Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

lunes, 15 de junio de 2015

Van Gogh (Maurice Pialat, 1991) 🌟🌟🌟🌟🌟

En una gran cantidad de películas la vida del pintor Vincent Van Gogh ha sido retratada y ya es casi un best seller contar su historia. En esta película, Maurice Pialat describe en su guión, los últimos dos meses de la vida de Van Gogh.
Su mayor acierto es enfocar el film casi como un documental, en el cual los personajes se mueven como en la vida real, no son parte de una fábula destinada a evocar al genio de la pintura, sino que muestra hasta las últimas consecuencias el drama que debió vivir el ser humano del que se generó el monstruo Vincent Van Gogh.
Encarnado por Jacques Dutronc, con absoluta naturalidad, en la película se describen sus aciertos y también sus desaciertos. Su aparente insensibilidad, que el mismo personaje se encargará de señalar que es su única salida frente al desdén del mundo por su creación.
Como contrapartida se muestra al doctor Gachet (Gerard Sety), cuya hija Marguerite (Alexandra London) se enamora de Van Gogh, como un ferviente admirador de su obra pictórica.
En cambio muestra a su hermano Theo (Bernard Le Coq) como el mayor descreído de las virtudes de pintor de su hermano. Le confiesa a su mujer, si al menos pintara como Renoir.
El movimiento de los personajes en la película es absolutamente natural, como si Maurice Pialat hubiera podido retratar esa época en los escenarios. Las escenas en el burdel son de antología, con una Cathy, encarnada por Elsa Zylberstein, bailando el can can y la aparición de Toulouse Lautrec borracho y de Susanne (La bebedora de ajenjo) como una pintora en ciernes.
El film es a su vez respetuoso con el artista pero irrespetuoso con el ser humano. Nos cuenta de los amores de Van Gogh, de sus relaciones carentes de sentimientos y sus recuerdos quebrados de su infancia.
La familia que habita la pensión donde se radica en Auvers, es de antología. El tonto del pueblo que le exige que lo pinte. La hija adolescente que reniega de los cuidados que Van Gogh exige.
Resumen de la película en escenas
El espectador sensible va a amar este "Van Gogh", lo va a disfrutar por todos sus poros y va a pedir que las 2 horas y media de duración se extiendan aún más.
Diez puntos sobre diez para este excelente film de Maurice Pialat.

Leviathan (Andrei Svyagintsev, 2014) 🌟🌟🌟🌟🌟

Después de las 2 horas y 20 minutos de duración de la película, la tensión acumulada es tal que el espectador no sabe si levantarse y huir o ponerse a llorar.
En las primeras escenas Andrei Svyagintsev logra que la violencia mezclada de la música de Philip Glass y el mar golpeando en las rocas advierta al espectador que lo que va a ver es algo duro y difícil de digerir.
No hay permiso en la historia para la emotividad ni para los sentimientos. Es una historia dura, sin concesiones, como es la vida actualmente en nuestras sociedades. Esto es, el cine en su máxima madurez, que no necesita pintar la vida con colores para engañar al espectador.
El libro escrito por Oleg Negin y el mismo Svyagintsev fue premiado en Cannes con la Palma de Oro y no es para menos.
Kolya (Aleksei Serebriakov) está envuelto en una confrontación con el alcalde de la ciudad, Vadim (Roman Madyanov). El alcalde quiere el terreno donde se levanta la casa de Kolya para su propio beneficio. Kolya consigue el soporte de un abogado amigo de Moscú, Dmitri (Vladimir Vdovichenkov), pero su actuación solo va a empeorar las cosas, además de seducir a la mujer de Kolya, Lilya (Elena Lyadova).
Vadim rige una mafia donde participan la policía y la justicia local, que actúan siguiendo estrictamente sus ordenes.
Roma (Sergei Pokhodaev), el hijo de Kolya, detesta a su madrastra Lilya y con su conducta rebelde y hostil siembra un clima de disenso en la casa.
No voy a contar aquí la historia. Quien quiera conocerla debe ver la película. Pero tengo que reconocer que el papel que le cabe a la iglesia ortodoxa rusa deja bastante que desear. Forma parte de la corrupción general que pinta la película.
Un sacerdote, con el que conversa Kolya, intenta convencerlo de que lo que le sucede tiene un parangón con la historia de Job.
No es una película apta para gente insensible y corrupta, no van a entender nada del drama que el director con tan buen tino nos cuenta en su película.
Demás está decir, que la historia de la corrupción aplica no solamente al pequeño pueblo costero ruso sobre el mar de Barents, sino que es universal. Solamente los yanquis podrán decir que en EE.UU. no es así, apelando a su tradicional hipocresía.
La historia está soberbiamente contada y rodada con colores que semejan el blanco y negro de los thriller de los 30. Pero la época es indudablemente actual, Svyagintsev no deja ni siquiera el subterfugio de apelar a la corrupción del régimen soviético, la fotografía que preside la oficina de Vadim es la del presidente Putin.
Con una fotografía escelente y una inmejorable selección de las locaciones, la película explota en todas sus posibilidades el paisaje ártico. Las ruinas de un convento, el esqueleto de una ballena, son sólo algunos de los símbolos de los que se vale el director para crear el clima.
Trailer
Sí, si ya han visto el trailer, la música es del increíble Philip Glass.
"En una versión bíblica tan actual como la Reina Valera 2000, el Leviatán de Job es presentado como un ser que no puede vencerse con armas humanas, que su sola visión espanta, que es rey entre los soberbios y que escupe fuego." 
Mi calificación es de diez puntos sobre diez y la recomiendo a todos los amantes del buen cine.




viernes, 5 de junio de 2015

Detrás del sol (Abril despedaçado) (Walter Salles, 2001) 🌟🌟🌟🌟🌟

Después de su magnífico ingreso al cine con "Estación central", Walter Salles vuelve a deslumbrar a los espectadores con "Abril despedaçado" (no sé porqué el título en castellano se transformó en "Detrás del sol", ya que no tiene mucho que ver con la película).
Entre Karim Ainouz, Sergio Machado y el mismo Walter Salles adaptaron para el cine la novela de Ismail Kadare del mismo título. En la adaptación se trasladó la acción desde Albania al nordeste brasileño, manteniendo la misma intensidad.
Los hechos suceden alrededor de 1910 en una población denominada Río de Almas. Hay dos familias que están desde hace mucho tiempo enredadas en una batalla que parece no tener fin por controlar las tierras de alrededor. La familia Breves, padre (José Dumont), madre (Rita Assemany) y los hijos Tonio (Rodrigo Santoro) y chico, luego bautizado como Pacú (Ravi Ramos Lacerda) sobreviven a la pobreza cosechando caña de azúcar y transformándola con un molino arrastrado por bueyes, en paquetes de azúcar. La otra familia, los Ferreira, están mucho mejor económicamente, pero sin embargo persisten en la rivalidad.
Comienza la película cuando Tonio está esperando que la camisa ensangrentada de su hermano mayor Ignacio, tome un tinte amarillento, señal que la tregua ha pasado y que debe vengar a su hermano en el Ferreira que lo mató.
El chico, el menino (luego bautizado como Pacú), sueña todo el día con un mundo pleno de fantasías pero está amedrentado por la situación de muertes y venganzas.
Un día pasa por su casa una carreta de circo donde viajan Salustiano (Luiz Carlos Vasconcelos) y su ahijada Clara (Flavia Marco Antonio) y le preguntan al menino el camino para ir al pueblo, Clara le regala un libro, que aunque el menino no sepa leer, va a contener las historias más extraordinarias que su imaginación fabrique.
Tonio que está ahora en el tiempo de tregua esperando que lo maten, decide llevar al menino a ver el circo. Esa noche Salustiano bautiza al menino como Pacú y Clara le cuenta a Tonio sobre otros mundos y el mar. Al día siguiente Pacú le señala a Tonio que los bueyes, aunque están sueltos, han empezado a girar en torno al molino. Es una señal para que Tonio decida irse con el circo hasta que sea tiempo de retornar para su compromiso con la muerte.
Con una extraordinaria fotografía de Walter Carvalho, el ambiente que Salles retrata en la película dista mucho de ser amargo y sangriento. Es casi de una poesía conmovedora, un canto a la vida en medio de la tragedia. No crea angustia en el espectador, sino que, al contrario, lo hace soñar, como al menino, con un mundo donde la imaginación haga que la sirena lleve al muchacho al fondo del mar.
La música de Antonio Pinto, acompaña dulcemente este canto a la belleza de los seres humanos.
Las actuaciones son de primera calidad, tanto de Rodrigo Santoro y de Ravi Ramos Lacerda, como de los padres encarnados por José Dumont y Rita Assemany. La dulzura de las facciones de Flavia Marco Antonio ayudan mucho en su interpretación.
Realmente Walter Salles demuestra un contenido importante de sensibilidad y buen sentido de la realización de las imágenes y de la dirección de actores.
Trailer en portugués
Diez puntos sin dudar para "Detrás del sol".

domingo, 31 de mayo de 2015

Corazón iluminado (Héctor Babenco, 1996) 🌟🌟🌟

Héctor Babenco es un director que no ha sido valorado en su justa dimensión. Tuvo su momento de gloria al filmar "El beso de la mujer araña", que si bien excelente, no es ni de lejos su mejor película. "El amor es un eterno vagabundo" es la más dura, con las excepcionales actuaciones de Meryl Streep y Jack Nicholson. "El pasado", su última película con Gael García Bernal y Analía Couceyro, es un excelente ejercicio sobre el transcurso del tiempo y las personas. Algo de "El pasado" es lo que está de algún modo pintado en "Corazón iluminado".
Sobre un magnífico libro de Ricardo Piglia y el mismo Babenco, la película cuenta una historia inusual, con algo de "Los siete locos" en la esencia de los personajes. Juan, un adolescente judío (Walter Quiroz), que vive aterrorizado por las amenazas de sus compañeros del colegio, está metido en un grupo que comanda Jacob (Arturo Maly) quien ha inventado una máquina fotográfica que permite fotografiar las almas de las anteriores reencarnaciones de las personas.
En el grupo conoce a Ana (María Luisa Mendonça), quien lo seduce inmediatamente. El padre de Juan (Villanueva Cosse) lo induce a que trabaje con él, vendiendo ropa a domicilio y Juan se desempeña bastante bien, pero él quiere ser director de cine.
De las desventuras de la relación entre Ana, una muchacha enferma mentalmente quien supone ser la reencarnación de Anna Frank y Juan, se construye el andamiaje emotivo de esta película.
Héctor Babenco es un maestro en el arte de modelar personajes desesperados y al borde de la sociedad. María Luisa Mendonça compone a la perfección su personaje, con tal encanto que seduce no solo a Juan sino a los espectadores.
La historia de Juan y Ana termina trágicamente, con los dos envenenados con píldoras que Ana toma para mantenerse "no mala" como élla se califica.
La segunda parte de la película transcurre 18 años después. Juan, ahora encarnado por Miguel Angel Solá, vuelve a la Argentina para ver a su padre que está internado. La madre de Juan (Norma Aleandro), le asegura que su padre va a salir a flote. Juan se encuentra con un compañero del grupo Oscar Ferrigno Jr. (hijo de Norma Aleandro y Oscar Ferrigno) y éste le cuenta que Ana se hizo cargo de los últimos tiempos de vida de Jacob y que está casada felizmente. Juan, que siempre supuso que Ana había muerto intoxicada, decide buscarla, pero solo encuentra a su marido.
Casualmente se cruza con Lilith (Xuxa Lopes) quien como Ana lo hacía, habla con personajes imaginarios. Cuando le cuenta su historia Lilith no parece reaccionar, pero Juan está seguro que se trata de Ana.
La película va a tener un desenlace inesperado. Causado quizás por tantas emociones puestas en juego a lo largo del film, pero que toma al espectador desprevenido.
Escena del intento de suicidio
Más de dos horas de duración no son suficientes para aburrir al espectador sensitivo. Hay muchos matices y muchas emociones puestas en juego en esta historia. Ocho puntos sobre diez es mi calificación.

martes, 26 de mayo de 2015

La desaparición de Eleanor Rigby (De Él) (Ned Benson, 2013) 🌟🌟🌟🌟

Bueno, he visto la segunda parte de la trilogía "Eleanor Rigby" y, no es como suponía, la historia contada desde el punto de vista de Conor (James McAvoy), sino una inteligente profundización de las causas y motivos de la desaparición de Eleanor Rigby (Jessica Chastain).
Las escenas en común están repetidas o, al menos así me parecieron, pero es necesario que se mantengan invariables para justificar la narración.
En el transcurso de la película hay muchos diálogos truncos, como cuando la gente da por sobre entendido el asunto o como cuando no quiere referirse al tema. Quizás en la primera parte también era así, pero a mí me llamaron la atención en esta película. Es una larga historia de los malentendidos que se establecen en las relaciones humanas por no decir claramente lo que a uno le sucede.
La relación entre Conor y su padre (Ciarán Hinds) está contada con frases truncas, hasta que en la escena cumbre el padre dice por fin lo que el espectador no sabía sobre el matrimonio de Eleanor y Conor, "he perdido un nieto este año del que tengo básicamente prohibido hablar".
Después de esta escena es como que el inconsciente de la historia se abre y muestra sus secretos.
Conor tiene que vaciar el departamento y se lo ve saliendo hacia la izquierda y vuelve con la cunita del bebé, sale nuevamente y vuelve con más cosas. Es una escena estremecedora.
La actuación de James McAvoy es estupenda. Su tortuosa relación con los compañeros de su restaurant, el chef Stuart (Bill Hader), la asistente de la barra Alexis (Nina Arlanda) y Sía (Nikki M. James). La tortuosa relación que Conor establece con el mundo. Su enojo con el mundo. Está todo muy bien plasmado.
A quien haya visto la primera parte de la trilogía le va a ser imprescindible ver esta segunda parte para comprender un poco más las reacciones de los personajes.
En una escena magnífica, Isabelle Huppert interpretando a Mary la madre de Eleanor, demuestra lo excelente actriz que es. Como que Conor desaparece de la escena y queda solamente Huppert.
Como le muestra el padre a Conor: "Una estrella fugaz solo dura segundos, pero, ¿no te alegras de haberla visto?"
Trailer
Nueve puntos sobre diez y todavía me falta ver la tercera parte de "La desaparición de Eleanor Rigby".

martes, 19 de mayo de 2015

Birdman (o La inesperada virtud de la ignorancia) (Alejandro González Iñárritu, 2014) 🌟🌟

Alejandro González Iñárritu vuelve a reunirse con los escritores argentinos Nicolás Giacobone y Armando Bo para escribir el guión de su película. No es una historia inusual, no es tampoco original. Un actor de películas tipo comic, Riggan Thomson (Michael Keaton), decide demostrar que puede ser algo más que Birdman, ser un actor de verdad. Para eso escribe, dirige, produce y protagoniza la adaptación de una historia de Raymond Carver al teatro.
La película, tramposamente filmada como si lo hubiera sido en una sola toma, sigue la vida de Riggan durante los tres días anteriores al estreno por los pasillos y camerinos del teatro. Las vicisitudes de su vida, los problemas entre actores, los problemas de producción y su relación con su hija drogadicta Sam (Emma Stone) y su ex esposa (Amy Ryan) llenan el marco de la historia.
Entre los tres escritores habían escrito anteriormente "Biutiful", con mucha mayor profundidad y compromiso humano. "Birdman" es una historia chiquitita, casi de televisión, pero brillantemente filmada. Claro que en "Biutiful" estaba la tremenda presencia actoral de Javier Bardem. Michael Keaton es muy bueno, pero no tiene la garra temperamental de Javier Bardem.
El que está realmente bien en su papel, un actor frustrado que acepta tomar un rol en la obra a último momento recomendado por Lesley (Naomi Watts), es Mike. Edward Norton actúa convincentemente en la piel de Mike, aunque no sea un papel de los que Norton acostumbra a hacer. Hemos de reconocer que su participación en las películas de Wes Anderson lo ha hecho madurar.
No hay nada sobre la historia que pueda rescatar de "Birdman".
Sí me llama la atención la atracción que para Giacobone y Bo tienen los fetiches yanquis. En la película que escribieran juntos y dirigiera Armando Bo, "El último Elvis", el fetiche era Elvis Presley. En esta película es el actor de cartón tipo Michael Keaton quien brillara en las películas de Tim Burton haciendo de Batman y de Beetlejuice, pero que nunca antes había tenido una oportunidad de mostrar sus dotes de actor.
Sí en cambio rescato de la película la seducción que la imagen desparrama sobre el espectador inadvertido. Desde el comienzo, con Riggan levitando en el medio de su camerín, hasta su vuelo por las calles de New York. O su carrera por el medio de Broadway en calzoncillos.
Hay mucha imaginería latinoamericana mezclada con una película profundamente yanqui.
Emma Stone consigue mostrarse convincente en uno o dos parlamentos, pero nada más.
Naomi Watts tiene un solo parlamento en el que expresa su devoción por Riggan, y nada más.
Hay mucho actor desperdiciado en esta película donde la cámara es la súper estrella y Michael Keaton su imagen fetiche. Deambulan por la película Zach Galifianakis y Andrea Riseborough junto a Naomi Watts.
Ni siquiera podemos alabar la música, ya que consiste en solos de batería, buenos para infundir tensión en el espectador, pero nada de emoción.
A mi modesto entender, "Birdman" es un molesto error en la carrera de González Iñárritu, quien no ha conseguido remontar la emotividad que infundiera a "Babel".
De todos modos, si bien intrascendente, es una película agradable de ver y el espectador no se va a sentir decepcionado.
Trailer
Siete puntos sobre diez para Birdman y lamento no haber podido extraer algo más de élla.



lunes, 11 de mayo de 2015

Interestelar (Christopher Nolan, 2014) 🌟🌟🌟🌟

Existen, en la historia del cine, dos películas del género ciencia ficción, que a mi criterio, son insuperables, cada una en su estilo. "2001, odisea del espacio" de Stanley Kubrick y "Solaris" de Andrei Tarcovski. La primera incorporó al cine toda la tecnología disponible en el momento, pero se especializó en la cosmogonía del autor Arthur Clarke. La segunda, con la mirada del conocimiento ruso, se especializó en la espiritualidad que el encuentro con un alien podía crear en el ser humano. Creo que "Interestelar" se suma a este podio de la ciencia ficción en el cine aportando la cuota de romanticismo y emoción que tanto escasean en el género.
Christopher Nolan y su hermano, Jonathan, han escrito la saga más increíble de la historia de la ciencia ficción. Dejando de lado el hecho de que la gran mayoría de los espectadores no son especialistas en temas espaciales tales como agujeros negros, gravedad y relatividad, la historia es creíble y se asienta sobre sólidos cimientos de cordura y dramatismo.
La última película de Christopher Nolan, "El origen" o "Inception", ya se movía en las fronteras de lo justificable para la razón, pero en "Interestelar", Nolan va mucho más allá.
Nuestro planeta ha dicho basta al género humano y para evitar la extinción de la raza la única solución es emigrar a todos los habitantes del planeta hacia alguno de los planetas visualizados en una lejana galaxia a través de un agujero negro localizado en las proximidades de Saturno.
La NASA trabajando a escondidas, pues ha sido totalmente desacreditada ante la población, está preparando el viaje de algunos astronautas para explorar esas posibilidades. Hay dos alternativas, A: que la gigantesca sala donde hoy sobreviven los científicos, traslade como arca de Noé al género humano, pero hay algunas incógnitas aún no resueltas sobre el pasaje a través del agujero negro, B: contenedores llevando miles de embriones fertilizados hivernados para que sean la simiente de la raza se siembren en alguno de esos planetas de una galaxia lejana.
Hasta aquí la historia seudo científica, pero lo más interesante de esta película no es esta anécdota, sino cómo los efectos inciden en los seres humanos. La granja donde habita Cooper (Matthew McConaughey, demasiado cowboy para mi gusto) con su suegro y sus hijos Tom y Murphy está siendo arrasada por tormentas de polvo. Cooper fue anteriormente ingeniero y piloto espacial en la NASA. Otros granjeros están quemando sus plantaciones para que no se siga expandiendo la plaga que asola a los vegetales. Un extraño fantasma que aparece en el cuarto de Murphy. Son todas pistas que llevan a Cooper a tomar contacto con la gente de la NASA en su reducto escondido en los confines del desierto. Allí se encuentra con su profesor Brand (Michael Caine) y su hija (Anne Hathaway). El profesor Brand le dice que esas pistas que lo han atraído han sido puestas por "éllos", los mismos que ubicaron el agujero negro en las cercanías de Saturno para dar una alternativa de salida al género humano y que lo han elegido a Cooper para que pilotee la expedición que irá a sondear los resultados de otras 10 naves enviadas anteriormente. Tres de éllas aún siguen transmitiendo por lo tanto es de suponer que esos planetas son viables.
Pero Cooper tiene que decidir dejar a sus hijos, sabiendo que quizás nunca vuelva del viaje interestelar.
Tom lo acepta, pero Murphy se rebela contra la decisión de su padre y le pide que se quede.
Lo extraordinario de esta película es lo profundo que cala en el espectador con las emociones a flor de piel de una tierra en vías de extinción y de la familia de Cooper desgarrada.
Tom, adulto (Casey Affleck) continúa comunicándose a través de mensajes grabados con su padre, pero Murphy no quiere hacerlo, hasta que llega el momento en que Murphy (Jessica Chastain) tiene la edad de su padre cuando los dejó y está trabajando en el centro de la NASA junto al profesor Brand.
Por primera vez en una película de ciencia ficción los dramas de la separación frente a viajes interestelares que consumen la vida de los que quedan esperando, frente a la vacuidad del vacío en que se mueven los tripulantes, están perfectamente presentadas. La emoción en oleadas embarga al espectador y lo hace partícipe del drama representado.
La reconstrucción y los efectos especiales son perfectos, pero esto no es ninguna novedad para el cine norteamericano, la novedad radica en la exposición de los sentimientos de los protagonistas. Es quizás esa la razón por la que Matthew McConaughey, estereotipado en su imagen de cowboy de la frontera, quizás sea acertado. No expone al espectador a sus sentimientos, sino que es la película toda, en su trama, la que lo hace.
Cabe destacar la música de Hans Zimmer, perfecta para esta epopeya. Las actuaciones son todas acertadas, quizás lo mejor sea Ellen Burstyn interpretando a una anciana Murphy, brindando toda la emotividad que su personaje tiene con su maestría excepcional. También el loco astronauta Dr. Mann (Matt Damon) arroja sobre el espectador la exasperación a la que la soledad puede conducir a un ser humano.
El amor es la única fuerza que trasciende al tiempo y al espacio. Es toda una definición emotiva en una película de ciencia ficción.
En fin, hasta los robots, TARS y CASE, son perfectos, para una historia que tiende a ubicarse en un futuro lejano. Esperemos que sí, que sea muy lejano.
Trailer 1
Trailer 2
Un último secreto para el espectador posible, que deje de lado la razón del ego y contemple esta película con los ojos de sus emociones. No todo es explicable a través de la razón, pero todo es entendible a través de los sentimientos.
Nueve puntos sobre diez para "Interestelar" de Christopher Nolan.