Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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domingo, 13 de diciembre de 2015

La pequeña Lili (Claude Miller, 2003) 🌟🌟🌟🌟

A los diez o quince minutos de iniciada la película, el espectador descubre que está viendo una versión adaptada a nuestros días de la obra "La gaviota" de Chejov.
Nina, el romántico personaje de "La gaviota" se transmuta en Lili (Ludivine Sagnier) y, en lugar de actuar en una pieza de teatro casera, se vuelve primera figura del film casero de Julien Marceaux (Robinson Stevenin), la versión actual de Konstantin.
La proyección del film en el granero es una adaptación fiel de "La gaviota". Mado (Nicole Garcia) madre de Julien, la Arkadina de la obra de teatro, interrumpe con ruidos y molestias la exhibición del film de Julien. Y a continuación la gran pelea entre madre e hijo que termina cuando Julien suspende la proyección y huye del lugar.
Hasta aquí, "La gaviota" está muy bien trasladada. El tío de Julien, Simon (Jean-Pierre Marielle) es tal cual Sorin. Se duerme a cada rato y gasta bromas acerca de su estadía obligada en la casa de campo propiedad de su hermana Mado.
Lili, le ha echado el ojo a Brice (Bernard Giraudeau) que en lugar de ser un escritor de éxito como el Trigorin de Chejov, es un director de cine y Mado es su actriz preferida.
Tal como sucede en la obra, Lili va a huir con Brice y Jeanne Marie (Julie Depardieu), la administradora de la casa (ya no la hija del administrador) va a cuidar de Julien, de quien está secretamente enamorada.
Pero todo termina mal y en una discusión con su madre, Julien hace una carnicería en su brazo con un cuchillo.
En la película no hay cambio de actos, pero un cartel da a entender que han pasado dos años. Lili viaja en un taxi y estamos dispuestos a presenciar la decadencia de "la gaviota".
Y aquí está la genialidad de Claude Miller. En el guión escrito en colaboración con Julien Boivent, es muy otro el segundo acto. La espectacularidad con la que presenta esta variación de un tema patético y doloroso como es el de "La Gaviota", es sencillamente excepcional.
No voy a contar en qué consiste la variación, si usted está interesado amigo lector, le sugiero que vea esta magnífica película de Claude Miller. No va a sentirse defraudado.
Trailer (en francés)
Nueve puntos sobre diez para esta novedosa realización de Claude Miller.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Lo que mis ojos han visto (Laurent de Bartillat, 2007) 🌟🌟🌟🌟

Nada más regocijante que descubrir una pequeña obra de arte detrás de una película desconocida.
Eso es lo que sucede con el film, único hasta el momento, de Laurent de Bartillat, "Lo que mis ojos han visto".
Con un guión propio co-escrito con Alain Ross, el director consigue hacer de su historia un laberinto de misterio y seducción alrededor de la figura del pintor francés Antoine Watteau.
Lucie Audibert (magníficamente interpretada por Sylvie Testud), es una estudiante de historia del arte que está haciendo una investigación sobre las mujeres de Antoine Watteau.
Por extraños motivos, su investigación es descalificada por su profesor Jean Dussart (Jean-Pierre Marielle). A pesar de sus intentos de desanimar a Lucie, el profesor quiere conocer todos sus avances en la historia que élla va tejiendo, un poco por intuición y otro tanto por tener pruebas contundentes.
En paralelo vivimos los problemas anímicos que aquejan a Lucie. Su padre muerto en haciendo alpinismo y su madre actriz, a quien recurre por necesidades económicas.
Un mimo callejero se cruza en la vida de Lucie. Coloca el taburete donde se exhibe como estatua viviente enfrente de las ventanas del trabajo de Lucie. Ella no deja de percibir su mirada y finalmente le habla en un café, para descubrir que Vincent, tal el nombre del mimo, es sordomudo. No por silenciosa es menos válida la actuación de James Thierree.
Vincent sufre un colapso y cae inconsciente en la calle. Lucie que lo ve por la ventana lo acompaña al hospital. Ha tenido un aneurisma cerebral y ha entrado en estado de coma, aparentemente en un proceso inesperado e irreversible.
De una foto que Vincent le dio, de su infancia en el orfelinato, Lucie descubre una pintura en la pared. Se supone que es una obra de Openor. Openor fue amigo y pintor compañero de estilo de Watteau.
Y Lucie va tras la obra de Openor.
Es un acierto total el modo en que está desarrollada la historia y, además, para los amantes del arte es todo un placer la cantidad de obras de Watteau que se muestran en la película, ya que pasan por los ojos investigadores de Lucie.
Un párrafo aparte merece la actuación de Sylvie Testud, quien ha demostrado ser una de las intérpretes con mayor carisma y sensibilidad de los últimos años en el cine francés. En esta película, su rostro angelical es parte imprescindible de la trama.
El espectador que desee ver una trama bien urdida para una historia muy interesante y que involucra al arte de la pintura, no tiene más que ver "Lo que mis ojos han visto", que no va a quedar decepcionado.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para esta excelente producción del cine francés.