Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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domingo, 11 de febrero de 2018

Eternidad (Tran Anh.Hung, 2016) 🌟🌟🌟

El director vietnamita Tran Anh-Hung cobró notoriedad en 1993 entre los seguidores del buen cine con "El aroma de la papaya verde". Luego continuó haciendo cine, pero no nos llegó.
En el año 2016 dirigió esta "Eternidad", que a muchos espectadores ansiosos les deberá parecer literalmente una eternidad.
Pero para aquellos que se sumergen en el cine como en una meditación, este tipo de cine es lo más adecuado para salir reconfortado de la experiencia.
En "Eternidad", novela de Alice Ferney adaptada al cine por el mismo Tran Anh-Hung, no se narran hechos rimbombantes como guerras o asesinatos. Tampoco hay una historia de misterio para descubrir al criminal. No es un musical, no es un drama sensiblero, no es una comedia, en fin, es el cine en COLORES, con mayúscula, de las visiones paradisíacas de este director vietnamita. El debe amar la selva y las plantas, porque la imagen se sumerge en bosques y parques, en paseos y en playas siempre soleadas.
Entonces, ¿qué es lo que cuenta "Eternidad"?, nos habla de los grandes sucesos de la vida, siempre enfocándola desde un punto de vista exclusivamente vital y femenino.
Iniciándose presumimos a principios del siglo XX, va a seguir la vida de Valentine (Audrey Tatou) a través de su casamiento arreglado que se cancela y finalmente se lleva a cabo con Jules (Arieh Worthalter), el nacimiento de sus hijos, la vida cariñosa y cálida con Jules tocando la guitarra y, más tarde, la muerte de los mellizos en la guerra y de su marido al poco tiempo.
Pero su hijo Henri (Jeremie Renier), le anuncia que se va a casar con Mathilde (Melanie Laurent) con la que han sido novios desde chicos. Esto se cruza con Valentine con el hecho de que su única hija viva, Margaux, le anuncia que va a profesar de monja.
La historia continúa a través de Mathilde y de su prima Gabrielle (Berenice Bejo), quien está casada, también en un casamiento arreglado, con Charles (Pierre Deladonchamps). Como viven en el mismo edificio se ven casi todos los días para compartir la sobremesa.
El nacimiento de los hijos de Mathilde y de Gabrielle, son casi al mismo tiempo. La desaparición de Charles y la muerte de Mathilde después de dar a luz a su última hija, Marie.
Esto es más o menos todo lo que sucede en la película. Claro que no he contado los detalles que son donde el director expresa toda su efusividad vital y sensorial. Como Mathilde que no deja de acariciar a sus hijos y a su marido. Hay muchos bebés mimados en esta película.
En poco más de 1 hora y 50 minutos, esta galería de imágenes bellas y radiantes nos cuentan sobre la vida y también sobre la muerte. De allí el título del film, "Eternidad".
Todo acompañado por hermosas melodías al piano, en ritmos tranquilos y melódicos tipo Debussy.
Es imposible que un espíritu bello deje pasar de lado esta película y, si lo hace, se perderá el gran postre de la vida.
Trailer sin subtítulos
Algo muy interesante e innovador son los raccontos colocados luego de la muerte o desaparición de un personaje. Es realmente un recurso absolutamente novedoso en la narrativa cinematográfica.
Siete puntos sobre diez es mi calificación para esta interesanete película semi-vietnamita.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Que tengas dulces sueños (Fai Bei Sogni) (Marco Bellocchio, 2016) 🌟🌟🌟🌟

Marco Bellocchio se ha convertido desde la desaparición de Federico Fellini, Michelangelo Antonioni y Luchino Visconti, en el realizador de cine más importante del cine italiano del siglo XXI.
Se ha especializado en sus filmes en indagar en la psicología familiar. Padres, hermanos e hijos pasan por su lupa y adquieren una nueva dimensión humana sin necesidad de apelar a dramatismos ni a situaciones bizarras.
En este, su último film, su personaje es Massimo (Valerio Mastandrea, Nicoló Cabras (niño) y Dario dal Pero (adolescente). Massimo ama con locura a su madre (Barbara Ronchi) y su madre a su vez juega con él todo el tiempo. Una noche, Massimo se despierta para ver salir a su padre (Guido Caprino) acompañado de otra gente y a sus padrinos (Arianna Scomegna y  Bruno Torrisi) que se hacen cargo de él diciéndole que su madre está en el hospital.
Finalmente al regresar su padre a la casa, lo lleva a hablar con el cura (Roberto de Francesco) quien le cuenta que finalmente Dios ha escuchado las plegarias de su madre y se la ha llevado al cielo.
Massimo reniega del cura y le dice que cómo sabe lo que Dios y su madre hablaban.
A pesar de su rechazo, tiene que despedir al ataúd donde se supone que está su madre, en realidad él no la ha vuelto a ver.
Esta es la tragedia de la infancia de Massimo. Vemos que en la actualidad está levantando el departamento de sus padres y nos enteramos que debe vaciarlo durante el fin de semana. Le llega un envío por correo conteniendo una caja de fósforos que perteneció a su madre. Esto le ocasiona un ataque con palpitaciones, ahogos y sudores que terminan por llevarlo al hospital en el que lo atendió telefónicamente una doctora. Finalmente encuentra a la doctora Elisa (Berenice Bejo), quien con toda calma le dice que lo que sufrió fue un ataque de pánico. Luego se lo cruza por la calle y le dice que si le vuelve a suceder que llame a un amigo o a un familiar al que lo unan lazos de afecto y él le pregunta si puede llamarla a élla.
La historia de Massimo adulto tiene varios flashbacks, de cuando fue corresponsal en Sarajevo y fotografió el cadaver de una mujer muerta mientras en otra pieza su hijo está abstraído con los jueguitos electrónicos. O de cuando presenció el suicidio de un alto industrial (Fabrizio Gifuni) que le estaba pidiendo que escribiera sus memorias.
Toda la historia está hilvanada en función de los recuerdos y emociones de su vida y, como dice en determinado momento, ahora que es más viejo que su madre cuando murió debe verlo todo de otra manera.
El espectador va a seguir los vericuetos de la odisea emotiva de Massimo y se va a involucrar irresistiblemente con el personaje.
Impecable la realización fílmica, así como la dirección de fotografía de Danielle Cipri y la banda de sonido de Carlo Grivelli.
Trailer subtitulado en castellano
Esta hermosa película merece una calificación de 8 puntos sobre 10 y no habrá espectador que quede decepcionado después de verla.

viernes, 3 de enero de 2014

El pasado (Asghar Farhadi, 2013)

En todas las películas de Farhadi hay un intento de desmenuzar los hechos de la vida para encontrar la verdad de los actos humanos. En "El pasado", primera película realizada por este director iraní en Francia, asistimos al retorno a Francia de Ahmad (Ali Mosaffa) para tramitar el divorcio de su esposa francesa, Marie (Berenice Bejo) que tiene ahora una nueva pareja en Samir (Tahar Rahim).
Muy pronto Ahmad se ve envuelto en los problemas que Marie tiene con sus hijos.
Lucie (Pauline Burlet), la mayor, es hija de una pareja anterior de Marie y casi no aparece por la casa, evita en todo lo posible encontrarse con su madre.
Fouad (Elyes Aguis) es hijo de Samir y se rebela a vivir en la casa de Marie.
De a poco Ahmad se va enterando de los hechos. Lucie no quiere que su madre se case con Samir, porque la esposa de éste está aún internada en coma por un intento de suicidio. La relación de Samir con Marie fue aparentemente la causa de su intento de suicidio.
Antes de la audiencia de divorcio, Marie confiesa a Ahmad que está embarazada.
No puedo seguir dando detalles de la historia sin que se pierda el delicado hilo con que la verdad se va desenrrollando ante los ojos de Ahmad y del espectador.
Una vez que todos los hechos están expuestos, la película termina. Ya no tiene razón de seguir y el futuro de estos personajes queda reservado a nuestras mentes. Quizás por ese motivo la película se denomine "El pasado".
La moralidad de la historia no es tan severa como en "Una separación", su película anterior, pero es uno de los referentes continuos de la película.
Hay en "El pasado" un intento de desentrañar los pequeños indicios de la historia que el director proporciona con cuenta gotas para demostrar la complejidad de las relaciones humanas y de como estas afectan en mayor o menor medida a todos los que tenemos relación con los personajes.
La causalidad se pierde, ya que no puede ser demostrada. Los indicios que apuntan al norte terminan siendo descalificados y apuntan entonces al sur.
Con poquísimos recursos, (la filmación dentro del auto parece ser un recurso eficaz para los directores iraníes) y sin metáforas conscientes, la película desenvuelve su historia y la deja desplegada ante los ojos del espectador. No hay complicidad con los personajes, los hechos pesan por su propio peso y no porque el director les asigne un valor en la escala moral.
Trailer
Sin lugar a dudas es otra gran película del director de "Una separación", "Todo sobre Eli" y "Fuegos artificiales del miércoles".
Diez puntos para "El pasado".