Eugène Green es, probablemente, el cineasta más singular de
los que hacen cine en estos inicios del siglo XXI.
Nacido en
1947 en Nueva York, hace muchos años que sólo se refiere a ese país como
Barbaria y a su lengua como lengua bárbara. Así pues, la que considera
su verdadera fecha de nacimiento es la de la marcha de su país de
nacimiento, 1968.
A los 21 años y después de transitar por media Europa a finales de los sesenta, se
nacionalizó francés y adoptó esa lengua hasta convertirse en el gran
recuperador de la expresión oral y escénica del teatro francés del Grand Siècle.
Enamorado de la literatura y de la cultura portuguesa rodó en Lisboa, en portugués, A Religiosa Portuguesa (2009) basada en las cartas de sor Mariana Alcoforado; en Italia y en italiano La Sapienza (2014) y su único documental hasta el momento Hitza egin– Faire la parole (2015) testimonia su amor por la lengua y la cultura vasca, a la que ya había dedicado una novela: La Bataille de Roncevaux (2009) y donde había situado uno de sus mediometrajes: Les signes
(2006). Estamos pues ante un personaje de inabarcable curiosidad que,
de la misma forma que ha ido desarrollando su vida por una amplia
geografía, ha ido ampliando cada vez más su lenguaje expresivo,
integrándolos los unos y los otros en sus experiencias sucesivas, pero
teniendo siempre un tronco común, básico y fundamental: la Palabra.
En este film, Green demuestra lo que es su lenguaje cinematográfico. Utilizando una estética bizantina, sus personajes, en la mayor parte del film, hablan directamente a la cámara y eso hace que el espectador se sienta de alguna manera parte del film.
Con cuatro personajes principales, Pascal (Adrien Michaux), Christine (Camille Carraz), Sarah (Natacha Regnier) y Manuel (Alexis Louret), teje y deshace en su propio guión una filosofía de vida empapada en el mundo artístico. Christine estudia filosofía y su principal obsesión es aprobar sus examenes para mantener lo que ella llama, su dignidad. La enoja mucho la actitud de abandono de su pareja, Pascal, estudiante de literatura, quien enojado con su profesora que le ha encomendado una tesis sobre un tema que él no quiere abordar, se deja a sí mismo al sueño y la decidia. Sarah, una soprano con una voz importante, sufre las agresiones de su profesor, a quien denomina "el innombrable" (Denys Podalydes), un homosexual que no tolera el virtuosismo femenino de Sarah y la ahoga con sus críticas e insultos. Sarah quiere salir adelante, por eso se mantiene calma y se esfuerza en dar lo mejor de sí misma. Jean-Astolphe Mereville (Olivier Gourmet) es un amigo de Gui-gui (el innombrable) y nos muestra la opinión de Green sobre el amaneramiento en el mundo de las artes en una ridícula actuación de Jean-Astolphe personificando a Fedra para su taxi-boy, a quien quiere hacer su asistente. Muy bien le dice el taxi-boy, pero la tarifa del sexo sigue siendo 500.
Manuel, es la pareja de Sarah, pero élla está deshaciendo su relación en la medida que no puede manejar la situación con su profesor. Manuel se desespera por ayudarla a salir adelante.
Hay una escena, en la que Pascal asiste invitado por un amigo a una función de teatro No japonés. Es muy interesante, porque los espectadores del film no la vamos a ver sino a través de las miradas de los espectadores en el teatro, de los que el director hace un cameo constante, y de carteles que anuncian los hechos que se desarrollan en la escena. Me trajo a la memoria a la posterior obra de Abbas Kiarostami, "Shirin", en la que a través de las miradas y las reacciones de 114 actrices iraníes y Juliette Binoche, vamos a apreciar la representación del poema iraní Shirin.
En el argumento de la obra japonesa, está contado el drama que, detrás de todas las escenas hieráticas y las miradas profundas, se desarrolla en la película.
Demás está decir que el cine de Eugene Green no está hecho para todo el público. Si bien no es intelectualoide, el modo en que se presentan los hechos no es el más abordable para el gran público. Eso no quita que espectadores sensibles se sientan hipnotizados por el ritmo y la cadencia de la película.
Especial mención requiere la inclusión de "Il lamento della ninfa" del compositor barroco italiano Claudio Monteverdi. Es parte de la seducción que el film ejerce sobre los espectadores.
Por esa razón en su cine hay tantas palabras de lenguas diversas y
aparecen personajes portadores de lenguas antiguas que sobreviven en su
lucha por seguir siendo Palabra/Parole y no ser arrastrados hacia la
Palabra/mot o, peor todavía, hacia su desaparición como lengua. Como la mujer que canta en kurdo en una de las muchas escenas mágicas. Por eso mismo tiene esa estrecha vinculación con la cultura
vasca a partir de su lengua, en la que perviven los misterios más
antiguos y se concreta una memoria colectiva que se remonta a tiempos
inmemorables.
Por esa misma razón en su cine sólo aparece su lengua
materna, el inglés, en algún momento de sarcasmo, como en la escena del
australiano que quiere visitar la capilla de Sant’Ivo en La Sapienza.
El inglés parece ser, únicamente, la lengua de las colonias y como tal,
una lengua sin memoria y sin historia, o sea compuesta sólo de mots y no de Paroles y sin capacidad, por tanto, para convocar lo misterioso.
Trailer en francés
Lamento della ninfa
Diez puntos sobre diez para esta esplendorosa obra cinematográfica.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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viernes, 22 de diciembre de 2017
sábado, 5 de diciembre de 2015
La religiosa portuguesa (Eugene Green, 2009) 🌟🌟🌟🌟
"La religiosa portuguesa" es una película extraña, Con un argumento muy poco común, cuenta con una dirección de actores hipnótica, tanto que los actores deben haber sido entrenados para no parpadear. Además tiene una fotografía irreal, que vuelve oníricas todas las imágenes.
Julie de Hauranne (Leonor Baldaque) es una actriz francesa que visita por primera vez Lisboa, por trabajo. Vienen a filmar algunas escenas de una película que trata sobre una monja portuguesa enamorada de un militar, durante el reinado del rey Alfonso VI.
Como dispone de mucho tiempo libre, lo dedica a recorrer Lisboa y a conocer sus calles, sus paisajes y su gente. Al pie de la escalera que lleva al hotel conoce a Vasco (Francisco Mozos). Un chico huérfano de apenas seis años que vive prácticamente en la calle y no va al colegio. Entabla relación muy fácilmente con el niño que la mira embelesado.
Esa primer noche, en el restaurante donde está cenando se encuentra con la mirada de un hombre. El la sigue en la calle y le da su tarjeta, pidiéndole que lo llame cualquier cosa que necesite. Se trata del Dr. Henrique Cunha (Diogo Doria), cuya familia perdió la quinta donde vivían depués de la revolución de los claveles, por ser el padre funcionario del dictador Salazar. Al mudarse a un departamento pequeño al poco tiempo murió su padre y su madre unos años después. El para llenar su vida, estudió medicina y se especializó en cardiología, pero nunca ejerció. Toda esta historia Julie la va a recibir cuando lo llame la segunda noche para que se encuentren a cenar juntos.
En la capilla donde están filmando, ven luces a la noche. Entra con el Doctor y ven a una monja rezando arrodillada frente al altar.
Nos vamos a enterar un poco de su vida privada en una charla que mantiene con el director Denis (Eugene Green). Ha tenido varias relaciones pero ninguna en firme. Casi siempre con actores.
Y es lo que le va a suceder con el actor que protagoniza la película, Martin Dautand (Adrian Michaux).
Cuando se cruza nuevamente con Vasco este le cuenta que no la puede invitar a su casa porque no está Madalena, que es con quien vive, porque ese día está trabajando y lo deja fuera en la calle.
Julie le dice que quiere ver a Madalena y Vasco le dice que al día siguiente no habrá problema, porque Madalena (Beatriz Batarda) no trabaja.
En la noche Denis, el director, la lleva a un local donde se canta la música típica de Lisboa, los fados.
Allí se cruza con un muchacho al que Julie le dice que es el rey Sebastián reencarnado.
(La esperanza de la reaparición del rey Sebastián, desaparecido en 1578, en una batalla contra los moros en Marruecos, se inscribe en un auténtico milenarismo),
En el encuentro con Madalena, esta le cuenta que Vasco no es pariente suyo, que cuando murió su abuela, la única que velaba por él, se hizo cargo para que no quedara en la calle, pero que no es posible para élla mantenerlo y que por eso no lo envía a la escuela. A fin de ese año a más tardar, Vasco será internado en un orfanato.
Una noche entra en la capilla y encuentra a la monja (Ana Moreira) orando como de costumbre. Sentada en un banco del fondo de repente Julie se desvanece. Al volver en sí siente la mano de la monja que le acaricia la frente.
Como vemos hasta ahora, todo en esta película es surreal, onírico y como de montaje.
El diálogo que se va a entablar entre Julie y la hermana Joana, es lo más importante de toda la película. Quizás sea el fin de la película.
J: Soy actriz, intento enseñar la verdad a través de cosas irreales.
H: Dios hizo lo mismo al crear el mundo
-----
H: Todo lo que quedó en el mundo fue creer en la razón. Y fue entonces cuando comenzó el asedio, el sitio de Dios.
J: Porqué la razón tiene que ser enemiga de Dios?
H: Porque Él es real y la razón no. La razón existe en el hombre, no en el mundo y menos aún en Dios.
------
J: Por momentos he deseado morir.
H: La muerte no es amor. Cuando desaparecemos a través del amor dejamos de ser lo que no somos.
J: Y en qué nos convertimos?
H: (con una sonrisa) Nos convertimos en lo que somos.
J: Qué es lo que encontramos.
H: (con otra sonrisa) La vida. Encontrar la vida es dar a luz. Cada uno lo hace a su manera.
J: Pero yo no llevo un niño en mí.
H: Todos nosotros, hombres y mujeres, llevamos vida dentro de nosotros.
------
Como podemos apreciar. La película resulta ser del misticismo más absoluto.
Julie decide llevar a Vasco a Paría y si se adapta a vivir con élla, iniciará los trámites de adopción.
Después de decírselo a Madalena, lleva a Vasco a dar un paseo. Y se vuelve a cruzar con Don Sebastián (Carloto Cotta). Este le pide que le diga su nombre, pero Julie dice que solo si se vuelven a encontrar por tercera vez se lo dirá. Don Sebastián le pregunta porqué tres veces y Julie contesta porque así es en los cuentos, la tercera vez sucede.
Diálogo entre Julie y la Hermana Joana
No hay ningún motivo válido para que un espectador deje de ver esta película. Si bien es lenta y está filmada de un modo hierático, esto está hecho a propósito, para inducir a la meditación.
Nueve puntos sobre diez para "La religiosa portuguesa". Ah, el libro es del director del film.
Julie de Hauranne (Leonor Baldaque) es una actriz francesa que visita por primera vez Lisboa, por trabajo. Vienen a filmar algunas escenas de una película que trata sobre una monja portuguesa enamorada de un militar, durante el reinado del rey Alfonso VI.
Como dispone de mucho tiempo libre, lo dedica a recorrer Lisboa y a conocer sus calles, sus paisajes y su gente. Al pie de la escalera que lleva al hotel conoce a Vasco (Francisco Mozos). Un chico huérfano de apenas seis años que vive prácticamente en la calle y no va al colegio. Entabla relación muy fácilmente con el niño que la mira embelesado.
Esa primer noche, en el restaurante donde está cenando se encuentra con la mirada de un hombre. El la sigue en la calle y le da su tarjeta, pidiéndole que lo llame cualquier cosa que necesite. Se trata del Dr. Henrique Cunha (Diogo Doria), cuya familia perdió la quinta donde vivían depués de la revolución de los claveles, por ser el padre funcionario del dictador Salazar. Al mudarse a un departamento pequeño al poco tiempo murió su padre y su madre unos años después. El para llenar su vida, estudió medicina y se especializó en cardiología, pero nunca ejerció. Toda esta historia Julie la va a recibir cuando lo llame la segunda noche para que se encuentren a cenar juntos.
En la capilla donde están filmando, ven luces a la noche. Entra con el Doctor y ven a una monja rezando arrodillada frente al altar.
Nos vamos a enterar un poco de su vida privada en una charla que mantiene con el director Denis (Eugene Green). Ha tenido varias relaciones pero ninguna en firme. Casi siempre con actores.
Y es lo que le va a suceder con el actor que protagoniza la película, Martin Dautand (Adrian Michaux).
Cuando se cruza nuevamente con Vasco este le cuenta que no la puede invitar a su casa porque no está Madalena, que es con quien vive, porque ese día está trabajando y lo deja fuera en la calle.
Julie le dice que quiere ver a Madalena y Vasco le dice que al día siguiente no habrá problema, porque Madalena (Beatriz Batarda) no trabaja.
En la noche Denis, el director, la lleva a un local donde se canta la música típica de Lisboa, los fados.
Allí se cruza con un muchacho al que Julie le dice que es el rey Sebastián reencarnado.
(La esperanza de la reaparición del rey Sebastián, desaparecido en 1578, en una batalla contra los moros en Marruecos, se inscribe en un auténtico milenarismo),
En el encuentro con Madalena, esta le cuenta que Vasco no es pariente suyo, que cuando murió su abuela, la única que velaba por él, se hizo cargo para que no quedara en la calle, pero que no es posible para élla mantenerlo y que por eso no lo envía a la escuela. A fin de ese año a más tardar, Vasco será internado en un orfanato.
Una noche entra en la capilla y encuentra a la monja (Ana Moreira) orando como de costumbre. Sentada en un banco del fondo de repente Julie se desvanece. Al volver en sí siente la mano de la monja que le acaricia la frente.
Como vemos hasta ahora, todo en esta película es surreal, onírico y como de montaje.
El diálogo que se va a entablar entre Julie y la hermana Joana, es lo más importante de toda la película. Quizás sea el fin de la película.
J: Soy actriz, intento enseñar la verdad a través de cosas irreales.
H: Dios hizo lo mismo al crear el mundo
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H: Todo lo que quedó en el mundo fue creer en la razón. Y fue entonces cuando comenzó el asedio, el sitio de Dios.
J: Porqué la razón tiene que ser enemiga de Dios?
H: Porque Él es real y la razón no. La razón existe en el hombre, no en el mundo y menos aún en Dios.
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J: Por momentos he deseado morir.
H: La muerte no es amor. Cuando desaparecemos a través del amor dejamos de ser lo que no somos.
J: Y en qué nos convertimos?
H: (con una sonrisa) Nos convertimos en lo que somos.
J: Qué es lo que encontramos.
H: (con otra sonrisa) La vida. Encontrar la vida es dar a luz. Cada uno lo hace a su manera.
J: Pero yo no llevo un niño en mí.
H: Todos nosotros, hombres y mujeres, llevamos vida dentro de nosotros.
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Como podemos apreciar. La película resulta ser del misticismo más absoluto.
Julie decide llevar a Vasco a Paría y si se adapta a vivir con élla, iniciará los trámites de adopción.
Después de decírselo a Madalena, lleva a Vasco a dar un paseo. Y se vuelve a cruzar con Don Sebastián (Carloto Cotta). Este le pide que le diga su nombre, pero Julie dice que solo si se vuelven a encontrar por tercera vez se lo dirá. Don Sebastián le pregunta porqué tres veces y Julie contesta porque así es en los cuentos, la tercera vez sucede.
Diálogo entre Julie y la Hermana Joana
No hay ningún motivo válido para que un espectador deje de ver esta película. Si bien es lenta y está filmada de un modo hierático, esto está hecho a propósito, para inducir a la meditación.
Nueve puntos sobre diez para "La religiosa portuguesa". Ah, el libro es del director del film.
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