El Maestro de la Luz, William Turner, es el protagonista absoluto en esta maravillosa biografía del excelente director inglés Mike Leigh.
Con maravillosa intuición, hace de su película un muestrario de la vida en Inglaterra a mediados del siglo XIX, pintando más que mostrando una galería de personajes entrañables, comportándose de acuerdo a los cánones de conducta que regían la vida de los ingleses en esa época.
Para el personaje de William Turner elige a Timothy Spall, imposible una mejor elección. No conozco el aspecto físico de Turner, pero a partir de esta película va a quedar impregnado de los gestos y actitudes que Timothy Spall confiere a su personaje.
Riquísimo en emociones y reacciones temperamentales, tal como las obras que Turner nos legó, es el relato que nos muestra a William Turner en sus últimos veinte años de vida.
Apoyado por su padre (Paul Jesson) en todo lo atinente a su trabajo y por el ama de llaves Hannah (Dorothy Atkinson) en lo referente a sus necesidades, Turner pasaba su vida viajando y tomando apuntes en un cuaderno borrador de todo lo que lo impresionaba, apuntes desde los cuáles creaba sus obras en el atelier de su casa.
En uno de esos viajes se hospeda en la casa de Mrs. Booth (Marion Bailey). Al volver tiempo después, encuentra que Mrs. Booth ha enviudado y una relación íntima se establece entre el pintor y la dueña de casa.
Pero en realidad, las anécdotas con que Mike Leigh rellena las 2 horas y media que dura la película, son simplemente anécdotas, no hay notas dramáticas ni escenas trágicas. La muerte del padre se desarrolla lejos de la mirada del espectador, evitando hacer relaciones carnales con sus sentimientos.
La emotividad es subyacente al film y se explica a través de la hermosa fotografía con que está realizada la película y la música que acompaña las escenas. Las increíbles actuaciones de los personajes y, sobre todo, la importante obra pictórica de William Turner, un adelantado a su época, al cual sus contemporáneos admirarán e incluso del que los impresionistas aprenderán.
El espectador es invitado por Mike Leigh a visitar la vida de Turner desde un punto de vista algo alejado para contemplar los hechos de su vida como una visita a una galería.
La mayoría de los hechos no están explicados. La visita de Sarah Danby (Ruth Sheen) con sus dos hijas no se comprende hasta que una de las hijas llama a Turner papá. Tampoco una visita real a la galería de exposiciones donde una quinceañera se atreve a desdeñar las obras de Turner. La ignorante real era nada más y nada menos que la reina Victoria. Es una penetrante crítica del director al espíritu de la época.
Mike Leigh nunca se especializó por lo emotivo de sus películas. En todo caso la emoción aparecía como subproducto de una intensa crítica social, como en "Secretos y mentiras" o "El secreto de Vera Drake". En "Mr. Turner" todo el clima es atmosférico, influenciado por el estilo pictórico del maestro. Del sencillo maestro William Turner, quien se formó a sí mismo gracias al constante soporte de su padre, barbero de profesión.
Un aplauso muy especial para la fotografía de Dick Pope y para la banda de sonido de Gary Yershon.
El espectador se encontrará con una película hipnotizante. Del principio al fin quedará subyugado por la belleza de las imágenes y la simplicidad de las escenas.
Trailer
Cannes Clip 1
Cannes Clip 2
Frente a una obra de estas dimensiones y de tan gran calidad es inútil expresar mi calificación porque sería como el mosquito laureándose del trabajo hecho por el buey.
Solo dejo mi recomendación para que el espectador inteligente y sensitivo no deje de ver esta película.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
jueves, 23 de abril de 2015
domingo, 19 de abril de 2015
Ojos grandes (Big eyes) (Tim Burton, 2014) 🌟🌟
Personalmente creo que esta película es el mea culpa de Tim Burton para conseguir salvar su profesión. Luego de haber malogrado su brillante carrera cinematográfica con la espantosa versión que hiciera de "Alicia en el país de las maravillas", Burton intentó plagiarse una vez más recurriendo a los vampiros y a Johnny Depp en "Sombras tenebrosas", pero ya estaba quebrado. La maldición que Lewis Carroll le lanzó desde la tumba va a perdurar durante toda su vida.
Y, ¿cuál es la historia en "Ojos grandes"?, de como un brillante comerciante se apropia de la obra pictórica de su esposa para hacer negocios. Al principio es sólo para enganchar la oportunidad que declara ser el autor de las pinturas con "ojos grandes", pero una vez alcanzado el suceso no quiere volver atrás.
Creo que no hace falta agregar más explicaciones a qué es lo que sedujo a Tim Burton en esta historia.
Si algo está muy acertado en esta película es la elección de los intérpretes. Difícilmente alguien que no fuera Christoph Waltz podría interpretar con tanta libertad y convicción al maestro de las mentiras Walter Keane. Y sincero es el sometimiento de Margaret Keane (Amy Adams) a hacer de su marido el creador de sus criaturas.
En medio de esta bizarra historia, que por cierto es verdadera, hay una infinidad de dramas y melodramas no expresados. Margaret debe encerrarse para pintar, ya que nadie, ni aún su hija, puede saber que es élla la que realmente pinta esos cuadros de niños tristes con sus grandes ojos acusadores.
Debe separarse de sus amigas, las pocas que tiene, para que no puedan descubrir quién es la real autora de los cuadros.
Mientras tanto Walter ve la veta de la copia en los cuadros. En lugar de vender un solo cuadro, va a vender miles de reproducciones del mismo cuadro. Su negocio pasa a ser la venta de copias y copias sin fin.
Su ambición desmedida lo lleva a votarse a sí mismo como único expositor en la muestra que la UNESCO abre en Nueva York. Para esto hace que su mujer pinte un cuadro de dimensiones desmesuradas con las caras de miles de niños representando a los chicos de todo el mundo.
El cuadro tiene una malísima recepción por parte de los críticos, que si bien aceptan los niños individuales, aborrecen que estos se multipliquen.
Pero William no posee mente de artista ni mucho menos de crítico. Enojado con su mujer por el fracaso, intenta quemarla junto con su hija y así consigue que Margaret lo deje y se vaya a vivir a Hawai.
Sin embargo, una vez que la localiza en Hawai, la obliga a que siga pintando para él y le envíe los cuadros a San Francisco.
Como el espectador inteligente se dará cuenta, la historia no está muy lejos de los especiales para televisión de las cadenas especialistas en melodramas y, sobre todo, inspirados en hechos reales.
Sin embargo Tim Burton sale airoso de la prueba y entrega un producto aceptable.
Por primera vez en muchos años renuncia a Johnny Depp y a su mujer Helena Bonham-Carter, para ofrecernos intépretes menos quemados por historias de vampiros.
La música incorpora canciones de Lana del Rey y no está solamente compuesta por Danny Elfman. Finalmente Tim Burton hace revisionismo sobre sus múltiples plagios.
Lana del Rey - Big Eyes
Siete puntos sobre diez para este buen producto de Tim Burton.
Y, ¿cuál es la historia en "Ojos grandes"?, de como un brillante comerciante se apropia de la obra pictórica de su esposa para hacer negocios. Al principio es sólo para enganchar la oportunidad que declara ser el autor de las pinturas con "ojos grandes", pero una vez alcanzado el suceso no quiere volver atrás.
Creo que no hace falta agregar más explicaciones a qué es lo que sedujo a Tim Burton en esta historia.
Si algo está muy acertado en esta película es la elección de los intérpretes. Difícilmente alguien que no fuera Christoph Waltz podría interpretar con tanta libertad y convicción al maestro de las mentiras Walter Keane. Y sincero es el sometimiento de Margaret Keane (Amy Adams) a hacer de su marido el creador de sus criaturas.
En medio de esta bizarra historia, que por cierto es verdadera, hay una infinidad de dramas y melodramas no expresados. Margaret debe encerrarse para pintar, ya que nadie, ni aún su hija, puede saber que es élla la que realmente pinta esos cuadros de niños tristes con sus grandes ojos acusadores.
Debe separarse de sus amigas, las pocas que tiene, para que no puedan descubrir quién es la real autora de los cuadros.
Mientras tanto Walter ve la veta de la copia en los cuadros. En lugar de vender un solo cuadro, va a vender miles de reproducciones del mismo cuadro. Su negocio pasa a ser la venta de copias y copias sin fin.
Su ambición desmedida lo lleva a votarse a sí mismo como único expositor en la muestra que la UNESCO abre en Nueva York. Para esto hace que su mujer pinte un cuadro de dimensiones desmesuradas con las caras de miles de niños representando a los chicos de todo el mundo.
El cuadro tiene una malísima recepción por parte de los críticos, que si bien aceptan los niños individuales, aborrecen que estos se multipliquen.
Pero William no posee mente de artista ni mucho menos de crítico. Enojado con su mujer por el fracaso, intenta quemarla junto con su hija y así consigue que Margaret lo deje y se vaya a vivir a Hawai.
Sin embargo, una vez que la localiza en Hawai, la obliga a que siga pintando para él y le envíe los cuadros a San Francisco.
Como el espectador inteligente se dará cuenta, la historia no está muy lejos de los especiales para televisión de las cadenas especialistas en melodramas y, sobre todo, inspirados en hechos reales.
Sin embargo Tim Burton sale airoso de la prueba y entrega un producto aceptable.
Por primera vez en muchos años renuncia a Johnny Depp y a su mujer Helena Bonham-Carter, para ofrecernos intépretes menos quemados por historias de vampiros.
La música incorpora canciones de Lana del Rey y no está solamente compuesta por Danny Elfman. Finalmente Tim Burton hace revisionismo sobre sus múltiples plagios.
Lana del Rey - Big Eyes
Siete puntos sobre diez para este buen producto de Tim Burton.
lunes, 13 de abril de 2015
La noche de San Lorenzo (Paolo y Vittorio Taviani, 1982) 🌟🌟🌟🌟🌟
La noche de San Lorenzo es la noche de las estrellas fugaces. Para los italianos, la noche en que por cada estrella caída un deseo se hará realidad.
La historia se la cuenta una madre a su hijo, le dice que todo sucedió allá lejos, en 1944, cuando solo tenía 6 o 7 años.
La historia que cuenta comienza en un sótano donde están refugiados los habitantes de San Martino para escapar a los bombardeos. Se dice que los americanos han desembarcado muy cerca y que pronto entrarán en el pueblo. Mientras tanto llega el obispo con la noticia de que los alemanes han ordenado que todos se congreguen en un sitio y él propuso en la iglesia. A los que no estén en la iglesia los van a matar.
Pero Galvano (Omero Antonutti), que no confía en los alemanes y tampoco en el obispo dice que va a ir a buscar a los americanos y que quien quiera puede ir con él. La gente se divide en dos grupos, los que se quedan a salvo en la iglesia y los que parten a buscar a los americanos.
Comienza así la peregrinación de este grupo de seres que ante todo quiere sobrevivir. Van vestidos con ropas oscuras para que no los puedan ver en la oscuridad. Los perros quedan abandonados en el sótano, abandonados a su propia suerte, ya que los alemanes prometieron volar todas las casas.
En la caminata Belindia, que está embarazada, se descompone y la colocan en una carreta para llevarla de regreso a San Martino. Su marido la llevará a la iglesia y luego volverá.
Lo que no sabe es que va a ser testigo de como los fascistas italianos, no los alemanes, sino los mismos italianos, van a hacer volar a la gente que está refugiada en la iglesia. Uno de los fascistas, un pibe de quince años, celebra la explosión contándosela a su "papo".
La historia se va desenvolviendo a medida que avanzan por los caminos y los bosques. Los sucesos más atroces se van desarrollando ante nuestra vista, pero contados como si de un cuento de hadas se tratara, los directores han sido muy hábiles en escamotear la tragedia a la vista del espectador, solo aquellos con los ojos bien abiertos podrán entender las atrocidades de la guerra.
Las atrocidades que los fascistas, los de camisas negras, cometen contra la gente del pueblo. Concetta (Margarita Lozano) una mujer mayor que pensaba quedarse en la finca donde nació, ve que ha sido incendiada por los fascistas.
El guión está elaborado de manera coral y las historias de los protagonistas se cruzan unas con otras. Los mismos directores, con la colaboración de Giuliani G. de Negri y Tonino Guerra son los autores del estremecedor guión.
Tampoco hay primeros planos, con lo que se pierde el protagonismo individual. No se sabe si realmente han herido a alguno salvo por verlo caer. Y las historias se disfrazan de surrealismo, como la de la siciliana que como le han dicho que hay un regimiento de sicilianos americanos, corre por el bosque en su busca hasta que la matan de un disparo en la cabeza tres soldados alemanes camuflados en la espesura, la siciliana ve a sus sicilianos americanos y les dice que le han tirado una pedrada. Los americanos le prometen que la van a llevar a Brooklyn y luego la cámara nos muestra a los verdaderos alemanes.
Así como la tragedia está escamoteada, también lo están los sentimientos y el espectador siente, en su propio cuerpo cada balazo, cada herida que se le propina a los protagonistas.
Cuando la película termina, solo siente ganas de llorar, por esa pobre gente, que como tanta otra gente sufrió los horrores de la guerra.
Cuando uno de los protagonistas decide balear al fascista de quince años escondido en un árbol, el espectador lo celebra contra todos sus principios humanitarios, aunque el padre grita "solo tiene quince años",
Impresionantemente bien realizada, la historia nos seduce y nos hace cómplices de esa gente huyendo de los alemanes en busca de sus salvadores americanos.
Y el desenlace es después de la noche de San Lorenzo, cuando cosechando el trigo en un campo, son descubiertos por un grupo fascista.
La batalla en el campo de trigo
Pocas películas cuentan con mi eterno homenaje a los grandes del cine, esta es una de éllas. No basta con decir que la califico con diez puntos sobre diez. La parte emotiva pesa mucho a la hora de evaluar los logros cinematográficos. Pero sí se que no va a haber espectador que pueda poner distancia entre la historia contada y sus propios sentimientos.
La historia se la cuenta una madre a su hijo, le dice que todo sucedió allá lejos, en 1944, cuando solo tenía 6 o 7 años.
La historia que cuenta comienza en un sótano donde están refugiados los habitantes de San Martino para escapar a los bombardeos. Se dice que los americanos han desembarcado muy cerca y que pronto entrarán en el pueblo. Mientras tanto llega el obispo con la noticia de que los alemanes han ordenado que todos se congreguen en un sitio y él propuso en la iglesia. A los que no estén en la iglesia los van a matar.
Pero Galvano (Omero Antonutti), que no confía en los alemanes y tampoco en el obispo dice que va a ir a buscar a los americanos y que quien quiera puede ir con él. La gente se divide en dos grupos, los que se quedan a salvo en la iglesia y los que parten a buscar a los americanos.
Comienza así la peregrinación de este grupo de seres que ante todo quiere sobrevivir. Van vestidos con ropas oscuras para que no los puedan ver en la oscuridad. Los perros quedan abandonados en el sótano, abandonados a su propia suerte, ya que los alemanes prometieron volar todas las casas.
En la caminata Belindia, que está embarazada, se descompone y la colocan en una carreta para llevarla de regreso a San Martino. Su marido la llevará a la iglesia y luego volverá.
Lo que no sabe es que va a ser testigo de como los fascistas italianos, no los alemanes, sino los mismos italianos, van a hacer volar a la gente que está refugiada en la iglesia. Uno de los fascistas, un pibe de quince años, celebra la explosión contándosela a su "papo".
La historia se va desenvolviendo a medida que avanzan por los caminos y los bosques. Los sucesos más atroces se van desarrollando ante nuestra vista, pero contados como si de un cuento de hadas se tratara, los directores han sido muy hábiles en escamotear la tragedia a la vista del espectador, solo aquellos con los ojos bien abiertos podrán entender las atrocidades de la guerra.
Las atrocidades que los fascistas, los de camisas negras, cometen contra la gente del pueblo. Concetta (Margarita Lozano) una mujer mayor que pensaba quedarse en la finca donde nació, ve que ha sido incendiada por los fascistas.
El guión está elaborado de manera coral y las historias de los protagonistas se cruzan unas con otras. Los mismos directores, con la colaboración de Giuliani G. de Negri y Tonino Guerra son los autores del estremecedor guión.
Tampoco hay primeros planos, con lo que se pierde el protagonismo individual. No se sabe si realmente han herido a alguno salvo por verlo caer. Y las historias se disfrazan de surrealismo, como la de la siciliana que como le han dicho que hay un regimiento de sicilianos americanos, corre por el bosque en su busca hasta que la matan de un disparo en la cabeza tres soldados alemanes camuflados en la espesura, la siciliana ve a sus sicilianos americanos y les dice que le han tirado una pedrada. Los americanos le prometen que la van a llevar a Brooklyn y luego la cámara nos muestra a los verdaderos alemanes.
Así como la tragedia está escamoteada, también lo están los sentimientos y el espectador siente, en su propio cuerpo cada balazo, cada herida que se le propina a los protagonistas.
Cuando la película termina, solo siente ganas de llorar, por esa pobre gente, que como tanta otra gente sufrió los horrores de la guerra.
Cuando uno de los protagonistas decide balear al fascista de quince años escondido en un árbol, el espectador lo celebra contra todos sus principios humanitarios, aunque el padre grita "solo tiene quince años",
Impresionantemente bien realizada, la historia nos seduce y nos hace cómplices de esa gente huyendo de los alemanes en busca de sus salvadores americanos.
Y el desenlace es después de la noche de San Lorenzo, cuando cosechando el trigo en un campo, son descubiertos por un grupo fascista.
La batalla en el campo de trigo
Pocas películas cuentan con mi eterno homenaje a los grandes del cine, esta es una de éllas. No basta con decir que la califico con diez puntos sobre diez. La parte emotiva pesa mucho a la hora de evaluar los logros cinematográficos. Pero sí se que no va a haber espectador que pueda poner distancia entre la historia contada y sus propios sentimientos.
sábado, 4 de abril de 2015
Ulzhan (Volker Schlondorff, 2007) 🌟🌟🌟🌟
"Ulzhan" es la epopeya del anti-héroe Charles (Philippe Torreton) que deja su ciudad natal París para internarse en Khazakastán, pero que contrariamente a lo establecido por los temas clásicos, no regresa a su hogar.
Charles deja su auto abandonado al borde de la ruta en medio de Khazakastán y prosigue su peregrinación a pie. En un hotel donde se detiene, se emborracha con un grupo de ladrones y putas que le roban el dinero y los documentos. Prosigue su camino y es detenido en las inmediaciones de una fábrica por sospechas de espionaje. Cuando llega la confirmación de su identidad, el policía le recomienda que viaje a Astaná, la nueva capital del país, para gestionar un nuevo pasaporte. Como Charles dice que no lo necesita, el policía lo lleva obligado en un helicóptero.
Astaná luce como una ciudad de "La guerra de las galaxias", en medio de la estepa. Charles no va a durar mucho tiempo allí y después de presenciar un desfile de modas, finalmente prosigue su viaje. En el camino se detiene a hacer noche en lo que parece ser una granja abandonada. En medio de la noche aparece un motociclista, Shakouni (David Bennent) quien lo saca de su error. Es una antigua prisión del tiempo de Stalin camuflada para que los espías pensaran que se trataba de una granja. Al día siguiente Shakouni le recomienda que se consiga un caballo, porque las montañas Khan-Tangri, a las que Charles se dirije, están realmente lejos.
En un pueblo Charles entra en una granja para comprar un caballo. La vieja dueña le dice que vaya a ver a Ulzhán, que está en el colegio, que élla se encarga de eso. En el colegio, Charles espía por una ventana y ve a Ulzhán (Ayanat Ksenbai) enseñando francés. Ulzhán finalmente le vende el caballo que Charles quiere, aunque en principio ese caballo no estaba a la venta y lo lleva al mercado para hacerle comprar algunas cosas que le serán necesarias en el viaje.
Charles prosigue su camino y Ulzhán lo acompaña, a veces escondida y a veces al lado suyo. Es como su ángel protector pese a sus protestas.
En el camino se vuelve a cruzar con Shakouni quien comparte su comida con él dentro de una construcción blanca que dice llaman iglesia. Shakouni ha conseguido los víveres como intercambio por la venta. Charles pregunta qué vendió y Shakouni contesta, dos palabras hindúes y una bengalí.
Es un vendedor de palabras.
En una tormenta de viento y polvo, el caballo de Charles huye y él se acurruca tapado con su abrigo. Allí lo va a encontrar Ulzhán medio muerto y en estado de shock. Ulzhán lo obliga a levantarse y lo lleva a un koljós abandonado. Antes, cuenta, estos lugares proveían trabajo y comida para muchas familias. Ahora están abandonados.
Por el camino se les une Shakouni quien ha vendido su moto. Juntos llegan a un lugar cercado con prohibición absoluta de pasar. Es donde se realizaban las pruebas nucleares y aún prosigue estando contaminado.
Charles traspasa los alambrados y corre adentro de la estepa radioactiva, Ulzhán lo persigue hasta que Charles cae del caballo. Ulzhán le dice que ahora comprende cuál es el objetivo de su viaje, es la búsqueda de la muerte.
En estas pocas palabras cuento una aproximación verbal al poema cinematográfico que el director Volker Schlondorff nos ofrece. Los mágicos paisajes de la estepa y de las montañas nevadas son como escenarios de sueños que nos llevan al interior del alma del héroe de la película y hacen que ese viaje "loco", sea sinónimo de peregrinación y despojo de bienes y afectos. ¿Qué es lo que busca realmente Charles?, es el espectador quien tendrá que completar la respuesta. Con palabras o con emociones.
El guión del gran maestro Jean-Claude Carriere está plagado de interrogantes que el director transforma en imágenes como las de la cárcel, el koljós abandonado, la capital Astaná o el campo radioactivo. La inmensa dulzura que emana de la actriz khazaka impregna al personaje de Ulzhán de características extra terrenales.
El espectador que busca acción no debe ver esta película, lo va a decepcionar. En cambio si busca un bálsamo para las tormentas que asolan su alma, lo va a encontrar en Ulzhán.
Entrevista a Volker Schlondorff (en francés)
Nueve puntos sobre diez para este maravilloso poema cinematográfico.
Charles deja su auto abandonado al borde de la ruta en medio de Khazakastán y prosigue su peregrinación a pie. En un hotel donde se detiene, se emborracha con un grupo de ladrones y putas que le roban el dinero y los documentos. Prosigue su camino y es detenido en las inmediaciones de una fábrica por sospechas de espionaje. Cuando llega la confirmación de su identidad, el policía le recomienda que viaje a Astaná, la nueva capital del país, para gestionar un nuevo pasaporte. Como Charles dice que no lo necesita, el policía lo lleva obligado en un helicóptero.
Astaná luce como una ciudad de "La guerra de las galaxias", en medio de la estepa. Charles no va a durar mucho tiempo allí y después de presenciar un desfile de modas, finalmente prosigue su viaje. En el camino se detiene a hacer noche en lo que parece ser una granja abandonada. En medio de la noche aparece un motociclista, Shakouni (David Bennent) quien lo saca de su error. Es una antigua prisión del tiempo de Stalin camuflada para que los espías pensaran que se trataba de una granja. Al día siguiente Shakouni le recomienda que se consiga un caballo, porque las montañas Khan-Tangri, a las que Charles se dirije, están realmente lejos.
En un pueblo Charles entra en una granja para comprar un caballo. La vieja dueña le dice que vaya a ver a Ulzhán, que está en el colegio, que élla se encarga de eso. En el colegio, Charles espía por una ventana y ve a Ulzhán (Ayanat Ksenbai) enseñando francés. Ulzhán finalmente le vende el caballo que Charles quiere, aunque en principio ese caballo no estaba a la venta y lo lleva al mercado para hacerle comprar algunas cosas que le serán necesarias en el viaje.
Charles prosigue su camino y Ulzhán lo acompaña, a veces escondida y a veces al lado suyo. Es como su ángel protector pese a sus protestas.
En el camino se vuelve a cruzar con Shakouni quien comparte su comida con él dentro de una construcción blanca que dice llaman iglesia. Shakouni ha conseguido los víveres como intercambio por la venta. Charles pregunta qué vendió y Shakouni contesta, dos palabras hindúes y una bengalí.
Es un vendedor de palabras.
En una tormenta de viento y polvo, el caballo de Charles huye y él se acurruca tapado con su abrigo. Allí lo va a encontrar Ulzhán medio muerto y en estado de shock. Ulzhán lo obliga a levantarse y lo lleva a un koljós abandonado. Antes, cuenta, estos lugares proveían trabajo y comida para muchas familias. Ahora están abandonados.
Por el camino se les une Shakouni quien ha vendido su moto. Juntos llegan a un lugar cercado con prohibición absoluta de pasar. Es donde se realizaban las pruebas nucleares y aún prosigue estando contaminado.
Charles traspasa los alambrados y corre adentro de la estepa radioactiva, Ulzhán lo persigue hasta que Charles cae del caballo. Ulzhán le dice que ahora comprende cuál es el objetivo de su viaje, es la búsqueda de la muerte.
En estas pocas palabras cuento una aproximación verbal al poema cinematográfico que el director Volker Schlondorff nos ofrece. Los mágicos paisajes de la estepa y de las montañas nevadas son como escenarios de sueños que nos llevan al interior del alma del héroe de la película y hacen que ese viaje "loco", sea sinónimo de peregrinación y despojo de bienes y afectos. ¿Qué es lo que busca realmente Charles?, es el espectador quien tendrá que completar la respuesta. Con palabras o con emociones.
El guión del gran maestro Jean-Claude Carriere está plagado de interrogantes que el director transforma en imágenes como las de la cárcel, el koljós abandonado, la capital Astaná o el campo radioactivo. La inmensa dulzura que emana de la actriz khazaka impregna al personaje de Ulzhán de características extra terrenales.
El espectador que busca acción no debe ver esta película, lo va a decepcionar. En cambio si busca un bálsamo para las tormentas que asolan su alma, lo va a encontrar en Ulzhán.
Entrevista a Volker Schlondorff (en francés)
Nueve puntos sobre diez para este maravilloso poema cinematográfico.
jueves, 2 de abril de 2015
Las nubes de Sils-Maria (Olivier Assayas, 2014) 🌟🌟🌟
Maria Enders (Juliette Binoche) es una madura actriz lidiando con su carrera, su divorcio y la ceremonia para homenajear a su amigo escritor Wilhelm Melchior donde recibirá el premio en su nombre. Está en la cumbre de su carrera y solo ve frente a élla el declive.
El nudo del argumento está en el ofrecimiento de volver a montar la obra que la hizo famosa cuando tenía 20 años en el papel de Sigrid, pero ahora haciéndose cargo de la madura Helene, el personaje que es seducido por la joven y desinhibida Sigrid. Hay muchas razones por las que Maria no quiere hacer ese papel. Una de éllas es que la actriz que personificara a Helene en el montaje original, se mató poco después en un accidente.
Pero más allá de las deliciosas escenas que Maria juega con su asistente Val (Kristen Stewart), hay en el personaje de Juliette Binoche una tremenda lucha por sus zozobras frente al envejecimiento.
Maravillosamente filmada en las cumbres de Sils-Maria en Suiza, la leyenda cuenta que cuando las nubes ingresan al valle desde Italia, se desplazan como una serpiente, la serpiente de Maloja y presagian la llegada del mal tiempo a la región.
Este intrigante fenómeno meteorológico es como la campana que va anunciando durante toda la película la llegada del mal tiempo a la vida de Maria Enders.
Los cambios anímicos del personaje y sus discusiones sin fin con Val en torno a un personaje que no quiere interpretar son la especialidad de Juliette Binoche y lo logra a la perfección.
Hay algunas otras escenas inquietantes, tal como las nubes del valle. La actriz que va a interpretar a Sigrid, la jovencísima Jo-Ann Ellis (Chloe Grace Moretz), mantiene un affaire con el escritor Chris Giles quien está casado con una famosa escultora. Maria los conoce en el hotel de Sils-Maria y es cuando Maria cambia de opinión sobre la joven actriz. Poco antes del estreno, la escultora se corta las venas al conocer del affaire de su marido.
Hay un viaje en auto de Val a Como para encontrarse con su novio que en la neblina que envuelve al camino encierra todos los presagios de muerte para Val.
Cuando escalan para poder ver la entrada al valle de la serpiente de Maloja, Val súbitamente desaparece. Y no hay ninguna explicación.
Todos estos cambios climáticos y espirituales inciden en el personaje de Maria Enders.
Hay algunas historias no desarrolladas. Estando en Zurich, para el homenaje a Wilhelm Melchior, Maria se cruza con el actor Henryk Wald, de quien ha contado previamente a Val, que la detesta porque élla lo rechazó una vez. Cuando regresan al hotel de Henryk, le escribe en un papel el número de su habitación. Pero nunca sabremos qué sucedió.
También cuando le pregunta a Val sobre su viaje a Como, Val está por contarle algo sobre su novio pero se interrumpe para decir que está agotada. Nunca lo conoceremos.
Por estos y muchos encantos más, la película se llena de vacíos inexplicables y luchas internas, lo que hace que el argumento se enriquezca a fuerza de insuflarle vida y misterios.
Las actuaciones de Binoche y Stewart son impecables. También lo es la fotografía, aunque hay que reconocer que está en algo ayudada por el magnífico paisaje de los Alpes suizos.
Una película muy interesante para ver. Claro que adolece de escenas de acción y tampoco tiene grandes crisis emocionales. Todo se juega dentro de los personajes y en el afilado diálogo entre éllos.
Trailer
Excelente la elección de la banda sonora. El "Canon" de Pachebel enriquece aún más los hermosos paisajes alpinos.
Es una película deliciosa para el espectador y si bien, deja un sabor agridulce por exponer el drama de el declive de una vida, no lo hace de manera hiriente.
Ocho puntos sobre diez para "Sils-Maria".
El nudo del argumento está en el ofrecimiento de volver a montar la obra que la hizo famosa cuando tenía 20 años en el papel de Sigrid, pero ahora haciéndose cargo de la madura Helene, el personaje que es seducido por la joven y desinhibida Sigrid. Hay muchas razones por las que Maria no quiere hacer ese papel. Una de éllas es que la actriz que personificara a Helene en el montaje original, se mató poco después en un accidente.
Pero más allá de las deliciosas escenas que Maria juega con su asistente Val (Kristen Stewart), hay en el personaje de Juliette Binoche una tremenda lucha por sus zozobras frente al envejecimiento.
Maravillosamente filmada en las cumbres de Sils-Maria en Suiza, la leyenda cuenta que cuando las nubes ingresan al valle desde Italia, se desplazan como una serpiente, la serpiente de Maloja y presagian la llegada del mal tiempo a la región.
Este intrigante fenómeno meteorológico es como la campana que va anunciando durante toda la película la llegada del mal tiempo a la vida de Maria Enders.
Los cambios anímicos del personaje y sus discusiones sin fin con Val en torno a un personaje que no quiere interpretar son la especialidad de Juliette Binoche y lo logra a la perfección.
Hay algunas otras escenas inquietantes, tal como las nubes del valle. La actriz que va a interpretar a Sigrid, la jovencísima Jo-Ann Ellis (Chloe Grace Moretz), mantiene un affaire con el escritor Chris Giles quien está casado con una famosa escultora. Maria los conoce en el hotel de Sils-Maria y es cuando Maria cambia de opinión sobre la joven actriz. Poco antes del estreno, la escultora se corta las venas al conocer del affaire de su marido.
Hay un viaje en auto de Val a Como para encontrarse con su novio que en la neblina que envuelve al camino encierra todos los presagios de muerte para Val.
Cuando escalan para poder ver la entrada al valle de la serpiente de Maloja, Val súbitamente desaparece. Y no hay ninguna explicación.
Todos estos cambios climáticos y espirituales inciden en el personaje de Maria Enders.
Hay algunas historias no desarrolladas. Estando en Zurich, para el homenaje a Wilhelm Melchior, Maria se cruza con el actor Henryk Wald, de quien ha contado previamente a Val, que la detesta porque élla lo rechazó una vez. Cuando regresan al hotel de Henryk, le escribe en un papel el número de su habitación. Pero nunca sabremos qué sucedió.
También cuando le pregunta a Val sobre su viaje a Como, Val está por contarle algo sobre su novio pero se interrumpe para decir que está agotada. Nunca lo conoceremos.
Por estos y muchos encantos más, la película se llena de vacíos inexplicables y luchas internas, lo que hace que el argumento se enriquezca a fuerza de insuflarle vida y misterios.
Las actuaciones de Binoche y Stewart son impecables. También lo es la fotografía, aunque hay que reconocer que está en algo ayudada por el magnífico paisaje de los Alpes suizos.
Una película muy interesante para ver. Claro que adolece de escenas de acción y tampoco tiene grandes crisis emocionales. Todo se juega dentro de los personajes y en el afilado diálogo entre éllos.
Trailer
Excelente la elección de la banda sonora. El "Canon" de Pachebel enriquece aún más los hermosos paisajes alpinos.
Es una película deliciosa para el espectador y si bien, deja un sabor agridulce por exponer el drama de el declive de una vida, no lo hace de manera hiriente.
Ocho puntos sobre diez para "Sils-Maria".
domingo, 22 de marzo de 2015
La desaparición de Eleanor Rigby (De élla) (Ned Benson, 2013) 🌟🌟🌟🌟
Ante todo un gran aplauso para el director Ned Benson por su original idea de plantear una historia en tres películas distintas. Así, "La desaparición de Eleanor Rigby" está contada en tres películas: "De ella", "De él" y "De ellos". Como solo he visto "De élla" no puedo sino imaginar en qué consisten las diferencias entre los tres filmes. Según la descripción del director en una entrevista, al escribir la historia el guión tenía partes desde el punto de vista de la protagonista y desde el punto de vista de Conor, el marido de Eleanor Rigby. Hubiera dado como resultado una película de tres horas y pico de duración. Finalmente decidió mostrarlas en tres películas, donde la tercera (De éllos) muestra la visión tradicional en el cine.
Pero, además de esta brillante idea que puede ser sólo un recurso literario así como 3D es un recurso de historieta, hay otro acierto más, al menos en esta la primera parte de la trilogía. Un perfecto lenguaje cinematográfico. Un más que acertado ritmo de acción y un dejar de lado recursos innecesarios que no hacen al fondo de la cuestión.
La historia es muy sencilla y la película comienza mostrándonos el intento frustrado de suicidio de Eleanor Rigby (Jessica Chastain), así que en las sucesivas escenas vamos a ver su regreso al hogar de los padres (William Hurt y una inexcrutable madre francesa, Isabelle Huppert).
Como le recomiendan iniciar alguna actividad y, un poco por inercia, termina tomando clases en la universidad local con Lillian Friedman (magnífica como de costumbre Viola Davis). De una de las clases, luego de recibir una nota, sale huyendo y, quien le envía la nota, corriendo detrás de élla, hasta que finalmente lo atropella un auto. Cuando el policía le pregunta a Eleanor si lo conoce, nos enteramos junto con el policía, de que es su marido Conor (James McAvoy).
Los diálogos van descubriendo uno que otro aspecto de la vida de Eleanor Rigby, sobre todo en sus charlas con las profesora o con la hermana.
En realidad no hay mucha historia que contar porque hay muy poca explicación, todo se reduce a la reaparición con vida de Eleanor Rigby, quien como el personaje de las tragedias griegas, no sabe quién es ni hacia donde va. Así el espectador está reducido a espiar por las rendijas de la vida de la protagonista y de los caracteres que la acompañan.
Por la índole protagónica de su personaje, es Jessica Chastain quien se lleva los laureles de actuación. Ella es una magnífica actriz a quien se le pueden encomendar personajes con fuertes contenidos emocionales no exteriorizados. La recuerdo en "El árbol de la vida". William Hurt, como siempre medido, da el físico perfecto para el padre, profesor universitario y lo juega a las mil maravillas.
James McAvoy tiene pocos parlamentos en esta primera versión de la historia, dedicada a élla, pero los actúa correctamente.
Todas las actuaciones son medidas y correctas. La hermana Katy Rigby (Jess Weixler) es todo un acierto en las escenas que juega, como contrapartida de la heroína.
Mención aparte merece Viola Davis. Además de haberle tocado párrafos brillantes (todos los diálogos en la película son brillantes), sabe infundir a su personaje ese encanto infantil y maduro que con tanta sabiduría encarna en los personajes que le han tocado representar.
Elogio especial al montaje y a la fotografía. Tan buenos son que la película posee la calidad de una película europea (no en vano está Isabelle Huppert). En la habitación de Eleanor Rigby lo primero que vemos es un póster de "A man and a woman", "Un hombre y una mujer", el gran éxito de Claude Lelouch. Así nos enteramos de las preferencias del director.
La música de Son Lux también es encantadora y lo digo no como alegoría sino porque realmente encanta los sentidos en buena interacción con la fotografía.
No es una película de acción. Es más una película de introversión. Si el espectador quiere saber de qué se trata "Eleanor Rigby", debe entender sus sentimientos con los pocos datos explícitos que el film brinda.
Música de Son Lux
Nueve puntos sobre diez para la primer película de la trilogía "La desaparición de Eleanor Rigby". Cuando vea las restantes, si es que me resultan interesantes, ingresaré el/los comentario(s) respectivo(s).
Pero, además de esta brillante idea que puede ser sólo un recurso literario así como 3D es un recurso de historieta, hay otro acierto más, al menos en esta la primera parte de la trilogía. Un perfecto lenguaje cinematográfico. Un más que acertado ritmo de acción y un dejar de lado recursos innecesarios que no hacen al fondo de la cuestión.
La historia es muy sencilla y la película comienza mostrándonos el intento frustrado de suicidio de Eleanor Rigby (Jessica Chastain), así que en las sucesivas escenas vamos a ver su regreso al hogar de los padres (William Hurt y una inexcrutable madre francesa, Isabelle Huppert).
Como le recomiendan iniciar alguna actividad y, un poco por inercia, termina tomando clases en la universidad local con Lillian Friedman (magnífica como de costumbre Viola Davis). De una de las clases, luego de recibir una nota, sale huyendo y, quien le envía la nota, corriendo detrás de élla, hasta que finalmente lo atropella un auto. Cuando el policía le pregunta a Eleanor si lo conoce, nos enteramos junto con el policía, de que es su marido Conor (James McAvoy).
Los diálogos van descubriendo uno que otro aspecto de la vida de Eleanor Rigby, sobre todo en sus charlas con las profesora o con la hermana.
En realidad no hay mucha historia que contar porque hay muy poca explicación, todo se reduce a la reaparición con vida de Eleanor Rigby, quien como el personaje de las tragedias griegas, no sabe quién es ni hacia donde va. Así el espectador está reducido a espiar por las rendijas de la vida de la protagonista y de los caracteres que la acompañan.
Por la índole protagónica de su personaje, es Jessica Chastain quien se lleva los laureles de actuación. Ella es una magnífica actriz a quien se le pueden encomendar personajes con fuertes contenidos emocionales no exteriorizados. La recuerdo en "El árbol de la vida". William Hurt, como siempre medido, da el físico perfecto para el padre, profesor universitario y lo juega a las mil maravillas.
James McAvoy tiene pocos parlamentos en esta primera versión de la historia, dedicada a élla, pero los actúa correctamente.
Todas las actuaciones son medidas y correctas. La hermana Katy Rigby (Jess Weixler) es todo un acierto en las escenas que juega, como contrapartida de la heroína.
Mención aparte merece Viola Davis. Además de haberle tocado párrafos brillantes (todos los diálogos en la película son brillantes), sabe infundir a su personaje ese encanto infantil y maduro que con tanta sabiduría encarna en los personajes que le han tocado representar.
Elogio especial al montaje y a la fotografía. Tan buenos son que la película posee la calidad de una película europea (no en vano está Isabelle Huppert). En la habitación de Eleanor Rigby lo primero que vemos es un póster de "A man and a woman", "Un hombre y una mujer", el gran éxito de Claude Lelouch. Así nos enteramos de las preferencias del director.
La música de Son Lux también es encantadora y lo digo no como alegoría sino porque realmente encanta los sentidos en buena interacción con la fotografía.
No es una película de acción. Es más una película de introversión. Si el espectador quiere saber de qué se trata "Eleanor Rigby", debe entender sus sentimientos con los pocos datos explícitos que el film brinda.
Música de Son Lux
Nueve puntos sobre diez para la primer película de la trilogía "La desaparición de Eleanor Rigby". Cuando vea las restantes, si es que me resultan interesantes, ingresaré el/los comentario(s) respectivo(s).
viernes, 20 de marzo de 2015
En el bosque (Rob Marshall, 2014) 🌟🌟🌟🌟
"En el bosque" es la adaptación cinematográfica del musical de Stephen Sondheim y James Lapine del mismo nombre que durante años se ha representado en los escenarios de todo el mundo.
Llevar un musical al cine es siempre un riesgo muy grande. Solo existen casos aislados en los que el público ha aceptado el lenguaje musical en reemplazo del recitativo. "Amor sin barreras" es un caso de lo más notorio, pero hay que reconocer que la música de Leonard Bernstein hacía emocionar al más retrógrado.
La compañía Disney decide llevar "En el bosque" al cine. Los personajes se adaptan a su pequeña galería de caracteres. La bruja mala, Cenicienta, Caperucita, Rapunzel y Jack, el de las habichuelas mágicas. Ya sabemos que últimamente Disney lo que toca lo malogra. Consiguió destruir una carrera promisoria como la de Tim Burton al financiar una Alicia capitalista emparentada con los X-Men (todavía el espíritu de Lewis Carroll está lanzando su maldición sobre los estudios Disney). De hecho aún no han podido recuperar la brújula del éxito comercial después de su versión de Alicia.
Pero la adaptación del musical le es encargada al mismo autor, James Lapine. Eso es a favor de una recreación que podría ser decisiva.
Para dirigirla a quien convocan, nada más ni nada menos que al adaptador para el cine de "Chicago" y "Nine", Rob Marshall. En ambas ocasiones logró que fueran fracasos comerciales y, en mi opinión destrucción masiva de los musicales, a pesar de los excelente elencos convocados.
Pero, en matemáticas menos por menos da más y ese es el caso de "En el bosque".
Excelentemente bien realizada, es una obra que desconcierta y rompe los esquemas del cuento infantil y, de paso, del musical.
Los intérpretes son todos adecuados y, al menos Meryl Streep canta con su propia voz. Los efectos especiales son deslumbrantes y la acción no decae ni por un momento. También las canciones están perfectamente ensambladas con la historia y, como en el caso de las óperas, no son arias sueltas que se insertan en determinado paso de acción, sino que surgen espontáneamente en el curso del argumento. También hay que tener en cuenta que el argumento no está planteado como escenas sueltas una detrás de la otra, sino que hay un hilo de interacción entre los personajes y los hechos que se van planteando.
Pero que en el medio del bosque, el príncipe de Cenicienta, se encuentre con la mujer del panadero y la seduzca, es algo que va más allá del cuento de hadas. Las clases sociales no interactúan en los cuentos de hadas y menos en los cuentos de Disney. Ya nos debería hacer sospechar que algo diferente se está tramando en la película.
Si hay algo que destacar en "En el bosque", es el hecho de que el espectador sienta que lo que se está planteando va mucho más allá de una historia. Que el bosque es realmente el curso de la vida y que no valen princesas ni panaderos, sino que todos, como dice el argumento, "cometemos errores, que las brujas pueden tener razón y los gigantes ser buenos. Tú decides lo que está bien."
Esto después de una canción donde todos y cada uno de los personajes se ve acusado de tener la culpa por algo que realizó. Todos son culpables. Eso desconcierta al espectador, no hay caracteres buenos y malos.
"La gente te deja a veces, en el medio del bosque. No dejes que eso te entristezca, nadie se va para siempre." Hay montones de elaboraciones y argumentos que destruyen el hilo del cuento de hadas y brujas para traerlo a la realidad humana y al mismo tiempo para quitar los condicionamientos de qué está bien y qué está mal.
Ningún espectador que haya ido con la idea de ver una historia de Disney se va a sentir gratificado, porque "En el bosque" no es cuento para niños, sino una lección musical para las almas adultas.
"Cuidado con lo que dices, los niños escuchan. Cuidado con lo que haces, los niños ven."
Maravillosa la dirección musical, la escenografía y la cuidada fotografía. El montaje también está perfectamente a tono con la calidad de esta película.
Trailer
Recitar los nombres de los intérpretes es tedioso, pero vale la pena hacerlo. Emily Blunt y James Corden son la pareja de panaderos que encienden la pólvora de la historia. Anna Kendrick es Cenicienta y Cristine Baranski la madrastra. Daniel Huttlestone es Jack y Tracey Ullman su madre.
Meryl Streep es la malvada bruja de al lado y Johnny Depp, en una cortísima actuación, el lobo de Caperucita. Lilla Crawford es una más que atinada Caperucita Roja. Chris Pine y Billy Magnussem personifican a los príncipes, de Cenicienta y de Rapunzel. Y Mackenzie Mausy es Rapunzel.
Creo que por como despertó mi interés y mi asombro, bien vale la pena recomendarla a otros espectadores lúcidos que gusten de romper esquemas cinematográficos. Nueve puntos sobre diez para "En el bosque" y mis disculpas al director Rob Marshall por la poca confianza que me inspiraba, no su seriedad profesional, sino sus posibilidades de deslumbrar al espectador con armas legítimas.
Llevar un musical al cine es siempre un riesgo muy grande. Solo existen casos aislados en los que el público ha aceptado el lenguaje musical en reemplazo del recitativo. "Amor sin barreras" es un caso de lo más notorio, pero hay que reconocer que la música de Leonard Bernstein hacía emocionar al más retrógrado.
La compañía Disney decide llevar "En el bosque" al cine. Los personajes se adaptan a su pequeña galería de caracteres. La bruja mala, Cenicienta, Caperucita, Rapunzel y Jack, el de las habichuelas mágicas. Ya sabemos que últimamente Disney lo que toca lo malogra. Consiguió destruir una carrera promisoria como la de Tim Burton al financiar una Alicia capitalista emparentada con los X-Men (todavía el espíritu de Lewis Carroll está lanzando su maldición sobre los estudios Disney). De hecho aún no han podido recuperar la brújula del éxito comercial después de su versión de Alicia.
Pero la adaptación del musical le es encargada al mismo autor, James Lapine. Eso es a favor de una recreación que podría ser decisiva.
Para dirigirla a quien convocan, nada más ni nada menos que al adaptador para el cine de "Chicago" y "Nine", Rob Marshall. En ambas ocasiones logró que fueran fracasos comerciales y, en mi opinión destrucción masiva de los musicales, a pesar de los excelente elencos convocados.
Pero, en matemáticas menos por menos da más y ese es el caso de "En el bosque".
Excelentemente bien realizada, es una obra que desconcierta y rompe los esquemas del cuento infantil y, de paso, del musical.
Los intérpretes son todos adecuados y, al menos Meryl Streep canta con su propia voz. Los efectos especiales son deslumbrantes y la acción no decae ni por un momento. También las canciones están perfectamente ensambladas con la historia y, como en el caso de las óperas, no son arias sueltas que se insertan en determinado paso de acción, sino que surgen espontáneamente en el curso del argumento. También hay que tener en cuenta que el argumento no está planteado como escenas sueltas una detrás de la otra, sino que hay un hilo de interacción entre los personajes y los hechos que se van planteando.
Pero que en el medio del bosque, el príncipe de Cenicienta, se encuentre con la mujer del panadero y la seduzca, es algo que va más allá del cuento de hadas. Las clases sociales no interactúan en los cuentos de hadas y menos en los cuentos de Disney. Ya nos debería hacer sospechar que algo diferente se está tramando en la película.
Si hay algo que destacar en "En el bosque", es el hecho de que el espectador sienta que lo que se está planteando va mucho más allá de una historia. Que el bosque es realmente el curso de la vida y que no valen princesas ni panaderos, sino que todos, como dice el argumento, "cometemos errores, que las brujas pueden tener razón y los gigantes ser buenos. Tú decides lo que está bien."
Esto después de una canción donde todos y cada uno de los personajes se ve acusado de tener la culpa por algo que realizó. Todos son culpables. Eso desconcierta al espectador, no hay caracteres buenos y malos.
"La gente te deja a veces, en el medio del bosque. No dejes que eso te entristezca, nadie se va para siempre." Hay montones de elaboraciones y argumentos que destruyen el hilo del cuento de hadas y brujas para traerlo a la realidad humana y al mismo tiempo para quitar los condicionamientos de qué está bien y qué está mal.
Ningún espectador que haya ido con la idea de ver una historia de Disney se va a sentir gratificado, porque "En el bosque" no es cuento para niños, sino una lección musical para las almas adultas.
"Cuidado con lo que dices, los niños escuchan. Cuidado con lo que haces, los niños ven."
Maravillosa la dirección musical, la escenografía y la cuidada fotografía. El montaje también está perfectamente a tono con la calidad de esta película.
Trailer
Recitar los nombres de los intérpretes es tedioso, pero vale la pena hacerlo. Emily Blunt y James Corden son la pareja de panaderos que encienden la pólvora de la historia. Anna Kendrick es Cenicienta y Cristine Baranski la madrastra. Daniel Huttlestone es Jack y Tracey Ullman su madre.
Meryl Streep es la malvada bruja de al lado y Johnny Depp, en una cortísima actuación, el lobo de Caperucita. Lilla Crawford es una más que atinada Caperucita Roja. Chris Pine y Billy Magnussem personifican a los príncipes, de Cenicienta y de Rapunzel. Y Mackenzie Mausy es Rapunzel.
Creo que por como despertó mi interés y mi asombro, bien vale la pena recomendarla a otros espectadores lúcidos que gusten de romper esquemas cinematográficos. Nueve puntos sobre diez para "En el bosque" y mis disculpas al director Rob Marshall por la poca confianza que me inspiraba, no su seriedad profesional, sino sus posibilidades de deslumbrar al espectador con armas legítimas.
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