Bienvenido a mi mundo

Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
Mostrando entradas con la etiqueta Tilda Swinton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tilda Swinton. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de junio de 2018

Isla de Perros (Wes Anderson, 2018) 🌟🌟🌟🌟🌟

Ha habido obras que han encendido luces a mi imaginación durante toda mi vida.
"Los libros de Alicia", de Lewis Carroll, la colección completa de "El Benteveo Amarillo" de Monteiro Lobato, "West Side Story" de Leonard Bernstein y Robert Wise. A todas ellas debo agregar ahora "Isla de Perros".
En esta última obra del director Wes Anderson, es tanto lo que hay de innovación que no termino de maravillarme al recordar sus imágenes.
He tenido que aguantar el olor nauseabundo del pochoclo por haber visto la película en una sala colonizada por los yanquis donde se va al cine para comer y tomar gaseosas.
He tenido que lidiar con un público irrespetuoso que se levanta de sus butacas antes de que la película termine, ya que algo muy urgente los reclama fuera de la sala o porque en sus hábitos no figura ver una película completa, ya que suponen que los títulos finales no hacen parte de la obra.
Si pudieran obviar los títulos iniciales también lo harían, pero como eso no forma parte de las costumbres pochocleras, no lo hacen.
Dejando todas esas niñerías de lado, la película "Isla de Perros" es un compendio de todo lo bueno que se puede hacer en cine. Wes Anderson vuelve con sus eternos temas de simetrías y tomas frontales, que evidentemente, en esta película aún más, remiten al arte oriental.
Pero no solo es un deleite desde el punto de vista artístico, sino que la historia es muy oportuna como retrato de la civilización donde nos toca vivir.
Esos mismos espectadores pochocleros entregarían a sus mascotas al ostracismo de una isla de la basura (basura causada por el hombre ya que de refilón se menciona algo semejante a Fukushima), si el mandatario de turno así lo dictaminara.
Pero aún así (los mismos perros lo comentan, ninguno de nuestros amos nos ha venido a buscar), todo mal puede revertirse y ese es el mensaje final de Wes Anderson. El público no toleraría un desenlace un poco más real y adecuado a las costumbres neo-liberales.
El reparto de voces es un deleite, aclaro que la única voz que identifiqué inmediatamente fue la aterciopelada voz de Scarlett Johansson. Desde Greta Gerwig dándole su voz a una estudiante de intercambio que está indignada con lo que le han hecho a los perros, hasta Bob Balaban dándole su voz a King, uno de los perros finos que rescatan a Atari (Koyu Rankin) cuando su avión se estrella contra la isla de la basura. Hasta Tilda Swinton da su voz a una bulldog francés a la que llaman Oráculo porque puede predecir el futuro. Esto es porque entiende lo que dicen en la televisión.
Ah, y no me debo olvidar de Yoko Ono poniéndole su voz a la ayudante científica Yoko Ono.
No es de extrañar que en esta isla de la basura funcionara un parque de diversiones del alcalde Kobayashi al lado de un vertedero radiactivo. Que un tsunami destruyera las instalaciones en combinación con la erupción de un volcán.
Todo está dicho y contado en Isla de Perros, un magnífico guión de Wes Anderson, Roman Coppola, Jason Schwartzman y Kunichi Nomura (quien le pone su voz al malvado alcalde Kobayashi). La música, impactante, es de Alexandre Desplat. Debería mencionar a todo el equipo de técnicos y titiriteros, porque el producto final es escelente.
Trailer subtitulado en castellano.
Entrevista a los protagonistas (en inglés sin subtítulos)
Haciendo las marionetas (en inglés, sin subtítulos)
¿Es necesario que diga cuál es mi calificación? . Diez puntos sobre diez posibles para "Isla de Perros".

sábado, 26 de diciembre de 2015

Solo los amantes sobreviven (Jim Jarmusch, 2013) 🌟🌟🌟

Jim Jarmusch es uno de los directores más originales del cine estadounidense sin compromisos con Hollywood.
Hay veces que no se le da muy bien, como en "Flores rotas", pero en esta película, como dice el título, hace lo suficiente para sobrevivir.
Basada en una historia propia, hondamente romántica, construye una película oscura, en donde la música heavy metal predomina, pero donde los caracteres son hondamente queribles y protegidos de la maldad del ser humano.
Eva (la incomparable Tilda Swinton), vive en Tánger, donde consigue provisiones de nada menos que de Christopher Marlowe (John Hurt). De repente siente necesidad de ver a quien ha sido su pareja a través de los siglos, Adam (Tom Hiddleston), que vive en Detroit.
Adam va al hospital local en Detroit, disfrazado de médico (porta un estetoscopio de los años 60), para conseguir provisiones de parte del Dr. Watson (Jeffrey Wright) y se comunica con el mundo a través de Ian (Anton Yelchin). Lo último que le ha pedido a Ian es una bala de madera. Y aunque no dice para qué es, el espectador sospecha que quiere suicidarse.
Todo esto está contado, con una cámara inquieta y curiosa que acompaña a los personajes en sus andanzas y extravaganzas.
Eva llega a Detroit a tiempo para ver a Adam y juntos disfrutan de largos paseos nocturnos y de recuerdos de los pasados siglos.
Pero la felicidad se ve interrumpida por la aparición de Ava (Mia Wasikowska), la alocada hermana de Eva. En una estupenda e hilarante personificación de una adolescente transgresora y destructiva, Mia Wasikowska logra una vez más hipnotizar a la audiencia.
La visita de Ava va a terminar mal, cuando, como en los viejos tiempos (estamos en el siglo XXI le advierte Eva), se beba al desprevenido Ian.
Las desventuras de Adam y Eva van a proseguir cuando vuelen a Tanger, escapando de una posible investigación policial por la desaparición de Ian y encuentren a Marlowe en cama y moribundo por haber bebido sangre contaminada.
Durante la hora y pico que dura la película, el espectador no va a dejar de sorprenderse ante esta novedosa historia de vampiros y de las extrañas ideas de Jim Jarmusch al respecto.
Trailer
Ocho puntos sobre diez para esta ingeniosa película de Jim Jarmusch.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Un mundo conectado (The Zero Theorem) (Terry Gilliam, 2013) 🌟🌟🌟🌟🌟

Lo que está en juego es el alma de Qohen Leth (Christoph Waltz). El espera una llamada telefónica que le revelará el sentido de su vida. Mientras tanto su alma vegeta perdida en el terror que siente hacia la sociedad que lo rodea.
Que la acción de "Zero Theorem" suceda en el futuro es simplemente un avatar que le permite a Terry Gilliam poner en acción toda su parafernalia cibernética. No quiero ni imaginar lo que debe deambular por sus pensamientos más profundos.
Qohen prefiere trabajar desde su casa, así no pierde posibilidades de contestar la llamada reveladora y ademas porque tiene un infinito terror a enfrentarse con el caos que lo rodea.
Un mundo alucinado de publicidad y marketing donde todo puede suceder si uno compra determinada marca o llama a determinado número publicitario (cualquier semejanza con la realidad es deliberada).
También a través de la computadora, Qohen tiene sesiones con una psiquiatra de endemoniados labios fruncidos, la Dra. Shrink-Rom (Tilda Swinton), quien pretende revelar a Qohen el sentido de sus pánicos y temores.
Qohen es "programador" de un universo cibernético también caótico. Y realmente sufre cuando debe ir a trabajar en su oficina, un cubículo de reducidas dimensiones donde solo interactúa con el computador. Su supervisor, Joby (David Thewlis) le promete conseguirle una entrevista con el director si va a su fiesta para persuadirlo que le permita trabajar desde su casa.
La fiesta de Joby es otra oportunidad para Gilliam de desarrollar sus infinitas alucinaciones en un mundo del futuro, que entiendo que aunque vestidas de futuro, para Gilliam, como para Qohen, son tan presentes como la Navidad.
En la fiesta tiene, aparentemente por casualidad, la dichosa entrevista con el director (Matt Damon) quien, interesado en Qohen le promete incorporarlo al team que está en busca de la resolución del dichoso teorema Zero que da nombre a la película.
En la fiesta Qohen conoce a Bainsley (Melanie Thierry) quien pasará a ser parte del mundo virtual de Qohen y le dará los datos para ingresar a su página, desde donde viajarán a paraísos perdidos.
Siguiendo el fantasmagórico guión de Pat Rushin, Gilliam hace que el desventurado Qohen se embarque en la aventura ansiosa y angustiante de descifrar el dichoso teorema Zero.
Para ayudar a Qohen, el director le envía a su hijo Bob (Lucas Hedges) quien es un genio de la cibernética. Bob es un muchacho altamente especializado en juegos de computadora y con habilidad e ingenio para resolver los entuertos que se presentan en el desarrollo de las actividades de Qohen.
La casa donde vive y trabaja Qohen, fue en una época un convento y gracias a esa justificación, Gilliam la envuelve en un ambiente gótico donde moran los vitrales y las imágenes católicas.
Pero, como dije desde un principio, lo que está realmente en juego es el alma perdida de Qohen.
Perdida en un universo caótico donde nada tiene justificación (salvo quizás el ratón que se roba los restos).
La imaginación desbordante de Terry Gilliam crea un nuevo universo fantasmagórico, un poco menos angustiante que los de sus últimas películas, pero lleno de delirios y humoradas técnicas.
Trailer subtitulado
Nada más puedo agregar. El genio de Terry Gilliam lo hace todo y deja al espectador confuso y sumido en su interior para buscar su propia respuesta al teorema Zero.
Diez puntos para "Un mundo conectado", falso título en castellano para "The Zero Theorem".