Poco tiempo antes de morir, René Feret dio a la humanidad esta obra de arte sobre la biografía del autor ruso Anton Chéjov (Nicolas Giraud).
En ella describe los años difíciles para la familia Chéjov, durante los que consigue mantener a su familia, padre, madre y 4 hermanos, ejerciendo su profesión de médico y publicando de tanto en tanto algún cuento en la prensa local.
Al comienzo de la película se ve como llegan a la casa de los Chéjov, Grigorovich, un escritor que admira lo que ha leído de Antosha Chekhonte, tal el seudónimo con el que publica sus cuentos, acompañado del editor Souvourin (Jacques Bonnaffée). Este compromete a Anton Chéjov a que le envíe todo lo que escriba, que él le pagará 15 kopecs por línea de texto.
Este contrato asegura la estabilidad económica a los Chejov.
Su hermano Isaac (Alexandre Zeff) está enfermo de tuberculosis, pero convence a Anton que cuando mejore lo acompañe a la isla de Sakhalin, en el Pacífico, donde funciona una cárcel de máxima seguridad, porque es imposible salir de la isla. Según Isaac, las condiciones de vida en la isla son miserables y deberían hacerse públicas para provocar un cambio.
También describe su relación con Lika (Jenna Thiam) quien está profundamente enamorada del escritor. Para este en cambio, las relaciones no establecen lazos afectivos y por lo tanto puede tenerlas o dejarlas a voluntad.
Después de la muerte de Isaac, Anton decide viajar a Sakhalin para cumplir con la promesa dada a su hermano.
Las condiciones de los presidiarios en Sakhalin son terribles. Están sucios, abandonados y mal alimentados. Anton se relaciona con la maestra, Anna (Marie Feret), hija de un presidiario que decidió quedarse para no abandonar a su padre quien cambió la condena de 10 años de trabajos forzados por el destierro.
El film está realizado con total seriedad y con una dirección de fotografía que embellece los decorados internos, iluminados con velas y los paisajes invernales de Sakhalin.
El espectador que no precise comer mientras mira un film, lo va a disfrutar del principio al fin.
Las actuaciones son todas impecables y la banda de sonido de Marie-Jeanne Serero embellece aún más la imagen.
Trailer sin subtítulos
Ocho puntos sobre diez es mi calificación para esta excelente película francesa.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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martes, 4 de febrero de 2020
Anton Chéjov 1890 (René Feret, 2015) 🌟🌟🌟🌟
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sábado, 29 de junio de 2019
El Dolor (Marguerite Duras, 1944) (Emmanuel Finkiel, 2017) ⭐⭐⭐⭐
"La douleur" está basada en una novela autobiográfica de Marguerite Duras adaptada al cine por el director Emmanuel Finkiel.
En su relato, Marguerite Duras (Melanie Thierry), describe los terribles últimos años de la ocupación alemana de París, después que a su marido Robert lo han detenido los policías de la Gestapo francesa.
Un policía, Pierre Rabier (Benoit Magimel) la contacta declarándose un ferviente admirador de su obra, para ofrecerle ayuda con su marido.
Su amigo Dionys (Benjamin Biolay) le advierte que es una situación muy riesgosa, porque probablemente lo que busque sea sacarle información.
Más allá de las idas y vueltas con el policía, Marguerite oscila entre pensar que a su marido lo han matado ya o cuál será su actitud cuando regrese.
Luego la liberación y la vuelta de los presos en campos de concentración. Caminando descalzos por caminos abandonados. Escuálidos y enfermos. Y todavía, como piensa Marguerite, todavía nadie piensa en los judíos.
De Gaulle y los gaullistas determinan que hay que dejar atrás todo. El sufrimiento, el hambre, el dolor de los seres queridos desaparecidos. Todo hay que dejarlo atrás.
En las memorias de Marguerite, el temible espectro de la guerra se va perfilando cada vez con mayor nitidez, a punto de no saber si está esperando a su marido o si hay otro pavor detrás.
Alemania está en llamas, describe. Como podrá regresar su marido desde un país en llamas.
En un film excelentemente bien realizado, la prosa de Marguerite Duras se hace llagas en la piel de los seres humanos. Como Madame Katz (Shulamit Adar) que espera el regreso de su hija minusválida que se llevaron los alemanes.
Como Francis Morland (alias para Miterrand) (Gregoire LePrince-Ringuet) que sacude a Marguerite con su discurso positivista.
Como su vecina, Mme. Bordes (Anne-Louise Heimburger) que desespera que su marido vuelva y ya no sale de la cama.
Impecablemente delineado, el Dolor del título, estalla en las mentes de los espectadores,
Excepcional el trabajo de Melanie Thierry. Su rostro describe todo el proceso emocional que las frases leídas en off, sacuden sobre Marguerite.
Muy bueno el trabajo de fotografía de Alexis Kavyrchine.
Trailer subtitulado en castellano
Nueve puntos sobre diez para este extraordinario trabajo de recreación de las memorias de Marguerite Duras y por extensión del ser humano.
En su relato, Marguerite Duras (Melanie Thierry), describe los terribles últimos años de la ocupación alemana de París, después que a su marido Robert lo han detenido los policías de la Gestapo francesa.
Un policía, Pierre Rabier (Benoit Magimel) la contacta declarándose un ferviente admirador de su obra, para ofrecerle ayuda con su marido.
Su amigo Dionys (Benjamin Biolay) le advierte que es una situación muy riesgosa, porque probablemente lo que busque sea sacarle información.
Más allá de las idas y vueltas con el policía, Marguerite oscila entre pensar que a su marido lo han matado ya o cuál será su actitud cuando regrese.
Luego la liberación y la vuelta de los presos en campos de concentración. Caminando descalzos por caminos abandonados. Escuálidos y enfermos. Y todavía, como piensa Marguerite, todavía nadie piensa en los judíos.
De Gaulle y los gaullistas determinan que hay que dejar atrás todo. El sufrimiento, el hambre, el dolor de los seres queridos desaparecidos. Todo hay que dejarlo atrás.
En las memorias de Marguerite, el temible espectro de la guerra se va perfilando cada vez con mayor nitidez, a punto de no saber si está esperando a su marido o si hay otro pavor detrás.
Alemania está en llamas, describe. Como podrá regresar su marido desde un país en llamas.
En un film excelentemente bien realizado, la prosa de Marguerite Duras se hace llagas en la piel de los seres humanos. Como Madame Katz (Shulamit Adar) que espera el regreso de su hija minusválida que se llevaron los alemanes.
Como Francis Morland (alias para Miterrand) (Gregoire LePrince-Ringuet) que sacude a Marguerite con su discurso positivista.
Como su vecina, Mme. Bordes (Anne-Louise Heimburger) que desespera que su marido vuelva y ya no sale de la cama.
Impecablemente delineado, el Dolor del título, estalla en las mentes de los espectadores,
Excepcional el trabajo de Melanie Thierry. Su rostro describe todo el proceso emocional que las frases leídas en off, sacuden sobre Marguerite.
Muy bueno el trabajo de fotografía de Alexis Kavyrchine.
Trailer subtitulado en castellano
Nueve puntos sobre diez para este extraordinario trabajo de recreación de las memorias de Marguerite Duras y por extensión del ser humano.
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domingo, 24 de febrero de 2019
Place Publique (Llenos de vida) (Agnes Jaoui, 2018) 🌟🌟🌟🌟🌟
Agnes Jaoui es una de mis realizadoras favoritas. El estilo de su cine, como el de Danielle Thompson, responde a los cánones que sentaron Robert Altman y Alain Resnais para los films corales.
Los films corales tienen como norma contar con espléndidos guiones donde el rol principal va saltando de uno a otro de los personajes, con historias diferentes que normalmente se entrecruzan para semejar la vida real donde, como abejas en una colmena, cada individuo va tejiendo su propia red, muchas veces con ayuda o en detrimento de la de su vecino.
En "Place Publique" (he decidido utilizar el título original ya que el español, "Llenos de vida", me parece deprimente), los autores del guión, Jean-Pierre Bacri y Agnes Jaoui, llevan su estilo al paroxismo del delirio, donde los dardos hacia nuestra cultura burguesa, cruzan la pantalla de lado a lado hasta dejarla más agujereada que un queso.
Nathalie (Lea Drucker) acaba de mudarse de Paris a una encantadora villa de la campiña y lo celebra con una gran fiesta donde están todos invitados. Ella es productora de programas para la radio y la televisión y por lo tanto muchos de los invitados son artistas conocidos. También por supuesto, invita al socio de su programa más exitoso, Castro (Jean-Pierre Bacri) quien llega en su auto conducido por su chofer, Manu (Kevin Azais). Castro es simplemente inaguantable. Es por esa razón que su ex-mujer, Helene (Agnes Jaoui), hermana de Nathalie, viene riéndose por el camino de una entrevista radial donde Castro opina sobre el nuevo libro de su hija Nina (Nina Meurisse) y sobre los conflictos con la edad. Helene viaja con su pareja Vincent (Eric Viellard). Vincent se va a pasar toda la película presionando a Helene para que le diga a Castro que ella chocó su auto al estacionar.
La pareja de Castro, Vanessa (Helena Noguerra), es una mujer joven algo cansada de los celos y persecuciones de Castro. A todo esto, Samantha (Sarah Succo), contratada como camarera, se va a pasar toda la noche tomando fotos y grabando videos que luego subirá a Internet.
Impecablemente filmada, con un ritmo delicioso, esta película no cansa ni aburre. Puede ser que haya espectadores para los cuales el fino humor de la pareja Bacri-Jaoui no sea suficiente estímulo para disfrutar de la película. Queda la maravillosa fotografía y una banda de sonido espléndida, donde teniendo como excusa la fiesta, desfila una colección de hermosos temas, además de los interpretados en el film.
Las actuaciones son espléndidas y deduzco que se deben haber divertido mucho, mucho, haciendo esta película.
Trailer (subtítulos en portugués)
Diez puntos sobre diez para una deliciosa película que bien vale la pena disfrutar más de una vez.
Los films corales tienen como norma contar con espléndidos guiones donde el rol principal va saltando de uno a otro de los personajes, con historias diferentes que normalmente se entrecruzan para semejar la vida real donde, como abejas en una colmena, cada individuo va tejiendo su propia red, muchas veces con ayuda o en detrimento de la de su vecino.
En "Place Publique" (he decidido utilizar el título original ya que el español, "Llenos de vida", me parece deprimente), los autores del guión, Jean-Pierre Bacri y Agnes Jaoui, llevan su estilo al paroxismo del delirio, donde los dardos hacia nuestra cultura burguesa, cruzan la pantalla de lado a lado hasta dejarla más agujereada que un queso.
Nathalie (Lea Drucker) acaba de mudarse de Paris a una encantadora villa de la campiña y lo celebra con una gran fiesta donde están todos invitados. Ella es productora de programas para la radio y la televisión y por lo tanto muchos de los invitados son artistas conocidos. También por supuesto, invita al socio de su programa más exitoso, Castro (Jean-Pierre Bacri) quien llega en su auto conducido por su chofer, Manu (Kevin Azais). Castro es simplemente inaguantable. Es por esa razón que su ex-mujer, Helene (Agnes Jaoui), hermana de Nathalie, viene riéndose por el camino de una entrevista radial donde Castro opina sobre el nuevo libro de su hija Nina (Nina Meurisse) y sobre los conflictos con la edad. Helene viaja con su pareja Vincent (Eric Viellard). Vincent se va a pasar toda la película presionando a Helene para que le diga a Castro que ella chocó su auto al estacionar.
La pareja de Castro, Vanessa (Helena Noguerra), es una mujer joven algo cansada de los celos y persecuciones de Castro. A todo esto, Samantha (Sarah Succo), contratada como camarera, se va a pasar toda la noche tomando fotos y grabando videos que luego subirá a Internet.
Impecablemente filmada, con un ritmo delicioso, esta película no cansa ni aburre. Puede ser que haya espectadores para los cuales el fino humor de la pareja Bacri-Jaoui no sea suficiente estímulo para disfrutar de la película. Queda la maravillosa fotografía y una banda de sonido espléndida, donde teniendo como excusa la fiesta, desfila una colección de hermosos temas, además de los interpretados en el film.
Las actuaciones son espléndidas y deduzco que se deben haber divertido mucho, mucho, haciendo esta película.
Trailer (subtítulos en portugués)
Diez puntos sobre diez para una deliciosa película que bien vale la pena disfrutar más de una vez.
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sábado, 18 de agosto de 2018
120 pulsaciones por minuto (Robin Campillo, 2017) 🌟🌟🌟🌟🌟
Corren los primeros años de la década del 90. El SIDA ya es epidemia en todo el mundo. Sin embargo en Francia, las autoridades y la sociedad en general siguen haciendo oídos sordos a los reclamos de la comunidad de enfermos.
Este film sigue las manifestaciones y los disturbios provocados por una sociedad denominada Act Up que va tras los pasos de esa misma organización de Estados Unidos.
Irrumpen en una presentación del ministro de salud con trompetas, pitos y matracas para llamar la atención de los asistentes. Pero se les va la mano cuando le rompen una bolsa con sangre en el pecho y lo encadenan a los bastidores.
Todo esto motiva una fuerte discusión entre los integrantes del grupo. Thibaut (Antoine Reinartz) que es el director en ejercicio del grupo, condena la acción de los exaltados. Mientras que los exaltados, entre los que se encuentra Sean (Nahuel Pérez Biscayart) defienden su actitud, diciendo que ellos no tienen tiempo para hacer actos de presencia y comportarse como es debido.
Sophie (Adele Haenel) que fue quien dirigió la protesta, reconoce que Sean y los otros exaltados tienen razón, pero que deben cuidar su imagen frente al público en general.
Un recién unido al grupo, Nathan (Arnaud Valois), es atraído por la conducta de Sean y se siente atraído por él. Durante un acto en un colegio donde reparten folletería a los estudiantes, a pesar de la prohibición del director, una chica le dice a Nathan, que ella no lo necesita porque ella no es "bollera" como tú. Sean que la escucha, besa en la boca a Nathan para irritar a la adolescente.
La película tiene un guión que no tiene un segundo de desperdicio. Detrás de las vidas de los activistas, gays, lesbianas, drogadictos y hemofílicos, se esconde el terror a la muerte representada por la enfermedad.
Las críticas a la gestión de Miterrand son feroces y también hacia la actitud de los laboratorios medicinales, los que son identificados tras un Melton Pharm, nombre de fantasía, ya que siguen sin encontrar un medicamento que de resultado y no quieren dar a conocer los resultados del testeo de nuevas drogas. El AZT y el DIC ya han demostrado ser solamente paliativos y que terminan debilitando los organismos.
El film completo es un gran documento donde se constata la intolerancia y la falta de humanidad de la sociedad en general. No solo es un documento contra el gobierno francés del momento, sino que es válido para todos los gobiernos del mundo, que solo están sentados esperando que los enfermos se mueran, ya que solo son homosexuales, prostitutas y drogadictos.
Excelente la dirección de Robin Campillo que le ganó la gran Palma de Oro del festival de Cannes y también el gran premio de FIPRESCI.
La relación amorosa entre Sean y Nathan y su final es una parte ineludible de la historia, ya que solo poniéndolo ante los ojos de los espectadores, se puede vislumbrar un poco sus sentimientos.
En una reunión donde Thibaut reclama sacar los enfermos de los hospitales en sillas de ruedas para que la gente los vea, Sean estalla diciendo, no es suficiente que me vean a mí.
Trailer subtitulado en castellano
Diez puntos sin dudar por la excelente dirección y actuación del elenco en general.
Este film sigue las manifestaciones y los disturbios provocados por una sociedad denominada Act Up que va tras los pasos de esa misma organización de Estados Unidos.
Irrumpen en una presentación del ministro de salud con trompetas, pitos y matracas para llamar la atención de los asistentes. Pero se les va la mano cuando le rompen una bolsa con sangre en el pecho y lo encadenan a los bastidores.
Todo esto motiva una fuerte discusión entre los integrantes del grupo. Thibaut (Antoine Reinartz) que es el director en ejercicio del grupo, condena la acción de los exaltados. Mientras que los exaltados, entre los que se encuentra Sean (Nahuel Pérez Biscayart) defienden su actitud, diciendo que ellos no tienen tiempo para hacer actos de presencia y comportarse como es debido.
Sophie (Adele Haenel) que fue quien dirigió la protesta, reconoce que Sean y los otros exaltados tienen razón, pero que deben cuidar su imagen frente al público en general.
Un recién unido al grupo, Nathan (Arnaud Valois), es atraído por la conducta de Sean y se siente atraído por él. Durante un acto en un colegio donde reparten folletería a los estudiantes, a pesar de la prohibición del director, una chica le dice a Nathan, que ella no lo necesita porque ella no es "bollera" como tú. Sean que la escucha, besa en la boca a Nathan para irritar a la adolescente.
La película tiene un guión que no tiene un segundo de desperdicio. Detrás de las vidas de los activistas, gays, lesbianas, drogadictos y hemofílicos, se esconde el terror a la muerte representada por la enfermedad.
Las críticas a la gestión de Miterrand son feroces y también hacia la actitud de los laboratorios medicinales, los que son identificados tras un Melton Pharm, nombre de fantasía, ya que siguen sin encontrar un medicamento que de resultado y no quieren dar a conocer los resultados del testeo de nuevas drogas. El AZT y el DIC ya han demostrado ser solamente paliativos y que terminan debilitando los organismos.
El film completo es un gran documento donde se constata la intolerancia y la falta de humanidad de la sociedad en general. No solo es un documento contra el gobierno francés del momento, sino que es válido para todos los gobiernos del mundo, que solo están sentados esperando que los enfermos se mueran, ya que solo son homosexuales, prostitutas y drogadictos.
Excelente la dirección de Robin Campillo que le ganó la gran Palma de Oro del festival de Cannes y también el gran premio de FIPRESCI.
La relación amorosa entre Sean y Nathan y su final es una parte ineludible de la historia, ya que solo poniéndolo ante los ojos de los espectadores, se puede vislumbrar un poco sus sentimientos.
En una reunión donde Thibaut reclama sacar los enfermos de los hospitales en sillas de ruedas para que la gente los vea, Sean estalla diciendo, no es suficiente que me vean a mí.
Trailer subtitulado en castellano
Diez puntos sin dudar por la excelente dirección y actuación del elenco en general.
lunes, 2 de julio de 2018
Una historia de locos (Robert Guediguian, 2015) 🌟🌟🌟
Filmado en blanco y negro, a la manera de un film documental, en el comienzo se narra el asesinato en Berlín de Talaat Pasha en 1921, principal responsable del genocidio armenio. Hallado culpable por la justicia turca se refugió en Alemania, país que luego negó su extradición por motivos políticos.
El asesino fue el activista armenio Saghomon Tehlirian (Robinson Stevenin) y durante su juicio vamos a escuchar testimonios de las terribles matanzas que el ejército turco cometió contra los cristianos armenios y otras minorías tales como los kurdos, que habitaban en el este de la península de Anatolia.
Finalmente y contra toda presión política, el jurado declara que si bien Tehlirian es responsable del asesinato del político turco, su veredicto final es inocente.
Con esta victoria legal, el movimiento armenio se consolida, pero van a transcurrir 60 años en que todo tipo de negociación con el estado turco va a ser inútil.
Es en los años 80 donde se desarrolla la historia de Aram (Syrus Chahidi) joven francés de origen armenio, a quien su abuela ha adoctrinado por la recuperación de las tierras ocupadas por los turcos. Aram, decide unirse al ASALA (Ejército de Liberación de Armenia) y participa en un atentado donde hacen volar el auto del embajador turco en París. Lamentablemente, un joven ciclista Gilles (Gregoire Leprince-Ringuet) también resulta gravemente herido. Lleno de remordimientos, Aram decide dejar su ciudad natal, Marsella, donde sus padres, Hovannes Alexandrian (Simon Abkarian) y Anouch Alexandrian (Ariane Ascaride) tienen una tienda de especialidades orientales y viajar a Beirut, donde terroristas de diferentes facciones son entrenados.
La película desarrolla las historias paralelas de Aram y Gilles y al mismo tiempo nos muestra la evolución del movimiento terrorista.
Es una historia severa, pero muy bien desarrollada a pesar de la complejidad del tema abordado.
La capacidad de Robert Guediguian se vuelve a manifestar en esta historia de "locos" de la humanidad enceguecida por odios y venganzas.
Trailer subtitulado en castellano.
Siete puntos sobre diez es mi calificación para esta epopeya fílmica sobre el pueblo armenio.
El asesino fue el activista armenio Saghomon Tehlirian (Robinson Stevenin) y durante su juicio vamos a escuchar testimonios de las terribles matanzas que el ejército turco cometió contra los cristianos armenios y otras minorías tales como los kurdos, que habitaban en el este de la península de Anatolia.
Finalmente y contra toda presión política, el jurado declara que si bien Tehlirian es responsable del asesinato del político turco, su veredicto final es inocente.
Con esta victoria legal, el movimiento armenio se consolida, pero van a transcurrir 60 años en que todo tipo de negociación con el estado turco va a ser inútil.
Es en los años 80 donde se desarrolla la historia de Aram (Syrus Chahidi) joven francés de origen armenio, a quien su abuela ha adoctrinado por la recuperación de las tierras ocupadas por los turcos. Aram, decide unirse al ASALA (Ejército de Liberación de Armenia) y participa en un atentado donde hacen volar el auto del embajador turco en París. Lamentablemente, un joven ciclista Gilles (Gregoire Leprince-Ringuet) también resulta gravemente herido. Lleno de remordimientos, Aram decide dejar su ciudad natal, Marsella, donde sus padres, Hovannes Alexandrian (Simon Abkarian) y Anouch Alexandrian (Ariane Ascaride) tienen una tienda de especialidades orientales y viajar a Beirut, donde terroristas de diferentes facciones son entrenados.
La película desarrolla las historias paralelas de Aram y Gilles y al mismo tiempo nos muestra la evolución del movimiento terrorista.
Es una historia severa, pero muy bien desarrollada a pesar de la complejidad del tema abordado.
La capacidad de Robert Guediguian se vuelve a manifestar en esta historia de "locos" de la humanidad enceguecida por odios y venganzas.
Trailer subtitulado en castellano.
Siete puntos sobre diez es mi calificación para esta epopeya fílmica sobre el pueblo armenio.
lunes, 21 de mayo de 2018
Rostros y ciudades (Visages, villages) (Agnes Varda + JR, 2017) 🌟🌟🌟🌟
Agnes Varda hace gala de su creatividad una vez más a sus casi 90 años. JR es un fotógrafo muralista que la ha asombrado con sus obras. Esto es las fotos que JR toma las revela a tamaños gigantescos y eso le permite crear murales.
Juntos ponen en marcha un proyecto de ir sin rumbo fijo, descubriendo uno tras otro los lugares queridos por éllos para encontrarse con gente, fotografiarla y dejar sus retratos murales pegados sobre sus casas o ciudades.
Esto que parece a primera vista ser de una simpleza tal vez graciosa o divertida, por las artes de Agnes Varda se convierte en una película amena y emotiva, donde la simplicidad de las gentes y de sus lugares, cobran la mayor importancia para la percepción de los espectadores despiertos y dispuestos a dejarse llevar.
Con cada entrevista, la memoria se apodera de cada encuentro y así sean cabras o estibadores del puerto de Le Havre, no hay espacios vacíos de contenidos.
A medida que transcurre la película, la medida emocional va creciendo, hasta que se produce un desborde emotivo que sacude a la misma Agnes Varda. No entiendo como puede actuar un desborde emocional y estarse filmando al mismo tiempo y ser absolutamente sincera y real.
Carente de paisajes grandilocuentes, los recuerdos se transorman en imagenes y las imagenes en recuerdos. JR es su contrapunto perfecto. El mantiene en equilibrio a esta viejecita del pelo a dos colores para que no trastabille en medio de sus historias emotivas.
Creo que hasta el espectador más prosaico se verá obligado a dejarse llevar por los recorridos de estos quijotes del arte.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para este mágico documental de la genial Agnes Varda.
Juntos ponen en marcha un proyecto de ir sin rumbo fijo, descubriendo uno tras otro los lugares queridos por éllos para encontrarse con gente, fotografiarla y dejar sus retratos murales pegados sobre sus casas o ciudades.
Esto que parece a primera vista ser de una simpleza tal vez graciosa o divertida, por las artes de Agnes Varda se convierte en una película amena y emotiva, donde la simplicidad de las gentes y de sus lugares, cobran la mayor importancia para la percepción de los espectadores despiertos y dispuestos a dejarse llevar.
Con cada entrevista, la memoria se apodera de cada encuentro y así sean cabras o estibadores del puerto de Le Havre, no hay espacios vacíos de contenidos.
A medida que transcurre la película, la medida emocional va creciendo, hasta que se produce un desborde emotivo que sacude a la misma Agnes Varda. No entiendo como puede actuar un desborde emocional y estarse filmando al mismo tiempo y ser absolutamente sincera y real.
Carente de paisajes grandilocuentes, los recuerdos se transorman en imagenes y las imagenes en recuerdos. JR es su contrapunto perfecto. El mantiene en equilibrio a esta viejecita del pelo a dos colores para que no trastabille en medio de sus historias emotivas.
Creo que hasta el espectador más prosaico se verá obligado a dejarse llevar por los recorridos de estos quijotes del arte.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para este mágico documental de la genial Agnes Varda.
viernes, 22 de diciembre de 2017
Puente de las Artes (Eugene Green, 2004) 🌟🌟🌟🌟🌟
Eugène Green es, probablemente, el cineasta más singular de
los que hacen cine en estos inicios del siglo XXI.
Nacido en 1947 en Nueva York, hace muchos años que sólo se refiere a ese país como Barbaria y a su lengua como lengua bárbara. Así pues, la que considera su verdadera fecha de nacimiento es la de la marcha de su país de nacimiento, 1968.
A los 21 años y después de transitar por media Europa a finales de los sesenta, se nacionalizó francés y adoptó esa lengua hasta convertirse en el gran recuperador de la expresión oral y escénica del teatro francés del Grand Siècle.
Enamorado de la literatura y de la cultura portuguesa rodó en Lisboa, en portugués, A Religiosa Portuguesa (2009) basada en las cartas de sor Mariana Alcoforado; en Italia y en italiano La Sapienza (2014) y su único documental hasta el momento Hitza egin– Faire la parole (2015) testimonia su amor por la lengua y la cultura vasca, a la que ya había dedicado una novela: La Bataille de Roncevaux (2009) y donde había situado uno de sus mediometrajes: Les signes (2006). Estamos pues ante un personaje de inabarcable curiosidad que, de la misma forma que ha ido desarrollando su vida por una amplia geografía, ha ido ampliando cada vez más su lenguaje expresivo, integrándolos los unos y los otros en sus experiencias sucesivas, pero teniendo siempre un tronco común, básico y fundamental: la Palabra.
En este film, Green demuestra lo que es su lenguaje cinematográfico. Utilizando una estética bizantina, sus personajes, en la mayor parte del film, hablan directamente a la cámara y eso hace que el espectador se sienta de alguna manera parte del film.
Con cuatro personajes principales, Pascal (Adrien Michaux), Christine (Camille Carraz), Sarah (Natacha Regnier) y Manuel (Alexis Louret), teje y deshace en su propio guión una filosofía de vida empapada en el mundo artístico. Christine estudia filosofía y su principal obsesión es aprobar sus examenes para mantener lo que ella llama, su dignidad. La enoja mucho la actitud de abandono de su pareja, Pascal, estudiante de literatura, quien enojado con su profesora que le ha encomendado una tesis sobre un tema que él no quiere abordar, se deja a sí mismo al sueño y la decidia. Sarah, una soprano con una voz importante, sufre las agresiones de su profesor, a quien denomina "el innombrable" (Denys Podalydes), un homosexual que no tolera el virtuosismo femenino de Sarah y la ahoga con sus críticas e insultos. Sarah quiere salir adelante, por eso se mantiene calma y se esfuerza en dar lo mejor de sí misma. Jean-Astolphe Mereville (Olivier Gourmet) es un amigo de Gui-gui (el innombrable) y nos muestra la opinión de Green sobre el amaneramiento en el mundo de las artes en una ridícula actuación de Jean-Astolphe personificando a Fedra para su taxi-boy, a quien quiere hacer su asistente. Muy bien le dice el taxi-boy, pero la tarifa del sexo sigue siendo 500.
Manuel, es la pareja de Sarah, pero élla está deshaciendo su relación en la medida que no puede manejar la situación con su profesor. Manuel se desespera por ayudarla a salir adelante.
Hay una escena, en la que Pascal asiste invitado por un amigo a una función de teatro No japonés. Es muy interesante, porque los espectadores del film no la vamos a ver sino a través de las miradas de los espectadores en el teatro, de los que el director hace un cameo constante, y de carteles que anuncian los hechos que se desarrollan en la escena. Me trajo a la memoria a la posterior obra de Abbas Kiarostami, "Shirin", en la que a través de las miradas y las reacciones de 114 actrices iraníes y Juliette Binoche, vamos a apreciar la representación del poema iraní Shirin.
En el argumento de la obra japonesa, está contado el drama que, detrás de todas las escenas hieráticas y las miradas profundas, se desarrolla en la película.
Demás está decir que el cine de Eugene Green no está hecho para todo el público. Si bien no es intelectualoide, el modo en que se presentan los hechos no es el más abordable para el gran público. Eso no quita que espectadores sensibles se sientan hipnotizados por el ritmo y la cadencia de la película.
Especial mención requiere la inclusión de "Il lamento della ninfa" del compositor barroco italiano Claudio Monteverdi. Es parte de la seducción que el film ejerce sobre los espectadores.
Por esa razón en su cine hay tantas palabras de lenguas diversas y aparecen personajes portadores de lenguas antiguas que sobreviven en su lucha por seguir siendo Palabra/Parole y no ser arrastrados hacia la Palabra/mot o, peor todavía, hacia su desaparición como lengua. Como la mujer que canta en kurdo en una de las muchas escenas mágicas. Por eso mismo tiene esa estrecha vinculación con la cultura vasca a partir de su lengua, en la que perviven los misterios más antiguos y se concreta una memoria colectiva que se remonta a tiempos inmemorables.
Por esa misma razón en su cine sólo aparece su lengua materna, el inglés, en algún momento de sarcasmo, como en la escena del australiano que quiere visitar la capilla de Sant’Ivo en La Sapienza. El inglés parece ser, únicamente, la lengua de las colonias y como tal, una lengua sin memoria y sin historia, o sea compuesta sólo de mots y no de Paroles y sin capacidad, por tanto, para convocar lo misterioso.
Trailer en francés
Lamento della ninfa
Diez puntos sobre diez para esta esplendorosa obra cinematográfica.
Nacido en 1947 en Nueva York, hace muchos años que sólo se refiere a ese país como Barbaria y a su lengua como lengua bárbara. Así pues, la que considera su verdadera fecha de nacimiento es la de la marcha de su país de nacimiento, 1968.
A los 21 años y después de transitar por media Europa a finales de los sesenta, se nacionalizó francés y adoptó esa lengua hasta convertirse en el gran recuperador de la expresión oral y escénica del teatro francés del Grand Siècle.
Enamorado de la literatura y de la cultura portuguesa rodó en Lisboa, en portugués, A Religiosa Portuguesa (2009) basada en las cartas de sor Mariana Alcoforado; en Italia y en italiano La Sapienza (2014) y su único documental hasta el momento Hitza egin– Faire la parole (2015) testimonia su amor por la lengua y la cultura vasca, a la que ya había dedicado una novela: La Bataille de Roncevaux (2009) y donde había situado uno de sus mediometrajes: Les signes (2006). Estamos pues ante un personaje de inabarcable curiosidad que, de la misma forma que ha ido desarrollando su vida por una amplia geografía, ha ido ampliando cada vez más su lenguaje expresivo, integrándolos los unos y los otros en sus experiencias sucesivas, pero teniendo siempre un tronco común, básico y fundamental: la Palabra.
En este film, Green demuestra lo que es su lenguaje cinematográfico. Utilizando una estética bizantina, sus personajes, en la mayor parte del film, hablan directamente a la cámara y eso hace que el espectador se sienta de alguna manera parte del film.
Con cuatro personajes principales, Pascal (Adrien Michaux), Christine (Camille Carraz), Sarah (Natacha Regnier) y Manuel (Alexis Louret), teje y deshace en su propio guión una filosofía de vida empapada en el mundo artístico. Christine estudia filosofía y su principal obsesión es aprobar sus examenes para mantener lo que ella llama, su dignidad. La enoja mucho la actitud de abandono de su pareja, Pascal, estudiante de literatura, quien enojado con su profesora que le ha encomendado una tesis sobre un tema que él no quiere abordar, se deja a sí mismo al sueño y la decidia. Sarah, una soprano con una voz importante, sufre las agresiones de su profesor, a quien denomina "el innombrable" (Denys Podalydes), un homosexual que no tolera el virtuosismo femenino de Sarah y la ahoga con sus críticas e insultos. Sarah quiere salir adelante, por eso se mantiene calma y se esfuerza en dar lo mejor de sí misma. Jean-Astolphe Mereville (Olivier Gourmet) es un amigo de Gui-gui (el innombrable) y nos muestra la opinión de Green sobre el amaneramiento en el mundo de las artes en una ridícula actuación de Jean-Astolphe personificando a Fedra para su taxi-boy, a quien quiere hacer su asistente. Muy bien le dice el taxi-boy, pero la tarifa del sexo sigue siendo 500.
Manuel, es la pareja de Sarah, pero élla está deshaciendo su relación en la medida que no puede manejar la situación con su profesor. Manuel se desespera por ayudarla a salir adelante.
Hay una escena, en la que Pascal asiste invitado por un amigo a una función de teatro No japonés. Es muy interesante, porque los espectadores del film no la vamos a ver sino a través de las miradas de los espectadores en el teatro, de los que el director hace un cameo constante, y de carteles que anuncian los hechos que se desarrollan en la escena. Me trajo a la memoria a la posterior obra de Abbas Kiarostami, "Shirin", en la que a través de las miradas y las reacciones de 114 actrices iraníes y Juliette Binoche, vamos a apreciar la representación del poema iraní Shirin.
En el argumento de la obra japonesa, está contado el drama que, detrás de todas las escenas hieráticas y las miradas profundas, se desarrolla en la película.
Demás está decir que el cine de Eugene Green no está hecho para todo el público. Si bien no es intelectualoide, el modo en que se presentan los hechos no es el más abordable para el gran público. Eso no quita que espectadores sensibles se sientan hipnotizados por el ritmo y la cadencia de la película.
Especial mención requiere la inclusión de "Il lamento della ninfa" del compositor barroco italiano Claudio Monteverdi. Es parte de la seducción que el film ejerce sobre los espectadores.
Por esa razón en su cine hay tantas palabras de lenguas diversas y aparecen personajes portadores de lenguas antiguas que sobreviven en su lucha por seguir siendo Palabra/Parole y no ser arrastrados hacia la Palabra/mot o, peor todavía, hacia su desaparición como lengua. Como la mujer que canta en kurdo en una de las muchas escenas mágicas. Por eso mismo tiene esa estrecha vinculación con la cultura vasca a partir de su lengua, en la que perviven los misterios más antiguos y se concreta una memoria colectiva que se remonta a tiempos inmemorables.
Por esa misma razón en su cine sólo aparece su lengua materna, el inglés, en algún momento de sarcasmo, como en la escena del australiano que quiere visitar la capilla de Sant’Ivo en La Sapienza. El inglés parece ser, únicamente, la lengua de las colonias y como tal, una lengua sin memoria y sin historia, o sea compuesta sólo de mots y no de Paroles y sin capacidad, por tanto, para convocar lo misterioso.
Trailer en francés
Lamento della ninfa
Diez puntos sobre diez para esta esplendorosa obra cinematográfica.
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martes, 29 de agosto de 2017
Metamorfosis (Christophe Honore, 2014) 🌟🌟🌟
"Las Metamorfosis" es un poema en 15 libros del poeta romano Ovidio. Cuenta la historia del mundo desde su creación hasta la deificación de Julio César combinando con absoluta libertad la mitología con la historia. Fue terminado en el año 8 de nuestra era.
Christophe Honoré elige algunas de las historias para dibujar en una película el mundo mitológico griego trasladado a personas de nuestros días, pero no demasiado.
Las diferentes historias tienen como hilo conductor a la joven Europa (Amira Akili). En la primera de las historias vemos como Júpiter (Sebastien Hirel) le cuenta la historia de la seducción de Io (Coralie Rouet) y como, para ocultarla de la celosa Juno (Melodie Richard), la convierte en una dulce vaca.
Juno, que no tiene un pelo de tonta, decide regalar la vaca a Argos (Vincent Massimino) el de los 1000 ojos y Júpiter para rescatar a Io debe matar a Argos. Cuando Juno lo descubre muerto, toma todos sus ojos y los arroja al aire y se convierten en la cola de un pavo real.
En las siguientes historias, Europa se va a cruzar con Baco (Damien Chapelle) y con las violentas bacantes, quienes matan todo a su paso y por último con el poeta Orfeo (George Babluani), la persecución de sus discípulos y su descenso a los infiernos en búsqueda de su amada.
Hay muchas historias hilvanadas con el método de las Mil y Una Noches, o sea que no termina una historia porque da comienzo la próxima.
Así por la película desfilarán Narciso (Arthur Jacquin), Hermafrodito (Julien Antonini) y Atalante (Vimala Pons) entre muchos otros.
Las historias tienen como marco escenográfico un extenso bosque del tipo de la foresta griega y los actores se mueven de uno a otro escenario de modo absolutamente espontáneo.
Un encantador divertimento para el espectador que ame la mitología griega y le guste el cine de Christophe Honoré, ya que su ambientación con personas actuales le agrega un poco de magia a los personajes y le quita el acartonamiento de las leyendas.
Trailer (hablado en francés)
Siete puntos sobre diez para esta interesante y diferente producción francesa.
Christophe Honoré elige algunas de las historias para dibujar en una película el mundo mitológico griego trasladado a personas de nuestros días, pero no demasiado.
Las diferentes historias tienen como hilo conductor a la joven Europa (Amira Akili). En la primera de las historias vemos como Júpiter (Sebastien Hirel) le cuenta la historia de la seducción de Io (Coralie Rouet) y como, para ocultarla de la celosa Juno (Melodie Richard), la convierte en una dulce vaca.
Juno, que no tiene un pelo de tonta, decide regalar la vaca a Argos (Vincent Massimino) el de los 1000 ojos y Júpiter para rescatar a Io debe matar a Argos. Cuando Juno lo descubre muerto, toma todos sus ojos y los arroja al aire y se convierten en la cola de un pavo real.
En las siguientes historias, Europa se va a cruzar con Baco (Damien Chapelle) y con las violentas bacantes, quienes matan todo a su paso y por último con el poeta Orfeo (George Babluani), la persecución de sus discípulos y su descenso a los infiernos en búsqueda de su amada.
Hay muchas historias hilvanadas con el método de las Mil y Una Noches, o sea que no termina una historia porque da comienzo la próxima.
Así por la película desfilarán Narciso (Arthur Jacquin), Hermafrodito (Julien Antonini) y Atalante (Vimala Pons) entre muchos otros.
Las historias tienen como marco escenográfico un extenso bosque del tipo de la foresta griega y los actores se mueven de uno a otro escenario de modo absolutamente espontáneo.
Un encantador divertimento para el espectador que ame la mitología griega y le guste el cine de Christophe Honoré, ya que su ambientación con personas actuales le agrega un poco de magia a los personajes y le quita el acartonamiento de las leyendas.
Trailer (hablado en francés)
Siete puntos sobre diez para esta interesante y diferente producción francesa.
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Largo Domingo de Noviazgo (Jean-Pierre Jeunet, 2004) 🌟🌟🌟🌟🌟
Sobre la novela de Sebastien Japrisot y con guión propio y de Guillaume Laurant, Jean-Pierre Jeunet construye en su peculiar estilo de ritmo y cinematografía, un excepcional film que quedará en la memoria de todos cuantos hayan tenido oportunidad de verlo.
Jean-Pierre Jeunet ("Amelie", "Delicatessen", entre otras) elige a su actriz favorita, Audrey Tatou, para personificar a Mathilde y su hermosa y desgarrante historia de amor.
Huérfana a muy corta edad, 5 años, porque sus padres murieron en el "accidente del autobus 44", así tal como lo menciona la película fue criada por sus tíos (Dominique Pinon y Chantal Neuwirth). Luego tuvo poliomelitis lo que le costó una cojera permanente y una pierna casi totalmente inmóvil.
Pero la película comienza contándonos de como el sábado 6 de enero de 1917, cinco soldados condenados a muerte fueron escoltados por las trincheras al frente del Somne.
El primero, 2124, era carpintero y lo llamaban Bastoche (Jerome Kircher) y estaba enamorado de una bonita pelirroja, Veronique Passavant (Julie Depardieu). El segundo, 4077, había sido soldador de los trenes estatales y lo apodaban Six-Sous (Denis Lavant). El tercero, Benoit Notre-Dame (Clovis Cornillac) era un campesino de Dordoña y había matado a un oficial porque pateaba a los muertos aunque nadie se enteró nunca. El cuarto, número 7328, había sido reclutado en Córcega y se llamaba Ange Bassignano (Dominique Bettenfeld) y según todos los que lo conocían no era ningún ángel. Tina Lombardi (Marion Cotillard) había trabajado para él de puta. Lo habían condenado a cinco años de prisión. En 1916 le dieron a elegir entre seguir preso o ir al frente. El quinto, era un "neguillon", apodo que les asignaban a los de su generación. Cumplía 20 años y estaba totalmente aterrorizado desde que una bomba estalló frente a él y lo regó con los restos del soldado con el que había estado hablando. Este último era Manech (Gaspard Ulliel) con quien Mathilde estaba comprometida.
Todos estaban condenados a muerte por haber atentado contra sí mismos para provocar la baja del ejército.
La condena era largarlos fuera de las trincheras al territorio conocido como la tierra de nadie, entre las trincheras francesas y alemanas y que murieran como perros.
Mathilde no se resigna a pensar que Manech pueda haber muerto y en 1920 recibe una carta de una monja del hospital de Rennes, donde le dice que un paciente quiere verla. Es el cabo que escoltó a los condenados hasta la trinchera conocida como Bingo Crepuscular. Celestin Poux (Albert Dupontel), le entrega a Mathilde una caja conteniendo cartas y fotos de los condenados para que las haga llegar a sus familiares. También le cuenta que un cabo, Benjamín Gordes (Jean-Pierre Darrousin) abrazó a Bastoche y lo obligó a quitarse las botas alemanas que usaba para que los alemanes no lo acusaran de matar a un alemán. La mujer de Gordes (Jodie Foster), debería saber sobre éllos.
Leyendo las cartas Mthilde se convence aún más de que Manech no está muerto y con la ayuda de su albacea Pierre-Marie (André Dussolier) y a pesar de la oposición de sus tíos, viaja a Paris para buscar entre los documentos del ejército alguna pista sobre el destino de Manech. También decide contratar a un detective privado Germain Pire (Ticky Holgado) para que encuentre a los familiares.
Al mismo tiempo, Tina Lombardi, se hace cargo de asesinar a todos los que fueron responsables de la muerte de su querido corso.
Con todos estos actores y todas estas historias entrelazadas, Jean-Pierre Jeunet construye una epopeya inconmensurable sobre el horror de la guerra y el poder del amor.
La música de Angelo Badalamenti pone el condimento exquisito para convertir a este film en uno de los más hermosos que se hayan visto. Pero por sobre todas las cosas, es el arte inigualable de Jean-Pierre Jeunet quien construye esta genial película.
Trailer doblado al castellano
Diez puntos sobre diez para "Largo domingo de noviazgo" y espero que los posibles espectadores disfruten realmente de esta hermosa historia de amor y horror.
Jean-Pierre Jeunet ("Amelie", "Delicatessen", entre otras) elige a su actriz favorita, Audrey Tatou, para personificar a Mathilde y su hermosa y desgarrante historia de amor.
Huérfana a muy corta edad, 5 años, porque sus padres murieron en el "accidente del autobus 44", así tal como lo menciona la película fue criada por sus tíos (Dominique Pinon y Chantal Neuwirth). Luego tuvo poliomelitis lo que le costó una cojera permanente y una pierna casi totalmente inmóvil.
Pero la película comienza contándonos de como el sábado 6 de enero de 1917, cinco soldados condenados a muerte fueron escoltados por las trincheras al frente del Somne.
El primero, 2124, era carpintero y lo llamaban Bastoche (Jerome Kircher) y estaba enamorado de una bonita pelirroja, Veronique Passavant (Julie Depardieu). El segundo, 4077, había sido soldador de los trenes estatales y lo apodaban Six-Sous (Denis Lavant). El tercero, Benoit Notre-Dame (Clovis Cornillac) era un campesino de Dordoña y había matado a un oficial porque pateaba a los muertos aunque nadie se enteró nunca. El cuarto, número 7328, había sido reclutado en Córcega y se llamaba Ange Bassignano (Dominique Bettenfeld) y según todos los que lo conocían no era ningún ángel. Tina Lombardi (Marion Cotillard) había trabajado para él de puta. Lo habían condenado a cinco años de prisión. En 1916 le dieron a elegir entre seguir preso o ir al frente. El quinto, era un "neguillon", apodo que les asignaban a los de su generación. Cumplía 20 años y estaba totalmente aterrorizado desde que una bomba estalló frente a él y lo regó con los restos del soldado con el que había estado hablando. Este último era Manech (Gaspard Ulliel) con quien Mathilde estaba comprometida.
Todos estaban condenados a muerte por haber atentado contra sí mismos para provocar la baja del ejército.
La condena era largarlos fuera de las trincheras al territorio conocido como la tierra de nadie, entre las trincheras francesas y alemanas y que murieran como perros.
Mathilde no se resigna a pensar que Manech pueda haber muerto y en 1920 recibe una carta de una monja del hospital de Rennes, donde le dice que un paciente quiere verla. Es el cabo que escoltó a los condenados hasta la trinchera conocida como Bingo Crepuscular. Celestin Poux (Albert Dupontel), le entrega a Mathilde una caja conteniendo cartas y fotos de los condenados para que las haga llegar a sus familiares. También le cuenta que un cabo, Benjamín Gordes (Jean-Pierre Darrousin) abrazó a Bastoche y lo obligó a quitarse las botas alemanas que usaba para que los alemanes no lo acusaran de matar a un alemán. La mujer de Gordes (Jodie Foster), debería saber sobre éllos.
Leyendo las cartas Mthilde se convence aún más de que Manech no está muerto y con la ayuda de su albacea Pierre-Marie (André Dussolier) y a pesar de la oposición de sus tíos, viaja a Paris para buscar entre los documentos del ejército alguna pista sobre el destino de Manech. También decide contratar a un detective privado Germain Pire (Ticky Holgado) para que encuentre a los familiares.
Al mismo tiempo, Tina Lombardi, se hace cargo de asesinar a todos los que fueron responsables de la muerte de su querido corso.
Con todos estos actores y todas estas historias entrelazadas, Jean-Pierre Jeunet construye una epopeya inconmensurable sobre el horror de la guerra y el poder del amor.
La música de Angelo Badalamenti pone el condimento exquisito para convertir a este film en uno de los más hermosos que se hayan visto. Pero por sobre todas las cosas, es el arte inigualable de Jean-Pierre Jeunet quien construye esta genial película.
Trailer doblado al castellano
Diez puntos sobre diez para "Largo domingo de noviazgo" y espero que los posibles espectadores disfruten realmente de esta hermosa historia de amor y horror.
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lunes, 28 de agosto de 2017
Mi amor (Mon roi) (Maïwenn, 2015) 🌟🌟🌟🌟
Maïwenn es una actriz francesa devenida directora de cine con muy poca suerte en sus primeros intentos, pero que finalmente, en 2015, demostró tener algo para decir con oficio.
"Mon roi", rebautizada como "Mi amor" para los públicos parlantes en castellano, es un muy interesante film donde se narra la historia de amor de Tony, nombre completo Marie-Antoinette Jezequel (una excelente Emmanuelle Bercot) con Georgio Milevski (Vincent Cassel).
El film comienza con Tony esquiando y perdiendo el control de los esquíes lo que le causa la rotura de la rodilla derecha, para ser más concretos, ruptura total de los ligamentos anteriores cruzados. En el centro de atención, la psicóloga que la atiende le pregunta "¿Y por qué se cruzaron sus esquíes?", "A veces, no podemos ponernos de pie.". "Voy a leerle algo: La rodilla significa la capacidad de soltar, de ceder, incluso de retroceder. Y cuando nos duele la rodilla, podemos suponer que tenemos la dificultad de aceptar, un acontecimiento de nuestra vida. Puede reflexionar un poco sobre ello
y luego puede volver a verme para hablar sobre esto."
Y exactamente esto es lo que construye Maïwenn en esta película.
Tony reencuentra a Georgio en una discotheque y para llamar su atención, le echa unas gotas de agua a la cara, truco que luego se enterará utiliza Georgio con las mujeres con las que se quiere acostar.
Tony es abogada y recién está dando sus primeros pasos en su carrera. Georgio es misteriosamente, por momentos, dueño de un restaurant, adonde lleva a Tony y hace que la atienda una ex-novia quien amenaza a Tony por haberle robado a "su hombre".
Hay muchas pistas que Tony debería registrar, como insiste su hermano Solal (Louis Garrel), pero Tony se declara felizmente enamorada y se muda a vivir al departamento de Georgio.
La feliz vida que llevan juntos empieza a nublarse cuando Tony queda embarazada. El abandono de Georgio se le vuelve insoportable y el obstetra le aconseja que tome unas pastillas que son inocuas para el bebé pero que la tranquilizarán.
A estas alturas de la película, el menos avisado de los espectadores debería haberse dado cuenta de que Giorgio es un psicópata y que tira psicopateada tras psicopateada contra Tony, quien está indefensa tras su ceguera.
Maïwenn va a hacer astutamente que la relación avance y se rompa, se recompona y se vuelva a romper, como sucede en la vida real cuando se entabla una relación con un/a psicópata.
No voy a seguir contando el argumento. Con estas líneas ya es suficiente para que el espectador interesado decida ver que hay detrás de "Mon roi".
Trailer subtitulado en castellano.
Excelente realización del cine francés en la que el espectador interesado en los recovecos del alma humana va a dejarse llevar por la historia.
Ocho puntos sobre diez.
"Mon roi", rebautizada como "Mi amor" para los públicos parlantes en castellano, es un muy interesante film donde se narra la historia de amor de Tony, nombre completo Marie-Antoinette Jezequel (una excelente Emmanuelle Bercot) con Georgio Milevski (Vincent Cassel).
El film comienza con Tony esquiando y perdiendo el control de los esquíes lo que le causa la rotura de la rodilla derecha, para ser más concretos, ruptura total de los ligamentos anteriores cruzados. En el centro de atención, la psicóloga que la atiende le pregunta "¿Y por qué se cruzaron sus esquíes?", "A veces, no podemos ponernos de pie.". "Voy a leerle algo: La rodilla significa la capacidad de soltar, de ceder, incluso de retroceder. Y cuando nos duele la rodilla, podemos suponer que tenemos la dificultad de aceptar, un acontecimiento de nuestra vida. Puede reflexionar un poco sobre ello
y luego puede volver a verme para hablar sobre esto."
Y exactamente esto es lo que construye Maïwenn en esta película.
Tony reencuentra a Georgio en una discotheque y para llamar su atención, le echa unas gotas de agua a la cara, truco que luego se enterará utiliza Georgio con las mujeres con las que se quiere acostar.
Tony es abogada y recién está dando sus primeros pasos en su carrera. Georgio es misteriosamente, por momentos, dueño de un restaurant, adonde lleva a Tony y hace que la atienda una ex-novia quien amenaza a Tony por haberle robado a "su hombre".
Hay muchas pistas que Tony debería registrar, como insiste su hermano Solal (Louis Garrel), pero Tony se declara felizmente enamorada y se muda a vivir al departamento de Georgio.
La feliz vida que llevan juntos empieza a nublarse cuando Tony queda embarazada. El abandono de Georgio se le vuelve insoportable y el obstetra le aconseja que tome unas pastillas que son inocuas para el bebé pero que la tranquilizarán.
A estas alturas de la película, el menos avisado de los espectadores debería haberse dado cuenta de que Giorgio es un psicópata y que tira psicopateada tras psicopateada contra Tony, quien está indefensa tras su ceguera.
Maïwenn va a hacer astutamente que la relación avance y se rompa, se recompona y se vuelva a romper, como sucede en la vida real cuando se entabla una relación con un/a psicópata.
No voy a seguir contando el argumento. Con estas líneas ya es suficiente para que el espectador interesado decida ver que hay detrás de "Mon roi".
Trailer subtitulado en castellano.
Excelente realización del cine francés en la que el espectador interesado en los recovecos del alma humana va a dejarse llevar por la historia.
Ocho puntos sobre diez.
lunes, 24 de abril de 2017
Mia y los Migou (Jacques-Remy Girerd, 2008) 🌟🌟🌟🌟
Con la excusa de que un film de animación puede no tener como espectador objetivo a los niños, hay algunas veces, y esta es una, en que los autores enfocan también a los niños que aún subsisten en los adultos.
Utilizando el cuento del director Jacques-Remy Girerd, Benoit Chieux, Antoine Lanciaux y Iouri Tcherenkov escriben uno de los guiones más atrayentes tanto para niños como para adultos de los últimos tiempos.
Pedro (Pierre Richard), está observando las estrellas desde el balcón de las viviendas del obrador donde trabaja, cuando escucha unos extraños ruidos. Sale a investigar con su linterna y ve como caen destruídas las grúas y otras maquinarias. Persigue al atacante por el túnel de la obra pero cae abatido bajo una capa de piedras por un derrumbe.
Mia (Garance Lagraa), sueña esa noche con su padre y decide ir a buscarlo a donde está trabajando, en las montañas. Mia ha quedado bajo la protección de las ancianas del pueblo, pero élla confía en sus amuletos de la suerte y emprende la increíble travesía.
Mientras tanto, Jeckhyde (Laurent Camelon) hace una presentación para los posibles inversores del spa que quiere construir en las montañas, sobre un magnífico lago. Los inversores insisten en ver en persona el lugar antes de decidirse a invertir. Jeckhyde se decide a transportarlos, pero como su madre (la abuela) se toma vacaciones, tiene que hacerse cargo de su hijo Aldrin (Charlie Girerd) y lo lleva con él a la construcción. Desde Puerto del Migou, la ciudad más cercana al lugar de la construcción se deben trasladar en helicópteros para sobrevolar el lago. Jeckhyde evita cuidadosamente mostrarles las maquinarias destruídas.
Mientras tanto Mia ha llegado a las montañas y luego de pasar la noche en la cabaña de una bruja (Yolande Moreau) que le corta los cabellos mientras duerme, se interna en el bosque. Allí va a toparse con todos sus monstruos internos, el recuerdo de su madre que le acaricia la espalda la hace afrontar los hechos y en un bebedero seco, se topa con un Migou (Dany Boon).
Tal la presentación de la película. De ahora en más, con la aparición de los Migou, toda la historia se moverá en torno de la fantasía y de la conservación de la naturaleza (Aldrin le dice a Mia que para su padre la naturaleza sólo es un montón de dinero). De como la obsesión por las obras y las riquezas puede llegar a hacer que se pierda lo más importante que tenemos, nuestro mundo.
El espectador disfrutará de esta película tanto si se trata de un niño o de un adulto. La historia es agitada y veloz, aunque no saque a la superficie ni la violencia ni la maldad.
La animación es graciosa sin ser grotesca. Los personajes están bien delineados sin ser princesas de Disney y los Migou son muy graciosos y queribles.
Trailer en castellano
Ocho puntos sobre diez para esta maravillosa película. Espero que la disfruten tanto como yo lo he hecho.
Utilizando el cuento del director Jacques-Remy Girerd, Benoit Chieux, Antoine Lanciaux y Iouri Tcherenkov escriben uno de los guiones más atrayentes tanto para niños como para adultos de los últimos tiempos.
Pedro (Pierre Richard), está observando las estrellas desde el balcón de las viviendas del obrador donde trabaja, cuando escucha unos extraños ruidos. Sale a investigar con su linterna y ve como caen destruídas las grúas y otras maquinarias. Persigue al atacante por el túnel de la obra pero cae abatido bajo una capa de piedras por un derrumbe.
Mia (Garance Lagraa), sueña esa noche con su padre y decide ir a buscarlo a donde está trabajando, en las montañas. Mia ha quedado bajo la protección de las ancianas del pueblo, pero élla confía en sus amuletos de la suerte y emprende la increíble travesía.
Mientras tanto, Jeckhyde (Laurent Camelon) hace una presentación para los posibles inversores del spa que quiere construir en las montañas, sobre un magnífico lago. Los inversores insisten en ver en persona el lugar antes de decidirse a invertir. Jeckhyde se decide a transportarlos, pero como su madre (la abuela) se toma vacaciones, tiene que hacerse cargo de su hijo Aldrin (Charlie Girerd) y lo lleva con él a la construcción. Desde Puerto del Migou, la ciudad más cercana al lugar de la construcción se deben trasladar en helicópteros para sobrevolar el lago. Jeckhyde evita cuidadosamente mostrarles las maquinarias destruídas.
Mientras tanto Mia ha llegado a las montañas y luego de pasar la noche en la cabaña de una bruja (Yolande Moreau) que le corta los cabellos mientras duerme, se interna en el bosque. Allí va a toparse con todos sus monstruos internos, el recuerdo de su madre que le acaricia la espalda la hace afrontar los hechos y en un bebedero seco, se topa con un Migou (Dany Boon).
Tal la presentación de la película. De ahora en más, con la aparición de los Migou, toda la historia se moverá en torno de la fantasía y de la conservación de la naturaleza (Aldrin le dice a Mia que para su padre la naturaleza sólo es un montón de dinero). De como la obsesión por las obras y las riquezas puede llegar a hacer que se pierda lo más importante que tenemos, nuestro mundo.
El espectador disfrutará de esta película tanto si se trata de un niño o de un adulto. La historia es agitada y veloz, aunque no saque a la superficie ni la violencia ni la maldad.
La animación es graciosa sin ser grotesca. Los personajes están bien delineados sin ser princesas de Disney y los Migou son muy graciosos y queribles.
Trailer en castellano
Ocho puntos sobre diez para esta maravillosa película. Espero que la disfruten tanto como yo lo he hecho.
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viernes, 21 de abril de 2017
El cumpleaños de Ariane (Robert Guediguian, 2014) 🌟🌟🌟🌟
Es el cumpleaños de Ariane (Ariane Ascaride) y ella está muy atareada preparando las tortas para la celebración. Recibe dos hermosos ramos de flores y simultáneamente el llamado de su hija para avisarle que está con Ludovic y que no va a poder ir a verla. Luego llama su marido para decirle que va a tener que quedarse más tiempo en Burdeos y que no va a llegar, que pase un muy hermoso día, ah, y que Karen avisó que está en los Alpes.
Ariane se sienta frente a su torta de cumpleaños, resplandeciente con las velitas encendidas y finalmente decide irse de la casa.
Y así comienzan sus peripecias. Esperando al ferry conoce a Raphael (Adrien Jolivet), un muchacho con una moto, que la invita a comer al mejor lugar de todo el puerto. Se van en la moto y así llegan al Cafe L'Olympique, lleno de turistas. Allí conoce a Jacques (Jacques Boudet) el propietario del café.
Al atardecer, el café se cierra y Raphael se va con su moto. Ariane pregunta cómo va a volver y Jacques le llama a un taxi. El conductor del taxi (Jean-Pierre Darroussin) es bastante charlatán, pero llegan al puente del ferry justo para ver como la grúa se lleva el auto de Ariane. Le pide al taxista que la siga, pero cuando llegan ya el depósito está cerrado. Ariane está preocupada y cuando saca el dinero para pagarle al taxista, pasa una moto y le arrebata la cartera. Ariane, completamente desesperada se larga a llorar y el taxista le ofrece llevarla de vuelta hasta el restaurant.
Cuando la deja en el restaurant, Ariane ve que está cerrado y entonces se larga a llover torrencialmente. Se refugia bajo un alero donde la luz de una linterna la descubre. Es Marcial (Youssouf Djaoro), el cuidador nocturno. Marcial le pregunta porqué no se va a su casa y Ariane le cuenta como ha perdido todo. Entonces la lleva a dormir a una lancha pesquera.
De allí en más todo va a ser aventuras en la vida de Ariane. Algunas anécdotas son tristes y otras divertidas. Toda la película hace recordar inexorablemente a la querida Giulietta Massina de "Julieta de los espíritus", sobre todo por el rostro inexpresivo "de sota", con que Ariane afronta las vicisitudes.
Una genial fantasía en tiempo de comedia es el homenaje con que Robert Guediguian celebra a su esposa y actriz preferida de todas sus películas.
El espectador va a pasar realmente un momento muy agradable y va a disfrutar la canción de Kurt Weil "Wie Man Sich Bettet" (Cómo haces la cama) en la interepretación de Ariane Ascaride con orquestación de Eduardo Makaroff (Gotan Project).
"Como haces la cama"
Clip "La tortuga", subtitulado
Trailer subtitulado
Una hermosa película para festejar en el corazón. Nueve puntos sobre diez es mi calificación.
Ariane se sienta frente a su torta de cumpleaños, resplandeciente con las velitas encendidas y finalmente decide irse de la casa.
Y así comienzan sus peripecias. Esperando al ferry conoce a Raphael (Adrien Jolivet), un muchacho con una moto, que la invita a comer al mejor lugar de todo el puerto. Se van en la moto y así llegan al Cafe L'Olympique, lleno de turistas. Allí conoce a Jacques (Jacques Boudet) el propietario del café.
Al atardecer, el café se cierra y Raphael se va con su moto. Ariane pregunta cómo va a volver y Jacques le llama a un taxi. El conductor del taxi (Jean-Pierre Darroussin) es bastante charlatán, pero llegan al puente del ferry justo para ver como la grúa se lleva el auto de Ariane. Le pide al taxista que la siga, pero cuando llegan ya el depósito está cerrado. Ariane está preocupada y cuando saca el dinero para pagarle al taxista, pasa una moto y le arrebata la cartera. Ariane, completamente desesperada se larga a llorar y el taxista le ofrece llevarla de vuelta hasta el restaurant.
Cuando la deja en el restaurant, Ariane ve que está cerrado y entonces se larga a llover torrencialmente. Se refugia bajo un alero donde la luz de una linterna la descubre. Es Marcial (Youssouf Djaoro), el cuidador nocturno. Marcial le pregunta porqué no se va a su casa y Ariane le cuenta como ha perdido todo. Entonces la lleva a dormir a una lancha pesquera.
De allí en más todo va a ser aventuras en la vida de Ariane. Algunas anécdotas son tristes y otras divertidas. Toda la película hace recordar inexorablemente a la querida Giulietta Massina de "Julieta de los espíritus", sobre todo por el rostro inexpresivo "de sota", con que Ariane afronta las vicisitudes.
Una genial fantasía en tiempo de comedia es el homenaje con que Robert Guediguian celebra a su esposa y actriz preferida de todas sus películas.
El espectador va a pasar realmente un momento muy agradable y va a disfrutar la canción de Kurt Weil "Wie Man Sich Bettet" (Cómo haces la cama) en la interepretación de Ariane Ascaride con orquestación de Eduardo Makaroff (Gotan Project).
"Como haces la cama"
Clip "La tortuga", subtitulado
Trailer subtitulado
Una hermosa película para festejar en el corazón. Nueve puntos sobre diez es mi calificación.
miércoles, 12 de abril de 2017
Entre los muros (Laurent Cantet, 2008) 🌟🌟🌟🌟🌟
"Entre los muros" hace referencia a las paredes de un salón de clases, de un aula.
"Entre los muros" encierra una profunda reflexión sobre las posibilidades de comunicación que tiene el ser humano. Sobre todo cuando la relación entre el comunicador y el comunicado es tan desigual como la de un profesor y sus alumnos.
Mr. Marin (François Begaudeau) es un profesor de lengua (en este caso de francés, porque la historia transcurre en Francia), que intenta ser tan liberal como sus posibilidades y la férrea estructura del colegio, se lo permiten. Es muy significativo que sea él mismo autor del guión quien encarna al profesor. François Begaudeau no solo es un actor excepcional sino que le entrega al director un libro con tantas lecturas posibles como situaciones se despliegan en el film.
Claro que enfrentada al discurso del profesor, tiene un puñado de gente joven con diferentes ideas y posiciones respecto al estudio que las que tiene el profesor.
Por ejemplo Esmeralda (Esmeralda Ouertani) es una firme rebelde que se opone con ideas concretas al accionar de su profesor. Ella está en su contra, eso lo tiene muy claro.
No es rebelde violenta, como lo son los muchachos, Soulemayne (Franck Keita) un joven de Malí, que lleva un polvorín en sus venas listo para estallar a la más mínima insinuación de oposición por parte del profesor.
Khoumba (Rachel Regullier), quien como el mismo profesor lo cuenta tenía una actitud diferente antes de las vacaciones y se niega, por ejemplo, a leer un texto que el profesor le pide.
No voy a contar todas las historias que se suceden una tras otra, pero sí que el detonante del explosivo que termina con la expulsión de Soulemayne del colegio, es una reunión de profesores donde se hace una evaluación de los alumnos. A esta reunión asisten dos alumnas en nombre de la clase y luego se encargan de esparcir entre sus compañeros las más encendidas referencias a lo hablado entre los profesores. Como si se tratara de una reunión gerencial a la que asisten dos delegados por los obreros. La similitud es bastante clara.
Esta rebelión da pie a un ejercicio de confrontación en clase que termina con la salida violenta de Soulemayne del salón durante la que con la mochila lastima en la cara a Khoumba.
Es fascinante de ver como el director encara esta mini explosión racial en una clase de chicos de 14 a 15 años, contra un sistema educativo que es absolutamente extorsivo y en el cual es poco o nada lo que se aprende. Este es el discurso de Henriette (Henriette Kasaruhanda) cuando le confiesa al profesor que durante el año no ha aprendido nada, porque sencillamente no entiende de lo qué se habla, ni en su clase ni en las otras.
La cámara se mueve con absoluta libertad por el salón, pescando instantes de la vida de los adolescentes que parecen fuera del guión y sus gestos y reacciones ante los temas que se hablan en clase.
Pero el mensaje más claro del director está en apuntar a la imposibilidad de comunicación entre profesor y alumnos. Hay una escena donde otro profesor se descarga en la sala de profesores diciendo que los alumnos son unos energúmenos y que no vale la pena intentar llegar a entenderlos.
Magnífico el desempeño de François Begaudeau y de todo el grupo de adolescentes que se hacen cargo de los personajes más libres de la historia y por eso mismo, muy difíciles de controlar hasta para el director.
Trailer
Sin lugar a dudas esta película laureada con la palma al mejor film en el festival de Cannes se merece 10 puntos, la calificación máxima de este blog.
"Entre los muros" encierra una profunda reflexión sobre las posibilidades de comunicación que tiene el ser humano. Sobre todo cuando la relación entre el comunicador y el comunicado es tan desigual como la de un profesor y sus alumnos.
Mr. Marin (François Begaudeau) es un profesor de lengua (en este caso de francés, porque la historia transcurre en Francia), que intenta ser tan liberal como sus posibilidades y la férrea estructura del colegio, se lo permiten. Es muy significativo que sea él mismo autor del guión quien encarna al profesor. François Begaudeau no solo es un actor excepcional sino que le entrega al director un libro con tantas lecturas posibles como situaciones se despliegan en el film.
Claro que enfrentada al discurso del profesor, tiene un puñado de gente joven con diferentes ideas y posiciones respecto al estudio que las que tiene el profesor.
Por ejemplo Esmeralda (Esmeralda Ouertani) es una firme rebelde que se opone con ideas concretas al accionar de su profesor. Ella está en su contra, eso lo tiene muy claro.
No es rebelde violenta, como lo son los muchachos, Soulemayne (Franck Keita) un joven de Malí, que lleva un polvorín en sus venas listo para estallar a la más mínima insinuación de oposición por parte del profesor.
Khoumba (Rachel Regullier), quien como el mismo profesor lo cuenta tenía una actitud diferente antes de las vacaciones y se niega, por ejemplo, a leer un texto que el profesor le pide.
No voy a contar todas las historias que se suceden una tras otra, pero sí que el detonante del explosivo que termina con la expulsión de Soulemayne del colegio, es una reunión de profesores donde se hace una evaluación de los alumnos. A esta reunión asisten dos alumnas en nombre de la clase y luego se encargan de esparcir entre sus compañeros las más encendidas referencias a lo hablado entre los profesores. Como si se tratara de una reunión gerencial a la que asisten dos delegados por los obreros. La similitud es bastante clara.
Esta rebelión da pie a un ejercicio de confrontación en clase que termina con la salida violenta de Soulemayne del salón durante la que con la mochila lastima en la cara a Khoumba.
Es fascinante de ver como el director encara esta mini explosión racial en una clase de chicos de 14 a 15 años, contra un sistema educativo que es absolutamente extorsivo y en el cual es poco o nada lo que se aprende. Este es el discurso de Henriette (Henriette Kasaruhanda) cuando le confiesa al profesor que durante el año no ha aprendido nada, porque sencillamente no entiende de lo qué se habla, ni en su clase ni en las otras.
La cámara se mueve con absoluta libertad por el salón, pescando instantes de la vida de los adolescentes que parecen fuera del guión y sus gestos y reacciones ante los temas que se hablan en clase.
Pero el mensaje más claro del director está en apuntar a la imposibilidad de comunicación entre profesor y alumnos. Hay una escena donde otro profesor se descarga en la sala de profesores diciendo que los alumnos son unos energúmenos y que no vale la pena intentar llegar a entenderlos.
Magnífico el desempeño de François Begaudeau y de todo el grupo de adolescentes que se hacen cargo de los personajes más libres de la historia y por eso mismo, muy difíciles de controlar hasta para el director.
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Sin lugar a dudas esta película laureada con la palma al mejor film en el festival de Cannes se merece 10 puntos, la calificación máxima de este blog.
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viernes, 17 de febrero de 2017
Mondo (Tony Gatlif, 1995) 🌟🌟🌟
Podría haber sido una de tantas películas sobre chicos de la calle, pero no lo es.
Sobre la novela de Jean-Marie G. Le Clezio, el director Tony Gatlif escribe un guión mágico, donde todo lo que sucede es lo que hay en el mundo de "Mondo".
Mondo (Ovidiu Balan) es un chico vagabundo que aparece por las calles de Niza un día. Está siempre feliz, con una sonrisa radiante, aunque no tenga donde dormir ni qué comer.
Hace amigos por la calle. A un hombre que está leyendo en un banco de la plaza le pregunta "no querrías adoptarme".
Se sienta al lado de un mendigo, Dadi (Jerry Smith), que pide sentado en la vereda. Le junta las monedas. Lo acompaña a la terraza de un edificio donde vive una pareja joven con un bebé. Ellos le dan un tazón de café y un pedazo de pan.
A la mañana siguiente acompaña al muchacho, que hace números de magia en la rambla (Philippe Petit) y queda maravillado por sus trucos mágicos.
En una panadería, todas las mañanas, una mujer le corta una rebanada de pan fresco.
Mondo la va a comer sobre un malecón del puerto, al lado de un pescador (Maurice Maurin). Este pescador es también profesor y quiere enseñar el alfabeto a Mondo con unas piedras que guarda en su bolso.
Una tarde, bajo una tormenta, llega herido a un misterioso jardín. Se guarece en la casa y cuando se despierta hay una bonachona mujer cuidándolo. Es vietnamita y se llama Thi Chin (Pierrette Fesch).
Thi Chin lo cura con hierbas que sólo ella conoce y le ofrece quedarse con élla. Pero Mondo, tan pronto está curado, necesita volver a vagabundear y a ver a sus amigos.
Entonces descubre que a Dadi lo han llevado preso y que al mago y su familia los han desalojado por falta de pago. Busca al pescador, pero no lo encuentra.
Va a la casa de Thi Chin y tampoco está, sale desesperado, sintiéndose abandonado por primera vez en su vida y....
No cuento más. Deben ver esta hermosa fábula llena de magia y dulzura.
Trailer
Ocho puntos sobre diez para la hermosa historia de Mondo.
Sobre la novela de Jean-Marie G. Le Clezio, el director Tony Gatlif escribe un guión mágico, donde todo lo que sucede es lo que hay en el mundo de "Mondo".
Mondo (Ovidiu Balan) es un chico vagabundo que aparece por las calles de Niza un día. Está siempre feliz, con una sonrisa radiante, aunque no tenga donde dormir ni qué comer.
Hace amigos por la calle. A un hombre que está leyendo en un banco de la plaza le pregunta "no querrías adoptarme".
Se sienta al lado de un mendigo, Dadi (Jerry Smith), que pide sentado en la vereda. Le junta las monedas. Lo acompaña a la terraza de un edificio donde vive una pareja joven con un bebé. Ellos le dan un tazón de café y un pedazo de pan.
A la mañana siguiente acompaña al muchacho, que hace números de magia en la rambla (Philippe Petit) y queda maravillado por sus trucos mágicos.
En una panadería, todas las mañanas, una mujer le corta una rebanada de pan fresco.
Mondo la va a comer sobre un malecón del puerto, al lado de un pescador (Maurice Maurin). Este pescador es también profesor y quiere enseñar el alfabeto a Mondo con unas piedras que guarda en su bolso.
Una tarde, bajo una tormenta, llega herido a un misterioso jardín. Se guarece en la casa y cuando se despierta hay una bonachona mujer cuidándolo. Es vietnamita y se llama Thi Chin (Pierrette Fesch).
Thi Chin lo cura con hierbas que sólo ella conoce y le ofrece quedarse con élla. Pero Mondo, tan pronto está curado, necesita volver a vagabundear y a ver a sus amigos.
Entonces descubre que a Dadi lo han llevado preso y que al mago y su familia los han desalojado por falta de pago. Busca al pescador, pero no lo encuentra.
Va a la casa de Thi Chin y tampoco está, sale desesperado, sintiéndose abandonado por primera vez en su vida y....
No cuento más. Deben ver esta hermosa fábula llena de magia y dulzura.
Trailer
Ocho puntos sobre diez para la hermosa historia de Mondo.
domingo, 5 de febrero de 2017
La bella historia (Claude Lelouch, 1992) 🌟🌟🌟🌟🌟
Claude Lelouch nos invita nuevamente a subir al juego de la "vuelta al mundo" de sus imagenes cinematográficas. A lo largo de 3 horas y media vamos a estar sumergidos en el caleidoscopio más maravilloso de historias que el cine pueda contar.
Si bien todo comienza en la época de Cristo y una persecución al pueblo judío por parte de soldados romanos, nos va a llamar la atención que haya un centurión (Vincent Lindon) que siempre protege a Jesús y a los discípulos y mujeres que lo escoltan.
Entre matanzas y horrores de la pobreza, veremos el surgimiento del mito de "las abejas de Israel". Hay un panal de abejas construído en la cima de una montaña inabordable. Estas abejas son agresivas y atacan a todos los que se acercan, pero Jesús (Gerard Lanvin)se corta con un cuchillo la palma de su mano y deja que las abejas liben de su sangre y con éllo de su espíritu. El mito dice que quien pruebe de esa miel, en su próxima encarnación va a ser el protagonista de una "bella historia".
Tratando de poner orden en el caos inicial, todo comienza con el pequeño Jesús, un gitanillo que pretende ser torero. Hay una escena del pequeño Jesús toreando a un novillo que es muy graciosa. Pero luego ya Lelouch muestra escenas de toreo real que no son nada agradables. Luego Jesús, ya adulto (Gerard Lanvin), enseña a una muchacha de la que está enamorado a picar toros montada a caballo. Como rescata a su hermana Amina del poder del tabernero, este le coloca un paquete de drogas en su carromato y le envía a la policía. Estos lo detienen pero Jesús no está mucho tiempo preso y va a visitar al tabernero. Este lo amenaza con un revolver pero Jesús ya le quitó todas las balas.
Jesús debe huir y se va a París.
Simultáneamente vemos la historia de Marie (Marie-Sophie L), una maestra de escuela nada común, que enseña a sus alumnos la historia de las abejas de Israel, que su tío le contara tantas veces de niña. Claro está que su conducta fuera de las normas hace que las autoridades del colegio la despidan.
Odona (Beatrice Dalle) y su compañera de andanzas, Isabelle (Isabelle Nanty) son dos ladronas que se complacen en poner en apuros a más de uno con sus trucos delictivos. Afortunadamente para Odona, un detective de policía, Simon Choudel (Vincent Lindon), la cuida y libera cada vez que es detenida luego de sus atracos.
Tendría que escribir miles de páginas para esbozar una idea del argumento de "La bella historia". Digamos que desfilan por las historias cientos de personajes, todos con algún fin para el sentido de la historia. La música de Jacques Brel "La valse a mille temps" ilustra varias páginas de la película y la hermosa canción "La belle histoire" también hace sus apariciones varias veces.
La historia gira y vuelve sobre las abejas a Israel, donde reside un traficante de armas que por escuchas de conversaciones entre Pierre Lhermitte (Patrick Chesnais) y el detective Simon Choudel, detecta que lo quieren llevar a Francia para detenerlo. Pero se encarga de dar a Pierre una antigua estatua de arcilla que lleva oculta una bomba que el empleado de seguridad del aeropuerto va a dejar pasar. El avión donde vuelven a Francia Pierre y Marie, va a estallar sobre Avignon.
Imposible que un espectador se aburra con esta película, quizás pudiera ser que la cantidad de historias abiertas lo atosiguen y no logre disfrutarlas del todo, pero que no va a quedar aburrido eso lo aseguro.
Las abejas de Israel
La música de Francis Lai
Diez puntos sobre diez para esta magnífica epopeya de Claude Lelouch. No va a decepcionar a nadie.
Si bien todo comienza en la época de Cristo y una persecución al pueblo judío por parte de soldados romanos, nos va a llamar la atención que haya un centurión (Vincent Lindon) que siempre protege a Jesús y a los discípulos y mujeres que lo escoltan.
Entre matanzas y horrores de la pobreza, veremos el surgimiento del mito de "las abejas de Israel". Hay un panal de abejas construído en la cima de una montaña inabordable. Estas abejas son agresivas y atacan a todos los que se acercan, pero Jesús (Gerard Lanvin)se corta con un cuchillo la palma de su mano y deja que las abejas liben de su sangre y con éllo de su espíritu. El mito dice que quien pruebe de esa miel, en su próxima encarnación va a ser el protagonista de una "bella historia".
Tratando de poner orden en el caos inicial, todo comienza con el pequeño Jesús, un gitanillo que pretende ser torero. Hay una escena del pequeño Jesús toreando a un novillo que es muy graciosa. Pero luego ya Lelouch muestra escenas de toreo real que no son nada agradables. Luego Jesús, ya adulto (Gerard Lanvin), enseña a una muchacha de la que está enamorado a picar toros montada a caballo. Como rescata a su hermana Amina del poder del tabernero, este le coloca un paquete de drogas en su carromato y le envía a la policía. Estos lo detienen pero Jesús no está mucho tiempo preso y va a visitar al tabernero. Este lo amenaza con un revolver pero Jesús ya le quitó todas las balas.
Jesús debe huir y se va a París.
Simultáneamente vemos la historia de Marie (Marie-Sophie L), una maestra de escuela nada común, que enseña a sus alumnos la historia de las abejas de Israel, que su tío le contara tantas veces de niña. Claro está que su conducta fuera de las normas hace que las autoridades del colegio la despidan.
Odona (Beatrice Dalle) y su compañera de andanzas, Isabelle (Isabelle Nanty) son dos ladronas que se complacen en poner en apuros a más de uno con sus trucos delictivos. Afortunadamente para Odona, un detective de policía, Simon Choudel (Vincent Lindon), la cuida y libera cada vez que es detenida luego de sus atracos.
Tendría que escribir miles de páginas para esbozar una idea del argumento de "La bella historia". Digamos que desfilan por las historias cientos de personajes, todos con algún fin para el sentido de la historia. La música de Jacques Brel "La valse a mille temps" ilustra varias páginas de la película y la hermosa canción "La belle histoire" también hace sus apariciones varias veces.
La historia gira y vuelve sobre las abejas a Israel, donde reside un traficante de armas que por escuchas de conversaciones entre Pierre Lhermitte (Patrick Chesnais) y el detective Simon Choudel, detecta que lo quieren llevar a Francia para detenerlo. Pero se encarga de dar a Pierre una antigua estatua de arcilla que lleva oculta una bomba que el empleado de seguridad del aeropuerto va a dejar pasar. El avión donde vuelven a Francia Pierre y Marie, va a estallar sobre Avignon.
Imposible que un espectador se aburra con esta película, quizás pudiera ser que la cantidad de historias abiertas lo atosiguen y no logre disfrutarlas del todo, pero que no va a quedar aburrido eso lo aseguro.
Las abejas de Israel
La música de Francis Lai
Diez puntos sobre diez para esta magnífica epopeya de Claude Lelouch. No va a decepcionar a nadie.
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Isabelle Nanty,
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sábado, 17 de diciembre de 2016
Marguerite (Xavier Giannoli, 2015) 🌟🌟🌟
Este es un film basado en una historia real. Y como todas las historias humanas, reales o fantásticas, guarda siempre algo inusual que está ahí, desvaneciéndose como arena entre las manos, cuando termina la película.
Pero aún subsiste en el recuerdo, en las sensaciones que se movilizan por nuestro cuerpo aún a nuestro pesar. En las reminiscencias de lo que fue y lo que no fue y lo que pudo llegar a ser.
La historia de Marguerite Dumont (la increíble y extraordinariamente sensible Catherine Frot) se basa en la vida real de Florence Foster Jenkins, pero trasvestida en Francia. Marguerite, una mujer de una fortuna incalculable, está casada con el barón de Dumont (Andre Marcon), en un matrimonio en el que según el mismo declara, ella puso sus millones y él su título.
Marguerite vive para la música, ama el bell canto y lo practica con una especialidad muy singular. No se escucha a sí misma. Prepara recitales en su palacio para los integrantes de una sociedad de beneficencia, para los que contrata a cantantes y músicos de primera calidad y cierra el espectáculo presentándose a sí misma.
Marguerite desafina a grito pelado, para decirlo sin más vueltas.
Pero los invitados, de la sociedad de beneficencia, los criados y hasta algunos particulares, fingen no saberlo y aplauden a rabiar su actuación.
Una de las cantantes contratadas, Hazel (Christa Theret) afirma que es imposible que no se escuche. Que todos escuchamos de alguna manera más nuestros errores que nuestros aciertos.
A todo esto, el barón de Dumont se ausenta durante sus presentaciones y finge algún desperfecto de su automóvil para justificar el no estar presente.
Hay un criado, Madelbos (Denis Mpunga), que ama con locura a su señora y no se cansa de fotografiarla vestida como para las grandes actuaciones operísticas.
En fin que todos saben de los alaridos de Marguerite, pero algunos por cariño y otros por adulación o conveniencia, lo niegan.
Y aquí es donde Marguerite cree llegado el momento de hacer una presentación en un gran teatro. Para prepararse como es debido contrata a un tenor venido a menos, Atos Pezzini (Michel Fau) que le es presentado por Lucien Beaumont (Sylvain Dieuaide), periodista que le dedicó un artículo especialmente elogioso, por pura conveniencia.
Atos Pezzini, apenas la oye cantar, decide huir de la situación, pero Madelbos lo extorsiona y con una buena cantidad de dinero lo hace entrar en razones.
Entre los asistentes de Pezzini, está Felicité, la barbuda (Sophia Leboutte), adivina y tiradora de cartas, quien le dice a Marguerite, "hay solamente dos maneras de lidiar con la vida, soñarla o vivirla".
Y aquí llegamos a lo que aludí en el primer párrafo. Esta estrafalaria historia, esconde de la forma más brutal, un cuestionamiento sobre la vida de todos los seres humanos. ¿Somos como creemos que somos o como nos ven desde afuera?. ¿Vivimos o soñamos nuestros días?. ¿Hay algún contacto real con los otros?.
Para Marguerite el contacto real es su marido. Cuando descubre que él la engaña con la bondadosa Françoise Bellaire (Astrid Whettnall), le ofrece dejar de cantar, su máximo sacrificio, para que se quede con ella.
La película termina de un modo extraño, a Marguerite la enfrentan con un registro de su canto y cae herida de muerte. No se aclara si realmente muere o si muere su personaje, el negador.
Excelente realización de Xavier Giannoli quien consigue extraer de una historia absurda un ensayo sobre la naturaleza humana.
Trailer
Ocho puntos sobre diez para esta magnífica realización.
Pero aún subsiste en el recuerdo, en las sensaciones que se movilizan por nuestro cuerpo aún a nuestro pesar. En las reminiscencias de lo que fue y lo que no fue y lo que pudo llegar a ser.
La historia de Marguerite Dumont (la increíble y extraordinariamente sensible Catherine Frot) se basa en la vida real de Florence Foster Jenkins, pero trasvestida en Francia. Marguerite, una mujer de una fortuna incalculable, está casada con el barón de Dumont (Andre Marcon), en un matrimonio en el que según el mismo declara, ella puso sus millones y él su título.
Marguerite vive para la música, ama el bell canto y lo practica con una especialidad muy singular. No se escucha a sí misma. Prepara recitales en su palacio para los integrantes de una sociedad de beneficencia, para los que contrata a cantantes y músicos de primera calidad y cierra el espectáculo presentándose a sí misma.
Marguerite desafina a grito pelado, para decirlo sin más vueltas.
Pero los invitados, de la sociedad de beneficencia, los criados y hasta algunos particulares, fingen no saberlo y aplauden a rabiar su actuación.
Una de las cantantes contratadas, Hazel (Christa Theret) afirma que es imposible que no se escuche. Que todos escuchamos de alguna manera más nuestros errores que nuestros aciertos.
A todo esto, el barón de Dumont se ausenta durante sus presentaciones y finge algún desperfecto de su automóvil para justificar el no estar presente.
Hay un criado, Madelbos (Denis Mpunga), que ama con locura a su señora y no se cansa de fotografiarla vestida como para las grandes actuaciones operísticas.
En fin que todos saben de los alaridos de Marguerite, pero algunos por cariño y otros por adulación o conveniencia, lo niegan.
Y aquí es donde Marguerite cree llegado el momento de hacer una presentación en un gran teatro. Para prepararse como es debido contrata a un tenor venido a menos, Atos Pezzini (Michel Fau) que le es presentado por Lucien Beaumont (Sylvain Dieuaide), periodista que le dedicó un artículo especialmente elogioso, por pura conveniencia.
Atos Pezzini, apenas la oye cantar, decide huir de la situación, pero Madelbos lo extorsiona y con una buena cantidad de dinero lo hace entrar en razones.
Entre los asistentes de Pezzini, está Felicité, la barbuda (Sophia Leboutte), adivina y tiradora de cartas, quien le dice a Marguerite, "hay solamente dos maneras de lidiar con la vida, soñarla o vivirla".
Y aquí llegamos a lo que aludí en el primer párrafo. Esta estrafalaria historia, esconde de la forma más brutal, un cuestionamiento sobre la vida de todos los seres humanos. ¿Somos como creemos que somos o como nos ven desde afuera?. ¿Vivimos o soñamos nuestros días?. ¿Hay algún contacto real con los otros?.
Para Marguerite el contacto real es su marido. Cuando descubre que él la engaña con la bondadosa Françoise Bellaire (Astrid Whettnall), le ofrece dejar de cantar, su máximo sacrificio, para que se quede con ella.
La película termina de un modo extraño, a Marguerite la enfrentan con un registro de su canto y cae herida de muerte. No se aclara si realmente muere o si muere su personaje, el negador.
Excelente realización de Xavier Giannoli quien consigue extraer de una historia absurda un ensayo sobre la naturaleza humana.
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Ocho puntos sobre diez para esta magnífica realización.
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jueves, 24 de noviembre de 2016
Pequeñas heridas (Petites coupures) (Pascal Bonitzer, 2003) 🌟🌟🌟
Pascal Bonitzer no sólo es el director de esta película, sino también el autor del guión.
Y si bien los hechos que se suceden en la película tienen la estructura de nuestros sueños, también la dirección y la fotografía se encaminan en el mismo sentido.
En la primer escena, Nathalie (Ludivine Sagnier), quien está yendo acelerada a una cita con Bruno (Daniel Auteuil), se cruza con una mujer que se está pintando los labios con su mismo lápiz labial, es una coincidencia, porque Nathalie ha perdido el suyo no sabe dónde. La mujer, que resulta ser Gaelle (Emmanuelle Devos), la compañera de Bruno, se lo presta con toda naturalidad y también le da un cigarrillo y le presta su cepillo para el pelo, todo esto con el debido pedido de excusas por parte de Nathalie, quien finalmente se entera que la otra mujer es Gaelle.
Esta primer escena adelanta como se van a desenvolver los hechos durante toda la película. Filmada en ambientes oníricos de los Alpes del Ródano, en las villas de Grenoble y Corps, con caminos que pasan de la verde campiña al ambiente montañoso.
Bruno se ve lanzado a una búsqueda por su tío Gerard (Jean Yanne) los dos comunistas, y la pregunta se reitera más de una vez, cómo pueden seguir siendo comunistas después de lo del muro y las respuestas son similares, "es en otro lugar".
La búsqueda es del Dr. Verekher (Hanns Zischler), que ha enamorado a la esposa de Gerard, Anne (Catherine Mouchet), para entregarle una carta de Gerard.
Y se suceden las pequeñas heridas, él se corta dos dedos de la mano al enterarse que Gaelle se está yendo a Turín. Caminando por el bosque una rama le corta la cara. Solo son las primeras heridas.
Finalmente llega a la casa, castillo del Dr. Verekher y allí conoce a Beatrice (Kristin Scott-Thomas), quien como la Beatrice del Dante, lo va a llevar en un descenso a los infiernos de la zona.
Hay muchísimos más ingredientes oníricos en el desarrollo de la película, y la acción es como que no se cansa de asombrar al espectador. Una muchacha se ofrece a mostrarle el camino y luego resulta que no conoce el camino, sino que quería escapar de su marido.
Son notas que van quedando a los costados de la historia y que enriquecen totalmente la película.
Las actuaciones de Auteuil y de Scott-Thomas (un poco marcadamente histérica) son soberbias.
Esta película no tiene desperdicio. En una hora y media de duración el espectador se va a ver sorprendido más de una vez por las vueltas de la historia, como si se tratara de los caminos de la montaña.
La casa-castillo del Dr. Verekher (en francés)
Ocho puntos sobre diez para esta obra de estilo vagamente surrealista y profundamente onírica.
Y si bien los hechos que se suceden en la película tienen la estructura de nuestros sueños, también la dirección y la fotografía se encaminan en el mismo sentido.
En la primer escena, Nathalie (Ludivine Sagnier), quien está yendo acelerada a una cita con Bruno (Daniel Auteuil), se cruza con una mujer que se está pintando los labios con su mismo lápiz labial, es una coincidencia, porque Nathalie ha perdido el suyo no sabe dónde. La mujer, que resulta ser Gaelle (Emmanuelle Devos), la compañera de Bruno, se lo presta con toda naturalidad y también le da un cigarrillo y le presta su cepillo para el pelo, todo esto con el debido pedido de excusas por parte de Nathalie, quien finalmente se entera que la otra mujer es Gaelle.
Esta primer escena adelanta como se van a desenvolver los hechos durante toda la película. Filmada en ambientes oníricos de los Alpes del Ródano, en las villas de Grenoble y Corps, con caminos que pasan de la verde campiña al ambiente montañoso.
Bruno se ve lanzado a una búsqueda por su tío Gerard (Jean Yanne) los dos comunistas, y la pregunta se reitera más de una vez, cómo pueden seguir siendo comunistas después de lo del muro y las respuestas son similares, "es en otro lugar".
La búsqueda es del Dr. Verekher (Hanns Zischler), que ha enamorado a la esposa de Gerard, Anne (Catherine Mouchet), para entregarle una carta de Gerard.
Y se suceden las pequeñas heridas, él se corta dos dedos de la mano al enterarse que Gaelle se está yendo a Turín. Caminando por el bosque una rama le corta la cara. Solo son las primeras heridas.
Finalmente llega a la casa, castillo del Dr. Verekher y allí conoce a Beatrice (Kristin Scott-Thomas), quien como la Beatrice del Dante, lo va a llevar en un descenso a los infiernos de la zona.
Hay muchísimos más ingredientes oníricos en el desarrollo de la película, y la acción es como que no se cansa de asombrar al espectador. Una muchacha se ofrece a mostrarle el camino y luego resulta que no conoce el camino, sino que quería escapar de su marido.
Son notas que van quedando a los costados de la historia y que enriquecen totalmente la película.
Las actuaciones de Auteuil y de Scott-Thomas (un poco marcadamente histérica) son soberbias.
Esta película no tiene desperdicio. En una hora y media de duración el espectador se va a ver sorprendido más de una vez por las vueltas de la historia, como si se tratara de los caminos de la montaña.
La casa-castillo del Dr. Verekher (en francés)
Ocho puntos sobre diez para esta obra de estilo vagamente surrealista y profundamente onírica.
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Catherine Mouchet,
Daniel Auteuil,
Drama onírico,
Emmanuelle Devos,
Francia,
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Kristin Scott-Thomas,
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Pascal Bonitzer
martes, 15 de noviembre de 2016
La muerte en directo (Bertrand Tavernier, 1980) 🌟🌟🌟
Sobre una intrigante novela de David G. Compton, "The continuous Katherine Mortenhoe", David Rayfiel y el director, Bertrand Tavernier, escriben el guión en el que se basa esta película.
Rayando los bordes de la ciencia ficción, en un futuro impreciso, la escritora por computadora (es la computadora "Harriet" quien escribe los textos en base a la programación de la autora) Katherine Mortenhoe (Romy Schneider), es elegida por el productor de la N.T.V. una cadena internacional de televisión Vincent Ferriman (Harry Dean Stanton), para protagonizar el reality show "Death watch", "La muerte en directo". O sea televisar sus últimos días de vida para los espectadores de todo el mundo.
Lo que podría ser considerado como monstruoso y bizarro, va a alcanzar altos puntos de rating, que es el objetivo de la cadena de televisión.
Cuentan para ello con una cámara insertada en el cerebro de Roddy Farrow (Harvey Keitel), que transmite todo lo que ve. Solo tiene un inconveniente, no puede permanecer a oscuras. No puede dormir,
Con la complicidad del Dr. Mason (William Russell), empleado también de la cadena televisiva, hacen que Katherine reciba la noticia de su próxima muerte. Le quedan uno o dos meses como mucho. El Dr. Mason le provee un frasco de pastillas que la ayudarán a evitar los dolores. En ningún momento contesta a la pregunta de Katherine, ¿cuál es mi enfermedad", "la gente tiene úlcera, cáncer, todo lo que los medicamentos puedan proveer, usted sufre de impaciencia".
Cuando Vincent le propone el trato a Katherine, élla lo rechaza de plano, quiere morir en el anonimato, tranquila. Pero ya es tarde, ya los afiches conteniendo su rostro están por toda la ciudad, "Dead watch".
Pero finalmente, un poco cediendo ante la presión de su marido, acepta el trato por 600.000 dólares. Cuando tiene la mitad del dinero consigo, van a una feria americana en el puerto, se compra una peluca y escapa.
Pero Vincent la ubica pronto, está en un asilo de Gatesbridge y hacia allí va Roddy.
De allí en más Kate y Roddy van a vivir una serie de aventuras en el intento de Kate de desaparecer sin dejar rastros. Claro, no sabe que al lado suyo tiene la presencia de la cámara continuamente.
Las aventuras van a concluir en la casa de campo del ex-marido de Katherine, Gerald Mortenhoe (Max Von Sydow), cuando muchas cosas ya hayan pasado.
El espectador vive con naturalidad esta historia que es más que una ficción habitual. El director no exagera en su condena a los medios televisivos, pero es allí donde la película tiene sus puntos más fuertes.
Lástima que Romy Schneider, una belleza sin par, nunca fue una buena actriz, pero se desempeña bastante bien. Claro que al lado de la naturalidad de Harvey Keitel, es imposible no hacer agua. Pero es en las escenas con Max Von Sydow, donde el vacío actoral de Romy queda en evidencia. La emotividad con la que Max Von Sydow dota a su personaje en palabras comunes, es verdaderamente notable.
La fotografía de Pierre-William Greene, es realmente interesante, sobre todo en las escenas en interiores.
Buenísima también la banda de sonido de Antoine Duhamel.
Escena final (en inglés)
Siete puntos sobre diez para una excelente película de Bertrand Tavernier.
Rayando los bordes de la ciencia ficción, en un futuro impreciso, la escritora por computadora (es la computadora "Harriet" quien escribe los textos en base a la programación de la autora) Katherine Mortenhoe (Romy Schneider), es elegida por el productor de la N.T.V. una cadena internacional de televisión Vincent Ferriman (Harry Dean Stanton), para protagonizar el reality show "Death watch", "La muerte en directo". O sea televisar sus últimos días de vida para los espectadores de todo el mundo.
Lo que podría ser considerado como monstruoso y bizarro, va a alcanzar altos puntos de rating, que es el objetivo de la cadena de televisión.
Cuentan para ello con una cámara insertada en el cerebro de Roddy Farrow (Harvey Keitel), que transmite todo lo que ve. Solo tiene un inconveniente, no puede permanecer a oscuras. No puede dormir,
Con la complicidad del Dr. Mason (William Russell), empleado también de la cadena televisiva, hacen que Katherine reciba la noticia de su próxima muerte. Le quedan uno o dos meses como mucho. El Dr. Mason le provee un frasco de pastillas que la ayudarán a evitar los dolores. En ningún momento contesta a la pregunta de Katherine, ¿cuál es mi enfermedad", "la gente tiene úlcera, cáncer, todo lo que los medicamentos puedan proveer, usted sufre de impaciencia".
Cuando Vincent le propone el trato a Katherine, élla lo rechaza de plano, quiere morir en el anonimato, tranquila. Pero ya es tarde, ya los afiches conteniendo su rostro están por toda la ciudad, "Dead watch".
Pero finalmente, un poco cediendo ante la presión de su marido, acepta el trato por 600.000 dólares. Cuando tiene la mitad del dinero consigo, van a una feria americana en el puerto, se compra una peluca y escapa.
Pero Vincent la ubica pronto, está en un asilo de Gatesbridge y hacia allí va Roddy.
De allí en más Kate y Roddy van a vivir una serie de aventuras en el intento de Kate de desaparecer sin dejar rastros. Claro, no sabe que al lado suyo tiene la presencia de la cámara continuamente.
Las aventuras van a concluir en la casa de campo del ex-marido de Katherine, Gerald Mortenhoe (Max Von Sydow), cuando muchas cosas ya hayan pasado.
El espectador vive con naturalidad esta historia que es más que una ficción habitual. El director no exagera en su condena a los medios televisivos, pero es allí donde la película tiene sus puntos más fuertes.
Lástima que Romy Schneider, una belleza sin par, nunca fue una buena actriz, pero se desempeña bastante bien. Claro que al lado de la naturalidad de Harvey Keitel, es imposible no hacer agua. Pero es en las escenas con Max Von Sydow, donde el vacío actoral de Romy queda en evidencia. La emotividad con la que Max Von Sydow dota a su personaje en palabras comunes, es verdaderamente notable.
La fotografía de Pierre-William Greene, es realmente interesante, sobre todo en las escenas en interiores.
Buenísima también la banda de sonido de Antoine Duhamel.
Escena final (en inglés)
Siete puntos sobre diez para una excelente película de Bertrand Tavernier.
viernes, 4 de noviembre de 2016
La profesora de historia (Les héritiers) (Marie-Castille Mention-Schaar, 2014) 🌟🌟🌟
El guión de esta película está basado sobre una historia real, escrito por Ahmed Dramé, quien lo vivió en persona (en la película actúa el personaje de Malik) y la directora, Marie-Castille Mention-Schaar,
Anne Gueguen (Ariane Ascaride) es profesora de Geografía y de Historia en el Liceo León Blum de Créteil. Es también profesora de Historia del Arte. Le encanta su profesión y la ejerce con toda solvencia y cariño.
Como todos los años le toca luchar con un curso donde nadie respeta a nadie y tratan de estudiar lo menos posible. Su primera batalla es contra los chiclets. Durante la clase se los deben sacar y poner donde más les guste. También están erradicados los audífonos, las gorras y los teléfonos celulares.
Contra viento y marea, Anne trata de convencer a sus estudiantes que no tienen otra salida en la vida que no sea el estudio.
A mitad del curso les hace una proposición: preparar y presentar un trabajo en el concurso de la Resistencia y de la Deportación creado en 1961. A este concurso se presentan más de 50000 estudiantes de toda Francia. La primera reacción de los alumnos es derrotista. Ellos no van a ser capaces ni de preparar un trabajo. Muchos prefieren abstenerse, pero finalmente la mayoría de éllos se presenta en la clase inicial guiada por Anne y por la profesora Yvette (Genevieve Mnich).
La película cambia de rumbo en este punto.
El tema que la profesora Anne les propone es "Los niños y adolescentes en los campos de concentración nazis". La mayoría de los alumnos ni han oído hablar del exterminio nazi, así que para todos éllos va a ser un descubrimiento empezar a entender lo que representó la exterminación de judíos y gitanos en toda Europa. Y en Francia también. Si bien no hubo campos de exterminio como Auschwitz, si hubo campos de internación.
Empiezan a conocer historias como las de Anna Frank y de Simone Veil, abogada y política francesa sobreviviente al holocausto.
Un día la profesora Gueguen invita a León Zyguel (él mismo) a presentarse ante la clase. Los alumnos escuchan la historia de este superviviente de un campo de concentración al que fue enviado a los 15 años de edad junto con toda su familia.
Esta presentación es uno de los momentos cúlmines de la película, aún más sabiendo que León Zyguel falleció poco tiempo después.
La película, a través de recursos comunes, a veces de dudoso gusto, avanza abriendo una brecha que invita a la reflexión sobre lo que nuestra sociedad les reserva a los jovenes como chaleco de fuerza para sus capacidades. Los ejemplos de la violencia, las diferencias raciales, la subordinación de las mujeres, la falta de respeto a otras culturas mal entendida como un intento de mantener un medio ambiente laico.
Solamente Ariane Ascaride entre todas las excelentes actrices francesas podía asumir representar a la profesora Anne Gueguen y lo hace como solamente élla es capaz de hacerlo.
Todos los actores jóvenes, comenzando por Malik (Ahmed Dramé), Melanie (Noemie Merlant), Jamila (Wendy Nieto), Olivier/Brahin (Mohamed Seddiki), Theo (Adrien Hurdubae) y muchos más, están excelentemente dirigidos y representan perfectamente los caracteres que les han tocado en la historia.
Es una película en la que el espectador va a ser demolido por emociones contradictorias entre lo que la sociedad cree que debe imponer a los jóvenes y lo que el sentido común indicaría que debería ser regla en nuestra sociedad.
Trailer en castellano
Diálogo de León Zyguel (doblado al español)
Ocho puntos por el magnífico llamado de atención de la directora Marie-Castille Mention-Schaar,
Anne Gueguen (Ariane Ascaride) es profesora de Geografía y de Historia en el Liceo León Blum de Créteil. Es también profesora de Historia del Arte. Le encanta su profesión y la ejerce con toda solvencia y cariño.
Como todos los años le toca luchar con un curso donde nadie respeta a nadie y tratan de estudiar lo menos posible. Su primera batalla es contra los chiclets. Durante la clase se los deben sacar y poner donde más les guste. También están erradicados los audífonos, las gorras y los teléfonos celulares.
Contra viento y marea, Anne trata de convencer a sus estudiantes que no tienen otra salida en la vida que no sea el estudio.
A mitad del curso les hace una proposición: preparar y presentar un trabajo en el concurso de la Resistencia y de la Deportación creado en 1961. A este concurso se presentan más de 50000 estudiantes de toda Francia. La primera reacción de los alumnos es derrotista. Ellos no van a ser capaces ni de preparar un trabajo. Muchos prefieren abstenerse, pero finalmente la mayoría de éllos se presenta en la clase inicial guiada por Anne y por la profesora Yvette (Genevieve Mnich).
La película cambia de rumbo en este punto.
El tema que la profesora Anne les propone es "Los niños y adolescentes en los campos de concentración nazis". La mayoría de los alumnos ni han oído hablar del exterminio nazi, así que para todos éllos va a ser un descubrimiento empezar a entender lo que representó la exterminación de judíos y gitanos en toda Europa. Y en Francia también. Si bien no hubo campos de exterminio como Auschwitz, si hubo campos de internación.
Empiezan a conocer historias como las de Anna Frank y de Simone Veil, abogada y política francesa sobreviviente al holocausto.
Un día la profesora Gueguen invita a León Zyguel (él mismo) a presentarse ante la clase. Los alumnos escuchan la historia de este superviviente de un campo de concentración al que fue enviado a los 15 años de edad junto con toda su familia.
Esta presentación es uno de los momentos cúlmines de la película, aún más sabiendo que León Zyguel falleció poco tiempo después.
La película, a través de recursos comunes, a veces de dudoso gusto, avanza abriendo una brecha que invita a la reflexión sobre lo que nuestra sociedad les reserva a los jovenes como chaleco de fuerza para sus capacidades. Los ejemplos de la violencia, las diferencias raciales, la subordinación de las mujeres, la falta de respeto a otras culturas mal entendida como un intento de mantener un medio ambiente laico.
Solamente Ariane Ascaride entre todas las excelentes actrices francesas podía asumir representar a la profesora Anne Gueguen y lo hace como solamente élla es capaz de hacerlo.
Todos los actores jóvenes, comenzando por Malik (Ahmed Dramé), Melanie (Noemie Merlant), Jamila (Wendy Nieto), Olivier/Brahin (Mohamed Seddiki), Theo (Adrien Hurdubae) y muchos más, están excelentemente dirigidos y representan perfectamente los caracteres que les han tocado en la historia.
Es una película en la que el espectador va a ser demolido por emociones contradictorias entre lo que la sociedad cree que debe imponer a los jóvenes y lo que el sentido común indicaría que debería ser regla en nuestra sociedad.
Trailer en castellano
Diálogo de León Zyguel (doblado al español)
Ocho puntos por el magnífico llamado de atención de la directora Marie-Castille Mention-Schaar,
Etiquetas:
2014,
Adrien Hurdubae,
Ahmed Dramé,
Ariane Ascaride,
Drama social,
Francia,
Genevieve Mnich,
León Zyguel,
Marie-Castille Mention-Schaar,
Mohamed Seddiki,
Noemie Merlaut,
Wendy Nieto
domingo, 5 de junio de 2016
Human (Yann Arthus Bertrand, 2015) 🌟🌟🌟🌟🌟
Cuando una película dice clasificarse como documental no es tan obvio para los espectadores atenerse a con qué se pueden encontrar. Los magníficos documentales de Geoffrey Reggio contaron con la excelsa música de Philip Glass para convertirse en algo más que magníficas tomas fotográficas y títulos tomados de la lengua hopi.
Los documentales sobre animales pueden estar escondiendo el deseo de un humano de atrapar los sentimientos animales y hacerlos comprensibles al público con palabras humanas.
Los documentales sobre arte o viajes, siempre esconden un guión en el que todo lo que no tenga relación con lo que el director quiere demostrar, queda fuera de pantalla.
En "Human", simplemente todo lo "humano" se hace imagen.
En magníficas tomas cinematográficas el director nos muestra desde las caravanas del desierto hasta las cabalgatas de jinetes en Mongolia, desde las plantaciones de arroz hasta la absurda imitación del mar en una pileta japonesa.
Pero, por sobre todas las cosas, en "Human", el director documenta las emociones humanas. En cortas entrevistas nos enteramos del significado de la felicidad para algunos seres humanos, o del amor, o del miedo. Sus opiniones sobre las guerras, en particular las del medio oriente y sus llamados desesperados al espíritu de la paz.
También nos van a contar historias desgarradoras sobre la pobreza, el hambre, los niños abandonados y los adultos para los que ya la vida se terminó.
Tendremos el testimonio de varios homosexuales acerca del daño que los prejuicios les han hecho en sus vidas y de los abandonados de la tierra, los refugiados. Uno de éllos pide simplemente "déjenme vivir".
En poco más de dos horas, con un ritmo inexorable, la pantalla nos va a mostrar la mayor parte de las miserias y de las glorias humanas.
Excelente la dirección de cámaras, excelente el montaje de Françoise Bernard y Anna-Marie Sangla de las diversas y diferentes escenas.
Excelente la fotografía de los hermosos rostros humanos que aparecen en la película dirigida por Melina Huet.
Excelente la música de Armand Amar (con un amable guiño a Philip Glass).
Eso sí, el ritmo de la película es lento, como debe ser para ingresar en nuestros corazones. No puede ser una película pochoclera la que trate de lo que es humano. Pochocleros abstenerse.
Al final una elocuente despedida a quienes participaron en las entrevistas, que finaliza con un "ya hemos dicho todo", de un amable anciano africano.
Para aquellos que se decidan a verla, mis mejores deseos que logre despertar en sus almas el espíritu realmente humano de amor hacia nuestros semejantes.
Entrevista a Pepe Mujica
Banda de sonido "Human" de Armand Amar
Sin lugar a duda una epopeya fílmica y de investigación merece los diez puntos de mi calificación.
Los documentales sobre animales pueden estar escondiendo el deseo de un humano de atrapar los sentimientos animales y hacerlos comprensibles al público con palabras humanas.
Los documentales sobre arte o viajes, siempre esconden un guión en el que todo lo que no tenga relación con lo que el director quiere demostrar, queda fuera de pantalla.
En "Human", simplemente todo lo "humano" se hace imagen.
En magníficas tomas cinematográficas el director nos muestra desde las caravanas del desierto hasta las cabalgatas de jinetes en Mongolia, desde las plantaciones de arroz hasta la absurda imitación del mar en una pileta japonesa.
Pero, por sobre todas las cosas, en "Human", el director documenta las emociones humanas. En cortas entrevistas nos enteramos del significado de la felicidad para algunos seres humanos, o del amor, o del miedo. Sus opiniones sobre las guerras, en particular las del medio oriente y sus llamados desesperados al espíritu de la paz.
También nos van a contar historias desgarradoras sobre la pobreza, el hambre, los niños abandonados y los adultos para los que ya la vida se terminó.
Tendremos el testimonio de varios homosexuales acerca del daño que los prejuicios les han hecho en sus vidas y de los abandonados de la tierra, los refugiados. Uno de éllos pide simplemente "déjenme vivir".
En poco más de dos horas, con un ritmo inexorable, la pantalla nos va a mostrar la mayor parte de las miserias y de las glorias humanas.
Excelente la dirección de cámaras, excelente el montaje de Françoise Bernard y Anna-Marie Sangla de las diversas y diferentes escenas.
Excelente la fotografía de los hermosos rostros humanos que aparecen en la película dirigida por Melina Huet.
Excelente la música de Armand Amar (con un amable guiño a Philip Glass).
Eso sí, el ritmo de la película es lento, como debe ser para ingresar en nuestros corazones. No puede ser una película pochoclera la que trate de lo que es humano. Pochocleros abstenerse.
Al final una elocuente despedida a quienes participaron en las entrevistas, que finaliza con un "ya hemos dicho todo", de un amable anciano africano.
Para aquellos que se decidan a verla, mis mejores deseos que logre despertar en sus almas el espíritu realmente humano de amor hacia nuestros semejantes.
Entrevista a Pepe Mujica
Banda de sonido "Human" de Armand Amar
Sin lugar a duda una epopeya fílmica y de investigación merece los diez puntos de mi calificación.
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