veces meterse en su vida, vamos descubriendo la soledad del individuo en una ciudad. En esta película lo que el personaje de Chloé recorre es su barrio y su gente.
En ritmo de comedia, pero sin perder la compostura por eso, la película se desliza apaciblemente mostrando la vida y devenir de estos parisinos.
Ninguno de éllos tiene el porvenir asegurado, ninguno de éllos está en una situación límite, con excepción probablemente del gato Gris Gris que obviamente es negro.
Es una película que nos habla de lo importante que es la esperanza, la esperanza de encontrar al gato o a lo que sea, y de los altibajos que el individuo va sorteando a medida que vive.
Muy bueno todo el reparto, todos éllos se merecen un premio honorífico pero es Garance Clavel quien sostiene el peso del melodrama de Chloé.
Hay una serie de hallazgos imperdibles como en todas las películas de Klapisch que el espectador curioso va a detectar fácilmente. El pasaje del personaje del baterista que encarna Romain Duris, infaltable en las películas de Klapisch, es uno de estos hallazgos.
Se merece fácilmente un 8 por no exagerar mi entusiasmo.
Es un director cuyas películas se basan casi siempre en guiones propios y al que le gustan las composiciones corales, o sea un guión donde una multitud de personajes se cruzan y viven sus vidas en simultáneo a la del personaje protagonista. A mí también me gustan las películas corales, no por nada fui seguidor ferviente de Robert Altman hasta su muerte y lo soy de Alain Resnais.
En esta película se trata de una muchacha treintañera que pierde a su gato y a la par que va cruzándose con multitud de personas que intentan ayudarla o a veces meterse en su vida, vamos descubriendo la soledad del individuo en una ciudad. En esta película lo que el personaje de Chloé recorre es su barrio y su gente.
En ritmo de comedia, pero sin perder la compostura por eso, la película se desliza apaciblemente mostrando la vida y devenir de estos parisinos.
Ninguno de éllos tiene el porvenir asegurado, ninguno de éllos está en una situación límite, con excepción probablemente del gato Gris Gris que obviamente es negro.
Es una película que nos habla de lo importante que es la esperanza, la esperanza de encontrar al gato o a lo que sea, y de los altibajos que el individuo va sorteando a medida que vive.
Muy bueno todo el reparto, todos éllos se merecen un premio honorífico pero es Garance Clavel quien sostiene el peso del melodrama de Chloé.
Hay una serie de hallazgos imperdibles como en todas las películas de Klapisch que el espectador curioso va a detectar fácilmente. El pasaje del personaje del baterista que encarna Romain Duris, infaltable en las películas de Klapisch, es uno de estos hallazgos.
Se merece fácilmente un 8 por no exagerar mi entusiasmo.
jueves, 20 de junio de 2013
El gusto de los otros (Agnes Jaoui, 2000)
Agnes Jaoui y Jean-Pierre Bacri son los autores del guión de esta deliciosa película. Digo deliciosa, porque es realmente un film que se saborea del principio al fin y deja un sabroso "gusto" en el alma, "El gusto de los otros".
Agnes Jaoui es quien se hizo cargo de la dirección y es una digna heredera de su profesor, Alain Resnais.
Como en sus posteriores películas, compone una obra coral donde cada personaje juega su historia y se mueve según sus deseos, sin embargo, todos ellos confluyen en el postulado que la película intenta demostrar.
"El gusto de los otros" muestra a través de una docena de historias confluyentes, como es necesario entender al otro para poder aprender de él y no transformamos en una horda de lobos hambrientos que van corriendo por las estepas sin encontrar algo que pueda saciarnos.
Para esto hay que tomarse tiempo. No es algo que fluye de un ser al otro y mucho menos en esta sociedad donde las pautas culturales tienen miles de prejuicios y pre-supuestos impuestos por la necesidad de manipular la comercialización y "el gusto de los otros", que nos llenan de amargura y nos dejan vacíos. Además la mayoría de las veces, si lo analizamos a fondo, ni sabemos de qué se tratan.
Uno de éllos, muy importante, es el tema cultural. Tal persona es un cuatro porque no conoce a Ibsen y tal persona es un + porque ha visto todas las películas de Alain Resnais.
Pero es que cada persona es una integridad en sí misma que busca manifestarse a través de los caminos que elige transitar.
Explicado así, con mi lenguaje muy poco entendible, el mensaje de la película es absolutamente claro, porque todas las pistas están presentes y porque las historias no son grandilocuentes ni especulan con emociones, son simplemente historias de personas.
Uno de los personajes dice, "El mundo es feo y no quiero vivir en él." y otro le contesta, "El mundo no es ni feo ni bonito, es sencillamente lo que es y hay que apreciarlo por lo que es, o ¿acaso creías que vivías en Disneylandia?".
La realización de la película es impecable, la fotografía, los tiempos, la coordinación de continuidad. Cuando se hace una película de tipo coral es importantísimo contar con una buena coordinación de continuidad.
En el elenco se lucen Anne Alvaro, Jean-Pierre Bacri, Alain Chabat, Gerard Lanvin, Christiane Millet, Brigitte Catillon, Wladimir Yordanoff y, por supuesto Agnes Jaoui.
El personaje que encarna Alain Chabat, en varias secuencias, aparece en lo que el espectador supone, son los intentos desafortunados de hacer sonar una flauta, pero como todo lo demás en la película, al final se sabe de qué se trata. Una vez más se trata del gusto de los otros.
El gusto de los otros
Diez puntos muy bien ganados para esta excelente película francesa.
Agnes Jaoui es quien se hizo cargo de la dirección y es una digna heredera de su profesor, Alain Resnais.
Como en sus posteriores películas, compone una obra coral donde cada personaje juega su historia y se mueve según sus deseos, sin embargo, todos ellos confluyen en el postulado que la película intenta demostrar.
"El gusto de los otros" muestra a través de una docena de historias confluyentes, como es necesario entender al otro para poder aprender de él y no transformamos en una horda de lobos hambrientos que van corriendo por las estepas sin encontrar algo que pueda saciarnos.
Para esto hay que tomarse tiempo. No es algo que fluye de un ser al otro y mucho menos en esta sociedad donde las pautas culturales tienen miles de prejuicios y pre-supuestos impuestos por la necesidad de manipular la comercialización y "el gusto de los otros", que nos llenan de amargura y nos dejan vacíos. Además la mayoría de las veces, si lo analizamos a fondo, ni sabemos de qué se tratan.
Uno de éllos, muy importante, es el tema cultural. Tal persona es un cuatro porque no conoce a Ibsen y tal persona es un + porque ha visto todas las películas de Alain Resnais.
Pero es que cada persona es una integridad en sí misma que busca manifestarse a través de los caminos que elige transitar.
Explicado así, con mi lenguaje muy poco entendible, el mensaje de la película es absolutamente claro, porque todas las pistas están presentes y porque las historias no son grandilocuentes ni especulan con emociones, son simplemente historias de personas.
Uno de los personajes dice, "El mundo es feo y no quiero vivir en él." y otro le contesta, "El mundo no es ni feo ni bonito, es sencillamente lo que es y hay que apreciarlo por lo que es, o ¿acaso creías que vivías en Disneylandia?".
La realización de la película es impecable, la fotografía, los tiempos, la coordinación de continuidad. Cuando se hace una película de tipo coral es importantísimo contar con una buena coordinación de continuidad.
En el elenco se lucen Anne Alvaro, Jean-Pierre Bacri, Alain Chabat, Gerard Lanvin, Christiane Millet, Brigitte Catillon, Wladimir Yordanoff y, por supuesto Agnes Jaoui.
El personaje que encarna Alain Chabat, en varias secuencias, aparece en lo que el espectador supone, son los intentos desafortunados de hacer sonar una flauta, pero como todo lo demás en la película, al final se sabe de qué se trata. Una vez más se trata del gusto de los otros.
El gusto de los otros
Diez puntos muy bien ganados para esta excelente película francesa.
martes, 9 de abril de 2013
Los amantes pasajeros (Pedro Almodovar, 2013)
Una nueva película de Almodovar es siempre un acontecimiento. En este caso retoma un camino dejado atrás por el hace ya unos cuantos años: la comedia. Y lo hace con gran estilo. Si bien no es uno de sus más inteligentes guiones, "Los amantes pasajeros" tiene todo lo necesario para pasar un momento divertido.
De entrada no más aparecen Penelope Cruz y Antonio Banderas que se supone no actúan en la película. El argumento, sin tener muchas luces, exhibe a la tripulación de un vuelo, al mejor estilo de "Y dónde está el piloto", pero en clave gay. De los tres magníficos asistentes de vuelo sale gran parte del humor de la película. Uno de ellos es Javier Cámara, antiguo colaborador de Almodovar en "Hable con ella" y "La mala educación" y los otros dos son Carlos Areces y Raúl Arevalo.
Entre los que viajan en este avión están Cecilia Roth, con su profesionalidad de costumbre, la muy graciosa Lola Dueñas, Guillermo Toledo, Jose Maria Yazpik, Jose Luis Torrijo y varios más. En tierra Paz Vega, Blanca Suarez y otros, por ejemplo Carmen Machi hace el habitual personaje de Chus Lampreave. Un elenco de primera.
Pero en esta oportunidad, Almodovar no logra convencernos con la historia. Solo se trata de unos cuantos sketchs, muy divertidos eso sí, unidos por el destino común de los personajes y como trasfondo, la decadencia de España donde quedan en evidencia todos los desvíos de su sociedad tan perdida.
En resumen, solo los caracteres hacen al desarrollo de la película. Todo lo demás es una película menor, con muy poca profundidad, preparada para que la gente se divierta.
Los azafatos
Mi calificación es de seis puntos. Hala, id al cine y divertíos.
De entrada no más aparecen Penelope Cruz y Antonio Banderas que se supone no actúan en la película. El argumento, sin tener muchas luces, exhibe a la tripulación de un vuelo, al mejor estilo de "Y dónde está el piloto", pero en clave gay. De los tres magníficos asistentes de vuelo sale gran parte del humor de la película. Uno de ellos es Javier Cámara, antiguo colaborador de Almodovar en "Hable con ella" y "La mala educación" y los otros dos son Carlos Areces y Raúl Arevalo.
Entre los que viajan en este avión están Cecilia Roth, con su profesionalidad de costumbre, la muy graciosa Lola Dueñas, Guillermo Toledo, Jose Maria Yazpik, Jose Luis Torrijo y varios más. En tierra Paz Vega, Blanca Suarez y otros, por ejemplo Carmen Machi hace el habitual personaje de Chus Lampreave. Un elenco de primera.
Pero en esta oportunidad, Almodovar no logra convencernos con la historia. Solo se trata de unos cuantos sketchs, muy divertidos eso sí, unidos por el destino común de los personajes y como trasfondo, la decadencia de España donde quedan en evidencia todos los desvíos de su sociedad tan perdida.
En resumen, solo los caracteres hacen al desarrollo de la película. Todo lo demás es una película menor, con muy poca profundidad, preparada para que la gente se divierta.
Los azafatos
Mi calificación es de seis puntos. Hala, id al cine y divertíos.
lunes, 18 de marzo de 2013
Vivir rodando (Living in obivlion) (Tony DiCillo, 1995)
El título en castellano, "Vivir rodando" quiere significar en realidad "vivir filmando".
Toda la película se desarrolla en un set de filmación donde las diferentes partes de la película son en realidad los diferentes sueños ansiosos de los protagonistas.
Excelente idea y excelentemente bien plasmada. No hay un momento donde se pierda la atención. Los detalles de cada personaje/función están perfectamente bien pensados.
Así desfilan las relaciones íntimas de actores y técnicos, problemas edípicos y de inseguridad. Hasta la realización de un sueño en la película (con la intervención sensacional de Peter Dinklage, al que todos sin duda recordamos de "Muerte en el funeral" en sus dos versiones, la inglesa de Frank Oz y la mala copieta norteamericana).
El guión está muy bien armado y las situaciones se van sucediendo con los naturales obstáculos que pueden aparecer durante una filmación. Los conflictos por el exagerado narcisismo de los actores, los problemas en el desconocimiento del material (la máquina de humo es desopilante) y las reacciones frente a los comentarios que hacen a espaldas del aludido entre los integrantes del equipo.
Todo esto manejado a ritmo de comedia (no cómica, comedia digo) con todas las notas de humor que estos personajes acarrean.
Hay que hacer una mención especial de la actuación de Steve Buscemi, como el alter-ego del director. Con todos sus movimientos conciliatorios en función de lograr sus objetivos. El resto del elenco es también muy bueno sin excepción.
Son también muy interesantes los cambios en el estilo de actuación de Catherine Keener como la actriz protagonista, al repetir una y otra vez las escenas. Muy buena, realmente muy buena.
Mi calificación es de nueve puntos sobre diez. Vale la pena de ser vista salvo que se esté buscando una película de acción. No es una película de acción. Es cine sobre el cine con todo el humor necesario para pasar un momento muy agradable.
Toda la película se desarrolla en un set de filmación donde las diferentes partes de la película son en realidad los diferentes sueños ansiosos de los protagonistas.
Excelente idea y excelentemente bien plasmada. No hay un momento donde se pierda la atención. Los detalles de cada personaje/función están perfectamente bien pensados.
Así desfilan las relaciones íntimas de actores y técnicos, problemas edípicos y de inseguridad. Hasta la realización de un sueño en la película (con la intervención sensacional de Peter Dinklage, al que todos sin duda recordamos de "Muerte en el funeral" en sus dos versiones, la inglesa de Frank Oz y la mala copieta norteamericana).
El guión está muy bien armado y las situaciones se van sucediendo con los naturales obstáculos que pueden aparecer durante una filmación. Los conflictos por el exagerado narcisismo de los actores, los problemas en el desconocimiento del material (la máquina de humo es desopilante) y las reacciones frente a los comentarios que hacen a espaldas del aludido entre los integrantes del equipo.
Todo esto manejado a ritmo de comedia (no cómica, comedia digo) con todas las notas de humor que estos personajes acarrean.
Hay que hacer una mención especial de la actuación de Steve Buscemi, como el alter-ego del director. Con todos sus movimientos conciliatorios en función de lograr sus objetivos. El resto del elenco es también muy bueno sin excepción.
Son también muy interesantes los cambios en el estilo de actuación de Catherine Keener como la actriz protagonista, al repetir una y otra vez las escenas. Muy buena, realmente muy buena.
Mi calificación es de nueve puntos sobre diez. Vale la pena de ser vista salvo que se esté buscando una película de acción. No es una película de acción. Es cine sobre el cine con todo el humor necesario para pasar un momento muy agradable.
martes, 26 de febrero de 2013
El volar es para los pájaros (Brewster McCloud) (Robert Altman, 1970)
Hace muchos años, cuando se estrenó en los cines, ví por primera vez esta película. En esa oportunidad me dejó absolutamente asombrado. Quedé fascinado por la originalidad y la narrativa de Robert Altman. Pasaron los años y este acuariano de Houston (Texas) nunca dejó de asombrarme con cada nueva película que veía.
Después de 40 años la vuelvo a ver y nuevamente la ironía, la crítica feroz y el sano humor con que Altman se divierte hacen que mi alma se ilumine de alegría.
Desde el personaje del disertante que interpreta a las mil maravillas René Auberjonois:
"También podemos mencionar el daño mortal que el hombre está haciendo al medio ambiente de las aves comparado con las triviales molestias que éllas le causan al hombre. Quizá algún día sea necesario construir enormes recintos ambientales para proteger tanto al hombre como a las aves. Pero entonces sería dudoso si el hombre dejaría a las aves entrar..."
hasta el adolescente (Bud Cort) cuyo único objetivo en la vida es volar.
Esta retórica Altman la transforma en película y no precisamente en una película filosófica o ambientalista sino en una comedia ácida y crítica de la sociedad que lo rodea. No queda títere con cabeza.
La dama filántropa que canta el himno (pésimamente) en todos los partidos que se celebran en el Domo del pueblo acompañándose de su propia orquesta de negritos, hasta el cuerpo mayor de la policía municipal, inútiles y burócratas. Desde el prestamista que recolecta sus ganancias en los geriátricos, hasta los políticos interesados en figurar. Lo más asombroso es que no escape de esta acidez el personaje de la chica a quien Shelley Duvall, en su presentación en cine, le presta su natural gracia, la misma con la que personificó a Olivia en otra película de Altman, "Popeye".
Lo mejor de todo esto es que en ningún momento Altman abandona ese lenguaje socarrón y divertido. Por ejemplo compara a los caracteres con especies de aves. El guardián del domo es un casuario.
El que no la haya visto se ha perdido algo realmente importante. Pero todavía se está a tiempo. Aunque no creo que una película de 1970 aparezca sobre las alfombras callejeras, aún puede que se la consiga en algún videoclub artístico.
Sobre 10 puntos, "El volar es para los pájaros" se merece unos cuantos más, así que no vamos a decir cuántos. Que cada uno que la vea coloque su propia calificación.
Después de 40 años la vuelvo a ver y nuevamente la ironía, la crítica feroz y el sano humor con que Altman se divierte hacen que mi alma se ilumine de alegría.
Desde el personaje del disertante que interpreta a las mil maravillas René Auberjonois:
"También podemos mencionar el daño mortal que el hombre está haciendo al medio ambiente de las aves comparado con las triviales molestias que éllas le causan al hombre. Quizá algún día sea necesario construir enormes recintos ambientales para proteger tanto al hombre como a las aves. Pero entonces sería dudoso si el hombre dejaría a las aves entrar..."
hasta el adolescente (Bud Cort) cuyo único objetivo en la vida es volar.
Esta retórica Altman la transforma en película y no precisamente en una película filosófica o ambientalista sino en una comedia ácida y crítica de la sociedad que lo rodea. No queda títere con cabeza.
La dama filántropa que canta el himno (pésimamente) en todos los partidos que se celebran en el Domo del pueblo acompañándose de su propia orquesta de negritos, hasta el cuerpo mayor de la policía municipal, inútiles y burócratas. Desde el prestamista que recolecta sus ganancias en los geriátricos, hasta los políticos interesados en figurar. Lo más asombroso es que no escape de esta acidez el personaje de la chica a quien Shelley Duvall, en su presentación en cine, le presta su natural gracia, la misma con la que personificó a Olivia en otra película de Altman, "Popeye".
Lo mejor de todo esto es que en ningún momento Altman abandona ese lenguaje socarrón y divertido. Por ejemplo compara a los caracteres con especies de aves. El guardián del domo es un casuario.
El que no la haya visto se ha perdido algo realmente importante. Pero todavía se está a tiempo. Aunque no creo que una película de 1970 aparezca sobre las alfombras callejeras, aún puede que se la consiga en algún videoclub artístico.
Sobre 10 puntos, "El volar es para los pájaros" se merece unos cuantos más, así que no vamos a decir cuántos. Que cada uno que la vea coloque su propia calificación.
martes, 19 de febrero de 2013
Paris-Manhattan (Sophie Lellouche, 2012)
Helene, interpretada por Alice Taglioni, ama a Woody Allen, lo venera, él es su punto de referencia en la vida. Habla con él en la soledad de su cuarto donde una fotografía inmensa de Allen cuelga en la pared.
Evidentemente Helene es el alter-ego de Sophie Lellouche la directora de esta deliciosa película.
Deliciosa porque hay que saborearla, disfrutarla, del principio al fin.
Obviamente el amor hacia Woody Allen hace que la película tenga una entonación parecida, pero el parecido llega hasta allí nomás, en la calidez con la que trata a los personajes y como los define con tres o cuatro pinceladas. Todo lo demás está por demostrarse.
El único dilema es qué va a ser de la vida de Helene. Cualquier parecido con los guiones de Woody Allen no es por coincidencia. Pero no hay que engañarse, porque el personaje venere a Woody Allen no quiere decir que la película sea una copia francesa de un film de Woody Allen. Nada más lejos de eso. Es una película de Sophie Lellouche, al menos la primera que yo he visto y espero que se repita pronto.
Por lo demás la historia gira alrededor de la familia de Helene, los posibles engaños entre parejas y esas cosas tan comunes en los seres humanos, aunque en este caso sean franceses.
Helene es farmacéutica y en la farmacia además de vender medicamentos, tiene una tienda de DVDs y receta películas.
Para un amante del cine como soy yo, no hay ni habrá una figura más hermosa que esa.
Ha curado una neurastenia con films de Lubitsch y hasta a un ladrón le receta tres películas de Woody Allen para que mejore su vida.
Me gustaría poder hacer algo semejante. En realidad si alguien está preocupado por la chatura de su vida diaria le aconsejo que vea esta película.
Estoy seguro que ya está a la venta en las alfombras.
Mi calificación es de 8 puntos sobre diez. Aunque tenga algunos vacíos de cuando en cuando, se aceptan porque es una excelente comedia y porque la película se porta bien con los espectadores y los agasaja como en un festival. Muy bien otra vez por el cine francés.
Evidentemente Helene es el alter-ego de Sophie Lellouche la directora de esta deliciosa película.
Deliciosa porque hay que saborearla, disfrutarla, del principio al fin.
Obviamente el amor hacia Woody Allen hace que la película tenga una entonación parecida, pero el parecido llega hasta allí nomás, en la calidez con la que trata a los personajes y como los define con tres o cuatro pinceladas. Todo lo demás está por demostrarse.
El único dilema es qué va a ser de la vida de Helene. Cualquier parecido con los guiones de Woody Allen no es por coincidencia. Pero no hay que engañarse, porque el personaje venere a Woody Allen no quiere decir que la película sea una copia francesa de un film de Woody Allen. Nada más lejos de eso. Es una película de Sophie Lellouche, al menos la primera que yo he visto y espero que se repita pronto.
Por lo demás la historia gira alrededor de la familia de Helene, los posibles engaños entre parejas y esas cosas tan comunes en los seres humanos, aunque en este caso sean franceses.
Helene es farmacéutica y en la farmacia además de vender medicamentos, tiene una tienda de DVDs y receta películas.
Para un amante del cine como soy yo, no hay ni habrá una figura más hermosa que esa.
Ha curado una neurastenia con films de Lubitsch y hasta a un ladrón le receta tres películas de Woody Allen para que mejore su vida.
Me gustaría poder hacer algo semejante. En realidad si alguien está preocupado por la chatura de su vida diaria le aconsejo que vea esta película.
Estoy seguro que ya está a la venta en las alfombras.
Mi calificación es de 8 puntos sobre diez. Aunque tenga algunos vacíos de cuando en cuando, se aceptan porque es una excelente comedia y porque la película se porta bien con los espectadores y los agasaja como en un festival. Muy bien otra vez por el cine francés.
martes, 29 de enero de 2013
La parte de los ángeles (Ken Loach, 2012)
Ken Loach es un afamado director inglés cuyo cine se ha caracterizado por hacerse constante eco de las injusticias sociales. Sus héroes y heroínas son gente sencilla, en general de poca cultura, que viven de lo que la sociedad les deja. Por esa misma razón sus películas no tienen grandes pretensiones. No hay efectos especiales, no hay estrellas de la televisión. Sí hay hinchas de fútbol, sí hay bebedores empedernidos, sí hay mujeres trabajadoras.
En este caso Ken Loach hace una pintura de la sociedad escocesa en Glasgow. Con ese acento tan particular que tanto me gusta. Los protagonistas se encuentran por tener que realizar trabajos comunitarios forzosos por delitos de poca monta. Y el whisky pone lo demás.
La parte o la participación de los ángeles, hace referencia a la mezcla que se debe hacer de malta y cebada para obtener un whisky de alta calidad. No nos olvidemos que el mejor whisky es el escocés, el scotch.
Mezclando todos estos ingredientes, Ken Loach obtiene una película excelente con la que ganó el gran premio del jurado en Cannes 2012. No es la primera vez que Ken Loach se lleva ese premio.
Curiosamente es uno de los pocos realizadores británicos que han sabido evitar el canto de las sirenas de Hollywood. Probablemente se deba a su formación marxista trotskista. No es casualidad que varios documentales suyos estuvieran prohibidos en la época de Margaret Thatcher, personaje por el que sentía una particular aversión.
Para ver "La parte de los ángeles" hay que aceptar que es una película sobre la clase baja marginal, un estrato de la sociedad escocesa que no se particulariza por el pacifismo.
Pero también hay que saber que se trata de una comedia amenamente filmada, con personajes entrañables que quedan dando vuelta alrededor de nuestras mentes. Es lo profundamente subversivo de esta película. Se describe a la sociedad tal como es, con sus grandes errores e hipocresías, donde por un tonel de whisky se puede llegar a pagar 1 millón de libras esterlinas, mientras que los personajes carecen de trabajo.
Los actores no son conocidos, al menos para mí. Tampoco la fotografía es algo especial.
La música tiene lo suyo (The Proclaimers - I'm gonna be)
Caminaré 500 millas
Mi calificación es de 8 sobre 10. Si la ven van a pasar un momento muy agradable.
En este caso Ken Loach hace una pintura de la sociedad escocesa en Glasgow. Con ese acento tan particular que tanto me gusta. Los protagonistas se encuentran por tener que realizar trabajos comunitarios forzosos por delitos de poca monta. Y el whisky pone lo demás.
La parte o la participación de los ángeles, hace referencia a la mezcla que se debe hacer de malta y cebada para obtener un whisky de alta calidad. No nos olvidemos que el mejor whisky es el escocés, el scotch.
Mezclando todos estos ingredientes, Ken Loach obtiene una película excelente con la que ganó el gran premio del jurado en Cannes 2012. No es la primera vez que Ken Loach se lleva ese premio.
Curiosamente es uno de los pocos realizadores británicos que han sabido evitar el canto de las sirenas de Hollywood. Probablemente se deba a su formación marxista trotskista. No es casualidad que varios documentales suyos estuvieran prohibidos en la época de Margaret Thatcher, personaje por el que sentía una particular aversión.
Para ver "La parte de los ángeles" hay que aceptar que es una película sobre la clase baja marginal, un estrato de la sociedad escocesa que no se particulariza por el pacifismo.
Pero también hay que saber que se trata de una comedia amenamente filmada, con personajes entrañables que quedan dando vuelta alrededor de nuestras mentes. Es lo profundamente subversivo de esta película. Se describe a la sociedad tal como es, con sus grandes errores e hipocresías, donde por un tonel de whisky se puede llegar a pagar 1 millón de libras esterlinas, mientras que los personajes carecen de trabajo.
Los actores no son conocidos, al menos para mí. Tampoco la fotografía es algo especial.
La música tiene lo suyo (The Proclaimers - I'm gonna be)
Caminaré 500 millas
Mi calificación es de 8 sobre 10. Si la ven van a pasar un momento muy agradable.
viernes, 21 de diciembre de 2012
7 Días en La Habana (Varios, 2012)
El proyecto es mostrar la vida cotidiana en La Habana desde el punto de vista de 7 directores diferentes. Para eso hay 7 guiones con pequeñas (o grandes según se mire) historias que corresponden cada una a un día de la semana.
Todas tienen como hilo conductor el trasfondo de La Habana con sus edificios medio en ruinas, las hermosas cubanas, los hoteles suntuosos y el mar, el extraordinario mar cubriendo todo.
El episodio más logrado a mi entender es el del miércoles, de Julio Medem, con una historia donde la puja está entre los sentimientos y las conveniencias de salir de Cuba para realizar un proyecto personal.
El del jueves, del israelí Elia Soleiman también es muy interesante por lo singular del guión donde casi no hay palabras, todo se muestra a través de la imagen.
Y los más importantes son los del fin de semana. El del sábado, de Juan Carlos Tabío recurriendo a la personalidad de dos magníficos actores cubanos como son Jorge Perugorría y Mirta Ibarra, la pareja del film "Guantanamera" y el del domingo, de Laurent Cantet, "La fuente" donde es casi inexplicable como un magnífico director francés puede realizar un corto de tanta fuerza sobre el espíritu de La Habana.
En el episodio de Pablo Trapero aparece como actor Emir Kusturica, hablando casi totalmente en serbio y en el de Julio Medem, Daniel Brühl, el actor de "Good Bye Lenin" y "Y si vivimos todos juntos", que no es ni alemán ni francés, sino español como lo demuestra.
Hay mucho sentimiento y mucha fuerza emotiva moviéndose como el mar, con ondas que pueden arrasar con el alma.
De los 10 puntos le adjudico 8 porque hay algunos episodios descartables. En resumen es una película muy agradable para ver y para disfrutar de las intimidades de La Habana.
Todas tienen como hilo conductor el trasfondo de La Habana con sus edificios medio en ruinas, las hermosas cubanas, los hoteles suntuosos y el mar, el extraordinario mar cubriendo todo.
El episodio más logrado a mi entender es el del miércoles, de Julio Medem, con una historia donde la puja está entre los sentimientos y las conveniencias de salir de Cuba para realizar un proyecto personal.
El del jueves, del israelí Elia Soleiman también es muy interesante por lo singular del guión donde casi no hay palabras, todo se muestra a través de la imagen.
Y los más importantes son los del fin de semana. El del sábado, de Juan Carlos Tabío recurriendo a la personalidad de dos magníficos actores cubanos como son Jorge Perugorría y Mirta Ibarra, la pareja del film "Guantanamera" y el del domingo, de Laurent Cantet, "La fuente" donde es casi inexplicable como un magnífico director francés puede realizar un corto de tanta fuerza sobre el espíritu de La Habana.
En el episodio de Pablo Trapero aparece como actor Emir Kusturica, hablando casi totalmente en serbio y en el de Julio Medem, Daniel Brühl, el actor de "Good Bye Lenin" y "Y si vivimos todos juntos", que no es ni alemán ni francés, sino español como lo demuestra.
Hay mucho sentimiento y mucha fuerza emotiva moviéndose como el mar, con ondas que pueden arrasar con el alma.
De los 10 puntos le adjudico 8 porque hay algunos episodios descartables. En resumen es una película muy agradable para ver y para disfrutar de las intimidades de La Habana.
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