Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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sábado, 13 de abril de 2019

Tres rostros (Se rekh) (Jafar Panahi, 2018) 🌟🌟🌟🌟🌟

El director iraní Jafar Panahi tiene prohibido desde el año 2010 hacer cine por 20 años como consecuencia del juicio que le iniciara el estado por su actitud opositora.
Como muchos de los grandes directores iraníes emigraron del país en busca de "libertad", también le han prohibido salir del país. Es así que aunque su última película, "Tres rostros" fue seleccionada para participar en el festival de Cannes, el film debió viajar solo, ya que Jafar Panahi no puede salir de Irán y obtuvo la gran Palma de Oro al mejor guión.
Es con gran riesgo personal que esta es su cuarta película en "prohibición". En la anterior "Taxi", filmó todo el tiempo conduciendo un taxi y sin salir del auto, parábola de su encarcelamiento.
En "Tres rostros" Panahi cuenta la historia de una adolescente Marziyeh Rezaei personificada por la misma Marziyeh, que quiere ser actriz.
Aún viviendo en un pueblo de provincias, Marziyeh ha soñado toda su vida con la actuación y consiguió anotarse en un conservatorio de Teherán. Su padre convenció a su madre que no importaba porque no pasaría el concurso, pero no, Marziyeh aprobó la selección y ahora, cuando tiene que viajar a Teherán se encuentra con la oposición de su familia y de la familia de su novio. Desesperada, Marziyeh envía un mensaje a la actriz Behnaz Jafari pero no obtiene respuesta, así que envía un video al director donde se puede ver su ahorcamiento.
Jafar Panahi le muestra el video a Behnaz y esta, desesperada decide viajar con el director al pueblo donde vive Marziyeh.
Este es el planteo inicial de la película., escena del ahorcamiento incluída. Entonces Panahi hace una especie de road movie por el interior de Irán junto a Behnaz Jafari que abandona el programa que está filmando para viajar.
En la película se cuentan varias pequeñas historias que son el condimento esencial del drama, pero en definitiva lo que Panahi hace, como es habitual en su cine, es una denuncia de la sociedad machista violenta que predomina en Irán, exhacerbada por tratarse de un pueblo de provincia. Sobre esta sociedad se impone el caracter femenino que consigue destrabar el rumbo de las vidas cotidianas.
En una escena, donde Marziyeh le pregunta si él no va a participar, le contesta, "no, estas situaciones son manejadas mejor por las mujeres".
El tercer rostro femenino, que aunque no se ve está presente en la mayor parte de la película es el de la actriz Shahrzad, quien hasta antes de la revolución era una actriz importante del cine iraní, pero luego fue prohibida y vive en una miserable casucha del pueblo de Marziyeh, dedicada a pintar y a vivir su vida.
Durante 1 hora cuarenta minutos, los espectadores seguirán las peripecias de los protagonistas, hasta el final con una escena homenaje a "Tiempos modernos" del gran Charles Chaplin.
Esta es una imborrable pequeña gran película, donde, sin hacer ostentación de dramas ni efusividades, Panahi cuenta una hermosa historia sobre los seres humanos y su perdición en un mundo subhumano.
Trailer subtitulado en castellano
Diez puntos para este obstinado cangrejo iraní que persiste en su proyecto de hacer buen cine y diez puntos para esta hermosa película.


martes, 29 de enero de 2019

A las cinco de la tarde (Panj e asr) (Samira Makhmalbaf, 2003) 🌟🌟🌟🌟🌟


En un Afghanistán en ruinas, devastado por los bombardeos norteamericanos, Nogreh (Agheleh Rezaie), una joven de 20 años, contrariando la voluntad de su padre (Abdolgani Yousefrazi), un anciano conservador al que le arrancaron su hijo para llevarlo a la guerra y al que solo le quedan su hija y su nuera Leylomah (Marzieh Amiri) con su nietita, asiste a escondidas a la escuela para mujeres, prohibida por los talibanes.
En una de las primeras clases la instructora pide que alcen las manos quienes quieran ser maestras, luego quienes quieran ser ingenieras, quienes quieran ser doctoras en medicina y finalmente cuando pregunta por quienes quieren ser presidentas, Nogreh es una de las que alza la mano.
Durante el debate, una de sus compañeras se burla de las que aspiran a ser presidente. Si en todo el mundo no hay mujeres presidentas. Le retrucan que en India, Indira Ghandi fue un buen tiempo primera ministra del país y que en esos días en Pakistán también hay una mujer presidente.
Nogreh quiere conseguir discursos de la presidenta paquistaní y le pide a un conocido que la sigue a todas partes (Razi Mohebi) que le consiga uno. Cuando pregunta a las mujeres refugiadas paquistaníes, le contestan que no conocen al presidente y que en todo caso, como son analfabetas, no podrían leerlo.
Toda la película es un descenso al infierno en la involución de nuestra sociedad contemporánea, presentandonos el caso de Afghanistán, como ejemplo de destrucción y saqueo.
En su huída al desierto, la familia se cruza con otro anciano cuya mula está agonizando. En la conversación entre el anciano y el padre, el anciano dice:
"Los americanos invadieron Afganistán, Bin Laden y Mola Omar escaparon. Kabul es blasfema. Como si- Dios no lo permita- Dios estuviera muerto. La rabia de Dios ha descendido. Kabul está cerca de ser devorada y todas las personas enterradas a la vez. Todo el pueblo es blasfemo. Como si Dios se hubiese vuelto profano."
Lo que la directora nos muestra, es el requiem por una civilización perdida y lo hace excelentemente.
Trailer con subtítulos en inglés
No hace falta agregar más palabras. Esta película ganó el gran premio del jurado en Cannes, año 2003. Diez puntos sobre los diez posibles de mi calificación para esta obra maestra de la filosofía social.

domingo, 12 de marzo de 2017

El Viajante (Forushande) (Asghar Farhadi, 2016) 🌟🌟🌟🌟🌟


Por primera vez en mi blog, voy a introducir una crítica ajena. Es tan buena y coincide tan plenamente con mis emociones que decidí copiarla.

Genial crítica de James de Bello (Italia) a la película iraní "El viajante" de Asghar Farhadi-.
-Después de haberse mudado a su nuevo hogar, Emad (Shahab Hosseini) y Rana (Taraneh Alidoosti), un par de actores se encuentran en una difícil situación después de sufrir una violación de su hogar. Lo que pasan por las actuaciones en el teatro local de la obra de Arthur Miller "Muerte de un Viajante" su relación da un giro de la que podrían no volver nunca.
-Traté de mantener la sinopsis lo más vaga posible para no estropear la película, ya que, como en la mayoría de las películas de Farhadi, el incidente detonador se produce más adelante en la película y el drama en última instancia, no se desarrolla hasta el tercer acto, algo que a este Director le gusta hacer y en el que sobresale, dando siempre prioridad al espacio en el que los personajes se desarrollan y viven su vida cotidiana.
-Y esas son precisamente las razones por las que "El Viajante" es un cuento de venganza fantásticamente sutil y moralmente complejo, enmascarado como un drama doméstico, que tiene uno de los mejores trabajos de actores que he visto en 2016, aunque esto podría ser demasiado poco decir en un terreno familiar de Farhadi.
-No es una coincidencia que Shahab Hosseini haya ganado el premio al mejor actor en el Festival de Cine de Cannes, si hay una razón por la que esta película tiene éxito es él. Esta
actuación es cruda y auténtica en su propia forma única. Logra guiarnos a través de cada una de las etapas de degradación que atraviesa su personaje y se las arregla para hacerlo sin que nos demos cuenta. En un nivel de superficie es donde el arco del carácter que atraviesa sería difícil de creer, hay algunos cambios que no parecen naturales cuando se deletrean. Sin embargo, Hosseini logra vendernos a esta persona y toda la turbulencia que tiene que atravesar, se las arregla para mejorar pequeños momentos que no puedo imaginar trabajando en su papel. Se ajusta a la perfección en el mundo que Farhadi construye y sale dando una potencia a una actuación que guía al público a través de toda la narración.
-Ciertamente, Farhadi merece compartir parte del crédito por el rendimiento también, por muchas razones. En primer lugar, al igual que en todas sus películas, las actuaciones de todo el staff son perfectas, dirige a los actores a la perfección y ni siquiera te da la oportunidad de darte cuenta de esto. La manera en que él maneja únicamente la captura de la vida cotidiana es profundamente asombrosa. Desde el trabajo de la cámara hasta todos los detalles del bloqueo de los actores hasta las palabras que dicen, el tejido de lo ordinario que logra poner en pantalla es impecable. No tengo ni idea de si todo esto es meticulosamente pensado o si se deja a la improvisación brillante y no lo quiero saber, lo que está claro para mí es que como director sus métodos de trabajo son excelentes y los resultados que logra producir en la pantalla son notables.Es por eso que, cuando se trata de construir el drama, Farhadi es tan magistral. La evolución del mismo es natural y no se siente obligado nunca sobre los personajes, los paralelos trazados con el teatro podrían ser un poco demasiado en la nariz, pero son sorprendentemente relevantes y son utilizados para un efecto cinematográfico increíble. Él logra construir y construir el drama y al hacerlo culmina en un final fascinante donde todos los temas y las preguntas morales que la película hace fluyen naturalmente de ella y te dejan colgando en el momento justo.
-También se las arregla para construir una compleja red de señales visuales y utilizarlas eficazmente para complementar los personajes y la historia, una vez más aquí los paralelos visuales con el teatro son una alegría verlos desplegar. Hay que decir que este es un territorio muy familiar para Farhadi,
el contraste de la justicia personal frente a la justicia
institucionalizada ya era muy relevante en su película anterior "La Separación" y también lo es la perspectiva de la venganza, la degradación y el peaje de los individuos y los resultados destructivos de la misma. A veces incluso siente como si estuviera retrocediendo sus pasos y para alguien que ha visto su película esto podría resultar en un resultado ligeramente predecible, a pesar de que el drama autocontenido en la película nunca pierde su relevancia para los personajes, resultando en una fascinación constante Ver que desafía al espectador y desafía ritmos cinematográficos tradicionales y las expectativas
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Trailer
No tiene sentido pretender calificar una obra de arte. Excepcional desde todo sentido, desafío a que los espectadores recuperen el habla al finalizar la película y vuelvan a su estado natural.

miércoles, 27 de abril de 2016

Leila (Dariush Mehrjui, 1997) 🌟🌟🌟🌟🌟

La sonrisa de Leyla Hatami, quien personifica a Leila en la película, es algo realmente encantador.
El guión que Mehrjui junto a Mahnaz Ansarian prepararon para este film requería de una actriz con semejante fascinación para poder hacer real el personaje de Leila.
Leila conoce a Reza (Ali Mosaffa) durante la celebración del "Sholeh Zard". Para esta fiesta se prepara una crema muy especial, la preparación ilustra los minutos iniciales de la película. La preparación se hace en familia y todos colaboran. Reza llega trayendo una fuente con la crema que su familia preparó y en la comparación, según el tío de Leila (Mohamad Reza Sharifinia), la de la familia de Reza no tiene sabor ni textura.
A los pocos meses Leila y Reza se casan, muy enamorados. El suyo es un matrimonio feliz. Se ríen y juegan juntos. Pero hay unas nubes en el horizonte. Leila no queda embarazada.
Para la familia de Reza, es decir para la madre (Jamileh Sheikhi) que ha tenido 4 hijas y un único hijo varón, las expectativas son superiores a su educación y comienza a perseguir a Leila con indirectas.
Leila y Reza acuden a una médica especialista, quien hace hacer una serie de análisis iniciales a ambos. Por los resultados Reza no tiene problemas, pero el nivel hormonal de Leila es muy bajo y eso no le permite mantener los espermatozoides. Un tratamiento de seis o siete años quizás le permitiría quedar embarazada. Otra solución, muy cara, es la inseminación artificial, que la obligaría a permanecer en reposo durante todo el embarazo.
La escena de la salida de la pareja del consultorio, alejándose un poco más en cada toma, es angustiante.
Leila se hunde en el llanto y le pide a Reza que si su madre llama, que seguro que lo va a hacer, que la atienda él.
La película va ahondando en la pérdida de contacto de Leila con la realidad. Cuando van al instituto de adopciones, donde para quedar registrados tendrían miles de trámites que hacer, Leila decide en su interior que Reza no querría sostener en sus brazos a un hijo que no es de su sangre y luego lo repite a su hermana como si fueran palabras de Reza.
Apenas la suegra se entera de los resultados empieza a perseguir a Leila que ya está de por sí sola llena de culpas y haciendo veladas alusiones a un segundo matrimonio de Reza que podría darle el nieto tan deseado. Y aunque Reza le repite varias veces que él no quiere un hijo y que así como están están bien, la culpa de Leila no le va a dejar ni un día más de paz.
No voy a contar como prosigue la película. El espectador curioso intentará conseguirla (no es fácil) para verla. Pero realmente vale la pena.
No es habitual una profundización tan grande en el ser de una persona y de sus mundos interiores y exteriores con un nivel de humanidad tan lejos de lo intelectual y de lo sensiblero al mismo tiempo.
Trailer subtitulado en inglés
Diez puntos sobre diez para esta joya del cine iraní. Excelentes las actuaciones, excelente la dirección meticulosa de Dariush Mehrjui y sus artificios para hacernos entender la interioridad del personaje.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Sara (Dariush Mehrjui, 1993) 🌟🌟🌟

Henrik Ibsen escribe "Casa de muñecas" en 1879. Ambientada en la rígida sociedad luterana de Noruega (de la que el mismo autor se exiliaría años más tarde), la obra cuenta el drama que va a ser el motivo de todos los problemas de pareja en la sociedad occidental durante el siglo 20.
El sinsentido de los roles del hombre y la mujer en el matrimonio, en este caso de Nora y de Torvald, no es el de la mujer independizada ni el del hombre promiscuo, no. El estricto lenguaje al que la pareja debe someterse en una sociedad orquestada por los hombres impide que puedan llegar a conocerse y con más profundidad, a amarse verdaderamente.
Como el mismo Ibsen describe en -Notas para la tragedia actual-: "Existen dos códigos de moral, dos conciencias diferentes, una del hombre y otra de la mujer. Y a la mujer se la juzga según el código de los hombres. [...] Una mujer no puede ser auténticamente ella en la sociedad actual, una sociedad exclusivamente masculina, con leyes exclusivamente masculinas, con jueces y fiscales que la juzgan desde el punto de vista masculino". 
Dariush Mehrjui transcribe a la sociedad iraní de fines del siglo 20, la historia de Nora y Torvald. 
Con algunas pequeñas modificaciones, la obra matiene su estructura. Sara (Niki Karimi) es la típica mujer de clase media iraní, personaje al que nos hemos acostumbrado a conocer a través del magnífico cine de ese país. Se ocupa de la casa, se ocupa de su hija y se ocupa de su marido. Más sacrificada que Nora, que junta el dinero haciendo pequeños robos de los gastos de la casa, trabaja haciendo costuras durante la noche para conseguir el dinero que necesita para amortizar su deuda con Goshtasb (Khosro Shakibai), Hessam (Amin Tarokh), su marido, mantiene la profesión de Torvald: es ejecutivo de un banco, el mismo en el que va a dejar de trabajar Goshtasb, desencadenando la tragedia que va a llevar a que Sara y Hessam deban mirarse cara a cara por primera vez en sus cinco años de matrimonio.
Simi (Yasman Malej-Nasr) es la amiga de Sara que retorna después de vivir unos años fuera de la ciudad. Simi no es un ama de casa. Simi ha tenido que trabajar para ganarse la vida y de esa independencia es de donde nace su posición frente a la vida. Ella podría salvar a Sara del enfrentamiento con su marido, pero prefiere que se digan la verdad de una buena vez por todas.
Las actuaciones son buenas, aunque molestan mucho los tonos agudos que utiliza Niki Karimi cuando debe dotar a Sara de caracter. Tampoco Khosro Shakibai sale muy bien parado. Su actuación linda con la histeria y hace que el personaje pierda su entereza.
La fotografía es excelente y también lo es la banda de sonido.
"Casa de muñecas" no pierde su intensidad al estar trasladada a la sociedad iraní y aunque es muy difícil derrumbar la falsedad hipócrita de una sociedad tan patriarcal como la iraní, aporta su granito de arena para constribuir a una mejor integración de la pareja.
Mejor integración que la sociedad occidental no ha logrado todavía en el siglo XXI. Las mujeres y los hombres son ahora independientes, pero más debido a las necesidades de la sociedad capitalista de alienar con el trabajo a los seres humanos, que de una verdadera integración. El matrimonio está fracasando por esa razón.
Trailer en inglés
Ocho puntos sobre diez para una muy buena re-lectura de "Casa de muñecas". En esta versión Nora no deja a sus hijos, sino que se lleva a su hija, una muy buena acotación del director.

sábado, 21 de febrero de 2015

El sauce (Beed-e majnoon) (Majid Majidi, 2005) 🌟🌟🌟

Yusef (Parviz Parastui), un profesor universitario ciego, es diagnosticado de un tumor en la córnea y viaja a Francia para ser tratado.
Durante su estadía en la clínica le escribe una carta a Dios: "¿Te has olvidado de mí?, soy Yusef. A quien tú privaste de las bellezas del mundo y quien nunca se quejó. Encontré la felicidad y la paz en este pequeño paraíso. ¿Todos estos años de penurias no son suficientes... ¿Podré salvar este traspié y volver con mi amada familia? ¿A quién debería quejarme por lo que me estás haciendo? Te suplico me muestres más compasión. No me quites la vida."
Afortunadamente, la biopsia muestra que el tumor es benigno y aún más, se descubre que ambas retinas son sensibles a la luz y que tras una pequeña intervención podrá recuperar parcialmente la vista.
Yusef vuelve a Teherán con la visión recuperada y es recibido por una ovación de su familia, amigos y estudiantes.
Pero hay algo turbio en su regreso a la visión. Ya su mujer no se ve tan bella como la imaginaba, ni su hija tan mágica como la pensaba. Desdeña volver a ejercer su puesto en la Universidad, no quiere volver a nada que tuviera relación con su vida anterior.
Y más aún, destruye cualquier evidencia de sus sentimientos y emociones.
Este devenir de la conciencia de su personaje hace a la película "El sauce", tan extraordinaria.
Es una sabia parábola acerca de lo que Dios nos da y lo que el hombre nos quita. La ambigüedad de los sentimientos de Yusef está muy bien presentada a través de pequeñas pinceladas y de gruesas notas.
El espectador sufre con el personaje, su redención, decadencia y caída. Y no hay nada que pueda sustraerlo de este karma.
El final es de una poesía tal que la garganta de cierra de emoción.
Magistralmente realizada, "El sauce" es una nueva indagación de la sociedad iraní, una sociedad centrada en la moral y la esencia del ser humano sin desdeñar sus necesidades mundanas.
Es tan imprescindible verla como es imprescindible leer la poesía de Mario Benedetti.
Trailer
Ocho puntos es mi calificación para "El sauce", un maravilloso film de Majid Majidi.

viernes, 13 de febrero de 2015

Los chicos de Belleville (Shah-re Ziba) (Asghar Farhadi, 2004) 🌟🌟🌟🌟🌟

Shah-re Ziba es el nombre del correccional donde están detenidos los delincuentes menores de edad.
Akbar acaba de cumplir 18 años y por lo tanto será transferido a la cárcel común. Algo más importante es que, al ser mayor de edad, puede ser ejecutado con la pena de muerte a la que ha sido condenado por el asesinato de una joven de su edad.
Alá (Babak Ansari) quiere salvar a Akbar de la muerte y pide a los guardias los datos y direcciones de los familiares de Akbar y del denunciante. Su pena termina en 20 días, pero como hace buena letra entregando todas las navajas y fotos que tiene escondidas, le quitan esos 20 días de prisión.
El guardia lo lleva hasta el domicilio de Firoozeh (Taraneh Alidoosti), la hermana de Akbar. Ella le explica que ya ha ido a ver más de veinte veces al denunciante sin conseguir nada más que insultos y golpes. De todos modos accede a ir con Alá.
Frente a la casa de Abolqasem (Faramarz Gharibian), el padre de la chica asesinada, Firoozeh le pide a Alá que permanezca fuera cuidando al bebé y que, dependiendo de como vaya su entrevista lo hará pasar o no.
La mujer de Abolqasem (Ahu Kheradmand) que atiende la puerta le dice que Abolqasem no está en la casa, pero Firoozeh termina colándose. La conversación con Abolqasem es tensa y violenta y termina echando a golpes a Firoozeh de la casa.
Abolqasem acude a las autoridades para que se ejecute cuanto antes la pena de Akbar. Allí se entera que para que se lo ejecute, él como denunciante, deberá pagar el precio de sangre. Abolqasem discute cómo es posible que tenga que pagar para que ajusticien al asesino de su hija y las autoridades le contestan que el dinero no irá al estado sino a la familia de Akbar.
El personaje de Abolqasem es sobre el cual Asghar Farhadi construye el núcleo de la película. El padre que quiere cobrar justicia por su hija muerta y que no le importa lo que tenga que pasar, hasta vender su propia casa, para poder pagar el precio de sangre.
La mujer de Abolqasem pide al imán que ejerza su autoridad moral sobre Abolqasem para hacerlo cambiar de idea. Sostiene que el dinero que deberá pagar por el precio de sangre sería mucho mejor utilizado si lo usara para pagar la operación de su hija, semi-paralítica.
El imán pone en sus sermones las doctrinas más compasivas del Corán y de cómo el perdón redime de los males a este mundo, pero no hay nada que pueda hacer que Abolqasem cambie de idea.
El dilema moral es si es justo hacer pagar por la muerte de su hija, "eso no la va a devolver a la vida" sostiene Alá.
El guardián mismo quiere salvar a Akbar y visita a Abolqasem para pedirle que conceda su gracia sobre el condenado. Pero Abolqasem teme traicionar a su hija muerta si consiente en que no haya castigo.
Como todos los filmes de este director iraní, el problema moral es el eje de la historia y los personajes giran alrededor de esa viga de madera que sostiene al mundo. Para bien y para mal los hechos se dan la mano pero al espectador no le queda otra opción que sentir compasión por Abolqasem prisionero de su venganza.
Los actores son todos excelentes y la música, de Hamid Reza Sadri como en sus otras películas es una base sólida que acompaña a la acción. La fotografía, a pesar que la copia no era muy buena, es de primera calidad.
Trailer subtitulado en francés.
Premios internacionales para Asghar Farhadi
Dies puntos bien ganados para "Shah-re Ziba".


lunes, 8 de septiembre de 2014

Bailando en el polvo (Raghs dar ghobar) (Asghar Farhadi, 2003)

Este es el primer largo metraje de Asghar Farhadi. El director que luego sería conocido mundialmente por "Una separación: Nader y Simin" y "El pasado", su más reciente producción.
Sin embargo, desde las primeras escenas de "Bailando en el polvo", ya se reconoce su estilo argumental, su manera particular de contar las historias.
Nazar (Yousef Khodaparast) es un muchacho impulsivo. Se enamora a primera vista de Rayhaneh (Baran Kosari) y pide un préstamo para la boda y se casa. Pero resulta que dicen que la madre de Rayhaneh es prostituta y eso la madre de Nazar no lo puede permitir y le exige que se divorcie.
Sin dinero para pagar la dote del divorcio, se compromete a pagarla en cuotas.
El trabajo de Nazar es más que modesto. Hace la limpieza y todo tipo de trabajos en un centro asistencial donde se extrae el veneno a las serpientes para la preparación del suero anti-ofídico.
Un día lo va a buscar la policía. El tío al que presentó como garantía para el préstamo de boda, lo ha denunciado ya que no ha pagado el préstamo. Un amigo lo ayuda a huir metiéndolo en una camioneta de alguien que ha llevado serpientes para vender.
Y aquí es donde realmente comienza "Bailando en el polvo". Cuando Nazar despierta está en medio del desierto y el conductor de la camioneta lo echa a los golpes.
La relación entre este muchacho caprichoso, que cree que todo el mundo tiene que ayudarlo y el viejo cazador de serpientes (Faramarz Gharibian) totalmente incomunicativo, es lo que da título a la película.
Es un relato sencillo, simple, pero que hace que el espectador se vaya cargando de emociones y dispares sentimientos. El viejo tiene su historia, pero Nazar no la conocerá hasta casi el final de la película.
La escenografía es severa, las arenas del desierto con algunas ruinas perdidas en el medio. Las serpientes apareciendo en medio de las rocas. La camioneta que es un depósito de cosas perdidas, entre éllas algo de la razón del viejo.
A medida que la película avanza, nada hace que se pueda predecir por donde va a continuar ni mucho menos cómo va a terminar. Esto hace mantener el interés en la trama y en las escenas que se suceden una tras otra en una secuencia imparable.
La música es apenas perceptible, como el polvo de las dunas y la fotografía de primera calidad.
La actuación, cuidada, muy cuidada, es casi perfecta.
Es interesante el estilo de Farhadi de desarrollar sus historias, porque hace que el espectador lo siga a través de la narración como quien va de cuarto en cuarto en una mansión abandonada.
Cuando la película termina, con la música sobre los títulos escritos en parsi de los que es imposible para nosotros occidentales descifrar algo, la angustia se apodera del corazón y la mente del espectador comprometido con la historia.
Apenas será capaz de explicar el porqué de tanta angustia, entre balbuceos y razonamientos. La causa más acertada sería la belleza de las imágenes, historia y personajes que Farhadi despliega en sus películas.
Secuencia inicial del film.
Diez puntos sobre diez para este brillante debut de Asghar Farhadi en el cine.

jueves, 23 de enero de 2014

Chaharshanbe-soori (Fuegos artificiales de Año Nuevo) (Asghar Farhadi, 2006)

Roohi (Taraneh Alidoosti) es enviada por la agencia de trabajos a hacer la limpieza en el departamento de Mozhdeh y Morteza. Es Morteza quien solicita los servicios a la agencia pero Mozhdeh prefiere que se encargue la mujer del portero.
Roohi es una chica vivaracha que está a punto de casarse y cae en el medio de un polvorín en estallido, tal como los fuegos artificiales de Año Nuevo del título lo dicen.
Roohi se ve envuelta en situaciones donde no querría estar y a veces por hablar de más se complica la vida.
En suma, "Chaharshanbe-soori" es una maravillosa película llena de humor y de situaciones dramáticas, donde cada nueva escena descubre un matiz insospechado de los caracteres.
Mozhdeh sospecha que Morteza la engaña y que está manteniendo una relación con la vecina de piso, Simine. Todas las pistas que recolecta apuntan hacia eso y Mozhdeh no está dispuesta a aceptarlo y quiere llevarse a su hijo a la casa de su hermana.
Morteza pide sensatez a su mujer, pero cuando esta va a vigilarlo al lugar donde trabaja, disfrazada con el chador de Roohi, pierde los estribos y la golpea en plena calle.
Todo esto sucede el día antes que salgan de vacaciones a Dubai, lugar soñado por ambos como escape de las situaciones cotidianas.
Y en el medio de las disputas e intrigas causadas por las investigaciones de Mozhdeh, está Roohi, que está a punto de casarse. Mozhdeh la persuade a pedir un turno con su vecina, que mantiene una peluquería en su departamento para enterarse de más cosas.
Simine le cae muy bien a Roohi y le confiesa que élla ama al que va a ser su marido.
La víspera del Año Nuevo se celebra en Irán con fuegos artificiales y hogueras en las calles. Esto da un aire dantesco al climax de la película.
Las complicaciones de las conductas humanas, así como el desarrollo de los acontecimientos, las emociones y los pensamientos son la guía fundamental con que se arma el guión de la película.
La fotografía y realización son magníficas, así como el desempeño de los actores. Un punto aparte merece la música, de Peyman Yasdanian. Es excelente.
Dos minutos iniciales del film.
Nueve puntos sobre diez para esta extraordinaria realización de Asghar Farhadi.

jueves, 30 de mayo de 2013

El viento nos llevará (Abbas Kiarostami, 1999)

Ver un film de Kiarostami es saber que uno se va a encontrar hipnotizado con una historia que solo cuenta mínimos detalles de los cuales uno debe extrapolar la posible realidad.
En el caso de "El viento nos llevará", es más lo que se oculta que lo que se muestra.
Hay todo un mundo de personajes alrededor del "ingeniero" de esta historia, a los que nunca vamos a ver en toda la película, pero sin embargo van a estar intensamente presentes.
Llega a su punto cúlmine cuando para conseguir leche, entra a un sótano donde una muchacha ordeña una vaca a la que no vamos a ver jamás el rostro. Solo es una figura medio a oscuras, que nos mueve a intentar meternos en ese lugar para poder mirarle a los ojos.
El ingeniero llega a un pueblo con un objetivo que nunca se va a explicitar completamente, él mismo no se lo puede explicar a su gente. Al chico que los conduce a la casa donde van a permanecer le dice que el objetivo es secreto, pero que puede decir que fueron a buscar tesoros.
Todo esto pinta una historia kafkiana donde nunca se sabe muy bien qué es lo que está sucediendo, aunque las escenas son de lo más explícitas. Tal es así que el mismo personaje llega a dudar de sí mismo y de que lo que está haciendo tenga algún sentido.
Pero para todo esto, a esa altura, Kiarostami acumuló centenares de pequeñas cosas, de personajes que se explican tal vez solo por mirar a la pantalla, en un pueblo que podría estar sacado del neolítico. Con casas sobre casas y terrazas que miran a otras casas y en esas otras casas otras historias están sucediendo.
Lo más que llegamos a entender es que hay una persona de edad que está enferma, las acotaciones son tan leves que es más lo que uno imagina que lo que realmente se muestra.
Hay un campesino que está cavando una tumba en el cementerio al que nunca vamos a ver pero que mantiene extensos diálogos con el ingeniero.
Y todo esto con una fotografía excelsa que hace de esos más que humildes lugares, bellezas escénicas.
Behzad Dorani es el actor que carga con todas las vicisitudes de este kafkiano ingeniero y lo hace maravillosamente.
9 puntos sobre 10 son los que le adjudico a este film.

jueves, 7 de marzo de 2013

Y la vida continúa (Abbas Kiarostami, 1991)

Tras el terremoto de 1990 que asoló la provincia de Gilán, al norte de Irán sobre las costas del Mar Caspio, el director emprende el viaje desde Teherán acompañado de su hijo para saber de la suerte del niño protagonista de un film anterior de Kiarostami, "Donde está la casa de mi amigo".
El actor que personifica a Kiarostami es Farhad Kheradmand, con esto quiero decir que no es el mismo Kiarostami quien actúa en la película.
Como la mayoría de las películas de este gran director iraní, una gran parte de la acción se desarrolla a bordo del auto. Los diálogos entre padre e hijo son inolvidables.
Como la carretera está totalmente colapsada entre la gente que van para saber de sus familiares y aquellos que huyen de la zona del desastre, nuestros personajes se deben desviar por un camino de tierra. Y es en el peregrinaje a través de los pueblos devastados en la montaña donde la profunda filosofía de Kiarostami va echando raíz y manifestándose lentamente como una flor que se va abriendo a la vida.
En una escena, un personaje tiene que subir un piso para servir un vaso de agua, da vueltas por el balcón intentando abrir las puertas y finalmente dice, todas las puertas están cerradas, no encuentro un tazón o vaso para servir el agua, director, asistentes, hagan algo. Y una chica enfundada en su chador iraní sube corriendo las escaleras con las carpetas conteniendo se supone el guión bajo el brazo para llevarle un cuenco. Interrupción de la ficción-realidad para llenar de contenidos reales a la ficción.
En otra escena, el hijo decide quedarse en un pueblito porque están levantando la antena de televisión para poder ver el partido de fútbol entre Argentina y Brasil. El director comenta que él se irá porque para él es más importante averiguar por el estado de su joven actor. Otro de los personajes dice que hay un campeonato mundial cada cuatro años pero hay un terremoto cada cuarenta, así que no vale la pena que se pierda este partido.
Finalmente, no va a llegar nunca al pueblo que es su meta, su peregrinaje continuará fuera del marco de la película y, como la madre que fue afortunada porque solo perdió a una hija (hay un diálogo muy interesante sobre la responsabilidad de Dios), vamos a decir, "Y, la vida continúa".
No hace falta que diga mi calificación porque esta película excede largamente mis expectativas y lo que me atrevo a puntuar en cine.