Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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lunes, 23 de octubre de 2017

Bestia (Christoffer Boe, 2011) 🌟🌟🌟

El espectador que conoce ya el estilo del director, estará esperando desde el principio de la película, guiños o señales que le indiquen cuál es la verdad entre todo lo que se está viendo en la pantalla.
No le pasarán desapercibidas las miradas de locura de Bruno (un excepcional Nicolas Bro) a su esposa Maxine (Marijana Jankovic), que podrían ser miradas de un amor exacerbado.
Como sin transisión la pareja salta del enamoramiento inicial al desapego, el espectador avisado dirá, claro, esto es lo que el personaje de Bruno imagina, o bien, porqué no el de Maxine.
La pregunta será entonces, ¿quién es la "bestia" que da título al film?. ¿Maxine o Bruno?.
Hay algunas escenas truculentas que parecen escapar de la mente enferma de Bruno, pero como en todas ellas también participa Maxine, ¿podrían provenir de una esquizofrénica Maxine?.
El caracter de Bruno va evolucionando en el transcurso de la película de ser un obsesivo a transformarse en una real bestia movida por sus pasiones más primarias.
Maxine tiene un amante, es un amigo de la pareja, Valdemar (Nicolaj Lie Kaas). Bruno les envía notas a ambos que le hace escribir a un amigo del bar para que se encuentren en una habitación de hotel. Bruno se encarga de pagar la cuenta con anticipación.
Como luego no consigue ningún tipo de confesión por parte de Maxine, su ya pequeño control de sí mismo desaparece y da lugar a un sangriento animal.
Sin embargo hay una intrigante llamada telefónica a su ¿abogado? o ¿agente inmobiliario?, diciendo que quiere ceder todos los derechos de su casa a su esposa Maxine sin que élla lo conozca. ¿Cómo cierra esto con la bestia?.
El desenlace no puede ser otro. La película ha estado caminando con paso firme y preciso hacia él. Sin embargo no deja de impactar.
Excelente performance de los actores, especialmente de Nicolas Bro. La dirección es lo que se espera de Boe y son muy buenas también tanto la dirección de fotografía de Sophia Olsson como la banda de sonido incisiva y elocuente de Sylvain Chauveau.
No es un film fácil para el espectador desprevenido, que aunque no esté buscando la séptima pata del gato, se verá golpeado constantemente por la evolución de los sucesos.
Trailer en danés
Ocho puntos sobre diez para este intrigante thriller fantasmagórico de Christoffer Boe.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Reconstrucción (Christoffer Boe, 2003)

El cine, como séptimo arte, debe mucho en su construcción, a la literatura. Muchas veces hermosos filmes han tenido como origen una excelente, o no tanto, novela.
Sin embargo, salvo para algunos realizadores amantes del surrealismo, es poco y nada lo que el cine llega a absorver de las estructuras literarias.
"Reconstrucción" es la excepción. Desde su primer escena la pseudo-realidad fílmica se ve alterada por un cambio de rumbo en la narración de la película. "Un hombre solo, no, en realidad, no estaba solo.".
De ahí en más, Christoffer Boe  nos va a deleitar con cambios de rumbo y figuras dignas de la mejor novelística contemporánea. Es casi un Julio Cortázar describiendo en "Rayuela" a sus personajes. Y así los hace viajar por una realidad onírica, pero no por eso menos real. Ojo, no estoy diciendo que la película esté repleta de sinsentidos, todo lo contrario, pero los sentidos son maleables. Y en una película se puede manipular la memoria y la causalidad.
Así el pobre Alex (Nicolaj Lie Kaas) va a dejar a su novia Simone para ir al encuentro de Aimée. Tanto Simone como Aimée interpretadas por Maria Bonnevie.
¿Dos personajes distintos en la novela? o quizás ¿el mismo personaje con dos avatares?. Y, en realidad, Alex existe, o es una creación literaria de August, el marido de Aimée.
La dirección, magnífica, nos lleva con brillantes apuntes cinematográficos, a estar magnetizados por la dilación que la relación de Alex sufre. "¿Vamos a Roma?", le pregunta en un primer encuentro a Aimée. Un primer encuentro que luego repetirá con variaciones para deleite del espectador.
Es una película fácil de ver si uno acepta las reglas de magia que el director ha planteado con franqueza desde la primer escena. Si uno quiere explicaciones y una regla estricta de causa-efecto, se va a frustrar, porque no es eso lo que la película tiene para ofrecer.
Hermosos apuntes de sonido con el "Adagio para cuerdas" de Barber acompañan la dramaticidad de algunas escenas, solo lo suficiente para crear la expectativa de belleza.
La fotografía es impecable al igual que el montaje, del que depende en mucho el suceso de este film.
Primeros 6 minutos de "Reconstrucción"
Diez puntos para esta hermosa realización cinematográfica que nos devuelve al mundo de los cuentos y de los sueños y del buen cine.