Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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martes, 13 de septiembre de 2016

Mentiras que matan (Wag the dog) (Barry Levinson, 1997) 🌟🌟🌟🌟🌟

Barry Levinson saltó a la fama dirigiendo a Robin Williams como el locutor de la radio en "Buenos días Vietnam". Una película muy loca sobre la alienación que fue la guerra de Vietnam que logró, como efecto colateral, resucitar la música de los 60's.
Diez años después hace "Wag the dog".
Sobre la novela de Larry Beinhart, Hilary Henkin y el gran David Mamet escriben el guión en el que se basa esta increíble película. Hay que reconocer a los Estados Unidos que tienen, o bien una increíble hipocresía o una sinceridad a toda prueba.
En "Wag the dog", Winifred Ames (Anne Heche) convoca a la Casa Blanca a una privadísima reunión al politicólogo Conrad Brean (Robert De Niro) debido a la crisis que representa en la campaña presidencial por la reelección que se haya descubierto al presidente toqueteando a una niña exploradora (luciérnaga como aclaran sostenidas veces) y que esto se vaya a hacer público con el escándalo que acarrea.
Para Conrad Brean la solución está, 1, que el presidente se quede al menos un día más en China donde está de visita, para darle tiempo a urdir una campaña paralela, 2, que comiencen a negar que vayan a activar al bombardero B3 (que obviamente no existe pero promete como campaña de terror) y 3, que contraten a un productor de Hollywood para que, dando rienda suelta a su imaginación, prepare los spots para una guerra contra, ¿contra quién puede ser?, contra Albania, donde un grupo terrorista se prepara para invadir Estados Unidos llevando LA bomba en un maletín, que introducirán desde Canadá.
Estas son las bases del plan que presentan a Stanley Motss (el increíble Dustin Hofman), el productor de Hollywood elegido. Inmediatamente Stanley imagina un spot de la guerra con una niña huyendo de los terroristas, con una buena banda musical que prepare el leit motiv de la campaña, algo como "The american dream".
La actriz elegida para protagonizar el spot Tracy Lime (Kirsten Dunst), debe huir con un gato en brazos, que el presidente pide que sea un gato blanco. Ella pregunta si podrá poner este papel en su curriculum y obvio que se le dice que no y además que este papel nunca existió.
El spot es armado por técnicos en computación cambiando el paquete que transporta Tracy por el gato blanco elegido y agregando un fondo de pueblo albanés y ambiente de guerra.
Al día siguiente es proyectado en los programas de noticias de la televisión, como el horror de la guerra en Albania.
Esto es nada más que el principio, porque la aparición de la CIA que apoya al candidato opositor amenaza con desvelar la mentira de la guerra y deben agregar nuevos personajes. Una niña que reibirá al presidente a su regreso para entregarle un ramo de hortalizas, de la fiesta de las cosechas típica albanesa. Al actor Jim Belushi que pide tranquilidad a sus compatriotas (nadie sabía que fuera albanés) y muchas cosas más.
Una película realmente inverosímil, aunque lo más inverosímil es que se desvele el origen de las imágenes publicitarias que manipulan a la opinión pública y son pre-fabricadas "de cartón piedra".
El espectador no va a creer lo que el film le está mostrando, otra que Zeigeist. Y el final es, realmente, de antología.
Una película que no se debe dejar de ver, por su inmejorable hechura y por los sutiles mensajes que envía a los rebaños de gente que cree a pie juntillas lo que la televisión les muestra.
Impresionante, lo repito, la actuación de Dustin Hofman, pero todos los actores están perfectos en sus caracteres. Hay que rescatar la actuación de Woody Harrelson como el sargento Sapato y de William Macy como el agente de la CIA.
Muestra del film
Lo que ves no es lo que sucede
Diez puntos sin dudar para este extraordinario film de Barry Levinson.

miércoles, 27 de abril de 2016

Leila (Dariush Mehrjui, 1997) 🌟🌟🌟🌟🌟

La sonrisa de Leyla Hatami, quien personifica a Leila en la película, es algo realmente encantador.
El guión que Mehrjui junto a Mahnaz Ansarian prepararon para este film requería de una actriz con semejante fascinación para poder hacer real el personaje de Leila.
Leila conoce a Reza (Ali Mosaffa) durante la celebración del "Sholeh Zard". Para esta fiesta se prepara una crema muy especial, la preparación ilustra los minutos iniciales de la película. La preparación se hace en familia y todos colaboran. Reza llega trayendo una fuente con la crema que su familia preparó y en la comparación, según el tío de Leila (Mohamad Reza Sharifinia), la de la familia de Reza no tiene sabor ni textura.
A los pocos meses Leila y Reza se casan, muy enamorados. El suyo es un matrimonio feliz. Se ríen y juegan juntos. Pero hay unas nubes en el horizonte. Leila no queda embarazada.
Para la familia de Reza, es decir para la madre (Jamileh Sheikhi) que ha tenido 4 hijas y un único hijo varón, las expectativas son superiores a su educación y comienza a perseguir a Leila con indirectas.
Leila y Reza acuden a una médica especialista, quien hace hacer una serie de análisis iniciales a ambos. Por los resultados Reza no tiene problemas, pero el nivel hormonal de Leila es muy bajo y eso no le permite mantener los espermatozoides. Un tratamiento de seis o siete años quizás le permitiría quedar embarazada. Otra solución, muy cara, es la inseminación artificial, que la obligaría a permanecer en reposo durante todo el embarazo.
La escena de la salida de la pareja del consultorio, alejándose un poco más en cada toma, es angustiante.
Leila se hunde en el llanto y le pide a Reza que si su madre llama, que seguro que lo va a hacer, que la atienda él.
La película va ahondando en la pérdida de contacto de Leila con la realidad. Cuando van al instituto de adopciones, donde para quedar registrados tendrían miles de trámites que hacer, Leila decide en su interior que Reza no querría sostener en sus brazos a un hijo que no es de su sangre y luego lo repite a su hermana como si fueran palabras de Reza.
Apenas la suegra se entera de los resultados empieza a perseguir a Leila que ya está de por sí sola llena de culpas y haciendo veladas alusiones a un segundo matrimonio de Reza que podría darle el nieto tan deseado. Y aunque Reza le repite varias veces que él no quiere un hijo y que así como están están bien, la culpa de Leila no le va a dejar ni un día más de paz.
No voy a contar como prosigue la película. El espectador curioso intentará conseguirla (no es fácil) para verla. Pero realmente vale la pena.
No es habitual una profundización tan grande en el ser de una persona y de sus mundos interiores y exteriores con un nivel de humanidad tan lejos de lo intelectual y de lo sensiblero al mismo tiempo.
Trailer subtitulado en inglés
Diez puntos sobre diez para esta joya del cine iraní. Excelentes las actuaciones, excelente la dirección meticulosa de Dariush Mehrjui y sus artificios para hacernos entender la interioridad del personaje.

martes, 18 de diciembre de 2012

Sra. Dalloway (Marleen Gorris, 1997)

Para mí siempre ha sido un placer disfrutar de una actuación de Vanessa Redgrave. Siendo yo muy joven me enamoré de su Isadora Duncan y ya nunca más pude distinguir entre ella y su personaje.
La Sra. Dalloway no es una película de su juventud donde con solo sonreir brillaba la pantalla (quienes quieran comprobarlo vean el musical Camelot).
Aquí se pone en la piel a la maravillosa, humana y multifacética señora Dalloway, el otro yo de Virginia Woolf. En su novela Virginia Woolf se pregunta "porqué alguien tiene que morir" y la Sra. Dalloway, a quien han horrorizado las palabras del médico y su señora, termina diciendo: "no siento lástima por ese joven, porque me ha hecho comprender los matices y a valorar lo que estoy viviendo".
El joven está personificado por Rupert Graves y es exactamente el trasfondo del alma de Virginia Woolf. Horrorizada por los crímenes de guerra siente que nunca va a poder sobrellevarlos. Además los médicos insisten en internarla y alejarla de su vida y de sus seres queridos para que descanse, así que para élla como para Septimus en la novela, los médicos son parte de una sociedad amenazante.
La directora holandesa, Marleen Gorris, ha tenido el buen tino de respetar la novela en todas las posibilidades que brinda el cine y sale airosa construyendo una obrita maestra del séptimo arte. Tal como es la novela, la película no va a llegar nunca a los pedestales de Miguel Angel, pero es un bálsamo para las almas sensibles que sienten verdaderamente lo que está sucediendo.
En otra parte de la película se preguntan porqué Clarissa se habrá casado con Richard al que consideraban tan tonto y de poco raciocinio. Y ya pasados los años se contestan, probablemente porque lo importante está en los sentimientos y no en la razón.
10 puntos completos para esta obrita maestra de la cinematografía, Vanessa Redgrave incluída.