Nada más regocijante que descubrir una pequeña obra de arte detrás de una película desconocida.
Eso es lo que sucede con el film, único hasta el momento, de Laurent de Bartillat, "Lo que mis ojos han visto".
Con un guión propio co-escrito con Alain Ross, el director consigue hacer de su historia un laberinto de misterio y seducción alrededor de la figura del pintor francés Antoine Watteau.
Lucie Audibert (magníficamente interpretada por Sylvie Testud), es una estudiante de historia del arte que está haciendo una investigación sobre las mujeres de Antoine Watteau.
Por extraños motivos, su investigación es descalificada por su profesor Jean Dussart (Jean-Pierre Marielle). A pesar de sus intentos de desanimar a Lucie, el profesor quiere conocer todos sus avances en la historia que élla va tejiendo, un poco por intuición y otro tanto por tener pruebas contundentes.
En paralelo vivimos los problemas anímicos que aquejan a Lucie. Su padre muerto en haciendo alpinismo y su madre actriz, a quien recurre por necesidades económicas.
Un mimo callejero se cruza en la vida de Lucie. Coloca el taburete donde se exhibe como estatua viviente enfrente de las ventanas del trabajo de Lucie. Ella no deja de percibir su mirada y finalmente le habla en un café, para descubrir que Vincent, tal el nombre del mimo, es sordomudo. No por silenciosa es menos válida la actuación de James Thierree.
Vincent sufre un colapso y cae inconsciente en la calle. Lucie que lo ve por la ventana lo acompaña al hospital. Ha tenido un aneurisma cerebral y ha entrado en estado de coma, aparentemente en un proceso inesperado e irreversible.
De una foto que Vincent le dio, de su infancia en el orfelinato, Lucie descubre una pintura en la pared. Se supone que es una obra de Openor. Openor fue amigo y pintor compañero de estilo de Watteau.
Y Lucie va tras la obra de Openor.
Es un acierto total el modo en que está desarrollada la historia y, además, para los amantes del arte es todo un placer la cantidad de obras de Watteau que se muestran en la película, ya que pasan por los ojos investigadores de Lucie.
Un párrafo aparte merece la actuación de Sylvie Testud, quien ha demostrado ser una de las intérpretes con mayor carisma y sensibilidad de los últimos años en el cine francés. En esta película, su rostro angelical es parte imprescindible de la trama.
El espectador que desee ver una trama bien urdida para una historia muy interesante y que involucra al arte de la pintura, no tiene más que ver "Lo que mis ojos han visto", que no va a quedar decepcionado.
Trailer
Nueve puntos sobre diez para esta excelente producción del cine francés.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
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viernes, 18 de septiembre de 2015
domingo, 16 de agosto de 2015
Sagan (Diane Kurys, 2008) 🌟🌟🌟🌟
Hacer una película sobre la vida de Françoise Sagan es más que tentador para un realizador.
En base al guión escrito por Claire Lemarechal, Martine Moricone y la misma directora Diane Kurys, vamos a espiar en los entretelones de la escandalosa vida de esta gran escritora francesa.
Sylvie Testud tiene a su cargo personificar a la caprichosa, brillante y auto-destructiva Françoise Sagan y lo hace maravillosamente.
Vamos a asistir al alumbramiento de su primer novela, cuando aún se llamaba Françoise Quoirez, pero que en virtud de un comentario de reproche por parte de su madre, cambió a Sagan. Es que "Bonjour tristesse", fue un escándalo, no solamente en Francia sino en el mundo entero.
De buenas a primeras, Françoise se vio metida en una vida pública y en notas bizarras en las tapas de las revistas. De allí en más, liberada a sus propios deseos y emociones, dejó que la vida la llevara donde quisiera. Rodeada de amigos, aduladores según su hermano Jacques (Guillaume Galienne), dilapidó cuanto dinero obtuvo.
Por una única vez, en que había ganado en el casino ocho millones de francos, los invirtió en comprar una casa en Normandía que se convertiría en su refugio y castillo de protección.
Después de un accidente automovilístico, que si bien no le costó la vida, le acarreó meses de rehabilitación y, lo más grave según la opinión de la propia Françoise, la adicción a las drogas, porque la medicaron con morfina. Esa adicción de la que no se iba a despegar nunca más.
Dos matrimonios fallidos, del último le quedó un hijo, por el que nunca sintió nada y al que mantuvo alejado de su vida en todo lo posible.
Dos parejas lesbianas, Paola, la que dio el nombre a su hijo (Dennis Paolo) y de la que se separó al casarse con el norte-americano Bob Westhoff (William Miller) y la que fuera probablemente su gran compañía, Peggy Roche (Jeanne Balibar) y a la que perdió víctima del cáncer.
Es una vida llena de vaivenes y dolor, dolor al que sobrevivió a fuerza de drogas.
La película no emociona, pero es tierna y dulce, como las reflexiones de la escritora que llena los momentos de soledad del personaje.
Hasta su propio epitafio, que dejó como legado a la humanidad:
"Françoise Sagan hizo su aparición en 1954, con una novela corta, "Bonjour tristesse", que fue un escándalo mundial. Su desaparición después de una vida y obra tan agradables como imperfectas, sólo fue un escándalo para ella misma. Françoise Sagan".
Hay que mencionar la magnífica banda sonora de Armand Amar. Es la síntesis perfecta del espíritu melancólico y dulce que impregna la película.
El espectador va a resultar sorprendido por los detalles particulares de esta vida tan apasionante como romántica y va a disfrutar tanto de la película como de la lectura de sus novelas.
Trailer (en francés)
Nueve puntos sobre diez para esta fantástica versión de Diane Kurys.
En base al guión escrito por Claire Lemarechal, Martine Moricone y la misma directora Diane Kurys, vamos a espiar en los entretelones de la escandalosa vida de esta gran escritora francesa.
Sylvie Testud tiene a su cargo personificar a la caprichosa, brillante y auto-destructiva Françoise Sagan y lo hace maravillosamente.
Vamos a asistir al alumbramiento de su primer novela, cuando aún se llamaba Françoise Quoirez, pero que en virtud de un comentario de reproche por parte de su madre, cambió a Sagan. Es que "Bonjour tristesse", fue un escándalo, no solamente en Francia sino en el mundo entero.
De buenas a primeras, Françoise se vio metida en una vida pública y en notas bizarras en las tapas de las revistas. De allí en más, liberada a sus propios deseos y emociones, dejó que la vida la llevara donde quisiera. Rodeada de amigos, aduladores según su hermano Jacques (Guillaume Galienne), dilapidó cuanto dinero obtuvo.
Por una única vez, en que había ganado en el casino ocho millones de francos, los invirtió en comprar una casa en Normandía que se convertiría en su refugio y castillo de protección.
Después de un accidente automovilístico, que si bien no le costó la vida, le acarreó meses de rehabilitación y, lo más grave según la opinión de la propia Françoise, la adicción a las drogas, porque la medicaron con morfina. Esa adicción de la que no se iba a despegar nunca más.
Dos matrimonios fallidos, del último le quedó un hijo, por el que nunca sintió nada y al que mantuvo alejado de su vida en todo lo posible.
Dos parejas lesbianas, Paola, la que dio el nombre a su hijo (Dennis Paolo) y de la que se separó al casarse con el norte-americano Bob Westhoff (William Miller) y la que fuera probablemente su gran compañía, Peggy Roche (Jeanne Balibar) y a la que perdió víctima del cáncer.
Es una vida llena de vaivenes y dolor, dolor al que sobrevivió a fuerza de drogas.
La película no emociona, pero es tierna y dulce, como las reflexiones de la escritora que llena los momentos de soledad del personaje.
Hasta su propio epitafio, que dejó como legado a la humanidad:
"Françoise Sagan hizo su aparición en 1954, con una novela corta, "Bonjour tristesse", que fue un escándalo mundial. Su desaparición después de una vida y obra tan agradables como imperfectas, sólo fue un escándalo para ella misma. Françoise Sagan".
Hay que mencionar la magnífica banda sonora de Armand Amar. Es la síntesis perfecta del espíritu melancólico y dulce que impregna la película.
El espectador va a resultar sorprendido por los detalles particulares de esta vida tan apasionante como romántica y va a disfrutar tanto de la película como de la lectura de sus novelas.
Trailer (en francés)
Nueve puntos sobre diez para esta fantástica versión de Diane Kurys.
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