Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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viernes, 30 de octubre de 2020

El Destierro (Izgnanie) (Andrey Zvyagintsev, 2007) 🌟🌟🌟🌟

Esta película del año 2007, es el segundo largometraje del director Andrey Zvyagintsev. Ya el clima de la película es el del director. Es su firma hecha cine.

Basada en una novela de William Saroyan adaptada por Artyom Melkumian, desde el principio, con una huída en auto por campos y ciudades, el tema se describe visualmente.

Hay una escena en la que Mark (Aleksandr Baluev) acude a su hermano Alexander (Konstantin Lavronenko) para que le extirpe una bala del brazo. Hay una conversación de la que apenas se puede rescatar que Mark piensa irse del país y cuando le pregunta a Alexander, este dice que él piensa irse al campo.

En la escena siguiente, Alexander y su familia, su mujer Vera (Maria Bonnevie) y sus hijos, Kir (Maxim Shibayev) y Eva (Yekaterina Kulkina) llegan a la casa del campo. 

Vera está preparando la comida y le pide a su hija que le alcance una manzana, pero la llama conejita y a la chica no le gusta, dice que ella no es una conejita sino que es Eva. Acto seguido Vera sale de la cocina y se echa a llorar fuera de la casa.

Estas descripciones son simplemente para darles una impresión de como se va a desarrollar, en una intensa y dramática historia, el resto de la película.

Profundamente basada en las emociones más que en los hechos, cuya explicación el director escatima prolijamente, hasta que por un hecho fortuito nos enteramos del porqué del drama.

Al espectador que busca acción le aconsejamos que se abstenga de ver esta película, porque si bien hay acción, la mayor parte tiene su explicación en el reino de las emociones y no de los movimientos físicos.

Al espectador introvertido, esta película lo va a fascinar, porque se mueve más de las puertas de las sensaciones para adentro que para afuera.

La música es realmente impactante, abovedada, de Andrey Dergachev y con sonidos corales de Arvo Part.

La cinematografía, excepcional, es de Mikhail Krichman. Tanto los interiores, como los exteriores, son un lujo para lo visual.

Exilium de Andrey Dergachev con imágenes del film  

Nueve puntos sobre diez para esta excepcional producción rusa.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

Reconstrucción (Christoffer Boe, 2003)

El cine, como séptimo arte, debe mucho en su construcción, a la literatura. Muchas veces hermosos filmes han tenido como origen una excelente, o no tanto, novela.
Sin embargo, salvo para algunos realizadores amantes del surrealismo, es poco y nada lo que el cine llega a absorver de las estructuras literarias.
"Reconstrucción" es la excepción. Desde su primer escena la pseudo-realidad fílmica se ve alterada por un cambio de rumbo en la narración de la película. "Un hombre solo, no, en realidad, no estaba solo.".
De ahí en más, Christoffer Boe  nos va a deleitar con cambios de rumbo y figuras dignas de la mejor novelística contemporánea. Es casi un Julio Cortázar describiendo en "Rayuela" a sus personajes. Y así los hace viajar por una realidad onírica, pero no por eso menos real. Ojo, no estoy diciendo que la película esté repleta de sinsentidos, todo lo contrario, pero los sentidos son maleables. Y en una película se puede manipular la memoria y la causalidad.
Así el pobre Alex (Nicolaj Lie Kaas) va a dejar a su novia Simone para ir al encuentro de Aimée. Tanto Simone como Aimée interpretadas por Maria Bonnevie.
¿Dos personajes distintos en la novela? o quizás ¿el mismo personaje con dos avatares?. Y, en realidad, Alex existe, o es una creación literaria de August, el marido de Aimée.
La dirección, magnífica, nos lleva con brillantes apuntes cinematográficos, a estar magnetizados por la dilación que la relación de Alex sufre. "¿Vamos a Roma?", le pregunta en un primer encuentro a Aimée. Un primer encuentro que luego repetirá con variaciones para deleite del espectador.
Es una película fácil de ver si uno acepta las reglas de magia que el director ha planteado con franqueza desde la primer escena. Si uno quiere explicaciones y una regla estricta de causa-efecto, se va a frustrar, porque no es eso lo que la película tiene para ofrecer.
Hermosos apuntes de sonido con el "Adagio para cuerdas" de Barber acompañan la dramaticidad de algunas escenas, solo lo suficiente para crear la expectativa de belleza.
La fotografía es impecable al igual que el montaje, del que depende en mucho el suceso de este film.
Primeros 6 minutos de "Reconstrucción"
Diez puntos para esta hermosa realización cinematográfica que nos devuelve al mundo de los cuentos y de los sueños y del buen cine.