Sobre la premiada novela de Haruki Murakami, el exquisito director vietnamita Tran Anh Hung escribe el guión y dirige esta película.
Siguiendo la adolescencia de Watanabe (Ken'ichi Matsuyama) Tran Anh Hung despliega una vez más la magia de sus imágenes para obtener una joya de belleza sin igual.
En los 60, Watanabe comparte su vida con la pareja que hacen Naoko (Rinko Kikuchi) y su amigo Kizuki (Kengo Kora). El es unos años menor que éllos pero los sigue en sus juegos y diversiones. Pero imprevistamente Kizuki se suicida. Se encierra en un auto al que ha coinectado con una manguera al caño de escape.
Watanabe huye de la situación y se traslada a estudiar a Tokio. Allí lo saca de su vida replegada en los libros su compañero de estudios, Nagasawa (Tetsuji Tamayama) quien lo inicia en la vida nocturna, las bebidas y las putas. Sin embargo Nagasawa tiene su novia, Hatsumi (Eriko Hatsune), quien lo ama de veras y le perdona sus traiciones.
Un día, Watanabe se encuentra con Naoko por la calle. Allí se inicia una sucesión de caminatas y charlas entre Naoko y Watanabe. Finalmente, el día del cumpleaños 21 de Naoko, Watanabe lo celebra yendo a su departamento y terminan teniendo relaciones sexuales. Allí Watanabe descubre que Naoko aún era virgen y le pregunta como es que no tuvo relaciones con Kizuki. Esta pregunta desata una reacción tempestuosa por parte de Naoko y dejan de verse.
Un día en una cafetería, una muchacha se sienta a su mesa y Watanabe le pregunta si se conocen de algún lugar. Midori (Kiko Mizuhara), tal el nombre de la muchacha, le contesta que cursaron juntos unas materias en la facultad. Sin embargo la relación con Midori es difícil. Ella tiene novio en su ciudad natal y Watanabe no puede olvidar a Naoko.
Finalmente recibe una carta de Naoko invitándolo a visitarla en el lugar donde está internada. Es una residencia en las montañas. Allí lo recibe Reiko Ishida (Reika Kirishima) que es quien cuida de Naoko. Le advierte que su visita debe desarrollarse bajo normas muy estrictas. No pueden estar solos en la habitación, siempre élla los acompañará. También debe respetar las actividades de Naoko en la huerta y en sus estudios musicales.
Finalmente Naoko le dice a Watanabe el porqué ella y Kizuki nunca tuvieron sexo. Siempre algo sucedía que lo evitaba, por alguna razón nunca lograron concretarlo.
Tal el panorama de Watanabe cuando está por cumplir sus 21 años y estas son las personas que lo rodean y entre quienes la historia se escribirá.
Todo embellecido por la fotografía maravillosa de paisajes de ensueño, por la belleza continua de las imagenes y por la música de Jonny Greenwood que sumerge al espectador en la magia interna con la que Tran Anh Hung diseña sus películas.
La dirección de cinematografía es de Lee Ping Bin y buena parte de la magia se debe a su pericia. Pero las imagenes son del mundo al que Tran Anh Hung nos tiene acostumbrados.
Trailer en castellano
Diez puntos sin dudar para esta bellísima delicia visual de Tran Anh Hung.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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sábado, 19 de mayo de 2018
domingo, 11 de febrero de 2018
Eternidad (Tran Anh.Hung, 2016) 🌟🌟🌟
El director vietnamita Tran Anh-Hung cobró notoriedad en 1993 entre los seguidores del buen cine con "El aroma de la papaya verde". Luego continuó haciendo cine, pero no nos llegó.
En el año 2016 dirigió esta "Eternidad", que a muchos espectadores ansiosos les deberá parecer literalmente una eternidad.
Pero para aquellos que se sumergen en el cine como en una meditación, este tipo de cine es lo más adecuado para salir reconfortado de la experiencia.
En "Eternidad", novela de Alice Ferney adaptada al cine por el mismo Tran Anh-Hung, no se narran hechos rimbombantes como guerras o asesinatos. Tampoco hay una historia de misterio para descubrir al criminal. No es un musical, no es un drama sensiblero, no es una comedia, en fin, es el cine en COLORES, con mayúscula, de las visiones paradisíacas de este director vietnamita. El debe amar la selva y las plantas, porque la imagen se sumerge en bosques y parques, en paseos y en playas siempre soleadas.
Entonces, ¿qué es lo que cuenta "Eternidad"?, nos habla de los grandes sucesos de la vida, siempre enfocándola desde un punto de vista exclusivamente vital y femenino.
Iniciándose presumimos a principios del siglo XX, va a seguir la vida de Valentine (Audrey Tatou) a través de su casamiento arreglado que se cancela y finalmente se lleva a cabo con Jules (Arieh Worthalter), el nacimiento de sus hijos, la vida cariñosa y cálida con Jules tocando la guitarra y, más tarde, la muerte de los mellizos en la guerra y de su marido al poco tiempo.
Pero su hijo Henri (Jeremie Renier), le anuncia que se va a casar con Mathilde (Melanie Laurent) con la que han sido novios desde chicos. Esto se cruza con Valentine con el hecho de que su única hija viva, Margaux, le anuncia que va a profesar de monja.
La historia continúa a través de Mathilde y de su prima Gabrielle (Berenice Bejo), quien está casada, también en un casamiento arreglado, con Charles (Pierre Deladonchamps). Como viven en el mismo edificio se ven casi todos los días para compartir la sobremesa.
El nacimiento de los hijos de Mathilde y de Gabrielle, son casi al mismo tiempo. La desaparición de Charles y la muerte de Mathilde después de dar a luz a su última hija, Marie.
Esto es más o menos todo lo que sucede en la película. Claro que no he contado los detalles que son donde el director expresa toda su efusividad vital y sensorial. Como Mathilde que no deja de acariciar a sus hijos y a su marido. Hay muchos bebés mimados en esta película.
En poco más de 1 hora y 50 minutos, esta galería de imágenes bellas y radiantes nos cuentan sobre la vida y también sobre la muerte. De allí el título del film, "Eternidad".
Todo acompañado por hermosas melodías al piano, en ritmos tranquilos y melódicos tipo Debussy.
Es imposible que un espíritu bello deje pasar de lado esta película y, si lo hace, se perderá el gran postre de la vida.
Trailer sin subtítulos
Algo muy interesante e innovador son los raccontos colocados luego de la muerte o desaparición de un personaje. Es realmente un recurso absolutamente novedoso en la narrativa cinematográfica.
Siete puntos sobre diez es mi calificación para esta interesanete película semi-vietnamita.
En el año 2016 dirigió esta "Eternidad", que a muchos espectadores ansiosos les deberá parecer literalmente una eternidad.
Pero para aquellos que se sumergen en el cine como en una meditación, este tipo de cine es lo más adecuado para salir reconfortado de la experiencia.
En "Eternidad", novela de Alice Ferney adaptada al cine por el mismo Tran Anh-Hung, no se narran hechos rimbombantes como guerras o asesinatos. Tampoco hay una historia de misterio para descubrir al criminal. No es un musical, no es un drama sensiblero, no es una comedia, en fin, es el cine en COLORES, con mayúscula, de las visiones paradisíacas de este director vietnamita. El debe amar la selva y las plantas, porque la imagen se sumerge en bosques y parques, en paseos y en playas siempre soleadas.
Entonces, ¿qué es lo que cuenta "Eternidad"?, nos habla de los grandes sucesos de la vida, siempre enfocándola desde un punto de vista exclusivamente vital y femenino.
Iniciándose presumimos a principios del siglo XX, va a seguir la vida de Valentine (Audrey Tatou) a través de su casamiento arreglado que se cancela y finalmente se lleva a cabo con Jules (Arieh Worthalter), el nacimiento de sus hijos, la vida cariñosa y cálida con Jules tocando la guitarra y, más tarde, la muerte de los mellizos en la guerra y de su marido al poco tiempo.
Pero su hijo Henri (Jeremie Renier), le anuncia que se va a casar con Mathilde (Melanie Laurent) con la que han sido novios desde chicos. Esto se cruza con Valentine con el hecho de que su única hija viva, Margaux, le anuncia que va a profesar de monja.
La historia continúa a través de Mathilde y de su prima Gabrielle (Berenice Bejo), quien está casada, también en un casamiento arreglado, con Charles (Pierre Deladonchamps). Como viven en el mismo edificio se ven casi todos los días para compartir la sobremesa.
El nacimiento de los hijos de Mathilde y de Gabrielle, son casi al mismo tiempo. La desaparición de Charles y la muerte de Mathilde después de dar a luz a su última hija, Marie.
Esto es más o menos todo lo que sucede en la película. Claro que no he contado los detalles que son donde el director expresa toda su efusividad vital y sensorial. Como Mathilde que no deja de acariciar a sus hijos y a su marido. Hay muchos bebés mimados en esta película.
En poco más de 1 hora y 50 minutos, esta galería de imágenes bellas y radiantes nos cuentan sobre la vida y también sobre la muerte. De allí el título del film, "Eternidad".
Todo acompañado por hermosas melodías al piano, en ritmos tranquilos y melódicos tipo Debussy.
Es imposible que un espíritu bello deje pasar de lado esta película y, si lo hace, se perderá el gran postre de la vida.
Trailer sin subtítulos
Algo muy interesante e innovador son los raccontos colocados luego de la muerte o desaparición de un personaje. Es realmente un recurso absolutamente novedoso en la narrativa cinematográfica.
Siete puntos sobre diez es mi calificación para esta interesanete película semi-vietnamita.
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2016,
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Audrey Tatou,
Berenice Bejo,
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Tran Anh Hung
jueves, 26 de diciembre de 2013
El olor de la papaya verde (Tran Anh Hung,1993)
Mui es una niña que viene de su pueblo a Saigón para trabajar como sirvienta en una casa de clase media en el año 1951. O sea que esta historia transcurre antes que la guerra de guerrillas iniciara las acciones para independizar a Vietnam del colonialismo francés.
Pero no hay ningún mensaje político en la película, la primer vietnamita de la que tenga memoria, antes yo diría que el mensaje es filosófico o místico.
Mui hace sus tareas con alegría y placer. Ama el olor del fruto de la papaya verde y después de rayar la pulpa, abre el fruto en dos para admirar sus semillas. Es ajena a las maldades que le hace el niño menor de la casa, pero no puede evitar estar en contacto con los dramas familiares que acontecen en la familia donde está sirviendo.
Cada tanto, el marido, que pasa sus días tocando el laúd, toma todo el dinero y desaparece por un tiempo. La mujer debe sobrevivir como puede con su tienda de venta de telas. La suegra le dice que es por culpa suya, que no ha sabido mantener a su marido.
A Mui le gusta observar la naturaleza. Las ranas en las hojas, los grillos y hasta las hormigas en su trabajo sin fin.
Al realizador la historia le presta la oportunidad deseada para filmar esa casa increíble, llena de escaleras, rejas y ventanas. Así filma desde el primer piso lo que se ve a través de una ventana que está sucediendo en la calle. En un estilo muy "Fassbinder", el ojo de la cámara gira a través de los ambientes y alrededor de las personas y construye con los colores y las sensaciones, una sinfonía de amor a la vida.
Los dramas, las muertes y los dolores, pasan, como pasa la vida misma y Mui recibe de su ama la promesa que visitará a su madre en tres años.
Cuando se le cae un jarrón de porcelana costosísimo y se rompe en mil pedazos, el ama le acaricia la cabeza y le dice que no se preocupe, pero Mui llora por el dolor de la pérdida.
La vida transcurre y en la última parte de la película, vemos como Mui, ya una joven formada, pasa a trabajar en la casa de un pianista, amigo del hijo mayor de la casa anterior. Mui está secretamente enamorada del pianista. Este empieza a prestarle atención, la dibuja y Mui descubre el dibujo que ha hecho de élla.
La música, hermosamente entrelazada con las imágenes, trae al espectador una suavidad más donde reclinar el alma. Deliciosamente dulce y llena de paz, "El olor de la papaya verde" merece ser vista sin lugar a dudas.
Escena
Véase en esta escena el magnífico uso del punto de vista de la cámara, enfocando a través de una puerta al pianista y al fondo, a través de un pasillo, a Mui haciendo sus tareas.
Diez puntos sin dudarlo para "El olor de la papaya verde"
Pero no hay ningún mensaje político en la película, la primer vietnamita de la que tenga memoria, antes yo diría que el mensaje es filosófico o místico.
Mui hace sus tareas con alegría y placer. Ama el olor del fruto de la papaya verde y después de rayar la pulpa, abre el fruto en dos para admirar sus semillas. Es ajena a las maldades que le hace el niño menor de la casa, pero no puede evitar estar en contacto con los dramas familiares que acontecen en la familia donde está sirviendo.
Cada tanto, el marido, que pasa sus días tocando el laúd, toma todo el dinero y desaparece por un tiempo. La mujer debe sobrevivir como puede con su tienda de venta de telas. La suegra le dice que es por culpa suya, que no ha sabido mantener a su marido.
A Mui le gusta observar la naturaleza. Las ranas en las hojas, los grillos y hasta las hormigas en su trabajo sin fin.
Al realizador la historia le presta la oportunidad deseada para filmar esa casa increíble, llena de escaleras, rejas y ventanas. Así filma desde el primer piso lo que se ve a través de una ventana que está sucediendo en la calle. En un estilo muy "Fassbinder", el ojo de la cámara gira a través de los ambientes y alrededor de las personas y construye con los colores y las sensaciones, una sinfonía de amor a la vida.
Los dramas, las muertes y los dolores, pasan, como pasa la vida misma y Mui recibe de su ama la promesa que visitará a su madre en tres años.
Cuando se le cae un jarrón de porcelana costosísimo y se rompe en mil pedazos, el ama le acaricia la cabeza y le dice que no se preocupe, pero Mui llora por el dolor de la pérdida.
La vida transcurre y en la última parte de la película, vemos como Mui, ya una joven formada, pasa a trabajar en la casa de un pianista, amigo del hijo mayor de la casa anterior. Mui está secretamente enamorada del pianista. Este empieza a prestarle atención, la dibuja y Mui descubre el dibujo que ha hecho de élla.
La música, hermosamente entrelazada con las imágenes, trae al espectador una suavidad más donde reclinar el alma. Deliciosamente dulce y llena de paz, "El olor de la papaya verde" merece ser vista sin lugar a dudas.
Escena
Véase en esta escena el magnífico uso del punto de vista de la cámara, enfocando a través de una puerta al pianista y al fondo, a través de un pasillo, a Mui haciendo sus tareas.
Diez puntos sin dudarlo para "El olor de la papaya verde"
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