Una pareja iraní, élla (Mahnour Shadzi) creyente en búsqueda de la verdad y él (Mahmoud Chocrollahi) absolutamente descreído y ateo, van en luna de miel a la India. Ella escuchó hablar de un gurú, El Hombre Perfecto, que transforma la vida de quienes acuden en su ayuda y quiere encontarse con él..
Pocas veces he visto una película con argumento de ficción que enseñe tanto a las almas como esta.
En el primer viaje en tren por India, se encuentran con un periodista del sur de la India que viaja en ese tren con el propósito de encontrar a un hombre del que se dice que detiene al tren con la mirada.
Cuando el tren encuentra al viejo, éste está sentado en las vías del tren con los brazos en alto. El maquinista no puede hacer otra cosa sino detener el tren. El viejo les cuenta que hace años, viajando, se quedó dormido en las vías del tren y cuando llegó el tren tuvo que frenar la marcha. Son los maquinistas quienen detienen el tren, no mi mirada, pero no puedo irme porque la gente que me rodea aprovecha la detención del tren para vender alimentos a los pasajeros. Yo querría volver a ver a mis hijos, pero no me dejan ir.
Luego, en una ruta desierta viajan en un taxi cuyo conductor les prometió llevarlos a conocer al "Hombre Perfecto". Hay una mosca dentro del taxi y el conductor decide regresar para devolverla al lugar donde subió. Mientras tanto canta una canción para distraer a la mosca. Ellos deciden bajar del taxi e ir caminando, pero el conductor les dice que caminando matarán muchas hormigas.
Una hormiga muerta, dos hormigas muertas, tres hormigas muertas, ¿escuchará Dios los gritos de sus hormigas?.
Caminando se cruzan con un pastor que les promete llevarlos a la casa del "Hombre Perfecto". Cuando le preguntan si cree en Dios, el pastor contesta que Dios está en cada uno.
La búsqueda continuará y no voy a decir aquí el resultado.
Solo quisiera contar lo que una niña le lee a élla en un barco en el río Ganges:
"He cruzado los siete
mares, subí las siete colinas, bajé todos los valles, atravesé las
poderosas llanuras, atravesé todas las ciudades, estuve por todo el
mundo y cuando volví a casa me daba vergüenza ver todo este mundo en
una pequeña gota de rocío en la hoja de una planta en mi jardín."
Maravillosa historia del director, Mohsen Mahkmalbaf, cuya imaginación desbordante enciende la película con los increíbles escenarios y personajes de la India.
Muy buena la banda de sonido de Craig Pruess.
Trailer hablado en inglés
Diez puntos sin dudar para esta genial producción del gran director iraní Mohsen Makhmalbaf.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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martes, 8 de mayo de 2018
miércoles, 17 de junio de 2015
El último show (A Prairie Home Companion) (Robert Altman, 2006) 🌟🌟🌟🌟🌟
En una reseña leí que “El último show" es una suave y
nostálgica evocación de la América profunda. Boludeces, nada más lejano a lo
que se puede percibir viendo la película.
"El último show" es la despedida de Robert Altman. Su
manera dulce y sencilla de decir adiós. Quien no haya visto la película podrá
pensar que estoy hablando de un film melancólico o triste. Sí, de alguna manera
lo es. Está sobrecargado de empujones hacia la sensiblería, pero creo que puestos
a propósito.
Toda la puesta en escena crea en el espectador la
sensación de estar metido no en los ojos de la cámara, sino en el mundo de la
mente. La mente que es un teatro de variedades por donde desfilan los
protagonistas de las vivencias de Robert Altman.
La escasa luminosidad, el sonido medido, la falta de
llamados a la realidad, hace que uno se deslice en un mundo de entresueño y ambigüedades.
Lo mismo que sucede en nuestro inconsciente.
Desde el momento en que entendemos que se trata del
último programa radial emitido en vivo desde un teatro todo nos remite a los
años cuarenta. Pero no es verdad. La luz es de los años cuarenta, pero escuchamos comentarios tales como que “ya no se va a poder escuchar una canción en vivo
sino que deberemos resignarnos a escucharlas desde una computadora”. Este
comentario sobresalta, porque no coincide con la imagen que la película intenta
insinuar. Todo se vuelve intemporal, tal como sucede en nuestra mente.
Tampoco los intérpretes están elegidos para destacar
dentro de esa escenografía oscura. Todos ellos se adaptan perfectamente a un
mundo de personajes internos, por donde el dolor y la alegría del mundo, la
cotidianidad y la falta de ambiciones crean una atmósfera de dulzura agridulce.
Claro que hay personajes muy claros. Está el ángel (Virginia Madsen),
que antes que ella misma lo defina ya uno la ha imaginado como emisaria de la
muerte. Cargada de presagios, deslizándose por los diferentes ambientes como un
fantasma. Y está el muerto (L.Q. Jones). Desde el primer momento en que aparece ya uno se
imagina que está en el film para morirse. Es la carta de identidad de Robert
Altman.
Qué significan personajes como el detective Guy Noir
(vaya nombrecito rememorando los detectives hollywoodenses) (Kevin Kline) que es el hilo
conductor de esta pseudo realidad y que está contratado para vigilar la
seguridad dentro del programa o como el empresario (Tommy Lee Jones) que ha comprado el teatro
para convertirlo en un estacionamiento (vaya comentario sarcástico) y que quiere filmar
el último programa con su cámara de video…. Solo Altman lo podría decir. En la
misma descripción hay muchas cosas que hacen volar hacia la imaginación. Las podemos
interpretar como la faceta de control en el espíritu de Altman y como una burla
a su propia despedida.
Pero también hay llamados desesperados hacia el
futuro. La asistente (Maya Rudolph) está embarazada y a punto de dar a luz. Lola (Lindsay Lohan), la hija de
Yolanda (Meryl Streep) escribe poemas en su cuaderno. Claro que todos ellos, según
el mismo personaje declara, hablan acerca del suicidio.
Entonces, para retomar la línea de mi crónica, es en
suma, la forma que este magnífico hombre de cine eligió para decir adiós a
todos aquellos que de alguna manera hemos saboreado sus creaciones.
No creo que se haya muerto a propósito después de
hacer este film, creo que su enfermedad (cáncer) de alguna manera lo empujó a
no dejar abierta su obra. A sentir la obligación de cerrarla desde lo más
íntimo de sus sentimientos, como diciendo adiós a los amigos.
Las canciones que entonan Meryl Streep y Lily Tomlin
son para poner la piel de gallina. Cargadas de emotividad y de repetidos
llamados a lo que ya no es. Como para que uno entienda que no sólo se está
hablando de recuerdos, sino que se los está vivenciando. Y sin embargo no es
triste. Al mejor estilo Altman una suave sonrisa lo envuelve todo.
El humor zafado de Dusty (Woody Harrelson) y Lefty (John C. Reilly) que lleva el lenguaje a extremos impensables en la obra de Altman, son una descarga de su líbido resplandeciente.
Me gustaría que el mismo tipo de sonrisa cerrara
esta crónica, para aquel que supo construir durante toda su filmografía una
radiografía amena y sarcástica de este mundo cargado de debilidades.
No voy a mencionar ningún intento de calificación para una película que brilla por sí misma en la historia del cine.
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miércoles, 29 de octubre de 2014
Hijos del hombre (Alfonso Cuarón, 2006)
Sobre la novela de P.D. James, el director Alfonso Cuarón y cuatro escritores más, construyeron un precioso guión que ilustra una historia de desesperanza y violencia.
Corre el año 2027 y desde hace 18 años que ningún bebé nace en la tierra. Por algún motivo no develado, la infertilidad se ha vuelto común entre las mujeres y las que estaban embarazadas, de un modo u otro han abortado.
La sociedad es caótica, envuelta en redes de terroristas, con policías armados patrullando las calles y deteniendo a cuanto sospechoso de ser inmigrante ilegal se cruzan, para cazarlos como a delincuentes.
En Inglaterra se han armado campos de concentración para inmigrantes ilegales, donde viven en medio de la mugre y los malvivientes, abandonados por la sociedad.
Es en esta sociedad que Theo Faron (Clint Owen), golpeado por la noticia de la muerte del ser humano más joven del planeta (Diego Ricardo) en Buenos Aires (tenía 18 años y 4 meses), es secuestrado por un grupo de activistas autodenominados "los Peces".
El secuestro tiene como objetivo que Theo consiga un salvoconducto que le permita viajar fuera del país a una joven mujer. Quien se lo exije es su ex-mujer, Julian (Julianne Moore) y la joven mujer es Kee (Clare-Hope Ashitey). Quien se lo puede conseguir es un pariente que tiene un alto cargo en el gobierno, Nigel (Danny Huston).
Es muy interesante la descripción que hace el director de la vida más allá del Arco de Wellington, donde un mundo de gente VIP vive y disfruta como si la destrucción no rondara al mundo. En su oficina, Nigel tiene el "Guernica" de Pablo Picasso, que han podido "rescatar" antes de la destrucción de Madrid.
Son muchas los contratiempos que les tocarán vivir y a cada paso, la película se adentra más y más en un clima de violencia sistematizado, donde las armas están en manos de cualquiera y la muerte al orden del día.
Es como que el ser humano, perdidas sus expectativas de perpetuarse, quisiera solo destruir a sus semejantes y a su entorno, no muy lejos de la realidad de nuestros días, año 2014.
Perfecta es la sincronización de los acontecimientos y perfecta también la filmación, hasta hay algunas escenas donde las gotas de sangre manchan el vidrio de la cámara.
En su ayuda acudirán el amigo de Theo, Jasper, en la magistral interpretación de Michael Caine, quien vive en medio de un bosque con las entradas a su casa camoufladas por ramas simulando ser arbustos. Jasper vive en compañía de su mujer momificada cultivando plantas de marihuana.
Ya en la ciudad de los inmigrantes ilegales, la ayuda les va a llegar de parte de Marishka (Oana Pellea), una gitana de buen corazón.
No voy a contar el argumento, pero a cada secuencia, el tiempo se acelera y la acción se dispara. Es una película de ciencia-ficción con mucho de aventuras y el drama constante del fin de la raza humana clavado como daga en el corazón de los espectadores.
En muchos rincones de nuestro planeta la vida es así tal cual, sin esperanza alguna de un futuro mejor.
Trailer
Ocho puntos para esta obra maestra de Alfonso Cuarón. Y al espectador que no la haya visto se la recomiendo.
Corre el año 2027 y desde hace 18 años que ningún bebé nace en la tierra. Por algún motivo no develado, la infertilidad se ha vuelto común entre las mujeres y las que estaban embarazadas, de un modo u otro han abortado.
La sociedad es caótica, envuelta en redes de terroristas, con policías armados patrullando las calles y deteniendo a cuanto sospechoso de ser inmigrante ilegal se cruzan, para cazarlos como a delincuentes.
En Inglaterra se han armado campos de concentración para inmigrantes ilegales, donde viven en medio de la mugre y los malvivientes, abandonados por la sociedad.
Es en esta sociedad que Theo Faron (Clint Owen), golpeado por la noticia de la muerte del ser humano más joven del planeta (Diego Ricardo) en Buenos Aires (tenía 18 años y 4 meses), es secuestrado por un grupo de activistas autodenominados "los Peces".
El secuestro tiene como objetivo que Theo consiga un salvoconducto que le permita viajar fuera del país a una joven mujer. Quien se lo exije es su ex-mujer, Julian (Julianne Moore) y la joven mujer es Kee (Clare-Hope Ashitey). Quien se lo puede conseguir es un pariente que tiene un alto cargo en el gobierno, Nigel (Danny Huston).
Es muy interesante la descripción que hace el director de la vida más allá del Arco de Wellington, donde un mundo de gente VIP vive y disfruta como si la destrucción no rondara al mundo. En su oficina, Nigel tiene el "Guernica" de Pablo Picasso, que han podido "rescatar" antes de la destrucción de Madrid.
Son muchas los contratiempos que les tocarán vivir y a cada paso, la película se adentra más y más en un clima de violencia sistematizado, donde las armas están en manos de cualquiera y la muerte al orden del día.
Es como que el ser humano, perdidas sus expectativas de perpetuarse, quisiera solo destruir a sus semejantes y a su entorno, no muy lejos de la realidad de nuestros días, año 2014.
Perfecta es la sincronización de los acontecimientos y perfecta también la filmación, hasta hay algunas escenas donde las gotas de sangre manchan el vidrio de la cámara.
En su ayuda acudirán el amigo de Theo, Jasper, en la magistral interpretación de Michael Caine, quien vive en medio de un bosque con las entradas a su casa camoufladas por ramas simulando ser arbustos. Jasper vive en compañía de su mujer momificada cultivando plantas de marihuana.
Ya en la ciudad de los inmigrantes ilegales, la ayuda les va a llegar de parte de Marishka (Oana Pellea), una gitana de buen corazón.
No voy a contar el argumento, pero a cada secuencia, el tiempo se acelera y la acción se dispara. Es una película de ciencia-ficción con mucho de aventuras y el drama constante del fin de la raza humana clavado como daga en el corazón de los espectadores.
En muchos rincones de nuestro planeta la vida es así tal cual, sin esperanza alguna de un futuro mejor.
Trailer
Ocho puntos para esta obra maestra de Alfonso Cuarón. Y al espectador que no la haya visto se la recomiendo.
martes, 7 de octubre de 2014
El director de matrimonios (Marco Bellocchio, 2006)
Una pequeña joya inesperada. Eso representa esta película en la filmografía del gran Marco Bellocchio.
De alguna manera vendría a ser su "Ocho y medio". Plena de imaginación, las escenas de la película se deslizan por la mente del espectador como si de un sueño se tratara.
Y que un poco toda película es eso, un sueño del que uno se despierta, a veces a medias, cuando llegan los títulos finales.
Bueno, Marco Bellocchio se ha encargado de plasmar esa alegoría en esta película.
Franco Elica (Sergio Castellitto) es un director de cine que está recorriendo Sicilia en busca de escenarios para su versión de "La novia".
Desciende del tren en Cefalú y allí conoce a un realizador de videos de matrimonios, Enzo Baiocco (Bruno Cariello) quien lo reconoce y le pregunta cómo filmaría él la escena de la pareja en la playa.
Y es entonces que se desencadena el sueño o pesadilla o eterno resplandor de una mente creativa.
Lo que Franco Elica imagina para esa escena de los recién casados en la playa, es visto por el príncipe de Gravina (Sami Frey) quien le exige que se haga cargo de la filmación del casamiento de su hija Bona (Donatella Finocchiaro).
Debe encontrarse con Bona al día siguiente en la iglesia de Santa Ursula, en la cima de un cerro. En la iglesia, Franco Elica se enamora perdidamente de Bona y se desencadena una película paralela que puede o no estar sólo en su mente.
Ya el espectador debidamente embaucado, asiste como después del encuentro con Bona, el príncipe amenaza a Elica con denunciarlo a la policía por abusar de chicas jovencitas con el pretexto de tomarles una prueba para el cine. Y el misterio se hace cada vez más grande, con Elica dentro del palacio, hablando con los perros en alemán.
No voy a seguir contando porque delataría la trama y quisiera que el espectador curioso viera esta película, que si no me equivoco ha pasado bastante desapercibida.
Que Marco Bellocchio es el mayor director cinematográfico italiano de la actualidad no está en duda. Que consigue llevar al espectador a dónde él quiere llevarlo, no queda ninguna duda. Que es un mago de los artificios cinematográficos, a veces al servicio de la verdad, como en "Bella addormentata" o "La hora de la religión" y otras veces, para beneficio de nosotros espectadores ávidos de sorpresas, al servicio del misterio cinematográfico, ya no tengo dudas.
Y, como dice y repite con aire sibilino en la película, es la muerte quien comanda en Italia. (Sibilino = "Que es misterioso porque parece que encierra un secreto importante o que puede tener varios significados ocultos".
La pareja en la playa
Nueve puntos sobre diez para "El director de matrimonios".
De alguna manera vendría a ser su "Ocho y medio". Plena de imaginación, las escenas de la película se deslizan por la mente del espectador como si de un sueño se tratara.
Y que un poco toda película es eso, un sueño del que uno se despierta, a veces a medias, cuando llegan los títulos finales.
Bueno, Marco Bellocchio se ha encargado de plasmar esa alegoría en esta película.
Franco Elica (Sergio Castellitto) es un director de cine que está recorriendo Sicilia en busca de escenarios para su versión de "La novia".
Desciende del tren en Cefalú y allí conoce a un realizador de videos de matrimonios, Enzo Baiocco (Bruno Cariello) quien lo reconoce y le pregunta cómo filmaría él la escena de la pareja en la playa.
Y es entonces que se desencadena el sueño o pesadilla o eterno resplandor de una mente creativa.
Lo que Franco Elica imagina para esa escena de los recién casados en la playa, es visto por el príncipe de Gravina (Sami Frey) quien le exige que se haga cargo de la filmación del casamiento de su hija Bona (Donatella Finocchiaro).
Debe encontrarse con Bona al día siguiente en la iglesia de Santa Ursula, en la cima de un cerro. En la iglesia, Franco Elica se enamora perdidamente de Bona y se desencadena una película paralela que puede o no estar sólo en su mente.
Ya el espectador debidamente embaucado, asiste como después del encuentro con Bona, el príncipe amenaza a Elica con denunciarlo a la policía por abusar de chicas jovencitas con el pretexto de tomarles una prueba para el cine. Y el misterio se hace cada vez más grande, con Elica dentro del palacio, hablando con los perros en alemán.
No voy a seguir contando porque delataría la trama y quisiera que el espectador curioso viera esta película, que si no me equivoco ha pasado bastante desapercibida.
Que Marco Bellocchio es el mayor director cinematográfico italiano de la actualidad no está en duda. Que consigue llevar al espectador a dónde él quiere llevarlo, no queda ninguna duda. Que es un mago de los artificios cinematográficos, a veces al servicio de la verdad, como en "Bella addormentata" o "La hora de la religión" y otras veces, para beneficio de nosotros espectadores ávidos de sorpresas, al servicio del misterio cinematográfico, ya no tengo dudas.
Y, como dice y repite con aire sibilino en la película, es la muerte quien comanda en Italia. (Sibilino = "Que es misterioso porque parece que encierra un secreto importante o que puede tener varios significados ocultos".
La pareja en la playa
Nueve puntos sobre diez para "El director de matrimonios".
jueves, 23 de enero de 2014
Chaharshanbe-soori (Fuegos artificiales de Año Nuevo) (Asghar Farhadi, 2006)
Roohi (Taraneh Alidoosti) es enviada por la agencia de trabajos a hacer la limpieza en el departamento de Mozhdeh y Morteza. Es Morteza quien solicita los servicios a la agencia pero Mozhdeh prefiere que se encargue la mujer del portero.
Roohi es una chica vivaracha que está a punto de casarse y cae en el medio de un polvorín en estallido, tal como los fuegos artificiales de Año Nuevo del título lo dicen.
Roohi se ve envuelta en situaciones donde no querría estar y a veces por hablar de más se complica la vida.
En suma, "Chaharshanbe-soori" es una maravillosa película llena de humor y de situaciones dramáticas, donde cada nueva escena descubre un matiz insospechado de los caracteres.
Mozhdeh sospecha que Morteza la engaña y que está manteniendo una relación con la vecina de piso, Simine. Todas las pistas que recolecta apuntan hacia eso y Mozhdeh no está dispuesta a aceptarlo y quiere llevarse a su hijo a la casa de su hermana.
Morteza pide sensatez a su mujer, pero cuando esta va a vigilarlo al lugar donde trabaja, disfrazada con el chador de Roohi, pierde los estribos y la golpea en plena calle.
Todo esto sucede el día antes que salgan de vacaciones a Dubai, lugar soñado por ambos como escape de las situaciones cotidianas.
Y en el medio de las disputas e intrigas causadas por las investigaciones de Mozhdeh, está Roohi, que está a punto de casarse. Mozhdeh la persuade a pedir un turno con su vecina, que mantiene una peluquería en su departamento para enterarse de más cosas.
Simine le cae muy bien a Roohi y le confiesa que élla ama al que va a ser su marido.
La víspera del Año Nuevo se celebra en Irán con fuegos artificiales y hogueras en las calles. Esto da un aire dantesco al climax de la película.
Las complicaciones de las conductas humanas, así como el desarrollo de los acontecimientos, las emociones y los pensamientos son la guía fundamental con que se arma el guión de la película.
La fotografía y realización son magníficas, así como el desempeño de los actores. Un punto aparte merece la música, de Peyman Yasdanian. Es excelente.
Dos minutos iniciales del film.
Nueve puntos sobre diez para esta extraordinaria realización de Asghar Farhadi.
Roohi es una chica vivaracha que está a punto de casarse y cae en el medio de un polvorín en estallido, tal como los fuegos artificiales de Año Nuevo del título lo dicen.
Roohi se ve envuelta en situaciones donde no querría estar y a veces por hablar de más se complica la vida.
En suma, "Chaharshanbe-soori" es una maravillosa película llena de humor y de situaciones dramáticas, donde cada nueva escena descubre un matiz insospechado de los caracteres.
Mozhdeh sospecha que Morteza la engaña y que está manteniendo una relación con la vecina de piso, Simine. Todas las pistas que recolecta apuntan hacia eso y Mozhdeh no está dispuesta a aceptarlo y quiere llevarse a su hijo a la casa de su hermana.
Morteza pide sensatez a su mujer, pero cuando esta va a vigilarlo al lugar donde trabaja, disfrazada con el chador de Roohi, pierde los estribos y la golpea en plena calle.
Todo esto sucede el día antes que salgan de vacaciones a Dubai, lugar soñado por ambos como escape de las situaciones cotidianas.
Y en el medio de las disputas e intrigas causadas por las investigaciones de Mozhdeh, está Roohi, que está a punto de casarse. Mozhdeh la persuade a pedir un turno con su vecina, que mantiene una peluquería en su departamento para enterarse de más cosas.
Simine le cae muy bien a Roohi y le confiesa que élla ama al que va a ser su marido.
La víspera del Año Nuevo se celebra en Irán con fuegos artificiales y hogueras en las calles. Esto da un aire dantesco al climax de la película.
Las complicaciones de las conductas humanas, así como el desarrollo de los acontecimientos, las emociones y los pensamientos son la guía fundamental con que se arma el guión de la película.
La fotografía y realización son magníficas, así como el desempeño de los actores. Un punto aparte merece la música, de Peyman Yasdanian. Es excelente.
Dos minutos iniciales del film.
Nueve puntos sobre diez para esta extraordinaria realización de Asghar Farhadi.
jueves, 7 de marzo de 2013
La casa del lago (Alejandro Agresti, 2006)
Alejandro Agresti nunca fue un director de mi predilección mientras filmaba en Argentina. Cuando hizo "Valentín" tuvo un gran suceso en USA y eso llevó a que terminara dirigiendo "La casa del lago" con Sandra Bullock y Keanu Reeves.
Y eso es "La casa del lago" una película de amor con Sandra Bullock y Keanu Reeves que por cierto son dos de los más aptos actores holywoodenses para protagonizar una película con estas características.
Nada más lejos de mí que la ironía, lo que pasa es que normalmente, estas historias hechas como chorizo de fábrica son todas parecidas, todas muy bien actuadas, todas tienen su encanto y todas se olvidan muy pronto. La excepción probablemente sea "An affair to remember", entre nos llamada "Algo para recordar" que escapaba abiertamente de los cánones de producción establecidos.
Y sin embargo con "La casa del lago" pasa algo parecido. No digo que sea virtud de Alejandro Agresti porque como nunca hizo algo así no puedo ver dónde estuvo su mano maestra.
La película es una remake de una película coreana denominada "Siworae" y la historia camina por ese jabonoso piso que es una narración que juega con el tiempo. El imposible encuentro de los enamorados es a través del tiempo y porque todo comienza después que haya sucedido. Sí, sé que no es fácil de entender, pero para conocer más detalles mejor ver la película.
No sé cómo sería la película coreana original pero esta versión está impecablemente bien hecha. Los ritmos son los adecuados, nada de persecuciones feroces ni de angustias de un querer, fuera todo el fetichismo holywoodense, solo queda una hermosa historia, muy bien narrada y que resulta cautivante, incluso para aquellos que desdeñamos los "valentines" llevados al cine. Los vaivenes del tiempo están muy bien colocados a través del desarrollo de la película y eso contribuye a que sean creíbles.
La música es muy buena y atrayente y por si esto fuera poco, algo disimulado se mueve Christopher Plummer en el rol del padre con lo cual aporta su experiencia actoral.
Creo que sobre 10 puntos, "La casa del lago" se merece un 7. Por lo pronto, algo me transmitió para que la incluyera en este blog. Hay otras películas que veo de las que no menciono ni una palabra.
Y eso es "La casa del lago" una película de amor con Sandra Bullock y Keanu Reeves que por cierto son dos de los más aptos actores holywoodenses para protagonizar una película con estas características.
Nada más lejos de mí que la ironía, lo que pasa es que normalmente, estas historias hechas como chorizo de fábrica son todas parecidas, todas muy bien actuadas, todas tienen su encanto y todas se olvidan muy pronto. La excepción probablemente sea "An affair to remember", entre nos llamada "Algo para recordar" que escapaba abiertamente de los cánones de producción establecidos.
Y sin embargo con "La casa del lago" pasa algo parecido. No digo que sea virtud de Alejandro Agresti porque como nunca hizo algo así no puedo ver dónde estuvo su mano maestra.
La película es una remake de una película coreana denominada "Siworae" y la historia camina por ese jabonoso piso que es una narración que juega con el tiempo. El imposible encuentro de los enamorados es a través del tiempo y porque todo comienza después que haya sucedido. Sí, sé que no es fácil de entender, pero para conocer más detalles mejor ver la película.
No sé cómo sería la película coreana original pero esta versión está impecablemente bien hecha. Los ritmos son los adecuados, nada de persecuciones feroces ni de angustias de un querer, fuera todo el fetichismo holywoodense, solo queda una hermosa historia, muy bien narrada y que resulta cautivante, incluso para aquellos que desdeñamos los "valentines" llevados al cine. Los vaivenes del tiempo están muy bien colocados a través del desarrollo de la película y eso contribuye a que sean creíbles.
La música es muy buena y atrayente y por si esto fuera poco, algo disimulado se mueve Christopher Plummer en el rol del padre con lo cual aporta su experiencia actoral.
Creo que sobre 10 puntos, "La casa del lago" se merece un 7. Por lo pronto, algo me transmitió para que la incluyera en este blog. Hay otras películas que veo de las que no menciono ni una palabra.
domingo, 10 de febrero de 2013
A Prairie Home Companion (El último show) (Robert Altman, 2006)
En la prensa leí que “El Ultimo Show es una suave y
nostálgica evocación de la América profunda”. Boludeces, nada más lejano a lo
que se puede aprehender viendo la película.
"El Ultimo Show" es la despedida de Robert Altman. Su
manera dulce y sencilla de decir adiós.
Quien no haya visto la película podrá
pensar que estoy hablando de un film melancólico y triste. Sí, de alguna manera
lo es. Está sobrecargado de empujones hacia la sensiblería y a la chabacanería, pero creo que hechos
a propósito, como jugueteando con un amigo muy querido.
Toda la puesta en escena crea en el espectador la
sensación de estar metido no en los ojos de la cámara (hacia afuera), sino en la visión de la
mente (hacia adentro). La mente que es un teatro de variedades por donde desfilan los
protagonistas de las vivencias de Robert Altman.
La escasa luminosidad, el sonido medido, la falta de
llamados a la realidad, hace que uno se deslice en un mundo de entresueño y ambigüedades.
Lo mismo que sucede en nuestro inconsciente.
Desde el momento en que entendemos que se trata del
último programa radial emitido en vivo desde un teatro todo nos remite a los
años cuarenta. Pero no es verdad. La luz es de los años cuarenta, pero hay
comentarios tales como que “ya no se va a poder escuchar una canción en vivo
sino que deberemos resignarnos a escucharlas desde una computadora”. Este
comentario sobresalta, porque causa un corto circuito con la imagen que la película intenta
insinuar. Todo se vuelve intemporal, tal como sucede en nuestra mente.
Tampoco los intérpretes están elegidos para camouflarse dentro de esta escenografía oscura. Todos ellos se adaptan perfectamente a un
mundo de personajes internos, por donde el dolor y la alegría del mundo, la
cotidianidad y la falta de ambiciones crean una atmósfera de dulzura agridulce.
Claro que hay personajes muy claros. Está el ángel (Virginia Madsen),
que antes que ella misma lo declare ya uno ha imaginado como un emisario de la
muerte, cargada de presagios, deslizándose por los diferentes ambientes como un
fantasma.
Y está el muerto (L.Q. Jones). Desde el primer momento en que aparece ya uno sabe que está en el film para morirse. Es la carta de identidad de Robert
Altman.
Qué significan personajes como el detective Guy Noir
(Kevin Kline, vaya nombrecito alusivo a los detectives hollywoodenses) que es el hilo
conductor de esta pseudo realidad y que está contratado para vigilar la
seguridad dentro del programa o como el empresario (Tommy Lee Jones) que ha comprado el teatro
para convertirlo en un garage de estacionamiento (vaya comentario sarcástico) y que quiere filmar
el último programa con su cámara de video…. Solo Altman lo podría decir con tanta precisión.
De la
misma descripción hay muchas cosas que vuelan hacia la imaginación. Los podemos
interpretar como la faceta de control en el espíritu de Altman y como una burla
a su propia despedida.
Pero también hay llamados desesperados hacia el
futuro. La asistente (Maya Rudolph) está embarazada y a punto de dar a luz. Lola, (Lindsay Lohan) la joven hija de
Yolanda (Meryl Streep) escribe poemas en su cuaderno. Claro que todos ellos, según
el mismo personaje declara, hablan acerca del suicidio.
Entonces, para retomar la línea de mi crónica, es en
suma, la forma que este magnífico hombre de cine eligió para decir adiós a
todos aquellos que de alguna manera hemos saboreado sus creaciones.
No creo que se haya muerto a propósito después de
hacer este film, creo que su enfermedad (cáncer) de alguna manera lo empujó a
no dejar abierta su obra. A sentir la obligación de cerrarla desde lo más
íntimo de sus sentimientos, como diciendo adiós a los amigos.
Las canciones que entonan Meryl Streep y Lily Tomlin
son para poner la piel de gallina. Cargadas de emotividad y de repetidos
llamados a lo que se fue a lo que ya no es. Como para que uno entienda que no sólo se está
hablando de recuerdos, sino que se los está vivenciando. Y sin embargo no es
triste. Al mejor estilo Altman una suave sonrisa lo envuelve todo.
Me gustaría que el mismo tipo de sonrisa cerrara
esta crónica, para aquel que supo construir durante toda su filmografía una
radiografía amena y sarcástica de este mundo cargado de debilidades.
Por supuesto que, con toda humildad, mi calificación es de 10 puntos sobre 10.
miércoles, 6 de febrero de 2013
El viaje a Armenia (Robert Guediguian, 2006)
Una médica francesa le dice a su padre en Marsella que debe operarse del corazón. El desaparece y aparentemente regresa a su país natal, Armenia. Ella decide irlo a buscar. Pero, ¿cómo se hace para buscar una persona en un país?, aunque el país sea pequeño como Armenia.
Esta es la base desde donde parte esta película de Robert Guediguian.
Es de alguna manera el viaje iniciático del que viaja para conocer sus raíces. Como todo viaje iniciático, el encuentro con otra realidad siempre hace que nuestro héroe (heroína en este caso) vaya cambiando, con o sin su aceptación.
Y además Armenia es un país sobre el que conocemos poco y nada. Sabemos que la mitad del país permanece en manos de Turquía y que la otra mitad fue una república comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas porque estaba ahí, a los pies del Cáucaso y no por otra razón.
La película contiene material de sobra para entender y para darse cuenta de lo que son las diferentes culturas y lo que pesan al momento de querer definirse como un ser humano.
Excelente calidad del libro, escrito además por la intérprete principal, Ariane Ascaride junto con el director, cuyas raíces armenias deben haber ayudado muchísimo.
Pero no equivocarse, no se trata de una historia localista sobre los armenios. Esta realidad sobre inmigrantes o hijos de inmigrantes, se aplica a casi todos los países actualmente y a casi todas las culturas. Por una razón o por otra es mucha la gente que ha tenido que cortar amarras y volar hacia otra realidad.
Salvo que se sea de madera, no creo que haya persona a la que esta historia no la movilice, en cualquier sentido. Y además está muy bien hecha.
La música merece un párrafo aparte. Hermosa música del armenio Arto Tunboyaciyan, plena de dulces melodías y fuertes contrastes.
Quien pueda verla que no desperdicie la oportunidad. No se va a arrepentir.
Sobre 10 puntos en mi opinión se merece los 10 puntos por la calidez de los personajes y lo entrañable de la historia.
Esta es la base desde donde parte esta película de Robert Guediguian.
Es de alguna manera el viaje iniciático del que viaja para conocer sus raíces. Como todo viaje iniciático, el encuentro con otra realidad siempre hace que nuestro héroe (heroína en este caso) vaya cambiando, con o sin su aceptación.
Y además Armenia es un país sobre el que conocemos poco y nada. Sabemos que la mitad del país permanece en manos de Turquía y que la otra mitad fue una república comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas porque estaba ahí, a los pies del Cáucaso y no por otra razón.
La película contiene material de sobra para entender y para darse cuenta de lo que son las diferentes culturas y lo que pesan al momento de querer definirse como un ser humano.
Excelente calidad del libro, escrito además por la intérprete principal, Ariane Ascaride junto con el director, cuyas raíces armenias deben haber ayudado muchísimo.
Pero no equivocarse, no se trata de una historia localista sobre los armenios. Esta realidad sobre inmigrantes o hijos de inmigrantes, se aplica a casi todos los países actualmente y a casi todas las culturas. Por una razón o por otra es mucha la gente que ha tenido que cortar amarras y volar hacia otra realidad.
Salvo que se sea de madera, no creo que haya persona a la que esta historia no la movilice, en cualquier sentido. Y además está muy bien hecha.
La música merece un párrafo aparte. Hermosa música del armenio Arto Tunboyaciyan, plena de dulces melodías y fuertes contrastes.
Quien pueda verla que no desperdicie la oportunidad. No se va a arrepentir.
Sobre 10 puntos en mi opinión se merece los 10 puntos por la calidez de los personajes y lo entrañable de la historia.
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