"Dios existe. Y vive en Bruselas". Creo que con solamente esta definición, ya el espectador adivinará que no estamos hablando de una película convencional.
El guión que entre el director, Jaco Van Dormael y Thomas Gunzig prepararon escapa a toda posible definición. No es realista, no es surrealista, no es una comedia, pero tampoco es un drama dentro de los parámetros habituales.
La que cuenta la historia es Ea (Pili Groyne), la hija oculta de Dios. Dios (Benoit Poelvoorde) habita en un departamento de Bruselas sin salidas con su mujer (Yolande Moreau) y su hija, ya que el hijo (J.C.) los dejó ya hace un tiempo aunque hay estatutillas de él en todas las habitaciones.
Dios mira partidos por TV y trabaja en un cuarto inmenso cuyas paredes están cubiertas de gavetas con la historia de todos los seres humanos.
Primero Ea cuenta como fue que creó el mundo y a Bruselas. Como luego la habitó con experimentos fallidos (jirafas y gallinas), hasta que decidió crear al hombre a su imagen y semejanza y tras de él, a su mujer. Crecieron y se multiplicaron. Pero Dios no es un ser misericordioso. No. Es un malvado que goza atormentando a sus criaturas desde su PC. Es por eso que aparecieron las guerras de religión y otros tantos males que enferman a sus criaturas y les hacen la vida destestable.
Ea está harta de su padre y de su comportamiento malvado para con los seres humanos, por eso planea escaparse y llenar la PC de su padre de virus para que no pueda hacer más daño. Como primera medida envía a toda la humanidad un mensaje conteniendo la hora exacta de su muerte.
J.C. la ayuda y le aconseja que se consiga un escritor (Víctor, Marco Lorenzini) que redacte su "nuevo" nuevo testamento y que junte a 6 discípulos, así más los doce suyos serán 18, que es el número de los jugadores de los teams de béisbol que es el deporte adorado por su madre.
Para ver cómo Ea escapa del departamento y quiénes serán sus discípulos. Martine (Catherine Deneuve), François (François Damiens), Aurelie (Laura Verlinden), Marc (Serge Lariviere), Jean-Claude (Didier de Neck) y el jovencísimo Willy (Romain Gelin), estimado espectador deberás ver esta película. Más no puedo contar sin hacer perder la diversión de los posibles espectadores.
Magnífica historia y magnífica dirección. La selección de temas de la banda sonora es también muy buena, en especial "La mer" por Charles Trenet.
Trailer subtitulado en castellano
Nueve puntos sobre diez para esta ingeniosa creación cinematográfica de Jaco Van Dormael.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
Mostrando entradas con la etiqueta Comedia surrealista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Comedia surrealista. Mostrar todas las entradas
lunes, 22 de mayo de 2017
El "nuevo" nuevo testamento (Jaco Van Dormael, 2015) 🌟🌟🌟🌟
Etiquetas:
2015,
Bélgica-Luxemburgo,
Benoit Poelvoorde,
Catherine Deneuve,
Comedia surrealista,
Didier de Neck,
F.Damiens,
Jaco Van Dormael,
L.Verlinden,
M.Lorenzini,
Pili Groyne,
R.Gelin,
S.Lariviere,
Yolande Moreau
sábado, 18 de febrero de 2017
Las Mil y Una Noches - 2. El desolado (Miguel Gomes, 2015) 🌟🌟🌟🌟🌟
"El Desolado" es el título de la segunda parte de esta colosal trilogía de Miguel Gomes. El título de "Las Mil y Una Noches" se debe a la estructura en forma de narraciones, que el director le atribuye a Scherezade, de historias que suceden en el Portugal actual.
Comienza la película con la historia de Simón, "sin tripas" (Chico Chapas), llamado así por ser flaco piel y huesos y por no tener "tripas", es decir ningún prejuicio a la hora de hacer lo que quiere. Simón está siendo perseguido por la policía por las serranías de su pueblo por haber matado a su mujer y a su hija. Esta historia le sirve como excusa a Miguel Gomes para mostrarnos bellísimas imágenes de las sierras y sus lagunas. Y las sombras de la soledad del ser humano.
La segunda historia es fundamental para comprender el espíritu que llevó a Miguel Gomes a realizar esta obra monumental. Se llama "Las lágrimas del juicio" y comienza, de modo absurdo y surreal con una muchacha mostrando las huellas de sangre de su desvirgamiento que llama a su madre para darle la buena noticia y anunciarle que le va a preparar una torta a su marido. La madre después de darle la receta de la torta le dice que si no se atreve que despierte a la mujer negra, pero que puede ser contraproducente porque su marido puede entender que le está dando vía libre para satisfacer sus necesidades.
Acto seguido, la madre le dice que ya no puede hablar más porque va a comenzar el juicio que tiene a su cargo. Por primera vez se da vuelta y la jueza muestra su cara al espectador (la magnífica Luisa Cruz).
El objeto del juicio son los inquilinos por haber vendido los muebles del departamento que alquilan que pertenecen al dueño.
Todos los muebles están en el juzgado, que vale aclarar que se trata de un anfiteatro griego. La mujer reconoce haber vendido los muebles pero dice que no tenía medios para pagar el juicio al que su hijo estúpido los llevó. La jueza le pregunta porqué dice que su hijo es estúpido y la madre le pide al hijo que diga en que consiste ser hombre y mujer. El hijo declara que todo hombre precisa la vagina dos veces al día. Esa fue la razón porque la nuera le inició juicio. La madre también dice que el dueño es un hombre grosero y que en lugar de saludar con "buenos días", los saluda con "andá a la concha de tu hija".
La jueza dice que ese no es motivo para vender los muebles del propietario. Que debe reconocer los derechos a la propiedad y sugiere a la madre que castre a su hijo como solución. La nuera se levanta dentro del público pidiendo se deje sin efecto la venta de los muebles ya que eran para pagarle su demanda y que élla la retira porque extraña a su marido. Pero que el propietario no solo es grosero sino que llama al 112 de Servicios Sociales sólo para oir pasar la ambulancia. Que eso causó retrasos en el servicio porque tenía ocupada la línea e hizo que un niño muriera antes de llegar al hospital. El propietario aduce que hace esas cosas instigado por un genio. El genio dice que no es un genio malo, sino que actúa así porque se lo ordena su amo, un empresario de una familia de abolengo. La jueza le pide al genio que no acuse a esa familia, "todos ladrones" contesta el genio. Se presenta en el juzgado el fantasma de una vaca que dice tener que aclarar que élla fue responsable de que la ambulancia no llegara a tiempo y cuenta que con sus doce hermanas fue robada en una noche oscura. Que en un bache del camino élla cayó del camión y se encontró con un árbol que le contó que le habían robado todos sus olivos, lástima que no pueda estar el árbol aquí. Que la ambulancia atropelló a la vaca y por eso llegó tarde. Que la instigadora del robo de las vacas es una sordomuda, que está también en el juzgado y las historias se siguen encadenando convirtiendo a acusados en víctimas. La jueza cae en un estado de desesperación.
"Esto me provoca dolor decabeza y ganas de vomitar.
Esta grotesca cadena de estupidez, maldad y desesperanza, comienza a sobrepasar mi competencia y sobre todo mi paciencia.
Lo que un tribunal debe juzgar sigue cierta lógica: Alguien comete un crimen. La corte juzga la gravedad del
crimen en proporción al daño. El resto de la sociedad reconoce los actos ilegales cometidos y la sentencia que aplica el juez y saca conclusiones sobre su propia conducta.
Lo que no es normal y comienza a parecer repugnante es esta interminable lista de miseria y culpa donde no hay ni inocentes, ni prisiones suficientes para encerrar a todos los culpables.
Esta cadena de eventos al azar es una cosa pegajosa que nos entristece y nos hunde a todos.
¡Váyanse a la mierda todos ustedes!"
Luego se ve a una mujer negra desnuda preparando la torta.
La tercer historia es sobre los propietarios de Dixie. Dixie es un perrito abandonado a quien recoje una mujer, Gloria, porque se parece a un perro que élla tuvo antes, Dixie. Cuando lo llama por ese nombre, el perrito responde, pero decide dárselo a una vecina, Luisa (Teresa Madruga) que está habitualmente deprimida y su marido Humberto (Joao Pedro Benard) es poco lo que puede hacer. Un día Luisa conoce a una pareja joven, Vania (Joana de Verona) y Vasco (Gonzalo Waddington) y finalmente les deja a Dixie diciendo que se va de viaje por tres días. Pobre Dixie en manos de gente irresponsable. Hay una magnífica escena de Dixie jugando con el fantasma de Dixie.
Nuevamente Miguel Gomes deslumbra con su cámara, su guión surrealista pero muy certero en la denuncia de la realidad descarnada de nuestra sociedad.
La película no tiene un minuto de sobra y es un alegato para todo aquel que pueda tomar distancia de la cadena de injusticias y maldades que inunda este mundo nuestro.
Trailer
Hasta el trailer es magnífico. Diez puntos sobre diez para esta genial segunda parte de "Las Mil y Una Noches".
Comienza la película con la historia de Simón, "sin tripas" (Chico Chapas), llamado así por ser flaco piel y huesos y por no tener "tripas", es decir ningún prejuicio a la hora de hacer lo que quiere. Simón está siendo perseguido por la policía por las serranías de su pueblo por haber matado a su mujer y a su hija. Esta historia le sirve como excusa a Miguel Gomes para mostrarnos bellísimas imágenes de las sierras y sus lagunas. Y las sombras de la soledad del ser humano.
La segunda historia es fundamental para comprender el espíritu que llevó a Miguel Gomes a realizar esta obra monumental. Se llama "Las lágrimas del juicio" y comienza, de modo absurdo y surreal con una muchacha mostrando las huellas de sangre de su desvirgamiento que llama a su madre para darle la buena noticia y anunciarle que le va a preparar una torta a su marido. La madre después de darle la receta de la torta le dice que si no se atreve que despierte a la mujer negra, pero que puede ser contraproducente porque su marido puede entender que le está dando vía libre para satisfacer sus necesidades.
Acto seguido, la madre le dice que ya no puede hablar más porque va a comenzar el juicio que tiene a su cargo. Por primera vez se da vuelta y la jueza muestra su cara al espectador (la magnífica Luisa Cruz).
El objeto del juicio son los inquilinos por haber vendido los muebles del departamento que alquilan que pertenecen al dueño.
Todos los muebles están en el juzgado, que vale aclarar que se trata de un anfiteatro griego. La mujer reconoce haber vendido los muebles pero dice que no tenía medios para pagar el juicio al que su hijo estúpido los llevó. La jueza le pregunta porqué dice que su hijo es estúpido y la madre le pide al hijo que diga en que consiste ser hombre y mujer. El hijo declara que todo hombre precisa la vagina dos veces al día. Esa fue la razón porque la nuera le inició juicio. La madre también dice que el dueño es un hombre grosero y que en lugar de saludar con "buenos días", los saluda con "andá a la concha de tu hija".
La jueza dice que ese no es motivo para vender los muebles del propietario. Que debe reconocer los derechos a la propiedad y sugiere a la madre que castre a su hijo como solución. La nuera se levanta dentro del público pidiendo se deje sin efecto la venta de los muebles ya que eran para pagarle su demanda y que élla la retira porque extraña a su marido. Pero que el propietario no solo es grosero sino que llama al 112 de Servicios Sociales sólo para oir pasar la ambulancia. Que eso causó retrasos en el servicio porque tenía ocupada la línea e hizo que un niño muriera antes de llegar al hospital. El propietario aduce que hace esas cosas instigado por un genio. El genio dice que no es un genio malo, sino que actúa así porque se lo ordena su amo, un empresario de una familia de abolengo. La jueza le pide al genio que no acuse a esa familia, "todos ladrones" contesta el genio. Se presenta en el juzgado el fantasma de una vaca que dice tener que aclarar que élla fue responsable de que la ambulancia no llegara a tiempo y cuenta que con sus doce hermanas fue robada en una noche oscura. Que en un bache del camino élla cayó del camión y se encontró con un árbol que le contó que le habían robado todos sus olivos, lástima que no pueda estar el árbol aquí. Que la ambulancia atropelló a la vaca y por eso llegó tarde. Que la instigadora del robo de las vacas es una sordomuda, que está también en el juzgado y las historias se siguen encadenando convirtiendo a acusados en víctimas. La jueza cae en un estado de desesperación.
"Esto me provoca dolor decabeza y ganas de vomitar.
Esta grotesca cadena de estupidez, maldad y desesperanza, comienza a sobrepasar mi competencia y sobre todo mi paciencia.
Lo que un tribunal debe juzgar sigue cierta lógica: Alguien comete un crimen. La corte juzga la gravedad del
crimen en proporción al daño. El resto de la sociedad reconoce los actos ilegales cometidos y la sentencia que aplica el juez y saca conclusiones sobre su propia conducta.
Lo que no es normal y comienza a parecer repugnante es esta interminable lista de miseria y culpa donde no hay ni inocentes, ni prisiones suficientes para encerrar a todos los culpables.
Esta cadena de eventos al azar es una cosa pegajosa que nos entristece y nos hunde a todos.
¡Váyanse a la mierda todos ustedes!"
Luego se ve a una mujer negra desnuda preparando la torta.
La tercer historia es sobre los propietarios de Dixie. Dixie es un perrito abandonado a quien recoje una mujer, Gloria, porque se parece a un perro que élla tuvo antes, Dixie. Cuando lo llama por ese nombre, el perrito responde, pero decide dárselo a una vecina, Luisa (Teresa Madruga) que está habitualmente deprimida y su marido Humberto (Joao Pedro Benard) es poco lo que puede hacer. Un día Luisa conoce a una pareja joven, Vania (Joana de Verona) y Vasco (Gonzalo Waddington) y finalmente les deja a Dixie diciendo que se va de viaje por tres días. Pobre Dixie en manos de gente irresponsable. Hay una magnífica escena de Dixie jugando con el fantasma de Dixie.
Nuevamente Miguel Gomes deslumbra con su cámara, su guión surrealista pero muy certero en la denuncia de la realidad descarnada de nuestra sociedad.
La película no tiene un minuto de sobra y es un alegato para todo aquel que pueda tomar distancia de la cadena de injusticias y maldades que inunda este mundo nuestro.
Trailer
Hasta el trailer es magnífico. Diez puntos sobre diez para esta genial segunda parte de "Las Mil y Una Noches".
Etiquetas:
2015,
Chico Chapas,
Comedia surrealista,
Gonzalo Waddington,
Joana de Verona,
Joao Pedro Benard,
Luisa Cruz,
Miguel Gomes,
Portugal-Francia,
Teresa Madruga
martes, 7 de febrero de 2017
Las Mil y Una Noches - 1. El Inquieto (Miguel Gomes, 2015) 🌟🌟🌟🌟🌟
En una trilogía épica, Miguel Gomes reúne algunos relatos sobre su Portugal actual y para hilvanarlos elige el diseño clásico de la colección árabe de historias "Las Mil y Una Noches". Entonces es Sherazada quien inicia cada una de las historias que cuenta para aplacar al califa sangriento.
Comienza este primer volumen, con la historia del director de cine (Miguel Gomes) que sale huyendo de su equipo de filmación y como estos lo persiguieron porque temían perder sus puestos de trabajo.
Luego la historia se deriva a los obreros de un astillero que después de haber entregado los dos últimos barcos estuvieron tres años a la deriva, sin trabajos que realizar, pero sin que oficialmente el astillero cerrara, hasta que finalmente se produce el cierre de la fábrica.
En consecuencia de la agitación entre los obreros despedidos, se reúnen el presidente del FMI, el del Banco Central Europeo, el Primer Ministro portugués, su ministra de finanzas y el dirigente del sindicato, en un club de campo, al que acuden montados en caballos y dromedarios.
Los discursos de los financistas, los reclamos del sindicalista y el atemperar los ánimos del Primer Ministro y su ministra de finanzas, son apoteóticos.
Cuando salen del club de campo, se encuentran con un mago que los reta a que digan si son realmente felices. Sobre todo al presidente del FMI lo incita a que diga cuando fue la última vez que tuvo una erección.
Lo mismo hace con los demás ejecutivos. Les promete solucionar sus problemas de impotencia, con una poción mágica.
El presidente del FMI es el primero en utilizarla y tiene una erección inmediata y todos los demás quieren usar la pócima.
Claro está que después todos quedan envarados y es imposible volver en ese estado al mundo real. Entonces el mago les dice que les dará un poderoso antídoto, pero le han de pagar 3000 millones y 900.000 euros.
La próxima historia es sobre un gallo condenado a muerte por la justicia por cacarear muy temprano y despertar a los pobladores. La dueña dice que aunque le enviaron la sentencia no lo mató ni lo va a matar.
Se realizan elecciones en el pueblo y el gallo supera en votos al Partido Socialista y al de la Concialiación Democrática.
Finalmente el juez acude a hablar con el gallo y este le cuenta que sólo quiso alertar a los pobladores sobre los incendios que se producirían en sus tierras. En realidad los incendios son provocados por una adolescente enamorada.
Y siguen las historias, en una de éllas el director nos hace viajar a la isla donde se han refugiado las mujeres de Bagdad huyendo del bárbaro califa que las mata luego de la noche de bodas.
Son todas historias surrealistas. Muy reales y políticas, pero con algo onírico en los desarrollos.
La fotografía es excelente, tanto como el montaje y la ambientación de cada historia.
Es prácticamente imposible identificar a los actores y personajes porque cambian a cada rato, pero todos están perfectos en su papel.
Rogerio Samora interpreta al primer ministro. Adriano Luz a Luis, el sindicalista. Diogo Doria al hombre de la comisión europea, Basirou Diallo, al mago.
Esta es solo la primera parte de la trilogía, cuando vea el resto las comentaré si realmente valen la pena como ésta.
Acabo de ver el trailer y es más sugerente que mi crónica. No dejen de verlo.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para esta increíble producción del director de Tabú.
Comienza este primer volumen, con la historia del director de cine (Miguel Gomes) que sale huyendo de su equipo de filmación y como estos lo persiguieron porque temían perder sus puestos de trabajo.
Luego la historia se deriva a los obreros de un astillero que después de haber entregado los dos últimos barcos estuvieron tres años a la deriva, sin trabajos que realizar, pero sin que oficialmente el astillero cerrara, hasta que finalmente se produce el cierre de la fábrica.
En consecuencia de la agitación entre los obreros despedidos, se reúnen el presidente del FMI, el del Banco Central Europeo, el Primer Ministro portugués, su ministra de finanzas y el dirigente del sindicato, en un club de campo, al que acuden montados en caballos y dromedarios.
Los discursos de los financistas, los reclamos del sindicalista y el atemperar los ánimos del Primer Ministro y su ministra de finanzas, son apoteóticos.
Cuando salen del club de campo, se encuentran con un mago que los reta a que digan si son realmente felices. Sobre todo al presidente del FMI lo incita a que diga cuando fue la última vez que tuvo una erección.
Lo mismo hace con los demás ejecutivos. Les promete solucionar sus problemas de impotencia, con una poción mágica.
El presidente del FMI es el primero en utilizarla y tiene una erección inmediata y todos los demás quieren usar la pócima.
Claro está que después todos quedan envarados y es imposible volver en ese estado al mundo real. Entonces el mago les dice que les dará un poderoso antídoto, pero le han de pagar 3000 millones y 900.000 euros.
La próxima historia es sobre un gallo condenado a muerte por la justicia por cacarear muy temprano y despertar a los pobladores. La dueña dice que aunque le enviaron la sentencia no lo mató ni lo va a matar.
Se realizan elecciones en el pueblo y el gallo supera en votos al Partido Socialista y al de la Concialiación Democrática.
Finalmente el juez acude a hablar con el gallo y este le cuenta que sólo quiso alertar a los pobladores sobre los incendios que se producirían en sus tierras. En realidad los incendios son provocados por una adolescente enamorada.
Y siguen las historias, en una de éllas el director nos hace viajar a la isla donde se han refugiado las mujeres de Bagdad huyendo del bárbaro califa que las mata luego de la noche de bodas.
Son todas historias surrealistas. Muy reales y políticas, pero con algo onírico en los desarrollos.
La fotografía es excelente, tanto como el montaje y la ambientación de cada historia.
Es prácticamente imposible identificar a los actores y personajes porque cambian a cada rato, pero todos están perfectos en su papel.
Rogerio Samora interpreta al primer ministro. Adriano Luz a Luis, el sindicalista. Diogo Doria al hombre de la comisión europea, Basirou Diallo, al mago.
Esta es solo la primera parte de la trilogía, cuando vea el resto las comentaré si realmente valen la pena como ésta.
Acabo de ver el trailer y es más sugerente que mi crónica. No dejen de verlo.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para esta increíble producción del director de Tabú.
viernes, 30 de septiembre de 2016
Aquel día (Ce jour-là) (Raoul Ruiz, 2003) 🌟🌟🌟🌟🌟
Raoul Ruiz ha sido uno de los más prolíficos directores cinematográficos. Realizó más de 100 películas en 40 años de trabajo. Nacido en Chile, inició su carrera artística escribiendo para el teatro. Entre 1956 y 1962 escribió casi 100 obras teatrales.
El golpe militar fascista de 1973 lo obliga a dejar su patria y, afortunadamente para los cinéfilos a exiliarse en Francia que se transforma así en su nuevo centro de difusión. Surrealista por convicción, sus primeras obras son un tanto oscuras, pero poco a poco va descubriendo su lenguaje cinematográfico, donde a través de unas primeras pautas caóticas desarrolla una perfecta trama de misterio e imaginación.
Este es el caso de "Aquel día". Las primeras tomas nos muestran un paisaje suizo envuelto en la neblina donde Livia (Elsa Zylberstein) sentada en un banco bajo un árbol, escribe sus notas en una libretita.
Aparece un ciclista que se cae frente a élla por lo que Livia lo reconoce como un ángel. Para élla son ángeles todos los que se caen.
Luego aparece un grupo de ciclistas. Son los locos del asilo de Saint Michele, que van vestidos de gris, como si fueran presos. Uno de éllos también se cae de la bicicleta, es Emil Pointpoirot (Bernard Giradeau) y también es reconocido por Livia como ángel.
En realidad Emil es un asesino psicópata al cual Warf (Feodor Atkine) adoctrina para que liquide a personas y a tales efectos lo deja abierta las puertas del hospicio para que salga a matar.
En este caso, lo vamos a entender después de media hora de película, su víctima es nada más y nada menos que Livia. El crimen ha sido organizado por su padre (Michel Piccoli) quien antes de quedar en la ruina prefiere matar a su hija, única heredera de su madre de la fortuna de Salsox un exitoso condimento suizo. Si Livia muere hereda su hermano Luc (Jean-Baptiste Puech) y muerto Luc el heredero es el estado suizo.
Ya en los títulos, Raoul Ruiz anuncia que dirige una película helvética. Y así es como todo transcurre en Suiza, la prolija y ordenada Suiza, donde el comisario del pueblo Raufer (Jean-Luc Bideau) y su ayudante Ritter (Christian Vadim) deciden que lo mejor es no hacer nada frente al anuncio de la huída de Emil Pointpoirot del hospicio, como estrategia de investigación.
Ya estoy complicando demasiado esta sinopsis y no es mi objetivo describir la excelente trama al mejor estilo Hitchcock con que Raoul Ruiz escribió el guión de esta curiosa película.
El espectador curioso va a intentar rever los 20 minutos iniciales para detectar qué se perdió en la historia de Livia y el maniático asesino Pointpoirot.
Trailer en francés
Un Sal-sox por favor (en francés)
Admirable obra cinematográfica que despierta la imaginación y hace que el espíritu se regocije, diez puntos sobre diez, es mi calificación.
El golpe militar fascista de 1973 lo obliga a dejar su patria y, afortunadamente para los cinéfilos a exiliarse en Francia que se transforma así en su nuevo centro de difusión. Surrealista por convicción, sus primeras obras son un tanto oscuras, pero poco a poco va descubriendo su lenguaje cinematográfico, donde a través de unas primeras pautas caóticas desarrolla una perfecta trama de misterio e imaginación.
Este es el caso de "Aquel día". Las primeras tomas nos muestran un paisaje suizo envuelto en la neblina donde Livia (Elsa Zylberstein) sentada en un banco bajo un árbol, escribe sus notas en una libretita.
Aparece un ciclista que se cae frente a élla por lo que Livia lo reconoce como un ángel. Para élla son ángeles todos los que se caen.
Luego aparece un grupo de ciclistas. Son los locos del asilo de Saint Michele, que van vestidos de gris, como si fueran presos. Uno de éllos también se cae de la bicicleta, es Emil Pointpoirot (Bernard Giradeau) y también es reconocido por Livia como ángel.
En realidad Emil es un asesino psicópata al cual Warf (Feodor Atkine) adoctrina para que liquide a personas y a tales efectos lo deja abierta las puertas del hospicio para que salga a matar.
En este caso, lo vamos a entender después de media hora de película, su víctima es nada más y nada menos que Livia. El crimen ha sido organizado por su padre (Michel Piccoli) quien antes de quedar en la ruina prefiere matar a su hija, única heredera de su madre de la fortuna de Salsox un exitoso condimento suizo. Si Livia muere hereda su hermano Luc (Jean-Baptiste Puech) y muerto Luc el heredero es el estado suizo.
Ya en los títulos, Raoul Ruiz anuncia que dirige una película helvética. Y así es como todo transcurre en Suiza, la prolija y ordenada Suiza, donde el comisario del pueblo Raufer (Jean-Luc Bideau) y su ayudante Ritter (Christian Vadim) deciden que lo mejor es no hacer nada frente al anuncio de la huída de Emil Pointpoirot del hospicio, como estrategia de investigación.
Ya estoy complicando demasiado esta sinopsis y no es mi objetivo describir la excelente trama al mejor estilo Hitchcock con que Raoul Ruiz escribió el guión de esta curiosa película.
El espectador curioso va a intentar rever los 20 minutos iniciales para detectar qué se perdió en la historia de Livia y el maniático asesino Pointpoirot.
Trailer en francés
Un Sal-sox por favor (en francés)
Admirable obra cinematográfica que despierta la imaginación y hace que el espíritu se regocije, diez puntos sobre diez, es mi calificación.
Etiquetas:
2003,
Bernard Giraudeau,
Christian Vadim,
Comedia surrealista,
Elsa Zylberstein,
Feodor Atkine,
Francia-Suiza,
Jean-Luc Bideau,
Michel Piccoli,
Raoul Ruiz
domingo, 9 de noviembre de 2014
Brillo de luna (Luna papa) (Bakhtyar Khudojnazarov, 1999) 🌟🌟🌟🌟🌟
Bakhtyar es un realizador nacido en Tadjikistán, una de las ex repúblicas socialistas soviéticas. "Luna papa" está filmada completamente en un pueblo de Tadjikistán, Khujand (ver imágenes en el enlace adjunto),
La magia de esta comedia surrealista es tan grande que no podemos saber si realmente la vida es así es Tadjikistán o es algo soñado por el realizador.
La anécdota es sencilla, Mamlakat (Chulpan Khamatova, la joven actriz tártara de Good bye Lenin) es una joven de 17 años que vive con su padre Safar y su hermano Nasreddin (Moritz Bleibtreu, sí, el actor alemán que corría con Lola), deficiente mental. Luego de avanzada la película nos enteraremos que su deficiencia es producto de haber estado en la guerra de Afghanistán.
Safar mantiene a su familia criando conejos y chivos. Desde la muerte de su esposa, Safar se ha vuelto un poco más excéntrico y celoso de sus hijos.
Mamlakat sueña con ser actriz y la llegada al pueblo de la compañía teatral (viajan en un avión), le daría oportunidad de conocer a los actores y ofrecerse como aprendiz, pero llega tarde. El viaje con su padre a un pueblo vecino para vender conejos se malogra cuando la policía, que viaja en un tanque amarillo, intenta quedarse con los conejos y Safar rapta al jefe de la banda.
Pero un actor sigue a Mamlakat en la oscuridad y con falsas promesas (le dice que conoce a Tot Cruise), la seduce. Esa aventura nocturna va a desencadenar el resto de la película una vez que Mamlakat se de cuenta que está embarazada.
La película está contada por el hijo aún no nato, desde el vientre de su madre. Prestar atención a sus descripciones porque contienen las claves del argumento.
Deliciosa comedia dramática, no pierde oportunidad de anotar detalles surrealistas a la historia como el vuelo del techo de la casa, donde se ha refugiado Mamlakat para escapar de la persecución de la gente del pueblo, propulsado por dos ventiladores de techo, que es sencillamente mágico.
También la muerte de su padre y su novio estando a punto de casarse, provocada por un toro que cae del cielo.
Toda la magia de las historias orientales está implícita en esta película desde el viaje a Samarcanda, buscando al actor responsable del embarazo, hasta las razzias destructivas por el pueblo de Nasreddin cuando sueña ser avión.
Toda la película brilla por sí misma. Las escenografías, los caballos corriendo por las calles del pueblo en rebaño. Las actuaciones son magníficas, nos convencen de la realidad de lo que se cuenta.
Las actuaciones de Mamlakat como parte del grupo "La huerta", donde baila y canta vestida de zapallito.
El espectador curioso va a quedar subyugado por la magia visual de "Luna Papa" y no se va a poder desprender de sus imágenes durante un largo tiempo.
Daler Nasarov - Loneliness (Banda de sonido)
Merecidos 10 puntos para "Brillo de luna" o "Luna papa".
La magia de esta comedia surrealista es tan grande que no podemos saber si realmente la vida es así es Tadjikistán o es algo soñado por el realizador.
La anécdota es sencilla, Mamlakat (Chulpan Khamatova, la joven actriz tártara de Good bye Lenin) es una joven de 17 años que vive con su padre Safar y su hermano Nasreddin (Moritz Bleibtreu, sí, el actor alemán que corría con Lola), deficiente mental. Luego de avanzada la película nos enteraremos que su deficiencia es producto de haber estado en la guerra de Afghanistán.
Safar mantiene a su familia criando conejos y chivos. Desde la muerte de su esposa, Safar se ha vuelto un poco más excéntrico y celoso de sus hijos.
Mamlakat sueña con ser actriz y la llegada al pueblo de la compañía teatral (viajan en un avión), le daría oportunidad de conocer a los actores y ofrecerse como aprendiz, pero llega tarde. El viaje con su padre a un pueblo vecino para vender conejos se malogra cuando la policía, que viaja en un tanque amarillo, intenta quedarse con los conejos y Safar rapta al jefe de la banda.
Pero un actor sigue a Mamlakat en la oscuridad y con falsas promesas (le dice que conoce a Tot Cruise), la seduce. Esa aventura nocturna va a desencadenar el resto de la película una vez que Mamlakat se de cuenta que está embarazada.
La película está contada por el hijo aún no nato, desde el vientre de su madre. Prestar atención a sus descripciones porque contienen las claves del argumento.
Deliciosa comedia dramática, no pierde oportunidad de anotar detalles surrealistas a la historia como el vuelo del techo de la casa, donde se ha refugiado Mamlakat para escapar de la persecución de la gente del pueblo, propulsado por dos ventiladores de techo, que es sencillamente mágico.
También la muerte de su padre y su novio estando a punto de casarse, provocada por un toro que cae del cielo.
Toda la magia de las historias orientales está implícita en esta película desde el viaje a Samarcanda, buscando al actor responsable del embarazo, hasta las razzias destructivas por el pueblo de Nasreddin cuando sueña ser avión.
Toda la película brilla por sí misma. Las escenografías, los caballos corriendo por las calles del pueblo en rebaño. Las actuaciones son magníficas, nos convencen de la realidad de lo que se cuenta.
Las actuaciones de Mamlakat como parte del grupo "La huerta", donde baila y canta vestida de zapallito.
El espectador curioso va a quedar subyugado por la magia visual de "Luna Papa" y no se va a poder desprender de sus imágenes durante un largo tiempo.
Daler Nasarov - Loneliness (Banda de sonido)
Merecidos 10 puntos para "Brillo de luna" o "Luna papa".
domingo, 12 de octubre de 2014
Amar, beber y cantar (Alain Resnais, 2014)
El canto del cisne de Alain Resnais. Su última obra cinematográfica.
Basada en una pieza teatral de Alan Ayckbourn (Life of Riley), está trasplantada al marco cinematográfico de un modo muy particular por Resnais.
Por de pronto, cada escena se desarrolla en un escenario teatral-cinematográfico, donde las entradas son pesadas cortinas de material plástico. Los personajes dicen sus líneas y luego se esfuman para dar paso a la siguiente escena.
Todo el argumento gira alrededor de George Riley y de su cáncer terminal, George sin embargo no aparecerá en toda la obra pero será invocado en casi todos los diálogos. Su próxima muerte conmueve a un grupo de sus amigos. Estos amigos están planeando montar una obra teatral y cuando uno de los intérpretes desiste, no tienen mejor idea que invitar a George Riley a que lo reemplace.
En tono de comedia de salón, con alguno que otro diálogo un poco subido de tono, la sonrisa del espectador está descartada.
Los intérpretes, Sabine Azema, con su carismática presencia, Michel Vuillermoz e Hyppolite Girardot, con sus tonos de seriedad impasible (no nos olvidemos que son intérpretes franceses, hablando en francés, caracterizando a flemáticos personajes ingleses de la ciudad de York).
A ellos se les unen Caroline Sihol (una impasible Tamara), Sandrine Kiberlain (la ex-mujer de George Riley, Monica), quien está viviendo con Simeón (André Dussollier) un explosivo agricultor.
No voy a contar el desarrollo de la obra porque algo que tiene de bueno es su continuo ascenso hacia situaciones cada vez más y más impensadas que asombran al espectador.
La música, muy acertada también, es de Mark Snow, como la de las últimas películas de Alain Resnais desde "Las hierbas salvajes".
Un espectáculo delicioso para disfrutar con todas las ganas de vivir de Alain Resnais en la que quizás sabía que era su despedida.
Trailer en portugués para su estreno en Brasil
Nueve puntos es mi calificación para "Amar, beber y cantar"
Basada en una pieza teatral de Alan Ayckbourn (Life of Riley), está trasplantada al marco cinematográfico de un modo muy particular por Resnais.
Por de pronto, cada escena se desarrolla en un escenario teatral-cinematográfico, donde las entradas son pesadas cortinas de material plástico. Los personajes dicen sus líneas y luego se esfuman para dar paso a la siguiente escena.
Todo el argumento gira alrededor de George Riley y de su cáncer terminal, George sin embargo no aparecerá en toda la obra pero será invocado en casi todos los diálogos. Su próxima muerte conmueve a un grupo de sus amigos. Estos amigos están planeando montar una obra teatral y cuando uno de los intérpretes desiste, no tienen mejor idea que invitar a George Riley a que lo reemplace.
En tono de comedia de salón, con alguno que otro diálogo un poco subido de tono, la sonrisa del espectador está descartada.
Los intérpretes, Sabine Azema, con su carismática presencia, Michel Vuillermoz e Hyppolite Girardot, con sus tonos de seriedad impasible (no nos olvidemos que son intérpretes franceses, hablando en francés, caracterizando a flemáticos personajes ingleses de la ciudad de York).
A ellos se les unen Caroline Sihol (una impasible Tamara), Sandrine Kiberlain (la ex-mujer de George Riley, Monica), quien está viviendo con Simeón (André Dussollier) un explosivo agricultor.
No voy a contar el desarrollo de la obra porque algo que tiene de bueno es su continuo ascenso hacia situaciones cada vez más y más impensadas que asombran al espectador.
La música, muy acertada también, es de Mark Snow, como la de las últimas películas de Alain Resnais desde "Las hierbas salvajes".
Un espectáculo delicioso para disfrutar con todas las ganas de vivir de Alain Resnais en la que quizás sabía que era su despedida.
Trailer en portugués para su estreno en Brasil
Nueve puntos es mi calificación para "Amar, beber y cantar"
Etiquetas:
2014,
Alain Resnais,
Andre Dussollier,
Caroline Suhol,
Comedia surrealista,
Francia,
Hyppolite Girardot,
Michel Vuillermoz,
Sabine Azema,
Sandrine Kiberlain
martes, 7 de octubre de 2014
El director de matrimonios (Marco Bellocchio, 2006)
Una pequeña joya inesperada. Eso representa esta película en la filmografía del gran Marco Bellocchio.
De alguna manera vendría a ser su "Ocho y medio". Plena de imaginación, las escenas de la película se deslizan por la mente del espectador como si de un sueño se tratara.
Y que un poco toda película es eso, un sueño del que uno se despierta, a veces a medias, cuando llegan los títulos finales.
Bueno, Marco Bellocchio se ha encargado de plasmar esa alegoría en esta película.
Franco Elica (Sergio Castellitto) es un director de cine que está recorriendo Sicilia en busca de escenarios para su versión de "La novia".
Desciende del tren en Cefalú y allí conoce a un realizador de videos de matrimonios, Enzo Baiocco (Bruno Cariello) quien lo reconoce y le pregunta cómo filmaría él la escena de la pareja en la playa.
Y es entonces que se desencadena el sueño o pesadilla o eterno resplandor de una mente creativa.
Lo que Franco Elica imagina para esa escena de los recién casados en la playa, es visto por el príncipe de Gravina (Sami Frey) quien le exige que se haga cargo de la filmación del casamiento de su hija Bona (Donatella Finocchiaro).
Debe encontrarse con Bona al día siguiente en la iglesia de Santa Ursula, en la cima de un cerro. En la iglesia, Franco Elica se enamora perdidamente de Bona y se desencadena una película paralela que puede o no estar sólo en su mente.
Ya el espectador debidamente embaucado, asiste como después del encuentro con Bona, el príncipe amenaza a Elica con denunciarlo a la policía por abusar de chicas jovencitas con el pretexto de tomarles una prueba para el cine. Y el misterio se hace cada vez más grande, con Elica dentro del palacio, hablando con los perros en alemán.
No voy a seguir contando porque delataría la trama y quisiera que el espectador curioso viera esta película, que si no me equivoco ha pasado bastante desapercibida.
Que Marco Bellocchio es el mayor director cinematográfico italiano de la actualidad no está en duda. Que consigue llevar al espectador a dónde él quiere llevarlo, no queda ninguna duda. Que es un mago de los artificios cinematográficos, a veces al servicio de la verdad, como en "Bella addormentata" o "La hora de la religión" y otras veces, para beneficio de nosotros espectadores ávidos de sorpresas, al servicio del misterio cinematográfico, ya no tengo dudas.
Y, como dice y repite con aire sibilino en la película, es la muerte quien comanda en Italia. (Sibilino = "Que es misterioso porque parece que encierra un secreto importante o que puede tener varios significados ocultos".
La pareja en la playa
Nueve puntos sobre diez para "El director de matrimonios".
De alguna manera vendría a ser su "Ocho y medio". Plena de imaginación, las escenas de la película se deslizan por la mente del espectador como si de un sueño se tratara.
Y que un poco toda película es eso, un sueño del que uno se despierta, a veces a medias, cuando llegan los títulos finales.
Bueno, Marco Bellocchio se ha encargado de plasmar esa alegoría en esta película.
Franco Elica (Sergio Castellitto) es un director de cine que está recorriendo Sicilia en busca de escenarios para su versión de "La novia".
Desciende del tren en Cefalú y allí conoce a un realizador de videos de matrimonios, Enzo Baiocco (Bruno Cariello) quien lo reconoce y le pregunta cómo filmaría él la escena de la pareja en la playa.
Y es entonces que se desencadena el sueño o pesadilla o eterno resplandor de una mente creativa.
Lo que Franco Elica imagina para esa escena de los recién casados en la playa, es visto por el príncipe de Gravina (Sami Frey) quien le exige que se haga cargo de la filmación del casamiento de su hija Bona (Donatella Finocchiaro).
Debe encontrarse con Bona al día siguiente en la iglesia de Santa Ursula, en la cima de un cerro. En la iglesia, Franco Elica se enamora perdidamente de Bona y se desencadena una película paralela que puede o no estar sólo en su mente.
Ya el espectador debidamente embaucado, asiste como después del encuentro con Bona, el príncipe amenaza a Elica con denunciarlo a la policía por abusar de chicas jovencitas con el pretexto de tomarles una prueba para el cine. Y el misterio se hace cada vez más grande, con Elica dentro del palacio, hablando con los perros en alemán.
No voy a seguir contando porque delataría la trama y quisiera que el espectador curioso viera esta película, que si no me equivoco ha pasado bastante desapercibida.
Que Marco Bellocchio es el mayor director cinematográfico italiano de la actualidad no está en duda. Que consigue llevar al espectador a dónde él quiere llevarlo, no queda ninguna duda. Que es un mago de los artificios cinematográficos, a veces al servicio de la verdad, como en "Bella addormentata" o "La hora de la religión" y otras veces, para beneficio de nosotros espectadores ávidos de sorpresas, al servicio del misterio cinematográfico, ya no tengo dudas.
Y, como dice y repite con aire sibilino en la película, es la muerte quien comanda en Italia. (Sibilino = "Que es misterioso porque parece que encierra un secreto importante o que puede tener varios significados ocultos".
La pareja en la playa
Nueve puntos sobre diez para "El director de matrimonios".
jueves, 5 de junio de 2014
El Grand Budapest hotel (Wes Anderson, 2014)
Una vez más elijo una película de Wes Anderson para dar continuidad a este blog.
Es en este film, donde Anderson hace despliegue de todas sus conquistas cinematográficas. Sus tomas absurdas, sus ambientes oníricos, la escenografía mezclada con la realidad, los movimientos a través de la pantalla o retirándose de élla. La actuación falta de emotividad, como de cartón.
En definitiva sus personajes son como marionetas de un film de animación. En general el maquillaje los vuelve irreconocibles.
Y todo eso lleva a la obtención de su objetivo más buscado, que el mensaje se deslice subrepticiamente por el guión, hasta casi desaparecer de la vista.
Apenas un comentario nos informa que el argumento de "Grand Budapest hotel" está basado en las obras de Stefan Zweig. Y esa es la pista.
De la biografía de Stefan Zweig extraigo lo siguiente:
Pero para decir esto, Anderson pone en marcha a la máquina de hacer cine. Se instala en los estudios alemanes de Babelsberg y genera uno de los sueños más prodigiosos que haya visto jamás en cine.
Con el antecedente de "Las mil y una noches", su historia cuenta la historia del escritor que cuenta la historia del origen de su historia, a quien le cuentan la historia de M. Gustave H, legendario conserje del hotel que da nombre a la película en el año 1932 y de Zero Mustafá, el botones del hotel quien seguirá a M. Gustave en todas sus andanzas.
M. Gustave está encarnado con su habitual maestría por Ralph Fiennes y para el personaje de Zero Mustafá, el casting acertadamente seleccionó a Tony Revolori, un estadounidense de Los Angeles descendiente de guatemaltecos (¿a eso se deberá su perfil maya?) y de sólo 18 años de edad.
Es en este film, donde Anderson hace despliegue de todas sus conquistas cinematográficas. Sus tomas absurdas, sus ambientes oníricos, la escenografía mezclada con la realidad, los movimientos a través de la pantalla o retirándose de élla. La actuación falta de emotividad, como de cartón.
En definitiva sus personajes son como marionetas de un film de animación. En general el maquillaje los vuelve irreconocibles.
Y todo eso lleva a la obtención de su objetivo más buscado, que el mensaje se deslice subrepticiamente por el guión, hasta casi desaparecer de la vista.
Apenas un comentario nos informa que el argumento de "Grand Budapest hotel" está basado en las obras de Stefan Zweig. Y esa es la pista.
De la biografía de Stefan Zweig extraigo lo siguiente:
"En Petrópolis, desesperados ante el futuro de Europa y su cultura (después de la caída de Singapur), pues creían en verdad que el nazismo se extendería a todo el planeta, un 22 de febrero, él y su esposa se suicidaron. Zweig había escrito:
"Creo que es mejor finalizar en un buen momento y de pie una vida en la cual la labor intelectual significó el gozo más puro y la libertad personal el bien más preciado sobre la Tierra."
Su autobiografía El mundo de ayer, con publicación póstuma hacia 1944, es un panegírico a la cultura europea que consideraba para siempre perdida."
Y ahí tenemos el mensaje de Wes Anderson. Su canto de cisne a una cultura desaparecida, la que se desarrolló en el país natal de Zweig, el Imperio Austro-Húngaro.Pero para decir esto, Anderson pone en marcha a la máquina de hacer cine. Se instala en los estudios alemanes de Babelsberg y genera uno de los sueños más prodigiosos que haya visto jamás en cine.
Con el antecedente de "Las mil y una noches", su historia cuenta la historia del escritor que cuenta la historia del origen de su historia, a quien le cuentan la historia de M. Gustave H, legendario conserje del hotel que da nombre a la película en el año 1932 y de Zero Mustafá, el botones del hotel quien seguirá a M. Gustave en todas sus andanzas.
M. Gustave está encarnado con su habitual maestría por Ralph Fiennes y para el personaje de Zero Mustafá, el casting acertadamente seleccionó a Tony Revolori, un estadounidense de Los Angeles descendiente de guatemaltecos (¿a eso se deberá su perfil maya?) y de sólo 18 años de edad.
Ralph Fiennes por su flemática inglesa y Tony Revolori seguramente perseguido por Wes Anderson para dejar de lado toda posible emoción en su personaje.
Junto a éllos el elenco es formidable. Tenemos a Edward Norton como el oficial de policía, a Adrien Brody como el sangriento príncipe Dmitri, a Willem Dafoe, como el asesino Jopling. A F. Murray Abraham encarnando a Zero Mustafá en su vejez y a Jude Law como el joven escritor, mientras que Tom Wilkinson interpreta al escritor maduro. A Tilda Swinton, absolutamente irreconocible como Madame D. (se supone que tiene 84 años). A Saoirse Ronan en un personaje totalmente alejado de las sádicas adolescentes, ya que es una repostera. A Mathieu Amalric, como el mayordomo que conoce la verdad del asesinato y a Lea Seydoux como la camarera que lo secunda. Y así desfilan por la pantalla Jason Schwartzman, Owen Wilson, Bill Murray, Harvey Keitel, Bob Balaban y Larry Pine entre cientos de actores.
En apenas 1 hora y media, son tantas las cosas que suceden y tantos movimientos de escenarios y actores que parece que la película durase en realidad 5 horas. El ritmo no es acelerado, pero es más bien rápido. Mejor mirarla atentamente o el espectador se perderá alguno de los gags visuales.
Y al final, el mensaje. ¿Porqué el hotel?, porque ya en tiempos de M. Gustave, la Europa que conocimos había desaparecido. El hizo todo lo posible por conservarla.
La música, excelente, es de Alexandre Desplat, autor elegido por los cineastas actuales. La fotografía es un homenaje al cine y a sus posibilidades, paisajes nevados, húmedos, de ensueño. Oníricos en definitiva, para dejarnos llevar por este bellísimo sueño hecho cine.
Trailer
Diez puntos sobre diez para "El Grand Budapest hotel".
Junto a éllos el elenco es formidable. Tenemos a Edward Norton como el oficial de policía, a Adrien Brody como el sangriento príncipe Dmitri, a Willem Dafoe, como el asesino Jopling. A F. Murray Abraham encarnando a Zero Mustafá en su vejez y a Jude Law como el joven escritor, mientras que Tom Wilkinson interpreta al escritor maduro. A Tilda Swinton, absolutamente irreconocible como Madame D. (se supone que tiene 84 años). A Saoirse Ronan en un personaje totalmente alejado de las sádicas adolescentes, ya que es una repostera. A Mathieu Amalric, como el mayordomo que conoce la verdad del asesinato y a Lea Seydoux como la camarera que lo secunda. Y así desfilan por la pantalla Jason Schwartzman, Owen Wilson, Bill Murray, Harvey Keitel, Bob Balaban y Larry Pine entre cientos de actores.
En apenas 1 hora y media, son tantas las cosas que suceden y tantos movimientos de escenarios y actores que parece que la película durase en realidad 5 horas. El ritmo no es acelerado, pero es más bien rápido. Mejor mirarla atentamente o el espectador se perderá alguno de los gags visuales.
Y al final, el mensaje. ¿Porqué el hotel?, porque ya en tiempos de M. Gustave, la Europa que conocimos había desaparecido. El hizo todo lo posible por conservarla.
La música, excelente, es de Alexandre Desplat, autor elegido por los cineastas actuales. La fotografía es un homenaje al cine y a sus posibilidades, paisajes nevados, húmedos, de ensueño. Oníricos en definitiva, para dejarnos llevar por este bellísimo sueño hecho cine.
Trailer
Diez puntos sobre diez para "El Grand Budapest hotel".
domingo, 2 de febrero de 2014
Popeye (Robert Altman, 1980)
"Popeye" es una historia sobre los famosos personajes de caricaturas, Popeye el marinero, Olivia su novia y Brutus, el matón. En base a esos caracteres, Jules Pfeiffer, el ganador del premio Pulitzer y autor de los guiones de "Pequeños asesinatos" y "Conocimiento carnal" entre otras, escribió el guión que Robert Altman trasladaría al cine.
La película mantiene y acentúa el diseño surrealista de las caricaturas y Robert Altman se encarga que todo aspecto absurdo tenga su lugar en la película. Sobre todo en los más ínfimos detalles.
La aldea donde se desarrolla la película es un hallazgo en sí misma. Construída en la Anchor Bay de la isla de Malta, es un laberinto con un orden muy caótico donde las escaleras se encaraman sobre las casas y los puentes de madera sobre las entradas del mar.
Y Robert Altman contó con un director de fotografía de primer orden, Giuseppe Rotunno, para conseguir los mejores enfoques y tomas.
Es como una historia de sueños, que mantiene su orden en sí misma, como otra "Alicia en el país de las maravillas".
Dos actores sin par encarnan a los personajes: Robin Williams, perfecto en la piel del marinero y Shelley Duvall nunca tan jiráfica como en esta película, donde las piernas y los pies se le enredan constantemente.
Paul L. Smith se lleva las palmas de conseguir un Brutus lo suficientemente creíble para la audiencia y Ray Walston en el papel de Daddy, el papá de Popeye, es casi el doble de Robin Williams.
La música, otro hallazgo, es de Harry Nilsson.
Cuando se abre la película sobre las imágenes de Puerto Dulce y se escucha la canción de Harry Nilsson, el alma se estremece de emoción.
Las aventuras que se desarrollan en la historia son lo suficientemente cautivantes como para mantener a los espectadores ensimismados.
El problema es que "Popeye" suena a película para niños, tanto como se supone que el libro de Lewis Carroll, "Alicia en el país de las maravillas" lo es. En realidad "Popeye" es una maravillosa obra de arte metida dentro de un cuento de ficción para adultos que aún conservan sus niños despiertos al asombro.
Cada escena es una nueva fascinación, cada detalle, cada personaje que se mueve alrededor de Puerto Dulce, encarnan un delirio imaginativo hecho realidad.
El plus de esta película es haberse hecho. Que esta fantasía se haya podido realizar habla muy bien de la excelencia de Robert Altman.
Puerto Dulce
Diez puntos sin dudar para esta maravillosa película de Robert Altman.
La película mantiene y acentúa el diseño surrealista de las caricaturas y Robert Altman se encarga que todo aspecto absurdo tenga su lugar en la película. Sobre todo en los más ínfimos detalles.
La aldea donde se desarrolla la película es un hallazgo en sí misma. Construída en la Anchor Bay de la isla de Malta, es un laberinto con un orden muy caótico donde las escaleras se encaraman sobre las casas y los puentes de madera sobre las entradas del mar.
Y Robert Altman contó con un director de fotografía de primer orden, Giuseppe Rotunno, para conseguir los mejores enfoques y tomas.
Es como una historia de sueños, que mantiene su orden en sí misma, como otra "Alicia en el país de las maravillas".
Dos actores sin par encarnan a los personajes: Robin Williams, perfecto en la piel del marinero y Shelley Duvall nunca tan jiráfica como en esta película, donde las piernas y los pies se le enredan constantemente.
Paul L. Smith se lleva las palmas de conseguir un Brutus lo suficientemente creíble para la audiencia y Ray Walston en el papel de Daddy, el papá de Popeye, es casi el doble de Robin Williams.
La música, otro hallazgo, es de Harry Nilsson.
Cuando se abre la película sobre las imágenes de Puerto Dulce y se escucha la canción de Harry Nilsson, el alma se estremece de emoción.
Las aventuras que se desarrollan en la historia son lo suficientemente cautivantes como para mantener a los espectadores ensimismados.
El problema es que "Popeye" suena a película para niños, tanto como se supone que el libro de Lewis Carroll, "Alicia en el país de las maravillas" lo es. En realidad "Popeye" es una maravillosa obra de arte metida dentro de un cuento de ficción para adultos que aún conservan sus niños despiertos al asombro.
Cada escena es una nueva fascinación, cada detalle, cada personaje que se mueve alrededor de Puerto Dulce, encarnan un delirio imaginativo hecho realidad.
El plus de esta película es haberse hecho. Que esta fantasía se haya podido realizar habla muy bien de la excelencia de Robert Altman.
Puerto Dulce
Diez puntos sin dudar para esta maravillosa película de Robert Altman.
martes, 19 de marzo de 2013
Ruby Sparks (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2012)
A veces cuando uno menos lo espera se encuentra con pequeñas maravillas en el cine. De los directores de "Pequeña Miss Sunshine", esa película tan irreverente y subversiva, ahora tenemos "Ruby Sparks".
Calvin Weir-Fields (Paul Dano) es un brillante escritor que con su primer novela se ganó el reconocimiento de la crítica y del público en general. Pero ahora, a los 30 años, está bloqueado y bloqueado no solo en su profesión sino en todos los órdenes de la vida. Su única pareja más o menos estable lo dejó hace ya un tiempo y como no tiene ningún tipo de vida social, salvo ir al gimnasio con su hermano, es imposible que conozca a otra mujer. Su psicoanalista (el brillante Elliott Gould para el que los años parecen no transcurrir), le aconsejó tener un perro para que al sacarlo a pasear tuviera oportunidades de conocer gente. Pero sucede que Scotty (el perro) es antisociable y además hace pis como las perras, lo cual hace que Calvin se sienta totalmente avergonzado.
Y de repente comienza a soñar, primero dormido y después despierto, con una chica a la que podría amar. Es original, es inteligente, es linda. Hasta que un buen día se hace realidad. Ruby Sparks (el apellido se le ocurrió a Calvin mirando un acondicionador de aire), la increíble Zoe Kazan, se instala en su vida. ¿Es imaginaria, es real?. Es solo el personaje de la nueva novela que está escribiendo. Pero resulta que a Ruby la pueden ver los demás y además cae muy bien donde quiera que vaya.
Este argumento tan divertido como ambiguo fue escrito nada menos que por la propia Zoe Kazan. Nieta del director Elia Kazan demuestra abiertamente que no por ser hijo o nieto de un famoso se debe ser un nulo. Creo que solo con este film, Zoe Kazan se abre un panorama inmenso que esperemos Holywood no pueda deformar.
Hasta Antonio Banderas, personificando a un artesano en madera, nueva pareja de la convencional madre de Calvin (nada menos que Annette Bening), se luce en esta película. Hasta el perro es excelente. Y, como si fuera poco, ya que en determinado momento Calvin escribe que Ruby habla un excelente francés, podemos escuchar en una película norte-americana un tema de la siempre recordada Sylvie Vartan.
Quand tu es la
Recomiendo ampliamente "Ruby Sparks" para disfrutar una comedia agradable y pasarlo bien, . Tiene mucho para pensar y reflexionar y al mismo tiempo mucho para dejar ir a la mente libre por los senderos de la libertad. Como en determinado momento Calvin le dice a su psicoanalista, "el punto es, que no necesito que esto tenga sentido".
Sobre los 10 puntos, "Ruby Sparks" se merece ampliamente 9.
Calvin Weir-Fields (Paul Dano) es un brillante escritor que con su primer novela se ganó el reconocimiento de la crítica y del público en general. Pero ahora, a los 30 años, está bloqueado y bloqueado no solo en su profesión sino en todos los órdenes de la vida. Su única pareja más o menos estable lo dejó hace ya un tiempo y como no tiene ningún tipo de vida social, salvo ir al gimnasio con su hermano, es imposible que conozca a otra mujer. Su psicoanalista (el brillante Elliott Gould para el que los años parecen no transcurrir), le aconsejó tener un perro para que al sacarlo a pasear tuviera oportunidades de conocer gente. Pero sucede que Scotty (el perro) es antisociable y además hace pis como las perras, lo cual hace que Calvin se sienta totalmente avergonzado.
Y de repente comienza a soñar, primero dormido y después despierto, con una chica a la que podría amar. Es original, es inteligente, es linda. Hasta que un buen día se hace realidad. Ruby Sparks (el apellido se le ocurrió a Calvin mirando un acondicionador de aire), la increíble Zoe Kazan, se instala en su vida. ¿Es imaginaria, es real?. Es solo el personaje de la nueva novela que está escribiendo. Pero resulta que a Ruby la pueden ver los demás y además cae muy bien donde quiera que vaya.
Este argumento tan divertido como ambiguo fue escrito nada menos que por la propia Zoe Kazan. Nieta del director Elia Kazan demuestra abiertamente que no por ser hijo o nieto de un famoso se debe ser un nulo. Creo que solo con este film, Zoe Kazan se abre un panorama inmenso que esperemos Holywood no pueda deformar.
Hasta Antonio Banderas, personificando a un artesano en madera, nueva pareja de la convencional madre de Calvin (nada menos que Annette Bening), se luce en esta película. Hasta el perro es excelente. Y, como si fuera poco, ya que en determinado momento Calvin escribe que Ruby habla un excelente francés, podemos escuchar en una película norte-americana un tema de la siempre recordada Sylvie Vartan.
Quand tu es la
Recomiendo ampliamente "Ruby Sparks" para disfrutar una comedia agradable y pasarlo bien, . Tiene mucho para pensar y reflexionar y al mismo tiempo mucho para dejar ir a la mente libre por los senderos de la libertad. Como en determinado momento Calvin le dice a su psicoanalista, "el punto es, que no necesito que esto tenga sentido".
Sobre los 10 puntos, "Ruby Sparks" se merece ampliamente 9.
martes, 26 de febrero de 2013
Barton Fink (Ethan y Joel Coen, 1991)
Nunca presté demasiado interés a la producción fílmica de los hermanos Coen y debo reconocer que, al menos con "Barton Fink", me equivoqué.
Barton Fink es el nombre de un escritor teatral al que Holywood lleva a Los Angeles en los años 40 con un contrato mefistofélico para escribir guiones de películas.
Toda la concepción visual y la dirección de arte de la película apunta a ser de pesadilla o al menos de sueño. Los personajes son oníricos y se comportan en el mejor de los casos como héroes kafkianos.
El guión que "Capitol Pictures" le encarga a Barton Fink (recordemos que es un autor teatral del off Broadway) es sobre lucha libre. Sí, así como lo cuento. Tiene que escribir un guión para una película sobre un gladiador de lucha libre y, cosa ridícula, ese luchador va a ser personificado por Wallace Beery.
Barton Fink es personificado espectacularmente por John Turturro, pero si alguien se lleva las medallas en esta película es John Goodman. Sus expresiones, su sonrisa y su natural bonhomía son perfectas a la hora de encarnar a este personaje siniestro. También está Judy Davis habitualmente correcta como es su costumbre.
Además del libro muy innovador todavía hoy, los hermanos Coen se encargan de la dirección y de la producción.
Todo hace que esta sea una película ideal para disfrutar del buen cine. Cuando termina uno todavía lleva encima carradas de interrogantes que tendrá que resolver con su almohada si es que le interesa resolverlos.
De 10 puntos, "Barton Fink" se merece 8 puntos. Excelente producción.
Barton Fink es el nombre de un escritor teatral al que Holywood lleva a Los Angeles en los años 40 con un contrato mefistofélico para escribir guiones de películas.
Toda la concepción visual y la dirección de arte de la película apunta a ser de pesadilla o al menos de sueño. Los personajes son oníricos y se comportan en el mejor de los casos como héroes kafkianos.
El guión que "Capitol Pictures" le encarga a Barton Fink (recordemos que es un autor teatral del off Broadway) es sobre lucha libre. Sí, así como lo cuento. Tiene que escribir un guión para una película sobre un gladiador de lucha libre y, cosa ridícula, ese luchador va a ser personificado por Wallace Beery.
Barton Fink es personificado espectacularmente por John Turturro, pero si alguien se lleva las medallas en esta película es John Goodman. Sus expresiones, su sonrisa y su natural bonhomía son perfectas a la hora de encarnar a este personaje siniestro. También está Judy Davis habitualmente correcta como es su costumbre.
Además del libro muy innovador todavía hoy, los hermanos Coen se encargan de la dirección y de la producción.
Todo hace que esta sea una película ideal para disfrutar del buen cine. Cuando termina uno todavía lleva encima carradas de interrogantes que tendrá que resolver con su almohada si es que le interesa resolverlos.
De 10 puntos, "Barton Fink" se merece 8 puntos. Excelente producción.
domingo, 6 de enero de 2013
Conspiración de mujeres (Peter Greenaway, 1988)
Ah, con Peter Greenaway siempre se establece una discusión entre pochocleros y amantes del cine. No es un cine digerido, hay que masticarlo muy bien para poder digerirlo, sino se queda atravesado entre el estómago y el corazón. Quien haya sufrido los efectos de "El cocinero, su mujer y su amante" o de "El vientre de un arquitecto" entenderá de lo que estoy hablando.
De todos modos hay gente que se va de mambo con Peter Greenaway. No porque su cine esté en las antípodas del de Steven Spielberg significa que es un cine complicado. Una vez, un profesor en un seminario sobre crítica cinematográfica afirmó que para ver a Peter Greenaway había que ser un entendido en pintura flamenca. Eso causó que le perdiera totalmente el respeto y que el seminario no me sirviera para nada.
Vamos a poner algunas premisas:
1) el cine de Peter Greenaway es un cine de autor;
2) su formación fue en pintura así que domina absolutamente el arte de pintar la pantalla de manera que cada escena sea una obra de arte;
3) le interesa más el lenguaje cinematográfico que la literatura, por eso en sus filmes todo se expresa a través de la imagen y muy poco a través de la palabra. Cómo será, que en sus últimas películas atiborra la pantalla de palabras escritas que no tienen ningún significado para la trama;
4) le gustan los guiños, las llamadas de atención, las relaciones inteligentes. Es una persona de un muy alto nivel intelectual y cultural;
Todo esto no quiere decir que a todo el mundo le guste su cine. Por el contrario, hay que ser una persona absolutamente abierta a lo estético para poder disfrutarlo.
Hecha esta salvedad, hablemos de la película "Conspiración de mujeres" cuyo título ya es un juego de palabras porque en inglés esto se dice "Drowning by numbers". Drowning también significa ahogado y hay un personaje que se la pasa contando todo, desde las hojas de un árbol hasta los insectos en la arena. Cuando vean la película me van a entender.
Las tres mujeres protagonistas de esta conspiración son abuela, madre e hija y las tres se llaman igual: Cissie Colpitts. La abuela es Joan Plowright y como me gusta todo lo que haya hecho, haga y hará no tengo más que decir. Escucharla hablar es una caricia para los oídos. La madre es Juliet Stevenson, para mí desconocida hasta esta película y la nieta es Joely Richardson que si les resulta una cara familiar se debe a que es la hija de Vanessa Redgrave y Tony Richardson.
El personaje de Cissie Colpitts volverá a aparecer en la trilogía de las maletas de Tulse Luper.
No es una tragedia, no es un secreto para entendidos. Es una película amable y graciosa para ver si se dejan pasar algunos detalles surrealistas y otros sanguinarios. También derrocha humor. No digo que sea una comedia de sketches, sino que todo lo que sucede está pintado con humor, a veces humor negro, pero humor al fin. Como es costumbre en las películas de Greenaway, la música es de Michael Nyman y es un placer escucharla.
Sobre 10 puntos, "Conspiración de mujeres" se merece 9 nuevos. Espero que la puedan ver y les guste.
De todos modos hay gente que se va de mambo con Peter Greenaway. No porque su cine esté en las antípodas del de Steven Spielberg significa que es un cine complicado. Una vez, un profesor en un seminario sobre crítica cinematográfica afirmó que para ver a Peter Greenaway había que ser un entendido en pintura flamenca. Eso causó que le perdiera totalmente el respeto y que el seminario no me sirviera para nada.
Vamos a poner algunas premisas:
1) el cine de Peter Greenaway es un cine de autor;
2) su formación fue en pintura así que domina absolutamente el arte de pintar la pantalla de manera que cada escena sea una obra de arte;
3) le interesa más el lenguaje cinematográfico que la literatura, por eso en sus filmes todo se expresa a través de la imagen y muy poco a través de la palabra. Cómo será, que en sus últimas películas atiborra la pantalla de palabras escritas que no tienen ningún significado para la trama;
4) le gustan los guiños, las llamadas de atención, las relaciones inteligentes. Es una persona de un muy alto nivel intelectual y cultural;
Todo esto no quiere decir que a todo el mundo le guste su cine. Por el contrario, hay que ser una persona absolutamente abierta a lo estético para poder disfrutarlo.
Hecha esta salvedad, hablemos de la película "Conspiración de mujeres" cuyo título ya es un juego de palabras porque en inglés esto se dice "Drowning by numbers". Drowning también significa ahogado y hay un personaje que se la pasa contando todo, desde las hojas de un árbol hasta los insectos en la arena. Cuando vean la película me van a entender.
Las tres mujeres protagonistas de esta conspiración son abuela, madre e hija y las tres se llaman igual: Cissie Colpitts. La abuela es Joan Plowright y como me gusta todo lo que haya hecho, haga y hará no tengo más que decir. Escucharla hablar es una caricia para los oídos. La madre es Juliet Stevenson, para mí desconocida hasta esta película y la nieta es Joely Richardson que si les resulta una cara familiar se debe a que es la hija de Vanessa Redgrave y Tony Richardson.
El personaje de Cissie Colpitts volverá a aparecer en la trilogía de las maletas de Tulse Luper.
No es una tragedia, no es un secreto para entendidos. Es una película amable y graciosa para ver si se dejan pasar algunos detalles surrealistas y otros sanguinarios. También derrocha humor. No digo que sea una comedia de sketches, sino que todo lo que sucede está pintado con humor, a veces humor negro, pero humor al fin. Como es costumbre en las películas de Greenaway, la música es de Michael Nyman y es un placer escucharla.
Sobre 10 puntos, "Conspiración de mujeres" se merece 9 nuevos. Espero que la puedan ver y les guste.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





.jpg)





