Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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jueves, 24 de noviembre de 2016

Pequeñas heridas (Petites coupures) (Pascal Bonitzer, 2003) 🌟🌟🌟

Pascal Bonitzer no sólo es el director de esta película, sino también el autor del guión.
Y si bien los hechos que se suceden en la película tienen la estructura de nuestros sueños, también la dirección y la fotografía se encaminan en el mismo sentido.
En la primer escena, Nathalie (Ludivine Sagnier), quien está yendo acelerada a una cita con Bruno (Daniel Auteuil), se cruza con una mujer que se está pintando los labios con su mismo lápiz labial, es una coincidencia, porque Nathalie ha perdido el suyo no sabe dónde. La mujer, que resulta ser Gaelle (Emmanuelle Devos), la compañera de Bruno, se lo presta con toda naturalidad y también le da un cigarrillo y le presta su cepillo para el pelo, todo esto con el debido pedido de excusas por parte de Nathalie, quien finalmente se entera que la otra mujer es Gaelle.
Esta primer escena adelanta como se van a desenvolver los hechos durante toda la película. Filmada en ambientes oníricos de los Alpes del Ródano, en las villas de Grenoble y Corps, con caminos que pasan de la verde campiña al ambiente montañoso.
Bruno se ve lanzado a una búsqueda por su tío Gerard (Jean Yanne) los dos comunistas, y la pregunta se reitera más de una vez, cómo pueden seguir siendo comunistas después de lo del muro y las respuestas son similares, "es en otro lugar".
La búsqueda es del Dr. Verekher (Hanns Zischler), que ha enamorado a la esposa de Gerard, Anne (Catherine Mouchet), para entregarle una carta de Gerard.
Y se suceden las pequeñas heridas, él se corta dos dedos de la mano al enterarse que Gaelle se está yendo a Turín. Caminando por el bosque una rama le corta la cara. Solo son las primeras heridas.
Finalmente llega a la casa, castillo del Dr. Verekher y allí conoce a Beatrice (Kristin Scott-Thomas), quien como la Beatrice del Dante, lo va a llevar en un descenso a los infiernos de la zona.
Hay muchísimos más ingredientes oníricos en el desarrollo de la película, y la acción es como que no se cansa de asombrar al espectador. Una muchacha se ofrece a mostrarle el camino y luego resulta que no conoce el camino, sino que quería escapar de su marido.
Son notas que van quedando a los costados de la historia y que enriquecen totalmente la película.
Las actuaciones de Auteuil y de Scott-Thomas (un poco marcadamente histérica) son soberbias.
Esta película no tiene desperdicio. En una hora y media de duración el espectador se va a ver sorprendido más de una vez por las vueltas de la historia, como si se tratara de los caminos de la montaña.
La casa-castillo del Dr. Verekher (en francés)
Ocho puntos sobre diez para esta obra de estilo vagamente surrealista y profundamente onírica.

martes, 2 de febrero de 2016

Mi vieja dama (Israel Horovitz, 2014) 🌟🌟

Israel Horovitz es un dramaturgo estadounidense, autor de más de 50 obras teatrales, muchas de éllas trasladadas al cine. En este caso se elige a sí mismo para escribir el guión y filmar su propia obra, "Mi vieja dama".
Pero la producción de esta película, a pesar de ser distribuida por Sony, le va a corresponder a la BBC films y se va a filmar completamente en París.
Así que estamos ante un extraño híbrido cinematográfico-teatral de una obra estadounidense, pero filmada como una película europea, incluyendo diálogos en francés.
Israel Horovitz no se equivoca al hacer de su obra una película europea. Si bien en la trama hay mucho europeo, el desarrollo y la dramaturgia no dejan de ser estadounidenses. Al convertirla en una película europea, con tiempos, climas y actuaciones europeas, la película gana en calidez y humanidad.
Mathias Gold (excelente interpretación de Kevin Kline), es un cincuentón viejo y amargado, que llega a París para vender la casa que su padre le ha dejado en herencia. Lo que él desconoce es que la casa fue adquirida por un extraño término de contrato francés, un viager, por el cual la propiedad queda en poder del vendedor hasta que este muera y el comprador abona su compra pagando una renta mensual al vendedor.
La vendedora, es nada menos que la vieja dama del título de la película, Mathilde Girard (la inefable Maggie Smith), quien admite tener 90 años, cuando en realidad ya cuenta 92 en sus espaldas.
Esta situación desespera a Mathias, quien contaba con la venta de la casa para rehacer sus finanzas y que ha gastado todo lo que le quedaba en pagarse el viaje a París.
Mathilde, compadeciéndose de Mathias lo invita a quedarse en la casa por un tiempo. Cuando su hija Chloé (Kristin Scott Thomas, excelente como es lo habitual), lo descubre a la mañana siguiente, inmediatamente piensa en echarlo.
Lo que Mathias desconoce aún, es que Mathilde fue la amante de su padre durante muchísimos años y que, probablemente la compra de la casa en esas condiciones, a la muerte del marido de Mathilde, tuviera otros motivos y no los meramente comerciales.
Los hilos del drama están echados. Chloé fue muda testigo del adulterio de su madre, al que su padre Girard consintió de algún modo.
Por el lado de Mathias, su madre tuvo cinco intentos de suicidio, hasta que el último le dio resultado, se disparó en la boca delante de su hijo.
Pero Mathilde aún insiste en que la relación que tuvo con el padre de Mathias fue lo más hermoso que le pudo haber pasado.
El espectador va a ser inducido con buenas y malas artes a inmiscuirse en el alma de estos tres personajes y, si bien, el final es previsible, mientras se consuma el drama, va a convertirse inevitablemente en cómplice del director, a no ser que deje de ver el film.
Una muy ingeniosa película, comedia pequeña en envergadura, ya dijimos que fue realizada al estilo europeo, pero con tres actuaciones de primera calidad.
Trailer
En pequeños papeles aparecen Dominique Pinon (Auguste Lefevre, un agente inmobiliario) y Noemie Lvovsky (Dra. Florence Horowitz), para adornar la película.
Siete puntos sobre diez para esta inteligente película de Israel Horovitz.

jueves, 10 de diciembre de 2015

La llave de Sarah (Gilles Paquet Brenner, 2010) 🌟🌟🌟🌟🌟

El viernes 16 de julio de 1942, Sarah y su familia son arrestados en su casa de París por la policía francesa y trasladados al Velódromo de Invierno. 
Michel, el hermano pequeño de Sarah, de cuatro años, queda escondido en un placard camuflado de su piso en París, donde la niña cree dejarlo a salvo. Sarah cierra el placard por fuera y se queda con la llave que abre la puerta. 
Ella y sus padres, después de permanecer varios días en condiciones infrahumanas junto a miles de otros judíos, son deportados a un campo de concentración donde, separados hombres de mujeres y niños, pasan días infernales. Posteriormente, son enviados en los trenes de la muerte, primero los hombres, un día después las mujeres, quedando los niños con la única vigilancia de los policías franceses.
Sarah (Melusine Mayance) consigue escapar del campo junto a su amiga Rachel (Sarah Ber) y se refugia en una casa del campo, donde el granjero Jules Dufaure (Niels Arestrup), asustado por la muerte de Rachel enferma de difteria, le dará asilo.
En mayo de 2002, a Julia Jarmond (Kristin Scott-Thomas), periodista estadounidense radicada en París desde hace veinte años, le encargan un artículo relacionado con el sexagésimo aniversario de la redada contra los judíos por parte de la Gendarmería Francesa. 
Julia, casada con Bertrand Tézac (Frederic Pierrot), con quien tiene una hija llamada Zoë (Karina Hin), irá descubriendo poco a poco los acontecimientos del fatídico año de 1942 y la historia de Sarah, directamente relacionada con la familia de su marido, los Tézac. Tras este descubrimiento, no podrá evitar insistir hasta conocer el destino de la joven Sarah y su relación con la familia de su marido.
De una magistral novela escrita por Tatiana de Rosnay, Serge Joncour escribió un magnífico guión donde se van intercalando las historias de Julia y de Sarah. Esto hace que el espectador no pierda un detalle de ambas historias y mantenga la atención constantemente.
Siendo un drama del holocausto judío, tiene detalles que vuelven particular a la historia, ya que en este caso es la gendarmería francesa la encargada de arrestar a los judíos y son los mismos parisinos los que los denuncian. Como es mi entender, el horror del holocausto no fue cosa solamente de alemanes, sino que todos los pueblos europeos estallaron con la misma mezcla de odio, miedo y violencia sangrienta. La humanidad está aún muy lejos de ser lo que supone ser, una humanidad.
Es magnífica la interpretación de Kristin Scott-Thomas y en general del resto de los actores. Muy buena la fotografía y la música. En fin, una película que no se olvida fácilmente.
Trailer
Diez puntos sobre diez para esta emotiva película de Gilles Paquet Brenner.