"En el camino" podría ser entendida como una road movie. Pero no lo es. Es la versión fílmica de la novela de Jack Kerouac sobre su peregrinación juvenil y su relación con Neal Cassady, en la novela llamado Dean Moriarty.
La elección del apellido Moriarty nos da una pista. En las novelas de Arthur Conan Doyle, Moriarty es quien quiere destruir al héroe de sus novelas, Sherlock Holmes. Y eso es lo que escribe Sal Paradise (Jack Kerouac).
Pero como es la novela de Sal Paradise, él puede mencionar sólo aquellos aspectos de la personalidad de Dean Moriarty, que él estima fueron perjudiciales y hasta nocivos para su búsqueda del destino.
Entonces, la película está basada en una novela, en la que el personaje de Sal Paradise es el foco de la realidad y todos los demás son personajes girando a su alrededor.
Pero hete aquí, que entre esos personajes están también Allen Ginsberg (Carlo Marx en la novela), excelente personificación de Tom Sturridge y William S Burroughs (Old Bull Lee en la novela) genial actuación de Viggo Mortensen.
Entonces no todos en la novela o digamos película, son invenciones de Sal Paradise, pero sí son sus miradas, lo que él escribe de sus personajes.
Sam Riley (Sal) y Garrett Hedlund (Dean) son los actores que llevan el peso de la película y lo hacen excelentemente. Los desbordes de Dean están magníficamente actuados por Hedlund o bien magníficamente filmados por Salles.
Estupenda realización de Walter Salles, el principio es un tanto confuso, hasta tanto se delinean los personajes y salen al camino, explícitamente.
Luego, el ritmo es rápido y a veces hasta delirante. Hay drogas y mucho sexo, muchísimo sexo, pero contado nomás, ya que todo es la mirada de Jack Kerouac.
La música, imprescindible, es de Gustavo Santaolalla.
Trailer
Ocho puntos para este último film del brasileño Walter Salles.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
miércoles, 11 de diciembre de 2013
martes, 3 de diciembre de 2013
50/50 (Jonathan Levine, 2011)
Esta película es una inusual contribución del cine estadounidense al mundo cinematográfico. No por estilo ni lenguaje cinematográfico, que son absolutamente comunes, sino por el tema que trata.
Adam, es un muchacho de 28 años que gusta de la vida sana y trabaja con seriedad como periodista para una radio. Como tiene fuertes dolores en la espalda acude a una consulta médica. A consecuencia de los estudios radiográficos se detecta que tiene un raro tipo de tumor cancerígeno ubicado junto a la columna vertebral. El médico aconseja iniciar un tratamiento con quimioterapia y postergar la operación. Cuando Adam le pregunta cuáles son sus expectativas de curación, el médico responde, 50/50. De allí el título de esta película.
Lo que se va a desarrollar en la película es la evolución de Adam (interpretado por Joseph Gordon-Levitt, lejos ya del personaje histriónico de "3rd. rock from the sun") consigo mismo y con sus relaciones.
Su pareja, Rachael (Bryce Dallas-Howard), que promete que se va a quedar a su lado y lo cumple mientras puede. Su mejor amigo (Seth Rogen), del que el argumento nos lleva a dudar de su verdadera amistad todo el tiempo, ya que lo muestra con Adam para compartir su marihuana medicinal y para conquistas utilizando el latiguillo de "tengo cáncer". Su madre (Anjelica Houston) que vive dedicada a cuidar a su marido que padece un Alzheimer avanzado. Y por último, su terapeuta, una psicóloga en entrenamiento, Katherine (Anna Kendrick), que también hace lo mejor que puede para ayudar a Adam.
El guión está perfectamente logrado para no necesitar de flash-backs ni de pesadillas ni de fantasías. Adam, después de todo, es un muchacho absolutamente normal a quien el cáncer tomó desprevenidamente.
Sin golpes bajos, sin necesidad de frases de auto-ayuda, la película nos guía en la evolución de la aceptación o no, de Adam, del curso de su enfermedad.
Muy bien actuada, con música muy agradable y dejando que las emociones afloren normalmente en el espectador como consecuencia de las imagenes más que de los textos.
Recomiendo esta película para quien quiera disfrutar de un ameno espectáculo que, si bien no se caracteriza por su profundidad, sí lo hace por la naturalidad con que los hechos son presentados.
50/50
Siete puntos para una comedia de hechos cotidianos no de todos los días.
Adam, es un muchacho de 28 años que gusta de la vida sana y trabaja con seriedad como periodista para una radio. Como tiene fuertes dolores en la espalda acude a una consulta médica. A consecuencia de los estudios radiográficos se detecta que tiene un raro tipo de tumor cancerígeno ubicado junto a la columna vertebral. El médico aconseja iniciar un tratamiento con quimioterapia y postergar la operación. Cuando Adam le pregunta cuáles son sus expectativas de curación, el médico responde, 50/50. De allí el título de esta película.
Lo que se va a desarrollar en la película es la evolución de Adam (interpretado por Joseph Gordon-Levitt, lejos ya del personaje histriónico de "3rd. rock from the sun") consigo mismo y con sus relaciones.
Su pareja, Rachael (Bryce Dallas-Howard), que promete que se va a quedar a su lado y lo cumple mientras puede. Su mejor amigo (Seth Rogen), del que el argumento nos lleva a dudar de su verdadera amistad todo el tiempo, ya que lo muestra con Adam para compartir su marihuana medicinal y para conquistas utilizando el latiguillo de "tengo cáncer". Su madre (Anjelica Houston) que vive dedicada a cuidar a su marido que padece un Alzheimer avanzado. Y por último, su terapeuta, una psicóloga en entrenamiento, Katherine (Anna Kendrick), que también hace lo mejor que puede para ayudar a Adam.
El guión está perfectamente logrado para no necesitar de flash-backs ni de pesadillas ni de fantasías. Adam, después de todo, es un muchacho absolutamente normal a quien el cáncer tomó desprevenidamente.
Sin golpes bajos, sin necesidad de frases de auto-ayuda, la película nos guía en la evolución de la aceptación o no, de Adam, del curso de su enfermedad.
Muy bien actuada, con música muy agradable y dejando que las emociones afloren normalmente en el espectador como consecuencia de las imagenes más que de los textos.
Recomiendo esta película para quien quiera disfrutar de un ameno espectáculo que, si bien no se caracteriza por su profundidad, sí lo hace por la naturalidad con que los hechos son presentados.
50/50
Siete puntos para una comedia de hechos cotidianos no de todos los días.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Amor es todo lo que necesitas (Den skaldede frisor) (Susanne Bier, 2012)
Susanne Bier es una de las grandes directoras de cine de nuestra época. Junto con Anders Thomas Jensen, su habitual colaborador, escribió el guión de esta sencilla comedia romántica, ambientada en algún pueblo de la costa de Italia.
Pero la película comienza con la protagonista, Ida, (una excelente interpretación de Trine Dyrholm), en el consultorio de un hospital. El médico le dice a Ida que no hay metástasis del tumor, así que la quimioterapia ha dado buen resultado. Que por el momento está dada de alta.
Regresa Ida a su casa contenta con la noticia y encuentra a su marido Leif (Kim Bodnia) haciendo el amor con una empleada de contabilidad: Thilde (Christiane Schaumburg-Muller).
Lo que podría ser una fiesta se convierte en una tragedia, cuando Leif le dice que durante toda su quimioterapia hizo el amor con Thilde y que se vaya sola a Italia, que él va a viajar por su cuenta.
El motivo del viaje a Italia es el casamiento de su hija Astrid (Molly Blixt Egelind) con Patrick (Sebastian Jessen).
El padre de Patrick es Philip (Pierce Brosnan) e Ida choca el auto de Philip en el estacionamiento del aeropuerto. Así es como se conocen y viajan juntos a Italia.
La película nos va a contar los prolegómenos y los pormenores de la fiesta y ceremonia de casamiento de Astrid y Patrick y nos va a descubrir, con una deliciosa cadencia, la relación que se entabla entre Philip e Ida, sobre todo desde que Leif arriba a la casa acompañado por Thilde quien dice ser su prometida.
"Amor es todo lo que necesitas" es una deliciosa comedia dramática, donde no hay gags cómicos, sino situaciones que se plantean en las relaciones de los personajes.
Filmada en un palacio-casona con un gran huerto de limoneros alrededor, a orillas del mar en la costa italiana, tiene todo lo necesario, fotografía, ambiente y música, para deleitar al espectador.
Al mismo tiempo, la historia se asienta sobre bases sólidas, no son situaciones inventadas para justificar la película, sino hechos que nos pueden suceder a cada uno de nosotros.
Una muy grata película, muy bien dirigida y realizada. La música muy buena, es de Johan Soderqvist, habitual compositor de las bandas sonoras de películas dinamarquesas.
El mejor trailer.
Les recomiendo ver este trailer. Contiene la esencia de la película.
Ocho puntos para esta comedia romántica de Susanne Bier.
Pero la película comienza con la protagonista, Ida, (una excelente interpretación de Trine Dyrholm), en el consultorio de un hospital. El médico le dice a Ida que no hay metástasis del tumor, así que la quimioterapia ha dado buen resultado. Que por el momento está dada de alta.
Regresa Ida a su casa contenta con la noticia y encuentra a su marido Leif (Kim Bodnia) haciendo el amor con una empleada de contabilidad: Thilde (Christiane Schaumburg-Muller).
Lo que podría ser una fiesta se convierte en una tragedia, cuando Leif le dice que durante toda su quimioterapia hizo el amor con Thilde y que se vaya sola a Italia, que él va a viajar por su cuenta.
El motivo del viaje a Italia es el casamiento de su hija Astrid (Molly Blixt Egelind) con Patrick (Sebastian Jessen).
El padre de Patrick es Philip (Pierce Brosnan) e Ida choca el auto de Philip en el estacionamiento del aeropuerto. Así es como se conocen y viajan juntos a Italia.
La película nos va a contar los prolegómenos y los pormenores de la fiesta y ceremonia de casamiento de Astrid y Patrick y nos va a descubrir, con una deliciosa cadencia, la relación que se entabla entre Philip e Ida, sobre todo desde que Leif arriba a la casa acompañado por Thilde quien dice ser su prometida.
"Amor es todo lo que necesitas" es una deliciosa comedia dramática, donde no hay gags cómicos, sino situaciones que se plantean en las relaciones de los personajes.
Filmada en un palacio-casona con un gran huerto de limoneros alrededor, a orillas del mar en la costa italiana, tiene todo lo necesario, fotografía, ambiente y música, para deleitar al espectador.
Al mismo tiempo, la historia se asienta sobre bases sólidas, no son situaciones inventadas para justificar la película, sino hechos que nos pueden suceder a cada uno de nosotros.
Una muy grata película, muy bien dirigida y realizada. La música muy buena, es de Johan Soderqvist, habitual compositor de las bandas sonoras de películas dinamarquesas.
El mejor trailer.
Les recomiendo ver este trailer. Contiene la esencia de la película.
Ocho puntos para esta comedia romántica de Susanne Bier.
sábado, 30 de noviembre de 2013
Besos para todos (La Buche) (Daniele Thompson, 1999)
Llega la Navidad y todos nos ponemos un poco sensibles. Pero para la familia que retrata Daniele Thompson, esta magnífica realizadora monegasca, es un punto de corte.
Hay muchas historias que han quedado en el camino de los años y que reviven todas juntas frente a los conflictos que se desatan al llegar la Navidad.
Comienza el film con las escenas del entierro del marido de Yvette (Francoise Fabian). La nota de humor negro es que cuando bajan el ataúd, comienza a sonar su celular. Debe ser Janine, dice Yvette. Janine era la primera mujer del muerto e Yvette no le avisó, "dejará de sonar cuando se agote la batería".
Las tres hijas de Yvette son bien distintas. Sonia (Emmanuelle Beart), es la esposa de un ejecutivo y como tal se comporta. Louba (Sabine Azema) canta en un restaurante ruso, pues el padre de ellas, Stanislas (Claude Rich) es de origen ruso. Milla (Charlotte Gainsbourg), la más joven, es la oveja negra de la familia.
En la casa de Stanislas, hay un taller donde está viviendo Joseph (Christopher Thompson). Hijo de una antigua amante de Stanislas, se ha separado de su mujer y de su hijita de 5 años.
Louba está embarazada pero no sabe cómo decírselo a su amante Gilbert (Jean-Pierre Darrousin) cuya legítima mujer también está esperando a un cuarto hijo. Como Gilbert trabaja en una inmobiliaria, utilizan los departamentos que tiene para mostrar para sus encuentros.
La primer película de Daniele Thompson ya nos muestra su filiación de Alain Resnais. Una gran película coral donde los personajes siguen cada uno su camino y se cruzan en las alegrías y las aflicciones.
La Navidad es el detonante de muchas verdades no dichas y secretos escondidos.
Todo esto matizado por el verdadero cine francés, el de las realidades cotidianas y los sentimientos sin exacerbar, hace que la película sea un vehículo para emociones que pueden ser compartidas por todos los espectadores.
La buche
Ocho puntos para La Buche.
Hay muchas historias que han quedado en el camino de los años y que reviven todas juntas frente a los conflictos que se desatan al llegar la Navidad.
Comienza el film con las escenas del entierro del marido de Yvette (Francoise Fabian). La nota de humor negro es que cuando bajan el ataúd, comienza a sonar su celular. Debe ser Janine, dice Yvette. Janine era la primera mujer del muerto e Yvette no le avisó, "dejará de sonar cuando se agote la batería".
Las tres hijas de Yvette son bien distintas. Sonia (Emmanuelle Beart), es la esposa de un ejecutivo y como tal se comporta. Louba (Sabine Azema) canta en un restaurante ruso, pues el padre de ellas, Stanislas (Claude Rich) es de origen ruso. Milla (Charlotte Gainsbourg), la más joven, es la oveja negra de la familia.
En la casa de Stanislas, hay un taller donde está viviendo Joseph (Christopher Thompson). Hijo de una antigua amante de Stanislas, se ha separado de su mujer y de su hijita de 5 años.
Louba está embarazada pero no sabe cómo decírselo a su amante Gilbert (Jean-Pierre Darrousin) cuya legítima mujer también está esperando a un cuarto hijo. Como Gilbert trabaja en una inmobiliaria, utilizan los departamentos que tiene para mostrar para sus encuentros.
La primer película de Daniele Thompson ya nos muestra su filiación de Alain Resnais. Una gran película coral donde los personajes siguen cada uno su camino y se cruzan en las alegrías y las aflicciones.
La Navidad es el detonante de muchas verdades no dichas y secretos escondidos.
Todo esto matizado por el verdadero cine francés, el de las realidades cotidianas y los sentimientos sin exacerbar, hace que la película sea un vehículo para emociones que pueden ser compartidas por todos los espectadores.
La buche
Ocho puntos para La Buche.
viernes, 29 de noviembre de 2013
Aquel martes, después de Navidad (Radu Muntean, 2010)
Hay algo que conmueve en esta película y es la simplicidad con que las escenas se suceden y la vida transcurre.
El film comienza con escenas de Paul (Mimi Branescu) y Raluca (Maria Popistasu) luego de hacer el amor. Lo que todavía no sabemos es que Raluca es la amante de Paul.
Nos vamos a enterar de a poco, por intermedio de los diálogos entre Paul y Raluca.
Luego vamos a acompañar a Paul y a su esposa Adriana (Mirela Oprisor) a hacer las compras de los regalos para Navidad en un centro comercial.
Hasta ese momento Paul no se siente externamente exigido por la necesidad de tomar una decisión. Y la película avanza.
Mientras Paul lleva a su hija Mara al consultorio odontológico, Adriana lo llama para avisarle que sale antes del trabajo y que los va a encontrar en el consultorio. Pero sucede que Raluca es la odontóloga que atiende a Mara.
Las escenas que podrían ser tensas, son manejadas con absoluto desapego por la cámara. Solo el tono de la voz de Raluca nos da indicios de la situación por la que está pasando.
Y es entonces que Paul empieza a tener problemas de conciencia.
De como se suceden las situaciones en "aquel martes", es que trata esta película, apelando en todo momento a la veracidad y al ojo del espectador que asiste a estas situaciones sin movilizarlo ni apelar a sus emociones.
Sensacional manejo de una historia que podría ser dramática sino fuera porque está contada desde el escaparate.
Trailer
Las consecuencias del adulterio de Paul se descargan sobre el espectador y el film termina, dejándo a todos los personajes en una situación desamparada.
Ocho puntos para esta excelente película rumana.
El film comienza con escenas de Paul (Mimi Branescu) y Raluca (Maria Popistasu) luego de hacer el amor. Lo que todavía no sabemos es que Raluca es la amante de Paul.
Nos vamos a enterar de a poco, por intermedio de los diálogos entre Paul y Raluca.
Luego vamos a acompañar a Paul y a su esposa Adriana (Mirela Oprisor) a hacer las compras de los regalos para Navidad en un centro comercial.
Hasta ese momento Paul no se siente externamente exigido por la necesidad de tomar una decisión. Y la película avanza.
Mientras Paul lleva a su hija Mara al consultorio odontológico, Adriana lo llama para avisarle que sale antes del trabajo y que los va a encontrar en el consultorio. Pero sucede que Raluca es la odontóloga que atiende a Mara.
Las escenas que podrían ser tensas, son manejadas con absoluto desapego por la cámara. Solo el tono de la voz de Raluca nos da indicios de la situación por la que está pasando.
Y es entonces que Paul empieza a tener problemas de conciencia.
De como se suceden las situaciones en "aquel martes", es que trata esta película, apelando en todo momento a la veracidad y al ojo del espectador que asiste a estas situaciones sin movilizarlo ni apelar a sus emociones.
Sensacional manejo de una historia que podría ser dramática sino fuera porque está contada desde el escaparate.
Trailer
Las consecuencias del adulterio de Paul se descargan sobre el espectador y el film termina, dejándo a todos los personajes en una situación desamparada.
Ocho puntos para esta excelente película rumana.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Reconstrucción (Christoffer Boe, 2003)
El cine, como séptimo arte, debe mucho en su construcción, a la literatura. Muchas veces hermosos filmes han tenido como origen una excelente, o no tanto, novela.
Sin embargo, salvo para algunos realizadores amantes del surrealismo, es poco y nada lo que el cine llega a absorver de las estructuras literarias.
"Reconstrucción" es la excepción. Desde su primer escena la pseudo-realidad fílmica se ve alterada por un cambio de rumbo en la narración de la película. "Un hombre solo, no, en realidad, no estaba solo.".
De ahí en más, Christoffer Boe nos va a deleitar con cambios de rumbo y figuras dignas de la mejor novelística contemporánea. Es casi un Julio Cortázar describiendo en "Rayuela" a sus personajes. Y así los hace viajar por una realidad onírica, pero no por eso menos real. Ojo, no estoy diciendo que la película esté repleta de sinsentidos, todo lo contrario, pero los sentidos son maleables. Y en una película se puede manipular la memoria y la causalidad.
Así el pobre Alex (Nicolaj Lie Kaas) va a dejar a su novia Simone para ir al encuentro de Aimée. Tanto Simone como Aimée interpretadas por Maria Bonnevie.
¿Dos personajes distintos en la novela? o quizás ¿el mismo personaje con dos avatares?. Y, en realidad, Alex existe, o es una creación literaria de August, el marido de Aimée.
La dirección, magnífica, nos lleva con brillantes apuntes cinematográficos, a estar magnetizados por la dilación que la relación de Alex sufre. "¿Vamos a Roma?", le pregunta en un primer encuentro a Aimée. Un primer encuentro que luego repetirá con variaciones para deleite del espectador.
Es una película fácil de ver si uno acepta las reglas de magia que el director ha planteado con franqueza desde la primer escena. Si uno quiere explicaciones y una regla estricta de causa-efecto, se va a frustrar, porque no es eso lo que la película tiene para ofrecer.
Hermosos apuntes de sonido con el "Adagio para cuerdas" de Barber acompañan la dramaticidad de algunas escenas, solo lo suficiente para crear la expectativa de belleza.
La fotografía es impecable al igual que el montaje, del que depende en mucho el suceso de este film.
Primeros 6 minutos de "Reconstrucción"
Diez puntos para esta hermosa realización cinematográfica que nos devuelve al mundo de los cuentos y de los sueños y del buen cine.
Sin embargo, salvo para algunos realizadores amantes del surrealismo, es poco y nada lo que el cine llega a absorver de las estructuras literarias.
"Reconstrucción" es la excepción. Desde su primer escena la pseudo-realidad fílmica se ve alterada por un cambio de rumbo en la narración de la película. "Un hombre solo, no, en realidad, no estaba solo.".
De ahí en más, Christoffer Boe nos va a deleitar con cambios de rumbo y figuras dignas de la mejor novelística contemporánea. Es casi un Julio Cortázar describiendo en "Rayuela" a sus personajes. Y así los hace viajar por una realidad onírica, pero no por eso menos real. Ojo, no estoy diciendo que la película esté repleta de sinsentidos, todo lo contrario, pero los sentidos son maleables. Y en una película se puede manipular la memoria y la causalidad.
Así el pobre Alex (Nicolaj Lie Kaas) va a dejar a su novia Simone para ir al encuentro de Aimée. Tanto Simone como Aimée interpretadas por Maria Bonnevie.
¿Dos personajes distintos en la novela? o quizás ¿el mismo personaje con dos avatares?. Y, en realidad, Alex existe, o es una creación literaria de August, el marido de Aimée.
La dirección, magnífica, nos lleva con brillantes apuntes cinematográficos, a estar magnetizados por la dilación que la relación de Alex sufre. "¿Vamos a Roma?", le pregunta en un primer encuentro a Aimée. Un primer encuentro que luego repetirá con variaciones para deleite del espectador.
Es una película fácil de ver si uno acepta las reglas de magia que el director ha planteado con franqueza desde la primer escena. Si uno quiere explicaciones y una regla estricta de causa-efecto, se va a frustrar, porque no es eso lo que la película tiene para ofrecer.
Hermosos apuntes de sonido con el "Adagio para cuerdas" de Barber acompañan la dramaticidad de algunas escenas, solo lo suficiente para crear la expectativa de belleza.
La fotografía es impecable al igual que el montaje, del que depende en mucho el suceso de este film.
Primeros 6 minutos de "Reconstrucción"
Diez puntos para esta hermosa realización cinematográfica que nos devuelve al mundo de los cuentos y de los sueños y del buen cine.
martes, 26 de noviembre de 2013
El Gran Viaje (Ismael Ferroukhi, 2004)
La familia de Reza, cuyo padre es marroquí, vive hace largos años en Francia. Reza, ha nacido allí.
El padre decide hacer su peregrinación a La Meca y quiere viajar en auto. El hermano mayor de Reza es quien va a manejar ese largo trayecto, 6000 millas, pero, justo antes de partir, pasa un semáforo en rojo y pierde su licencia de conducir. El padre decide entonces que sea Reza quien conduzca el auto en ese gran viaje.
Reza es un adolescente a punto de finalizar su escuela secundaria y lo que menos ganas tiene es de ir a La Meca. Sobre todo por su novia, Lisa. La voluntad del padre se impone y Reza termina conduciendo.
Porqué hacer ese largo viaje en auto y no en avión. La respuesta del padre es:
"El agua del océano se evapora y se convierte en nubes. Y mientras se evapora, se refresca. Es por eso mejor ir en tu peregrinaje a pie que a caballo; y mejor a caballo que en auto; y mejor en auto que en barco; y mejor en barco que en avión."
Las imposiciones de su padre durante el viaje se vuelven insoportables para Reza. Van a ser muchos los pormenores que sucedan a causa de su rebeldía durante el largo viaje.
En Serbia se pierden por un camino secundario. En Bulgaria se congelan al cruzar los montes Balcano. Y la entrada a Turquía es de lo más tempestuosa.
Pero a fuerza de la tozudez de su padre y de darse la cabeza contra la pared, nuestro héroe va a aprender muchas cosas en este largo viaje.
La película es muy interesante, aunque no novedosa, pero muy fácil de disfrutar y de seguir. El ritmo es el adecuado y no es lo que llamarían una road movie, porque gracias a la intercesión de la religión musulmana muchas costumbres bloquean los puntos comunes de ese tipo de cine.
La fotografía es hermosa y los grandes paisajes ayudan con su grandiosidad.
Es de destacar la participación de equipos cinematográficos y de producción en Serbia, Bulgaria y Turquía, aunque muchos de los exteriores desérticos pertenecen a Marruecos.
Las emociones de los desencuentros entre padre e hijo van llenando la película de sentimientos encontrados.
El gran viaje
Ocho puntos sobre diez para este film vencedor de los festivales de Venecia y Mar del Plata.
El padre decide hacer su peregrinación a La Meca y quiere viajar en auto. El hermano mayor de Reza es quien va a manejar ese largo trayecto, 6000 millas, pero, justo antes de partir, pasa un semáforo en rojo y pierde su licencia de conducir. El padre decide entonces que sea Reza quien conduzca el auto en ese gran viaje.
Reza es un adolescente a punto de finalizar su escuela secundaria y lo que menos ganas tiene es de ir a La Meca. Sobre todo por su novia, Lisa. La voluntad del padre se impone y Reza termina conduciendo.
Porqué hacer ese largo viaje en auto y no en avión. La respuesta del padre es:
"El agua del océano se evapora y se convierte en nubes. Y mientras se evapora, se refresca. Es por eso mejor ir en tu peregrinaje a pie que a caballo; y mejor a caballo que en auto; y mejor en auto que en barco; y mejor en barco que en avión."
Las imposiciones de su padre durante el viaje se vuelven insoportables para Reza. Van a ser muchos los pormenores que sucedan a causa de su rebeldía durante el largo viaje.
En Serbia se pierden por un camino secundario. En Bulgaria se congelan al cruzar los montes Balcano. Y la entrada a Turquía es de lo más tempestuosa.
Pero a fuerza de la tozudez de su padre y de darse la cabeza contra la pared, nuestro héroe va a aprender muchas cosas en este largo viaje.
La película es muy interesante, aunque no novedosa, pero muy fácil de disfrutar y de seguir. El ritmo es el adecuado y no es lo que llamarían una road movie, porque gracias a la intercesión de la religión musulmana muchas costumbres bloquean los puntos comunes de ese tipo de cine.
La fotografía es hermosa y los grandes paisajes ayudan con su grandiosidad.
Es de destacar la participación de equipos cinematográficos y de producción en Serbia, Bulgaria y Turquía, aunque muchos de los exteriores desérticos pertenecen a Marruecos.
Las emociones de los desencuentros entre padre e hijo van llenando la película de sentimientos encontrados.
El gran viaje
Ocho puntos sobre diez para este film vencedor de los festivales de Venecia y Mar del Plata.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





.jpg)
