Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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domingo, 4 de septiembre de 2016

La chica danesa (Tom Hooper, 2015) 🌟🌟🌟

El director de la insulsa película "El discurso del rey" que fuera tan aclamada en Hollywood, regresa con una película mucho pero mucho más comprometida.
Sobre un guión de Lucinda Coxon adaptando la novela de David Ebershoff, que a su vez está basada en los diarios del personaje de la historia, Lilli Elbe, Tom Hooper va hilando la trama de "La chica danesa" donde el tema es la transexualidad.
Dicho así suena bastante escandaloso, pero la maestría del director consigue que el film se deslice suavemente por la mente de los espectadores y consiga su objetivo, que es emocionar a través de una historia para nada melodramática sino terriblemente real.
Einer Wegener (Eddie Redmayne) y su esposa Gerda (Alicia Vikander), son pintores que están batallando en la Dinamarca de comienzos del siglo XX, por hacerse un nombre. Einer casi lo ha logrado, a través de plasmar en sus pinturas los paisajes de su pueblo natal, Vejle, en Dinamarca.
Gerda en cambio, solo pinta retratos y los retratos no son lo que los marchands esperan de un pintor.
Le pide a Ulla (Amber Heard), una amiga, que pose para ella. Pero como Ulla se demora, entonces Gerda hace que Einer se vista con las medias y los zapatos de Ulla y le pone encima el vestido de la modelo.
Por este artificio, la mente de Einer desentierra a la mujer que estaba adormecida desde sus días de la infancia. Cuando llega Ulla, se ríe de él y le dice en broma, tú debes ser Lilli. La mujer interna de Einer pasa a llamarse Lilli.
La película trata entonces de los avances de la personalidad femenina en Einer. De sus desventuras con los médicos, que hasta pretenden encerrarlo por esquizofrénico. De su relación con Henrik, (Ben Whishaw), que está secretamente enamorado de Einer.
De su huída a París, cuando Gerda recibe un telegrama que le anuncia que van a procesar a Einer por perversión.
En París, Gerda va en búsqueda de Hans (Matthias Shoenaerts), un amigo de la infancia de Einer, para pedirle ayuda con Einer quien se ha convertido totalmente en Lilli.
La desesperación de Gerda quien ve como su amado marido desaparece ante sus ojos está magistralmente actuada por Alicia Vikander. Su mirada profunda y trágica ayuda mucho en la composición del personaje.
También la actuación de Eddie Redmayne es digna de mención. Sus sonrisas ambiguas y sus movimientos totalmente femeninos no nos hacen pensar en un travesti, sino en una real mujer.
El final de la historia es trágico. Un médico de Dresde le ofrece a Lilli hacerle dos operaciones. La primera para remover sus partes masculinas y la segunda para construir una real vagina.
Estamos hablando de 1926, cuando esas operaciones no existían, ni se había descubierto el poder de los antibióticos en casos infecciosos.
Si bien Lilli sale indemne de la primera operación, no resiste a la segunda.
Lo bizarro de la historia no permite a la mayor parte de los espectadores algún tipo de identificación, pero de todas maneras, la historia se cuela por los huesos y no se puede asistir fríamente a la muerte de Lilli.
Trailer
Ocho puntos es mi calificación para esta película.

sábado, 10 de agosto de 2013

Los miserables (Tom Hooper, 2012)

Cuando se visita Paris, un lugar obligado es Les Invalides, el único templo no religioso que conozco.
En los sótanos de Les Invalides están enterrados muchos de los hombres más importantes de Francia, pero hay un sepulcro que siempre está cubierto de mensajes, en papelitos, en cajas de fósforos, flores y homenajes. Es el de Víctor Hugo.
Víctor Hugo escribió su novela "Les miserables" alrededor de 1870. El país que describe es uno sojuzgado por quienes ejercen el poder, donde las clases bajas son mucho más que miserables. Están condenadas desde el vamos a robar, estafar y olvidar hasta la más mínima señal de humanidad.
La posición de Víctor Hugo era la que él describe en algunos de sus personajes, idealistas, dispuestos a entregar la vida en ofrenda a la libertad, a esos valores que ya, en 1870, estaban olvidados, "libertad, igualdad y fraternidad".
Pasaron más de 100 años durante los cuales la novela fue llevada frecuentemente al cine, siempre con suceso, porque el relato es tan fuerte que no admite medias tintas y a Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg se les ocurrió escribir un musical sobre la novela. Fue estrenado en 1980 en Paris y en 1985 en Londres y Nueva York con un suceso notable.
La música es cautivante y los personajes se van ganando la voluntad de los espectadores. Pero claro, es un musical. No llega a profundizar en las honduras del alma humana y de sus pecados sociales como lo puede hacer una película o la misma novela.
Entonces a Tom Hooper se le encarga hacer la película del musical. Y con mentalidad visionaria, sin dejar de seguir el guión del musical, lo adapta al cine y la trama vuelve a recuperar la profundidad humanista con que Victor Hugo la describió.
El productor es Cameron MacKintosh, este escocés de extraordinaria cepa, productor de la mayoría de los musicales en Londres. En el caso de "Los miserables", su modelo de producción se hizo extensivo a todas las versiones que se presentaron en casi todos los países del mundo.
Dos de los personajes, los Thenardier, que en el musical se convertían en parte del mundo del grotesco, recuperan su importante dimensión de representantes de las clases bajas que no pueden permitirse el lujo de emocionarse, porque deben sobrevivir. Hay que destacar las magníficas interpretaciones de Helena Bonham-Carter y sobre todo de Sacha Baron-Cohen.
Hugh Jackman está impecable en su interpretación del mítico Jean Valjean tanto en la faz actoral como en la musical. En Anne Hathaway volvemos a descubrir cuántas facetas importantes tiene esta magnífica actriz, su Fantine es de antología. Amanda Seyfried aporta lo que sabe hacer a la perfección al personaje de Cosette, así como Eddie Redmayne como Marius.
Mención aparte merece Samantha Barks como Eponime, un personaje que siempre ha acarreado éxito a sus intérpretes. También aparece Colm Wilkinson, el original Jean Valjean del teatro en Londres, en el personaje del obispo que salva a Valjean para Dios.
Dejo para el final a Russell Crowe quien aporta lo necesario actoralmente al perseguidor de Jean Valjean, el inspector Javert, pero lo musical no es lo suyo. Es una pena porque se sienten sus falencias cuando debe hacerse cargo de las arias del personaje.
Es muy importante hacer notar que todos los actores cantaron en vivo, o sea que no hicieron playback durante la filmación. Mientras actuaban estaban cantando o mientras cantaban estaban actuando, que es lo mismo.
Por lo demás, es una excepcional producción, que logra una vez más recuperar la novela del inmortal Victor Hugo para los espectadores y aunque más no sea de paso, remorder las conciencias, al fin y al cabo, hoy Francia va por el mismo camino que hace 150 años.
Un día más
El desafío de cantar en vivo
De cualquier manera que se lo vea es un espectáculo excepcional y excelentemente bien hecho.
Diez puntos sobre diez para esta hermosa película.