Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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viernes, 6 de marzo de 2020

Mujercitas (Greta Gerwig, 2019) 🌟🌟🌟🌟🌟

En mi infancia leí las novelas de Louise May Alcott, en una colección que editaba desde las aventuras de Sandokán hasta "Heidi". Con ilustraciones apropiadas para niños y/o adolescentes.
Luego ví dos versiones de "Mujercitas" trasladada al cine. La más vieja con June Allyson en el papel de Jo y la más moderna, con Wynona Rider.
Estas dos versiones seguían siendo extensiones del lenguaje e ilustraciones utilizados en los libros para niños.
La versión de Greta Gerwig ya no es "Mujercitas", sino que es la biografía de Louise May Alcott utilizando el rol de Jo en la novela. Entonces todo cobra otra dimensión porque a Greta Gerwig le interesa esa mujer viviendo durante la Guerra de Secesión e intentando abrirse paso en un mundo hecho para y por los hombres.
Hay un párrafo donde Amy (Florence Pugh) confiesa que si bien tiene talento para pintar, no es un genio. Laurie (Timothée Chalamet) le pregunta entonces que mujeres reconoce como genio, a lo que Amy responde, ¿las hermanas Bronté?.
La película comienza con Jo (la extraordinaria Saoirse Ronan) juntando fuerzas para entrar a las oficinas de la redacción a la que va a ofrecer su cuento y termina con Jo diciéndole al mismo editor, mire quédese con sus 500 dólares de adelanto, yo prefiero ser dueña de mi propio libro.
Y las imágenes de Saoirse Ronan abrazando la primera edición de su libro, valen por toda la película.
Claro que también están Emma Watson en el rol de Meg, con sus sonrisas tan encantadoras, Laura Dern como la Sra. March o Marmee como prefieran llamarla, que es todo un puntal en la historia cinematográfica de Laura Dern, porque por primera vez personifica un caracter profundamente humano, con ambigüedades y superaciones. También está Eliza Scanlen en el rol de Beth, James Norton como John Brooke y una delicatessen, el francés Louis Garrel como el profesor Baher.
Y no nos olvidemos de Meryl Streep en el papel de la tía March.
Creo que no debe haber espectador al que esta película no lo emocione y no le genere amor por el género humano, salvo que esté demasiado contaminado ya con las gripes de las galaxias, los súperheroes y las remakes de películas de guerra.
Un aspecto a destacar especialmente es la hermosa banda de sonido que Alexandre Desplat compuso para la película. Es realmente excelente.
Trailer subtitulado en castellano
Diez puntos sobre diez resulta poco al momento de calificar una magnífica película como esta, pero es lo máximo que tengo.


miércoles, 30 de diciembre de 2015

Angeles en América (Mike Nichols, 2003) 🌟🌟🌟🌟

Entre la realidad y la ficción hay una enorme zona gris donde habitualmente los seres humanos nos debatimos en medio de nuestras aflicciones. Hay veces en que la realidad pareciera querer superar abiertamente a la ficción y nos sacude por la cabeza hechos que parecieran arrancados de una mente febril. Insanos, nebulosos, ridículos, imposibles de ser tomados en serio.
Y otras veces la ficción se torna tan real que nos sentimos inundados de sentimientos en los que no terminamos de confiar por creer que no son hechos verdaderos sino inventos de nuestra mente.
Pero es precisamente en esta zona gris donde el ser humano encuentra la razón fundamental de su existencia. Crea una ficción de sí mismo e intenta por todos los medios llevarla a la realidad. Este es el nudo dramático de casi todas nuestras aflicciones.
Será por ese motivo que la mayoría de las manifestaciones culturales encuentran a esta zona gris como el lugar natural donde poder desarrollarse y expresarse.
Los que se mueven en televisión hacen trampa. Quieren hacernos creer que están fuera de duda (de esta zona gris) a toda costa y consiguen engañar a muchos espectadores crédulos.
Pero a veces la televisión se manifiesta abiertamente cinematográfica y entonces utiliza toda la gama de recursos estéticos, técnicos y emotivos que el cine ha tomado como propios para la materia prima de su arte.
Mike Nichols es un realizador cinematográfico de primer orden. Lo ha demostrado más de una vez con excelentes adaptaciones. "El Graduado", "Trampa 22", "Quién le teme a Virginia Wolf", son solo algunas de sus contribuciones al cine.
Pero para "Ángeles en América" utiliza la televisión en forma de miniserie, organizada en 6 capítulos. Y para nuestro asombro, elige moverse dentro de la zona gris. En todo momento la supuesta realidad se ve invadida por maravillas que a veces hasta parecen invasiones de otra dimensión en la vida cotidiana. Y lo maneja de un modo maravilloso.
Creo que el principal encanto de Ángeles en América radica en la manera en que las alucinaciones de los personajes encajan completamente con la realidad y en que la realidad se vuelve absolutamente desconfiable de manera tal que son mucho más certeras las afirmaciones oníricas de los personajes que los hechos que se desarrollan.
Mike Nichols usa y abusa de estos elementos a través de toda la miniserie y logra desconcertarnos para que no sepamos muy bien a qué atenernos.
De todos modos, la realidad a la que apela como materia prima de su construcción es absolutamente localista. Los problemas que afligen a los protagonistas no siempre tienen posibilidad de conseguir algún tipo de identificación por parte del espectador, a no ser que pertenezca a una minoría incluso dentro de Nueva York.
Hay que resaltar las excelentes interpretaciones de los actores, todos ellos en gran medida contribuyen al objeto de la obra. Sin Meryl Streep (Hannah Pitt, Ethel Rosemberg y el Rabino) sus personajes serían otra cosa absolutamente distinta. Al Pacino compone un Roy Cohn que será inolvidable para todo aquel que vea la historia. Emma Thompson (Enfermera Emily, mujer vagabunda y el Angel) nos deja otra más de sus inolvidables interpretaciones. No hay que olvidarse del maravilloso personaje interpretado por Mary Louise Parker, mucho de lo mencionado en esta crónica hace referencia a su personaje. Jeffrey Wright hace de su personaje (Belize) algo absolutamente inolvidable y lo mismo ocurre con Justin Kirk.
Lamentablemente la obra se cierra en 1990, entonces lo que pretendía ser un mensaje de optimismo hacia este universo poblado de ángeles y seres humanos se vuelve un mensaje agrio y negro. Dios ha abandonado el universo y estamos en manos de esquizofrénicos fascistas.
Hay una advertencia en uno de los capítulos donde se promete para el año 2000 un Estados Unidos manejado a gusto y piacere por los republicanos. La advertencia ha ido más lejos en la realidad. El mundo entero ha pasado a ser la oficina donde desarrollan sus negocios a su propia conveniencia y sin la más mínima vergüenza.

De todos modos, en vista de la posterior malograda Closer, esta miniserie devuelve a Mike Nichols a un lugar de estima dentro de los cineastas norteamericanos.
Nueve puntos sobre diez para esta magnífica realización de Mike Nichols. No olvidemos la excelente banda de sonido de Thomas Newman.

miércoles, 17 de junio de 2015

El último show (A Prairie Home Companion) (Robert Altman, 2006) 🌟🌟🌟🌟🌟

En una reseña leí que “El último show" es una suave y nostálgica evocación de la América profunda. Boludeces, nada más lejano a lo que se puede percibir viendo la película.
"El último show" es la despedida de Robert Altman. Su manera dulce y sencilla de decir adiós. Quien no haya visto la película podrá pensar que estoy hablando de un film melancólico o triste. Sí, de alguna manera lo es. Está sobrecargado de empujones hacia la sensiblería, pero creo que puestos a propósito.
Toda la puesta en escena crea en el espectador la sensación de estar metido no en los ojos de la cámara, sino en el mundo de la mente. La mente que es un teatro de variedades por donde desfilan los protagonistas de las vivencias de Robert Altman.
La escasa luminosidad, el sonido medido, la falta de llamados a la realidad, hace que uno se deslice en un mundo de entresueño y ambigüedades. Lo mismo que sucede en nuestro inconsciente.
Desde el momento en que entendemos que se trata del último programa radial emitido en vivo desde un teatro todo nos remite a los años cuarenta. Pero no es verdad. La luz es de los años cuarenta, pero escuchamos comentarios tales como que “ya no se va a poder escuchar una canción en vivo sino que deberemos resignarnos a escucharlas desde una computadora”. Este comentario sobresalta, porque no coincide con la imagen que la película intenta insinuar. Todo se vuelve intemporal, tal como sucede en nuestra mente.
Tampoco los intérpretes están elegidos para destacar dentro de esa escenografía oscura. Todos ellos se adaptan perfectamente a un mundo de personajes internos, por donde el dolor y la alegría del mundo, la cotidianidad y la falta de ambiciones crean una atmósfera de dulzura agridulce.
Claro que hay personajes muy claros. Está el ángel (Virginia Madsen), que antes que ella misma lo defina ya uno la ha imaginado como emisaria de la muerte. Cargada de presagios, deslizándose por los diferentes ambientes como un fantasma. Y está el muerto (L.Q. Jones). Desde el primer momento en que aparece ya uno se imagina que está en el film para morirse. Es la carta de identidad de Robert Altman.
Qué significan personajes como el detective Guy Noir (vaya nombrecito rememorando los detectives hollywoodenses) (Kevin Kline) que es el hilo conductor de esta pseudo realidad y que está contratado para vigilar la seguridad dentro del programa o como el empresario (Tommy Lee Jones) que ha comprado el teatro para convertirlo en un estacionamiento (vaya comentario sarcástico) y que quiere filmar el último programa con su cámara de video…. Solo Altman lo podría decir. En la misma descripción hay muchas cosas que hacen volar hacia la imaginación. Las podemos interpretar como la faceta de control en el espíritu de Altman y como una burla a su propia despedida.
Pero también hay llamados desesperados hacia el futuro. La asistente (Maya Rudolph) está embarazada y a punto de dar a luz. Lola (Lindsay Lohan), la hija de Yolanda (Meryl Streep) escribe poemas en su cuaderno. Claro que todos ellos, según el mismo personaje declara, hablan acerca del suicidio.
Entonces, para retomar la línea de mi crónica, es en suma, la forma que este magnífico hombre de cine eligió para decir adiós a todos aquellos que de alguna manera hemos saboreado sus creaciones.
No creo que se haya muerto a propósito después de hacer este film, creo que su enfermedad (cáncer) de alguna manera lo empujó a no dejar abierta su obra. A sentir la obligación de cerrarla desde lo más íntimo de sus sentimientos, como diciendo adiós a los amigos.
Las canciones que entonan Meryl Streep y Lily Tomlin son para poner la piel de gallina. Cargadas de emotividad y de repetidos llamados a lo que ya no es. Como para que uno entienda que no sólo se está hablando de recuerdos, sino que se los está vivenciando. Y sin embargo no es triste. Al mejor estilo Altman una suave sonrisa lo envuelve todo.
El humor zafado de Dusty (Woody Harrelson) y Lefty (John C. Reilly) que lleva el lenguaje a extremos impensables en la obra de Altman, son una descarga de su líbido resplandeciente.

Me gustaría que el mismo tipo de sonrisa cerrara esta crónica, para aquel que supo construir durante toda su filmografía una radiografía amena y sarcástica de este mundo cargado de debilidades.
No voy a mencionar ningún intento de calificación para una película que brilla por sí misma en la historia del cine.

viernes, 20 de marzo de 2015

En el bosque (Rob Marshall, 2014) 🌟🌟🌟🌟

"En el bosque" es la adaptación cinematográfica del musical de Stephen Sondheim y James Lapine del mismo nombre que durante años se ha representado en los escenarios de todo el mundo.
Llevar un musical al cine es siempre un riesgo muy grande. Solo existen casos aislados en los que el público ha aceptado el lenguaje musical en reemplazo del recitativo. "Amor sin barreras" es un caso de lo más notorio, pero hay que reconocer que la música de Leonard Bernstein hacía emocionar al más retrógrado.
La compañía Disney decide llevar "En el bosque" al cine. Los personajes se adaptan a su pequeña galería de caracteres. La bruja mala, Cenicienta, Caperucita, Rapunzel y Jack, el de las habichuelas mágicas. Ya sabemos que últimamente Disney lo que toca lo malogra. Consiguió destruir una carrera promisoria como la de Tim Burton al financiar una Alicia capitalista emparentada con los X-Men (todavía el espíritu de Lewis Carroll está lanzando su maldición sobre los estudios Disney). De hecho aún no han podido recuperar la brújula del éxito comercial después de su versión de Alicia.
Pero la adaptación del musical le es encargada al mismo autor, James Lapine. Eso es a favor de una recreación que podría ser decisiva.
Para dirigirla a quien convocan, nada más ni nada menos que al adaptador para el cine de "Chicago" y "Nine", Rob Marshall. En ambas ocasiones logró que fueran fracasos comerciales y, en mi opinión destrucción masiva de los musicales, a pesar de los excelente elencos convocados.
Pero, en matemáticas menos por menos da más y ese es el caso de "En el bosque".
Excelentemente bien realizada, es una obra que desconcierta y rompe los esquemas del cuento infantil y, de paso, del musical.
Los intérpretes son todos adecuados y, al menos Meryl Streep canta con su propia voz. Los efectos especiales son deslumbrantes y la acción no decae ni por un momento. También las canciones están perfectamente ensambladas con la historia y, como en el caso de las óperas, no son arias sueltas que se insertan en determinado paso de acción, sino que surgen espontáneamente en el curso del argumento. También hay que tener en cuenta que el argumento no está planteado como escenas sueltas una detrás de la otra, sino que hay un hilo de interacción entre los personajes y los hechos que se van planteando.
Pero que en el medio del bosque, el príncipe de Cenicienta, se encuentre con la mujer del panadero y la seduzca, es algo que va más allá del cuento de hadas. Las clases sociales no interactúan en los cuentos de hadas y menos en los cuentos de Disney. Ya nos debería hacer sospechar que algo diferente se está tramando en la película.
Si hay algo que destacar en "En el bosque", es el hecho de que el espectador sienta que lo que se está planteando va mucho más allá de una historia. Que el bosque es realmente el curso de la vida y que no valen princesas ni panaderos, sino que todos, como dice el argumento, "cometemos errores, que las brujas pueden tener razón y los gigantes ser buenos. Tú decides lo que está bien."
Esto después de una canción donde todos y cada uno de los personajes se ve acusado de tener la culpa por algo que realizó. Todos son culpables. Eso desconcierta al espectador, no hay caracteres buenos y malos.
"La gente te deja a veces, en el medio del bosque. No dejes que eso te entristezca, nadie se va para siempre." Hay montones de elaboraciones y argumentos que destruyen el hilo del cuento de hadas y brujas para traerlo a la realidad humana y al mismo tiempo para quitar los condicionamientos de qué está bien y qué está mal.
Ningún espectador que haya ido con la idea de ver una historia de Disney se va a sentir gratificado, porque "En el bosque" no es cuento para niños, sino una lección musical para las almas adultas.
"Cuidado con lo que dices, los niños escuchan. Cuidado con lo que haces, los niños ven."
Maravillosa la dirección musical, la escenografía y la cuidada fotografía. El montaje también está perfectamente a tono con la calidad de esta película.
Trailer
Recitar los nombres de los intérpretes es tedioso, pero vale la pena hacerlo. Emily Blunt y James Corden son la pareja de panaderos que encienden la pólvora de la historia. Anna Kendrick es Cenicienta y Cristine Baranski la madrastra. Daniel Huttlestone es Jack y Tracey Ullman su madre.
Meryl Streep es la malvada bruja de al lado y Johnny Depp, en una cortísima actuación, el lobo de Caperucita. Lilla Crawford es una más que atinada Caperucita Roja. Chris Pine y Billy Magnussem personifican a los príncipes, de Cenicienta y de Rapunzel. Y Mackenzie Mausy es Rapunzel.
Creo que por como despertó mi interés y mi asombro, bien vale la pena recomendarla a otros espectadores lúcidos que gusten de romper esquemas cinematográficos. Nueve puntos sobre diez para "En el bosque" y mis disculpas al director Rob Marshall por la poca confianza que me inspiraba, no su seriedad profesional, sino sus posibilidades de deslumbrar al espectador con armas legítimas.

domingo, 16 de febrero de 2014

Agosto (August Osage County) (John Wells, 2013)

"Agosto" es una estupenda obra de teatro de Tracy Letts que tuve el gusto de ver en Buenos Aires con una puesta maravillosa. La escenografía por donde los personajes se movían fue algo difícil de olvidar. Las 3 dimensiones del escenario, con escaleras y pasillos, algo realmente suntuoso. Entonces mis expectativas por la película eran muy altas y sabía que iba a ser muy exigente.
La versión cinematográfica de John Wells, agrega paisajes inolvidables y autos llegando y yéndose. Poco más que eso.
El elenco es magnífico. Desde Meryl Streep que nos brinda una majestuosa interpretación de Violet, el personaje clave de la trama. Julia Roberts, muy bien, muy bien, como Barbara una de las hijas de Violet. Margo Martindale personificando a Matty Fae en una ajustada caracterización.
Ewan Mc Gregor como el marido de Barbara, un personaje algo deslucido.
Chris Cooper como el marido de Matty Fae, con intensos momentos dramáticos.
Sam Sheppard, en la que sea probablemente la más corta interpretación que jamás haya hecho, como Beverly, el marido desaparecido de Violet.
Juliette Lewis como Karen, otra de las hijas de Violet, perfecta en su interpretación.
Julianne Nicholson como Ivy, la tercer hija de Violet, discreta y completamente a tono con las exigencias del personaje.
Benedict Cumberbatch (el "Sherlock" de la BBC), como el Pequeño Charles, da en su personaje secundario una excelente lección de interpretación y me pregunto cómo ha hecho para disimular su hermoso acento británico.
Entonces: la película como tal, es apenas discreta. El elenco es monumental y se merece todos los galardones.
La música de Gustavo Santaolalla es perfecta e ilustra a la perfección los paisajes del medio oeste.
Los movimientos de cámara son molestos e interrumpen la atención. Es una perfecta obra de teatro filmada a los tumbos por un director que pensó en incorporar los movimientos cinematográficos a la acción teatral. Pero como los diálogos son la base del drama, se requería una puesta más estática, cercana a una tragedia griega, para acentuar los puntos fuertes de la obra y no distraer al espectador.
Por otra parte, la versión teatral que ví en Buenos Aires, tenía sus momentos de humor. En esta versión cinematográfica han desaparecido por completo y el drama se posesiona de todas las imágenes, diluyendo la grandiosidad del argumento.
Trailer
Es difícil para mí calificar esta película. Sí, la volvería a ver una y otra vez para disfrutar de las interpretaciones, pero como filmación es más bien mediocre. Voy a poner un 7 para la película con un 10 para el elenco.