Enigmática, única, fantasmagórica, plena de alegorías y mensajes ocultos tras las imágenes pero que dejan bien en claro los sentimientos del gran director iraní sobre el mundo en el que nos ha tocado vivir.
"Siempre me pregunté hasta qué punto el artista pretende representar la realidad de una escena. Los pintores capturan solo un cuadro de la realidad y nada antes o después de él.
En 24 Frames comencé con una famosa pintura, pero luego cambié a fotos que he tomado a través de los años. Incluí alrededor de cuatro minutos y medio de lo que imaginé pudo haber sucedido antes o después de cada imagen que yo había capturado. Abbas Kiarostami."
Con este sencillo prólogo, Abbas Kiarostami nos da acceso al imaginario de su mundo real.
El espectador está en todo su derecho a declararse aburrido y dejar de verla en la décima o duodécima imagen. Claro está que probablemente ya se haya perdido gran parte del mensaje implícito en lo que ha visto y ni decir del que está en las imágenes que no ha visto.
El espectador diligente, que se entregue a la película como un acto de meditación, puede que deba verla una o dos veces más hasta que la emoción del mensaje lo desborde y la hermosura de lo minimalista lo impacte en toda su plenitud.
No me queda sino recomendarla como quien recomienda escuchar la música de Richard Wagner. No tienen mucho para contar, pero están llenas de la sublime esencia de la vida.
Ultima de las 24 Frames
Nueve puntos sobre diez es mi calificación para esta obra maestra póstuma del gran director iraní Abbas Kiarostami.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
Mostrando entradas con la etiqueta Abbas Kiarostami. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Abbas Kiarostami. Mostrar todas las entradas
viernes, 19 de octubre de 2018
sábado, 4 de enero de 2014
Como alguien enamorado (Like someone in love) (Abbas Kiarostami, 2012)
El último film de Abbas Kiarostami está filmado en Japón, con actores japoneses y obviamente, hablado en japonés pero sin lugar a dudas, es un film de Kiarostami.
Ya la primer escena nos desubica. Es en un bar y el personaje que está hablando (luego sabremos que se trata de Akiko), está fuera de escena. Es más, está situado en el lugar del espectador. Toda la escena se mantiene la cámara fija, enfocando a las mesas que Akiko (Rin Takanashi) tiene enfrente. Está intentando convencer a alguien, suponemos que se trata del novio, que está en el café Teo con su amiga Nagisa. Nagisa está efectivamente allí, sentada en otra mesa, podemos imaginar que atendiendo a otro cliente. Hiroshi, el gerente del bar, tiene una conversación con Akiko, de la que se desprende que élla trabaja como prostituta para él. También nos enteramos que al día siguiente tiene un examen en la facultad y que su abuela ha venido a verla por el día. Hiroshi le aconseja que no la vea y que le diga a su novio la verdad de su profesión.
Así que ya estamos en el nudo del argumento. Akiko y Nagisa son prostitutas sin conocimiento de sus familias. Son muy jovencitas las dos. Pero el título de la película es "como alguien enamorado". Akiko debe actuar como alguien enamorada de su novio.
El cliente que Hiroshi le destinó para esa noche resulta ser un antiguo profesor de la facultad donde Akiko estudia, Watanabe Takashi (Tadashi Okuno). Al día siguiente lleva a Akiko a la facultad en su auto y mientras la espera observa la pelea que Akiko tiene con su novio Noriaki (Ryo Kase), a la entrada del edificio. Noriaki le pide fuego a Watanabe y luego le pide hablar con él para saber cuál es su relación con Akiko.
Toda la situación es manejada con absoluta cordura por la cámara inflexible de Kiarostami. La falsedad en el argumento deviene de la profesión de Akiko y de ésta la confusión que envuelve a los protagonistas.
Excelente desarrollo y excelente el ritmo con que las situaciones se van generando.
Cuando termina la película, el espectador queda sacudido y confundido sin saber muy bien porqué. El secreto Kiarostami lo guarda para sí mismo.
Es increíble el oficio y la voluntad que Kiarostami tiene, para convertir una película japonesa, en un producto Kiarostami. Como en "Copia certificada", la cámara utiliza todos los recursos de fuera de foco y reflejos en vidrios y espejos para multiplicar la escena.
Imposible para un cinéfilo no disfrutar de esta nueva película de Kiarostami. Hasta se hace corta porque uno espera el desenlace. Y el desenlace llega, pero claro, no como el espectador podría imaginarlo.
Trailer
No me alcanzan los dedos de manos y pies para contar el puntaje que le adjudico a "Como alguien enamorado". Véanla y me lo agradecerán.
Ya la primer escena nos desubica. Es en un bar y el personaje que está hablando (luego sabremos que se trata de Akiko), está fuera de escena. Es más, está situado en el lugar del espectador. Toda la escena se mantiene la cámara fija, enfocando a las mesas que Akiko (Rin Takanashi) tiene enfrente. Está intentando convencer a alguien, suponemos que se trata del novio, que está en el café Teo con su amiga Nagisa. Nagisa está efectivamente allí, sentada en otra mesa, podemos imaginar que atendiendo a otro cliente. Hiroshi, el gerente del bar, tiene una conversación con Akiko, de la que se desprende que élla trabaja como prostituta para él. También nos enteramos que al día siguiente tiene un examen en la facultad y que su abuela ha venido a verla por el día. Hiroshi le aconseja que no la vea y que le diga a su novio la verdad de su profesión.
Así que ya estamos en el nudo del argumento. Akiko y Nagisa son prostitutas sin conocimiento de sus familias. Son muy jovencitas las dos. Pero el título de la película es "como alguien enamorado". Akiko debe actuar como alguien enamorada de su novio.
El cliente que Hiroshi le destinó para esa noche resulta ser un antiguo profesor de la facultad donde Akiko estudia, Watanabe Takashi (Tadashi Okuno). Al día siguiente lleva a Akiko a la facultad en su auto y mientras la espera observa la pelea que Akiko tiene con su novio Noriaki (Ryo Kase), a la entrada del edificio. Noriaki le pide fuego a Watanabe y luego le pide hablar con él para saber cuál es su relación con Akiko.
Toda la situación es manejada con absoluta cordura por la cámara inflexible de Kiarostami. La falsedad en el argumento deviene de la profesión de Akiko y de ésta la confusión que envuelve a los protagonistas.
Excelente desarrollo y excelente el ritmo con que las situaciones se van generando.
Cuando termina la película, el espectador queda sacudido y confundido sin saber muy bien porqué. El secreto Kiarostami lo guarda para sí mismo.
Es increíble el oficio y la voluntad que Kiarostami tiene, para convertir una película japonesa, en un producto Kiarostami. Como en "Copia certificada", la cámara utiliza todos los recursos de fuera de foco y reflejos en vidrios y espejos para multiplicar la escena.
Imposible para un cinéfilo no disfrutar de esta nueva película de Kiarostami. Hasta se hace corta porque uno espera el desenlace. Y el desenlace llega, pero claro, no como el espectador podría imaginarlo.
Trailer
No me alcanzan los dedos de manos y pies para contar el puntaje que le adjudico a "Como alguien enamorado". Véanla y me lo agradecerán.
jueves, 30 de mayo de 2013
El viento nos llevará (Abbas Kiarostami, 1999)
Ver un film de Kiarostami es saber que uno se va a encontrar hipnotizado con una historia que solo cuenta mínimos detalles de los cuales uno debe extrapolar la posible realidad.
En el caso de "El viento nos llevará", es más lo que se oculta que lo que se muestra.
Hay todo un mundo de personajes alrededor del "ingeniero" de esta historia, a los que nunca vamos a ver en toda la película, pero sin embargo van a estar intensamente presentes.
Llega a su punto cúlmine cuando para conseguir leche, entra a un sótano donde una muchacha ordeña una vaca a la que no vamos a ver jamás el rostro. Solo es una figura medio a oscuras, que nos mueve a intentar meternos en ese lugar para poder mirarle a los ojos.
El ingeniero llega a un pueblo con un objetivo que nunca se va a explicitar completamente, él mismo no se lo puede explicar a su gente. Al chico que los conduce a la casa donde van a permanecer le dice que el objetivo es secreto, pero que puede decir que fueron a buscar tesoros.
Todo esto pinta una historia kafkiana donde nunca se sabe muy bien qué es lo que está sucediendo, aunque las escenas son de lo más explícitas. Tal es así que el mismo personaje llega a dudar de sí mismo y de que lo que está haciendo tenga algún sentido.
Pero para todo esto, a esa altura, Kiarostami acumuló centenares de pequeñas cosas, de personajes que se explican tal vez solo por mirar a la pantalla, en un pueblo que podría estar sacado del neolítico. Con casas sobre casas y terrazas que miran a otras casas y en esas otras casas otras historias están sucediendo.
Lo más que llegamos a entender es que hay una persona de edad que está enferma, las acotaciones son tan leves que es más lo que uno imagina que lo que realmente se muestra.
Hay un campesino que está cavando una tumba en el cementerio al que nunca vamos a ver pero que mantiene extensos diálogos con el ingeniero.
Y todo esto con una fotografía excelsa que hace de esos más que humildes lugares, bellezas escénicas.
Behzad Dorani es el actor que carga con todas las vicisitudes de este kafkiano ingeniero y lo hace maravillosamente.
9 puntos sobre 10 son los que le adjudico a este film.
En el caso de "El viento nos llevará", es más lo que se oculta que lo que se muestra.
Hay todo un mundo de personajes alrededor del "ingeniero" de esta historia, a los que nunca vamos a ver en toda la película, pero sin embargo van a estar intensamente presentes.
Llega a su punto cúlmine cuando para conseguir leche, entra a un sótano donde una muchacha ordeña una vaca a la que no vamos a ver jamás el rostro. Solo es una figura medio a oscuras, que nos mueve a intentar meternos en ese lugar para poder mirarle a los ojos.
El ingeniero llega a un pueblo con un objetivo que nunca se va a explicitar completamente, él mismo no se lo puede explicar a su gente. Al chico que los conduce a la casa donde van a permanecer le dice que el objetivo es secreto, pero que puede decir que fueron a buscar tesoros.
Todo esto pinta una historia kafkiana donde nunca se sabe muy bien qué es lo que está sucediendo, aunque las escenas son de lo más explícitas. Tal es así que el mismo personaje llega a dudar de sí mismo y de que lo que está haciendo tenga algún sentido.
Pero para todo esto, a esa altura, Kiarostami acumuló centenares de pequeñas cosas, de personajes que se explican tal vez solo por mirar a la pantalla, en un pueblo que podría estar sacado del neolítico. Con casas sobre casas y terrazas que miran a otras casas y en esas otras casas otras historias están sucediendo.
Lo más que llegamos a entender es que hay una persona de edad que está enferma, las acotaciones son tan leves que es más lo que uno imagina que lo que realmente se muestra.
Hay un campesino que está cavando una tumba en el cementerio al que nunca vamos a ver pero que mantiene extensos diálogos con el ingeniero.
Y todo esto con una fotografía excelsa que hace de esos más que humildes lugares, bellezas escénicas.
Behzad Dorani es el actor que carga con todas las vicisitudes de este kafkiano ingeniero y lo hace maravillosamente.
9 puntos sobre 10 son los que le adjudico a este film.
jueves, 7 de marzo de 2013
Y la vida continúa (Abbas Kiarostami, 1991)
El actor que personifica a Kiarostami es Farhad Kheradmand, con esto quiero decir que no es el mismo Kiarostami quien actúa en la película.
Como la mayoría de las películas de este gran director iraní, una gran parte de la acción se desarrolla a bordo del auto. Los diálogos entre padre e hijo son inolvidables.
Como la carretera está totalmente colapsada entre la gente que van para saber de sus familiares y aquellos que huyen de la zona del desastre, nuestros personajes se deben desviar por un camino de tierra. Y es en el peregrinaje a través de los pueblos devastados en la montaña donde la profunda filosofía de Kiarostami va echando raíz y manifestándose lentamente como una flor que se va abriendo a la vida.
En una escena, un personaje tiene que subir un piso para servir un vaso de agua, da vueltas por el balcón intentando abrir las puertas y finalmente dice, todas las puertas están cerradas, no encuentro un tazón o vaso para servir el agua, director, asistentes, hagan algo. Y una chica enfundada en su chador iraní sube corriendo las escaleras con las carpetas conteniendo se supone el guión bajo el brazo para llevarle un cuenco. Interrupción de la ficción-realidad para llenar de contenidos reales a la ficción.
En otra escena, el hijo decide quedarse en un pueblito porque están levantando la antena de televisión para poder ver el partido de fútbol entre Argentina y Brasil. El director comenta que él se irá porque para él es más importante averiguar por el estado de su joven actor. Otro de los personajes dice que hay un campeonato mundial cada cuatro años pero hay un terremoto cada cuarenta, así que no vale la pena que se pierda este partido.
Finalmente, no va a llegar nunca al pueblo que es su meta, su peregrinaje continuará fuera del marco de la película y, como la madre que fue afortunada porque solo perdió a una hija (hay un diálogo muy interesante sobre la responsabilidad de Dios), vamos a decir, "Y, la vida continúa".
No hace falta que diga mi calificación porque esta película excede largamente mis expectativas y lo que me atrevo a puntuar en cine.
miércoles, 2 de enero de 2013
Diez (Abbas Kiarostami, 2002)
Cada vez más Abbas Kiarostami ha ido ocupando un lugar dentro de la cinematografía mundial.
En general todo el cine iraní, al menos el que nos llega, es muy importante para los tiempos que vivimos porque nos muestra una sociedad, que podría ser de otra galaxia y que sin embargo nos resulta tan familiar. Pero Kiarostami, de entre los directores iraníes, tiene una magia muy especial.
Pone a rodar un auto por las calles de Teherán con dos personajes que dialogan y a través de ese diálogo nos deja entrever sus vidas, sus personalidades y sus conflictos.
Es llamativo que la sociedad iraní, haciendo caso omiso del aspecto religioso, sea tan parecida a la argentina. Los caracteres podrían vivir tanto en Buenos Aires como en Teherán.
El título se refiere a la cantidad de mini-historias que se presentan en la película. Todas están hilvanadas por el personaje de la mujer que conduce. Una mujer divorciada que se ha vuelto a casar. En la primera historia nos enteramos de esto a través del hijo de su primer matrimonio que no acepta esa realidad.
Así van a desfilar otros caracteres, entre éllos, llamativamente, el de una prostituta, que se sube de noche al auto pensando que conduce un hombre. Este diálogo, entre la mujer casada y la prostituta, es de antología. Además nunca hubiera imaginado como podría pensar una prostituta en Teherán.
Cada historia comienza por el número que identifica a la historia.
Es una película minimalista que me hace recordar a las de Rodrigo García, sobre todo, porque en esta película Kiarostami se centra en personajes femeninos.
Todo lo que se dice y lo que no se dice, camina directamente al corazón, porque no está guiado por una explicaciòn o un razonamiento coherente. Es vital y humano, desde el enojo del hijo hasta las burlas de la prostituta.
Si nunca vieron antes un film de Kiarostami aconsejo comenzar la aproximación a su cine a través de esta película. No hay parábolas ni consejos subliminales. No hay juegos con la realidad. Solo que los personajes al moverse continuamente con el tránsito, parecieran provenir de un lugar donde divagan las almas, sin contacto temporal ni espacial.
Para mí, esta película se merece como mínimo los diez puntos sobre diez con los que hago mis calificaciones. Espero que la puedan ver para disfrutar tanto como yo lo hice.
En general todo el cine iraní, al menos el que nos llega, es muy importante para los tiempos que vivimos porque nos muestra una sociedad, que podría ser de otra galaxia y que sin embargo nos resulta tan familiar. Pero Kiarostami, de entre los directores iraníes, tiene una magia muy especial.
Pone a rodar un auto por las calles de Teherán con dos personajes que dialogan y a través de ese diálogo nos deja entrever sus vidas, sus personalidades y sus conflictos.
Es llamativo que la sociedad iraní, haciendo caso omiso del aspecto religioso, sea tan parecida a la argentina. Los caracteres podrían vivir tanto en Buenos Aires como en Teherán.
El título se refiere a la cantidad de mini-historias que se presentan en la película. Todas están hilvanadas por el personaje de la mujer que conduce. Una mujer divorciada que se ha vuelto a casar. En la primera historia nos enteramos de esto a través del hijo de su primer matrimonio que no acepta esa realidad.
Así van a desfilar otros caracteres, entre éllos, llamativamente, el de una prostituta, que se sube de noche al auto pensando que conduce un hombre. Este diálogo, entre la mujer casada y la prostituta, es de antología. Además nunca hubiera imaginado como podría pensar una prostituta en Teherán.
Cada historia comienza por el número que identifica a la historia.
Es una película minimalista que me hace recordar a las de Rodrigo García, sobre todo, porque en esta película Kiarostami se centra en personajes femeninos.
Todo lo que se dice y lo que no se dice, camina directamente al corazón, porque no está guiado por una explicaciòn o un razonamiento coherente. Es vital y humano, desde el enojo del hijo hasta las burlas de la prostituta.
Si nunca vieron antes un film de Kiarostami aconsejo comenzar la aproximación a su cine a través de esta película. No hay parábolas ni consejos subliminales. No hay juegos con la realidad. Solo que los personajes al moverse continuamente con el tránsito, parecieran provenir de un lugar donde divagan las almas, sin contacto temporal ni espacial.
Para mí, esta película se merece como mínimo los diez puntos sobre diez con los que hago mis calificaciones. Espero que la puedan ver para disfrutar tanto como yo lo hice.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


.jpg)

