Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio
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viernes, 27 de abril de 2018

Maudie (Aisling Walsh, 2016) 🌟🌟🌟🌟

Sobre la vida de la pintora canadiense Maud Lewis que sufriera de artritis reumática desde su adolescencia, Sherry White escribió un guión poderoso en imágenes y emociones al que la directora irlandesa Aisling Walsh le puso su forma final en una maravillosa película.
Maud Dowley (la increíble Sally Hawkins) vive con su tía Ida en un pueblito de Nueva Escocia. Su hermano Charles la visita para traerle sus pocas posesiones y avisarle que vendió la casa de su madre, esa casa a la que Maud considera su fortaleza.
Escandalizada por la conducta de sus familiares, Maud escucha en el almacén del pueblo a un hombre pidiéndole al almacenero que coloque un aviso pidiendo una sirvienta para su casa. Maud espera que se vaya y saca el aviso directamente.
Al día siguiente se presenta en la casa del pescador Everett Lewis (Ethan Hawks) por el aviso. A Everett, un huérfano que se autoabastece, no le gusta nadie por principio, menos esta mujercita enclenque que apenas si puede mantenerse sobre sus dos pies. Pero al final Maud se sale con la suya y al día siguiente vuelve a prueba.
Pero Maud tiene un amor secreto que es la pintura. Empieza pintando flores y pajaritos sobre las paredes y las ventanas. A Everett no le importa mientras no pinte su pared.
Un día llega a la casa una mujer, Sandra (Kari Matchett). Es una neoyorquina que veranea en Nueva Escocia y que viene a reclamar por dos pescados que Everett le cobró pero nunca le entregó.
Sandra alcanza a ver las pinturas en las paredes y le llama la atención una gallina. Le pregunta a Maud porqué la pintó y le dice que antes de comérsela quería conservar un recuerdo.
Acompañando a Everett a entregar los pescados a Sandra, Maud le deja una postal navideña pintada por ella, que deja a Sandra absolutamente fascinada por el arte de Maud.
Sandra le encarga pinturas a Maud para poder llevárselas a Nueva York.
Everett quiere hacer el amor con Maud, pero Maud le cuenta que tuvo un hijo y que nació deforme y muerto. Esto lo frena a Everett. Más adelante Maud le dirá que ya que viven juntos y duermen juntos, porqué no se casan. Y así termina convenciéndolo.
Las pinturas de Maud empiezan a cobrar fama, hasta que un día llegan a su casa las cámaras de la televisión con un reportero que entrevista a Maud y hasta a Everett cuando asoma la cabeza fuera de la casa.
Everett coloca un aviso sobre el camino, se venden pinturas. Cada cuadro pintado en madera cuesta 5 dólares.
En una charla con Sandra, ella le pide a Maud que le enseñe a pintar. Maud se sonríe y dice que eso no se puede enseñar, es algo que uno trae. Sandra le pregunta, qué es lo que le da motivos para pintar.
"No lo sé." contesta Maud. "Mientras tenga un pincel, nada me importa. Una ventana. Un pájaro que pasa volando. Un abejorro. Siempre es diferente. El total de la vida. El total de la vida ya enmarcado."
Esta película transforma a la vida de Maud en un canto de amor y esperanza hacia toda la vida. Es bueno para todo espectador ver algo así. Nos hace bien.
Nueve puntos sobre diez para esta hermosa muestra de amor a la vida.


jueves, 5 de abril de 2018

La forma del agua (Guillermo del Toro, 2017) 🌟🌟🌟🌟

Con "La forma del agua", el director mexicano Guillermo del Toro, crea una obra maestra del romanticismo más exquisito. Por romanticismo no me refiero a una historia de amor, que esa no es la verdadera esencia del romanticismo, sino a vivencias más profundas del alma humana de donde han surgido obras maestras como "Frankestein" o "Drácula".
Para escenario, del Toro elige los Estados Unidos de los años 50-60. Los colores de la fotografía apuntan a las películas saturadas de color de la época. También el trasfondo social es el de la época, las grandes persecuciones racistas de la época y, del Toro, acumula en la misma película a extranjeros, negros, mujeres y homosexuales.
Esta historia de amor entre una trabajadora del personal de limpieza (Sally Hawkins) en unas instalaciones del ejército donde se realizan experimentos secretos y el sujeto de esos experimentos, una criatura anfibia encontrada en Sudamérica con forma humana (Doug Jones).
El malvado a cargo de los experimentos es un militar con todas las características inhumanas de los militares estadounidenses, Richard Strickland (Michael Shannon) quien para demostrar su ferocidad se mueve con una porra de descargas eléctricas con la que intimida al personal y ataca a la criatura.
Elisa Esposito (Sally Hawkins) está fascinada con la criatura y lo menciona a su compañera Zelda (Octavia Spencer) por medio del lenguaje de señas, ya que Elisa es muda.
También lo comenta con Giles (Richard Jenkins) un hombre gay con quien comparte el edificio en el que vive. En la planta baja del edificio hay un cine. Otro guiño de del Toro.
El Dr. Robert Hoffstetler (Michael Stuhlbarg) es el médico a cargo de la criatura, pero en sereto es un agente ruso, a quien su jefe Bernard (Stewart Arnott) encarga secuestrar al anfibio. Hoffstetler le dice que aún hay mucho que aprender, a lo que el ruso le contesta que no le importa aprender sino que los estadounidenses no puedan aprender. Si no puede secuestrarlo deberá matarlo.
Elisa, se entera de los objetivos del General Hoyt (Nick Searcy) "¿Hoyt?", superior de Strickland de eliminar a la criatura y visiseccionarlo y decide secuestrarlo con la ayuda de su amigo Giles. Hoffstetler, los ayuda porque también el siente que debe proteger al animal.
El anfibio, una vez en casa de Elisa, se come al gato, otro guiño de del Toro para con el alienígena Alf.
Es un gran espectáculo que seguramente fascinará a muchos espectadores mientras que a otros esta nueva versión de la Bella y la Bestia los dejará disconformes.
Es una película fantástica y romántica. A pesar que se mencionen muchos datos de la realidad, no deja de ser una completa ficción y como tal debería ser disfrutada.
Trailer subtitulado en castellano.
Curiosidades de la película
Ocho puntos sobre diez para "La forma del agua". Supongo que al recibir el premio Oscar a la mejor película será vista por muchos espectadores, pero este premio no ha tenido ninguna influencia en mi crónica.

lunes, 27 de octubre de 2014

Made in Dagenham (Nigel Cole, 2010)

En Dagenham, Inglaterra, un suburbio de Londres, está ubicada una de las plantas de fabricación de automotores Ford. En 1968, de los 15000 empleados que tenía la planta, 187 eran mujeres.
Estas mujeres trabajaban en muy malas condiciones físicas, cosiendo las fundas para los asientos. Como la fábrica no les da respuesta a sus requerimientos de reconocer que sus puestos son especializados y como tal deben ser pagados, deciden encarar un día de paro para protestar por la falta de atención.
En respuesta, reciben una carta de muy mal tono por parte de la fábrica, donde se las conmina a buscar siempre por todos los medios, una solución pacífica a los conflictos. Esta respuesta, que llevan a los delegados gremiales, es menospreciada por los sindicalistas diciendo que es la respuesta usual de la fábrica. A la falta de protección por parte del gremio y la desidia por parte de la fábrica, en lo que llaman con todo derecho, una falta de respeto, las 187 mujeres inician un paro general por tiempo indeterminado.
Por supuesto que ni los ejecutivos de la empresa ni los dirigentes gremiales las toman en serio, pero cuando la fábrica debe paralizar su producción por falta de fundas para los asientos, las aguas se vuelven más oscuras.
Sally Hawkins encarna eficazmente a Rita O'Grady, la maquinista que toma las riendas en el movimiento y es la voz sensata pero firme, frente a las amenazas del resto de los involucrados.
Bob Hoskins es el gremialista que abre los ojos de Rita frente a lo que es la verdadera injusticia. Las mujeres, a igualdad de responsabilidades, tienen menor salario que los hombres.
La huelga toma entonces como bandera, "Igualdad de salarios". Poco a poco son escuchadas por la prensa y los medios les hacen entrevistas. Pero la central de Ford en Estados Unidos está muy poco propensa a dar equidad de salarios para las mujeres en Inglaterra, porque sino deberían hacerlo en el resto del mundo y envía a un especialista rompe-huelgas.
Este especialista lleva sus amenazas hasta el mismo gobierno inglés, conminando a la ministra Barbara Castle (una fogosa pelirroja encarnada por Miranda Richardson) a terminar con la huelga bajo apercibimiento de cerrar las plantas en Inglaterra.
La inteligencia del guión y del director, es no llevar a las huelguistas hacia las falsas banderas de la política sino haciéndolas actuar siempre contra la injusticia de la falta de equidad en los salarios.
Sally Hawkins no es físicamente lo que el espectador puede imaginar de una líder y se vale de eso mismo para encarnar con gran sabiduría y humanidad a la conductora del movimiento.
Es una película que se ve con avidez y que en todos los frentes defiende sobre todas las cosas la condición de la mujer. Los ejecutivos, los secretarios de estado, los gremialistas, son todos hombres y como tales no tienen criterio para juzgar equitativamente las razones del movimiento femenino. Rita les dice a los gremialistas, ustedes deberían defendernos como obreras que somos, así como lo hacen con los hombres.
También se juegan los dramas personales de las huelguistas y de sus familias, así como del resto de los obreros que quedan sin paga al cerrar la fábrica.
Lástima que después de tanta lucha y reivindicación, los ingleses hayan terminado eligiendo a Margaret Thatcher para que destruyera el aparato productivo inglés.
Trailer
Para una excelente dramatización de esta huelga que consiguió movilizar a la Ford en Inglaterra, a los sindicatos y políticos, ocho puntos sobre diez.


jueves, 24 de octubre de 2013

Blue Jasmine (Woody Allen, 2013)

¡Qué difícil ser Woody Allen! y al mismo tiempo, qué placer extraordinario se debe sentir al largar al mundo, año tras año, estas maravillosas creaciones.
Para ser original consigo mismo, esta vez efectúa una transposición de "Un tranvía llamado deseo" de Tennessee Williams. Es una adaptación libre y cargada de miles de pequeños detalles que hacen tan sabroso al producto final.
Y para el personaje de Blanche elige a Cate Blanchett, toda una redundancia. Y está todo dicho. Dudo mucho que Cate Blanchett pueda encontrar en toda su carrera un personaje más rico que el de Jasmine, con una caracterología tan fuerte y tan colmada de emociones liberadas y reprimidas.
Jasmine llega a San Francisco (novedad absoluta en la filmografía de Woody Allen), con una carga muy pesada que la película entre raccontos y situaciones de riesgo, se va a encargar en ir develando, gota a gota, poco a poco. Al mismo tiempo, su reinserción en la sociedad humana, le provocará miles de nuevos conflictos que por no resignarse a dejar quien fue no logra resolver adecuadamente.
Su hermana, encarnada magistralmente por Sally Hawkins, va a ser el contrapunto constante de Jasmine. Hermanas, hermanastras en realidad, las dos adoptadas, representan en un mundo maniqueo creado por Woody Allen, una a las personas cultas y refinadas, parte de una sociedad adinerada y la otra a la gente ordinaria, las chicas de barrio. Cajera de una tienda, con dos hijos absolutamente comunes que tuvo con un marido albañil y que tiene a un novio obrero (genial actuación de Bobby Cannavale). Esos dos mundos, van a luchar palmo a palmo, por adaptarse a convivir uno con otro y según la visión de Allen, sin tener resolución.
No hay mucho humor en esta versión despiadada de la despersonalización de Blanche-Jasmine, en la sociedad. Más bien es un drama traumático en el cual Allen apuesta todo por el todo a las chicas de barrio.
Van nueve puntos sobre diez en mi calificación, porque el final está resuelto con aceleración y Woody Allen no recupera de su admiración por Bergman, la conclusión lenta y precisa de sus personajes.