Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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sábado, 5 de diciembre de 2015

La religiosa portuguesa (Eugene Green, 2009) 🌟🌟🌟🌟

"La religiosa portuguesa" es una película extraña, Con un argumento muy poco común, cuenta con una dirección de actores hipnótica, tanto que los actores deben haber sido entrenados para no parpadear. Además tiene una fotografía irreal, que vuelve oníricas todas las imágenes.
Julie de Hauranne (Leonor Baldaque) es una actriz francesa que visita por primera vez Lisboa, por trabajo. Vienen a filmar algunas escenas de una película que trata sobre una monja portuguesa enamorada de un militar, durante el reinado del rey Alfonso VI.
Como dispone de mucho tiempo libre, lo dedica a recorrer Lisboa y a conocer sus calles, sus paisajes y su gente. Al pie de la escalera que lleva al hotel conoce a Vasco (Francisco Mozos). Un chico huérfano de apenas seis años que vive prácticamente en la calle y no va al colegio. Entabla relación muy fácilmente con el niño que la mira embelesado.
Esa primer noche, en el restaurante donde está cenando se encuentra con la mirada de un hombre. El la sigue en la calle y le da su tarjeta, pidiéndole que lo llame cualquier cosa que necesite. Se trata del Dr. Henrique Cunha (Diogo Doria), cuya familia perdió la quinta donde vivían depués de la revolución de los claveles, por ser el padre funcionario del dictador Salazar. Al mudarse a un departamento pequeño al poco tiempo murió su padre y su madre unos años después. El para llenar su vida, estudió medicina y se especializó en cardiología, pero nunca ejerció. Toda esta historia Julie la va a recibir cuando lo llame la segunda noche para que se encuentren a cenar juntos.
En la capilla donde están filmando, ven luces a la noche. Entra con el Doctor y ven a una monja rezando arrodillada frente al altar.
Nos vamos a enterar un poco de su vida privada en una charla que mantiene con el director Denis (Eugene Green). Ha tenido varias relaciones pero ninguna en firme. Casi siempre con actores.
Y es lo que le va a suceder con el actor que protagoniza la película, Martin Dautand (Adrian Michaux).
Cuando se cruza nuevamente con Vasco este le cuenta que no la puede invitar a su casa porque no está Madalena, que es con quien vive, porque ese día está trabajando y lo deja fuera en la calle.
Julie le dice que quiere ver a Madalena y Vasco le dice que al día siguiente no habrá problema, porque Madalena (Beatriz Batarda) no trabaja.
En la noche Denis, el director, la lleva a un local donde se canta la música típica de Lisboa, los fados.
Allí se cruza con un muchacho al que Julie le dice que es el rey Sebastián reencarnado.
(La esperanza de la reaparición del rey Sebastián, desaparecido en 1578, en una batalla contra los moros en Marruecos, se inscribe en un auténtico milenarismo),
En el encuentro con Madalena, esta le cuenta que Vasco no es pariente suyo, que cuando murió su abuela, la única que velaba por él, se hizo cargo para que no quedara en la calle, pero que no es posible para élla mantenerlo y que por eso no lo envía a la escuela. A fin de ese año a más tardar, Vasco será internado en un orfanato.
Una noche entra en la capilla y encuentra a la monja (Ana Moreira) orando como de costumbre. Sentada en un banco del fondo de repente Julie se desvanece. Al volver en sí siente la mano de la monja que le acaricia la frente.
Como vemos hasta ahora, todo en esta película es surreal, onírico y como de montaje.
El diálogo que se va a entablar entre Julie y la hermana Joana, es lo más importante de toda la película. Quizás sea el fin de la película.

J: Soy actriz, intento enseñar la verdad a través de cosas irreales.
H: Dios hizo lo mismo al crear el mundo
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H: Todo lo que quedó en el mundo fue creer en la razón. Y fue entonces cuando comenzó el asedio, el sitio de Dios.
J: Porqué la razón tiene que ser enemiga de Dios?
H: Porque Él es real y la razón no. La razón existe en el hombre, no en el mundo y menos aún en Dios.
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J: Por momentos he deseado morir.
H: La muerte no es amor. Cuando desaparecemos a través del amor dejamos de ser lo que no somos.
J: Y en qué nos convertimos?
H: (con una sonrisa) Nos convertimos en lo que somos.
J: Qué es lo que encontramos.
H: (con otra sonrisa) La vida. Encontrar la vida es dar a luz. Cada uno lo hace a su manera.
J: Pero yo no llevo un niño en mí.
H: Todos nosotros, hombres y mujeres, llevamos vida dentro de nosotros.
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Como podemos apreciar. La película resulta ser del misticismo más absoluto.
Julie decide llevar a Vasco a Paría y si se adapta a vivir con élla, iniciará los trámites de adopción.
Después de decírselo a Madalena, lleva a Vasco a dar un paseo. Y se vuelve a cruzar con Don Sebastián (Carloto Cotta). Este le pide que le diga su nombre, pero Julie dice que solo si se vuelven a encontrar por tercera vez se lo dirá. Don Sebastián le pregunta porqué tres veces y Julie contesta porque así es en los cuentos, la tercera vez sucede.
Diálogo entre Julie y la Hermana Joana
No hay ningún motivo válido para que un espectador deje de ver esta película. Si bien es lenta y está filmada de un modo hierático, esto está hecho a propósito, para inducir a la meditación.
Nueve puntos sobre diez para "La religiosa portuguesa". Ah, el libro es del director del film.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Líneas de Wellington (Valeria Sarmiento, 2012) 🌟🌟🌟🌟🌟

Valeria Sarmiento es una realizadora nacida en Chile, donde hizo estudios universitarios en Cine y Filosofía. Radicada en París desde 1974, gran parte de su carrera la hizo en Francia como editora y colaboradora de su esposo el director también chileno, Raúl Ruiz.
Un proyecto que Raúl Ruiz dejó trunco fue la realización de este extraordinario guión escrito por Carlos Saboga. Valeria Sarmiento se abocó al monumental proyecto de llevar adelante esta película.
"Líneas de Wellington" transcurre durante el año 1810 cuando las tropas francesas de Napoleón, invaden la península ibérica. Las tropas inglesas y portuguesas después de la derrota de los franceses en la batalla de Baçaco, deben batirse en retirada hacia el sur. Pero Wellington tuvo una mejor idea. Obligando a las tropas francesas a bajar por Portugal en persecución de los soldados ingleses y portugueses hasta las cercanías de Lisboa, donde había hecho construir tres líneas defensivas que rodeaban completamente la ciudad.
La película cuenta el éxodo del pueblo portugués desde el norte hasta las líneas de Wellington. Este éxodo tuvo características de tierra arrasada, mataban los animales y hasta quemaban viñas y sembrados para que los franceses no tuvieran qué comer.
Con este motivo en la película se narran un sinnúmero de historias cruzadas, entre la gente y los soldados. El francés, el inglés y el portugués se entremezclan en las historias con múltiple variedad. Hasta hay diálogos en español, entre doña Filipa y Martirio.
Son historias tremendas, de hambre, muerte y guerra. De traiciones y abandonos. De violaciones y rateros. De pillaje de las casas abandonadas y de toda la variedad de desgracias que el género humano puede ofrecer.
Ese es justamente el punto más alto de esta gigantesca epopeya cinematográfica.
El espectador debe tener el corazón abierto para dejar que el dolor y las miserias de los seres humanos lo invadan.
Como en toda guerra las historias no son fáciles. Hay muertos inocentes y verdugos por obligación.
En este entrecruzar de historias cientos de personajes desfilan por la película para contarnos por ahí, solo un momento en sus vidas, como el caso de la baronesa francesa encarnada por Chiara Mastroianni.
Destacan Nuno Lopes, como el sargento Francisco Xavier, Chico, como lo llaman, Soraia Chaves como la prostituta Martirio y la increíble Marisa Paredes como doña Filipa. Una gallega de Vigo que fue traída por su padre a casarse a Portugal. En la casa donde recibe al herido teniente Pedro de Alencar (Carloto Cotta) se ha casado, ha dado luz a sus hijos y ha enviudado. Por esa razón no la va a abandonar. Cuando su familia la quiso llevar a la rastra se escondió en la buhardilla.
John Malkovich recrea al todopoderoso Duque de Wellington, preocupado más por el retrato que le está haciendo Leveque (Vincent Perez) que por la guerra.
En pequeños papeles, pero no por eso menos importantes aparecen Isabelle Huppert, Catherine Deneuve y Michel Piccoli, como una familia portuguesa afrancesada, que mata a su única gallina para brindar una cena de homenaje al mariscal Massena (Melvil Popaud).
Hay cientos y cientos más de personajes que esperan para contarnos sus desgracias.
El espectador no se va a arrepentir de ver este prodigioso espectáculo, donde el cine deslumbra por doquier con una excelente cinematografía de André Szankowski y una banda de sonido brillante compuesta por el habitual compositor de Raúl Ruiz, Jorge Arriagada.
Trailer (en portugués)
Es imposible calificar semejante realización con el puntaje que uso habitualmente, porque nunca he visto tan tremendo esfuerzo de producción para lograr contar historias profundamente humanas.
Vayan mis mejores deseos para todos los espectadores que quieran verla que no se van a arrepentir.