Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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lunes, 27 de enero de 2020

Los dos Papas (Fernando Meirelles, 2019) 🌟🌟🌟🌟🌟

Fernando Meirelles retoma la mirada hacia sus raíces y nos brinda una historia inolvidable sobre los contrastes entre Europa y Latinoamérica.
Sobre un más que interesante y profundo guión del neocelandés Andrew McCarten, la cámara virtuosa de Meirelles recorre, utilizando como pretexto las diferencias entre el papa alemán (Anthony Hopkins) y el cardenal argentino (Jonathan Pryce), los avatares en la vida de Jorge Bergoglio, en su juventud personificado por Juan Minujín y en su madurez por Jonathan Pryce en la que creo es su mejor actuación de entre todas las que nos ha brindado.
Si bien Anthony Hopkins dando vida al cardenal Ratzinger hace gala, uso y abuso, de sus mejores recursos interpretativos, sigue siendo Anthony Hopkins. En cambio Jonathan Pryce se transforma en el cardenal Bergoglio. Lo es en todos los sentidos y tratándose de un personaje emotivo, que debe resguardar sus reacciones en el ambiente en que se mueve, nos las deja entrever con un cambio en la mirada o un movimiento de cabeza. Algo realmente espectacular.
En personajes de pequeño desempeño, aunque no menos espectaculares, están Cristina Banegas como Lisabetta, la secretaria argentina de Bergoglio y Luis Gnecco, como el cardenal chileno Hummes.
Pero, ¿de qué se trata?. ¿Es acaso una discusión teológica del tipo del sexo de los ángeles?, no, definitivamente no lo es. ¿Es un documento contra la sangrienta dictadura cívico-militar argentina que devastó al país durante una decena de años y que aún está muy lejos de ser digerida?, no, no lo es, aunque el capítulo de esos años en la vida de Bergoglio hace que su personaje cobre una trascendencia ineludible.
Es un drama humano y moral, sobre lo que está bien y lo que no lo está. Emocionan los perdones que ambos personajes se dan absolviendo los pecados uno del otro. Porque no se trata de una absolución hipócrita de confesión católica, sino una absolución de liberación de los errores humanos.
Es necesario aclarar que el papa Francisco quedó excluído de la vida pública argentina desde el año 2015, por el gobierno neoliberal que no recibió su bendición frente a la conducta claramente a favor de las empresas extranjeras en contra del pueblo argentino.
Esto hizo que los medios iniciaran una campaña en su contra que aún subsiste, a pesar de los importantes aportes del papa Francisco en favor de los pobres y de los desposeídos de todo el mundo.
Todo esto, Meirelles lo conocía bien, porque fue un obispo brasileño, Helder Camara, quien dio nacimiento a la iglesia comprometida con el pueblo con su Teología de la Liberación. Desde su lugar como arzobispo de una región pobre de Brasil (Recife), hizo frente a la dictadura militar en Brasil.
Enronces, inspirándose en la figura real y a veces dibujada de Jorge Bergoglio, Meirelles recrea la vida de un obispo comprometido con su iglesia y con su religión. Esa imagen choca con la del papa Ratzinger y su conducta en línea con la tradicional iglesia católica de estar en contra del divorcio, del aborto, de la homosxualidad y del casamiento de los sacerdotes o la intervención de las mujeres en el mundo interno de la iglesia católica. Lo que abate al papa Ratzinger es la acusación que pesa sobre su protegido, Marcial Maciel, de pederastía.
Toda esta película debe evaluarse como una obra de arte cinematográfico del principio al fin. Parecería que Meirelles hubiera tenido autorización para filmar en el Vaticano. Excelente la dirección de fotografía de Cesar Charlone y la banda de sonido de Bryce Dressner.
Trailer (subtitulado en castellano)
De más está decir que mi calificación, es diez sobre diez puntos posibles.

martes, 18 de agosto de 2015

Infancia clandestina (Benjamín Avila, 2011) 🌟🌟🌟

"Infancia clandestina" es una historia basada en hechos reales sucedidos no hace muchos años en Argentina. Es más, el director y autor también del guión, Benjamín Avila, reconoce que está basada en su historia personal.
La vida clandestina de la familia de Juan (Ernesto en la clandestinidad) perseguida por su militancia política. Lo que la sangrienta dictadura militar tachó como terroristas ante el resto de la sociedad.
Su regreso a la Argentina desde el exilio por vías separadas. Juan (un incomparable y emotivo Teo Gutiérrez Moreno) y su hermanita bebé como hijos de otra pareja que llegan desde Brasil.
Los dejan en una esquina y allí los recoge el tío Beto (Ernesto Alterio) en su camioneta de reparto de "maní con chocolate". El los va a llevar hasta la casa donde están viviendo Horacio el padre, (Daniel en la clandestinidad) (César Troncoso) y la madre Cristina (Charo en la clandestinidad) (Natalia Oreiro).
La historia desarrolla los hechos y vivencias de Juan desde ese momento hasta el final inevitable, golpeando a la puerta de la casa de su abuela Amelia (la incomparable Cristina Banegas).
Va a pasar a través de su ingreso en la escuela, la aceptación de sus compañeros y su primer amor representado por María (Violeta Palukas).
Hay una hermosa escena filmada durante un campamento, en que Ernesto y María terminan dentro de un auto abandonado. Ernesto le ofrece maní con chocolate y María contesta que no le gusta, con lo cual toda la escena armada por el buen tío Beto sobre cómo conquistar a una mujer, se derrumba como un castillo de naipes.
La visita también clandestina de la abuela Amelia, en la cuál les pregunta que porqué regresaron al país justo en ese momento, plena represión de la dictadura militar, poniendo en riesgo no solamente a éllos mismos sino a sus nietos.
La escena es tremenda, cuando la abuela le pregunta a Cristina si es que quiere que también sus hijos sean terroristas y Cristina (una emocionante Natalia Oreiro, reclamada en la vida real como hija de desaparecidos), contesta "y porqué no militantes".
La abuela confiesa a Horacio que en realidad lo que élla tiene es mucho miedo y Horacio le dice que todos tienen miedo.
Como dice la actriz Cristina Banegas en una entrevista, "todos teníamos miedo, por nosotros, por nuestras familias y nuestros amigos y vecinos".
Esa es la realidad última que confiesa el director con su película, dedicada a su madre desaparecida durante la dictadura militar.
Pero en el fondo de los hechos y a pesar de la congoja obvia que despierta en el espectador, la película es una película de amor. Un abrazo para todos los seres vivos que han padecido y aún padecen persecuciones, torturas y muerte a causa de sus ideas.
Infancia Clandestina camino al Oscar (1ra. parte).
Infancia Clandestina camino al Oscar (2da parte)
Infancia Clandestina camino al Oscar (3ra. parte)
Infancia Clandestina camino al Oscar (4ta. parte)
Además de las excelentes actuaciones, la películas es un prodigio de narrativa sin caer en los golpes bajos. Ocho puntos sobre diez para este excelente film.