Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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jueves, 14 de diciembre de 2017

Que tengas dulces sueños (Fai Bei Sogni) (Marco Bellocchio, 2016) 🌟🌟🌟🌟

Marco Bellocchio se ha convertido desde la desaparición de Federico Fellini, Michelangelo Antonioni y Luchino Visconti, en el realizador de cine más importante del cine italiano del siglo XXI.
Se ha especializado en sus filmes en indagar en la psicología familiar. Padres, hermanos e hijos pasan por su lupa y adquieren una nueva dimensión humana sin necesidad de apelar a dramatismos ni a situaciones bizarras.
En este, su último film, su personaje es Massimo (Valerio Mastandrea, Nicoló Cabras (niño) y Dario dal Pero (adolescente). Massimo ama con locura a su madre (Barbara Ronchi) y su madre a su vez juega con él todo el tiempo. Una noche, Massimo se despierta para ver salir a su padre (Guido Caprino) acompañado de otra gente y a sus padrinos (Arianna Scomegna y  Bruno Torrisi) que se hacen cargo de él diciéndole que su madre está en el hospital.
Finalmente al regresar su padre a la casa, lo lleva a hablar con el cura (Roberto de Francesco) quien le cuenta que finalmente Dios ha escuchado las plegarias de su madre y se la ha llevado al cielo.
Massimo reniega del cura y le dice que cómo sabe lo que Dios y su madre hablaban.
A pesar de su rechazo, tiene que despedir al ataúd donde se supone que está su madre, en realidad él no la ha vuelto a ver.
Esta es la tragedia de la infancia de Massimo. Vemos que en la actualidad está levantando el departamento de sus padres y nos enteramos que debe vaciarlo durante el fin de semana. Le llega un envío por correo conteniendo una caja de fósforos que perteneció a su madre. Esto le ocasiona un ataque con palpitaciones, ahogos y sudores que terminan por llevarlo al hospital en el que lo atendió telefónicamente una doctora. Finalmente encuentra a la doctora Elisa (Berenice Bejo), quien con toda calma le dice que lo que sufrió fue un ataque de pánico. Luego se lo cruza por la calle y le dice que si le vuelve a suceder que llame a un amigo o a un familiar al que lo unan lazos de afecto y él le pregunta si puede llamarla a élla.
La historia de Massimo adulto tiene varios flashbacks, de cuando fue corresponsal en Sarajevo y fotografió el cadaver de una mujer muerta mientras en otra pieza su hijo está abstraído con los jueguitos electrónicos. O de cuando presenció el suicidio de un alto industrial (Fabrizio Gifuni) que le estaba pidiendo que escribiera sus memorias.
Toda la historia está hilvanada en función de los recuerdos y emociones de su vida y, como dice en determinado momento, ahora que es más viejo que su madre cuando murió debe verlo todo de otra manera.
El espectador va a seguir los vericuetos de la odisea emotiva de Massimo y se va a involucrar irresistiblemente con el personaje.
Impecable la realización fílmica, así como la dirección de fotografía de Danielle Cipri y la banda de sonido de Carlo Grivelli.
Trailer subtitulado en castellano
Esta hermosa película merece una calificación de 8 puntos sobre 10 y no habrá espectador que quede decepcionado después de verla.

martes, 7 de octubre de 2014

El director de matrimonios (Marco Bellocchio, 2006)

Una pequeña joya inesperada. Eso representa esta película en la filmografía del gran Marco Bellocchio.
De alguna manera vendría a ser su "Ocho y medio". Plena de imaginación, las escenas de la película se deslizan por la mente del espectador como si de un sueño se tratara.
Y que un poco toda película es eso, un sueño del que uno se despierta, a veces a medias, cuando llegan los títulos finales.
Bueno, Marco Bellocchio se ha encargado de plasmar esa alegoría en esta película.
Franco Elica (Sergio Castellitto) es un director de cine que está recorriendo Sicilia en busca de escenarios para su versión de "La novia".
Desciende del tren en Cefalú y allí conoce a un realizador de videos de matrimonios, Enzo Baiocco (Bruno Cariello) quien lo reconoce y le pregunta cómo filmaría él la escena de la pareja en la playa.
Y es entonces que se desencadena el sueño o pesadilla o eterno resplandor de una mente creativa.
Lo que Franco Elica imagina para esa escena de los recién casados en la playa, es visto por el príncipe de Gravina (Sami Frey) quien le exige que se haga cargo de la filmación del casamiento de su hija Bona (Donatella Finocchiaro).
Debe encontrarse con Bona al día siguiente en la iglesia de Santa Ursula, en la cima de un cerro. En la iglesia, Franco Elica se enamora perdidamente de Bona y se desencadena una película paralela que puede o no estar sólo en su mente.
Ya el espectador debidamente embaucado, asiste como después del encuentro con Bona, el príncipe amenaza a Elica con denunciarlo a la policía por abusar de chicas jovencitas con el pretexto de tomarles una prueba para el cine. Y el misterio se hace cada vez más grande, con Elica dentro del palacio, hablando con los perros en alemán.
No voy a seguir contando porque delataría la trama y quisiera que el espectador curioso viera esta película, que si no me equivoco ha pasado bastante desapercibida.
Que Marco Bellocchio es el mayor director cinematográfico italiano de la actualidad no está en duda. Que consigue llevar al espectador a dónde él quiere llevarlo, no queda ninguna duda. Que es un mago de los artificios cinematográficos, a veces al servicio de la verdad, como en "Bella addormentata" o "La hora de la religión" y otras veces, para beneficio de nosotros espectadores ávidos de sorpresas, al servicio del misterio cinematográfico, ya no tengo dudas.
Y, como dice y repite con aire sibilino en la película, es la muerte quien comanda en Italia. (Sibilino = "Que es misterioso porque parece que encierra un secreto importante o que puede tener varios significados ocultos".
La pareja en la playa
Nueve puntos sobre diez para "El director de matrimonios".

viernes, 29 de agosto de 2014

Las manos en los bolsillos (I pugni in tasca) (Marco Bellocchio, 1965)

La especialidad de Marco Bellocchio es hacer que el mundo cotidiano esté habitado por gente al borde de la locura.
Esta, una de sus primeras películas (1965), narra la historia de una familia cuya madre está ciega, discapacitada.
Sus hijos, Augusto el mayor (Marino Mase), que sólo vive para sí mismo, Alessandro (Lou Castel), el protagonista de la historia, que decide practicar la eutanasia con los miembros de su familia, Giulia (Paola Pitagora), a la que divierten o enojan, alternativamente, las locuras de Alessandro y Leone (Pier Luigi Troglio), epiléptico y débil mental.
Con estos personajes construye una historia febril que no se puede dejar de ver ni de adivinar la dirección o explicación hacia dónde va a dar la historia.
En la fotografía en blanco y negro, obligada en los años en que se filma, encuentra un filtro para tanto desborde psicótico. Y la cámara, ágil y movediza, no deja rincón sin hurgar.
Los desbordes parecen no tener fin, pero no es una película sádica, simplemente se dedica a cronografiar los sucesos.
La música, de Ennio Morricone, es una aliada secreta del director y con su ayuda lleva al espectador al paroxismo.
Y, ¿qué queda después de tanto desborde?. La película finaliza inesperadamente, así que los acontecimientos quedan en los buches de los espectadores. Quién pueda digerirlos dichoso él.
Secuencia introspectiva
Ocho puntos sobre diez para esta obra maestra del cine italiano.

martes, 29 de octubre de 2013

Bella addormentata (Bella durmiente) (Marco Bellocchio, 2012)

Esta "bella durmiente" no se despierta con un beso apasionado de un príncipe azul.
Marco Bellocchio plantea en su película, de diferentes maneras, acercamientos al problema de conciencia que nos plantean los seres humanos que han entrado en coma y permanecen con vida vegetativa debido a los adelantos técnicos de la medicina. Y las pequeñeces subjetivas de los que están envueltos en estos dramas.
Dicho más claro, el problema que se debate en las diferentes historias que cruzan por la película, es el derecho a mantener con vida a quien ha dejado de vivir por diferentes razones.
Toni Servillo encarna a un senador italiano con problemas de conciencia para aprobar una ley que su partido exige que sea aprobada, pero con la que él no está de acuerdo.
Isabelle Huppert es la "madre" abnegada y muy religiosa, de una muchacha que permanece en vida vegetativa. Por cuidar a su hija, descuida a su hijo vivo y que también la necesita.
Alba Rohrwacher es María, la hija del senador italiano, combatiente católica por los derechos a la vida, que vuelve a la vida cuando se enamora de Roberto (Michele Riondino).
Roberto tiene la vida consagrada a cuidar de su hermano, activista ateo (y psicótico) por los derechos a morir que tienen las personas conservadas con vida.
Pier Giorgio Bellocchio es el Dr. Pallido, quien se obliga a mantener con vida a Rossa (Maya Sansa), drogadicta y suicida, quien no quiere conservar su propia vida.
El submundo de los senadores, en un baño romano, consumiendo anti-depresivos, para poder sobrevivir a las críticas de la gente.
Todas estas historias, van circulando por el film, sin que se pierda el hilo de la historia y en todas el último sentido es el mismo, el derecho a decidir sobre la propia muerte que tenemos los seres humanos.
Impecablemente realizada, con la solvencia que le dan sus años de experiencia en cine, Marco Bellocchio nos lleva a replantear esta situación que además de ser política es profundamente humana.
Diez puntos para "Bella addormentata".
Trailer oficial


lunes, 18 de febrero de 2013

Buenos días, noche (Marco Bellocchio, 2003)

El 9 de Mayo de 1978, Aldo Moro fue asesinado en Italia por un comando de las Brigadas Rojas, después de un cautiverio de 55 días. Los captores y asesinos fueron fácilmente detenidos, juzgados y condenados a prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
La ceremonia fúnebre fue oficiada por el propio papa Pablo VI y asistieron todos los dirigentes políticos italianos. La familia de Aldo Moro se negó a que su cuerpo estuviera presente en esa ceremonia y prefirieron algo más íntimo.
La verdad es que lo que los integrantes de las Brigadas Rojas pedían a cambio de Aldo Moro, que era la libertad de presos políticos, no fue aceptado por ningún dirigente político y hasta el mismo papa, cuando Aldo Moro se dirigió a él en una carta para pedir por su intercesión, lo que contestó fue que de rodillas pedía a los captores que lo liberaran SIN CONDICIONES, o sea sin aceptar la liberación de los presos políticos.
En una escena inolvidable, Aldo Moro le dice a sus captores: no se dan cuenta que el estado me va a dejar morir porque le soy más útil como víctima que libre y que ustedes no van a ser considerados como ejecutores sino como asesinos.
Solo un maestro como Marco Bellocchio es capaz de hacer una película sobre estos hechos de tal intensidad . No hay ningún guiño cómplice por parte del director, se limita a presentar la historia tal como teóricamente sucedió, con lo cual eleva el drama humano a alturas increíbles.
Esta película forma parte de una trilogía de filmes con los que Marco Bellocchio describió a la perfección la realidad política y social italiana. A través de éllos inscribió su nombre en el registro de los más grandes directores del cine italiano. Los restantes filmes son "La hora de la religión", sobre un no practicante religioso cuya madre va a ser beatificada por haber sido asesinada por su otro hijo débil mental y "Vencedor" sobre y el hijo de Benito Mussolini y su madre, no reconocidos por él.
En "Buenos días, noche", el cuestionamiento de las conciencias, para los personajes y para el espectador, es continuo y no se termina con el fin de la película. ¿Cuál es la justa medida por la cual un hecho político puede ser justificado?.
Lástima que estos cuestionamientos se dan siempre para los hechos políticos del mismo lado de la humanidad, los que afectan a los dueños del poder.
Prácticamente no hay escenas filmadas fuera del departamento donde Aldo Moro está cautivo. El filmar dentro del departamento hace que la similitud con el ámbito interno de la conciencia se vuelva más y más agudo.
Hay que destacar la actuación de Maya Sansa que personifica a la única mujer del grupo secuestrador y por quien se hacen pasar las mayores objeciones de conciencia. A través de sus circunstancias la mayor parte de la problemática del film está dicha. Roberto Herlitzka personificando a Aldo Moro es tal cual uno se lo imagina. El resto del elenco es también excelente.
Un aplauso en particular para el responsable de la musicalización del film. La elección de temas de Pink Floyd vuelven aún más intensas las situaciones dramáticas. La canción de los partisanos comunistas, "Fischia il vento" (versión italiana de la canción tradicional rusa "Kalinka") durante una boda, hace que el espectador deba cuestionarse qué fue de la realidad política italiana que estaba tan comprometida con los ideales revolucionarios al terminar la segunda guerra mundial y que llega a la realidad demo-cristiana neo-fascista en tan poco tiempo.
Fischie il vento
Y por último, la escena donde el papa Paulo VI recibe la carta de Aldo Moro, vibra de emoción con "La huída" de la Misa Criolla de Ariel Ramírez.
No puedo sino recomendar que vean esta película porque de CINE estamos hablando. Es obvio que mi calificación es de 10 o más sobre los 10 puntos en cuestión.