El camino es el camino de Santiago. Así es como se llama a la peregrinación desde Francia hasta la catedral de la ciudad de Santiago de Compostela en Galicia que es donde se venera al apóstol Santiago, para los franceses Saint Jacques y para los ingleses Saint James. Pero porqué razón este peregrinaje que se remonta a la Edad Media sigue aún tan vivo entre creyentes e incluso no creyentes.
En honor al año jacobeo en el que se celebra al santuario, Emilio Estevez hace su película en torno a una emotiva historia basada en un libro de Jack Hill. Para protagonizarla convoca a su padre en la vida real, Martín Sheen y película, novela y realidad se adecuan mutuamente.
Es excelente el planteo sobre el que se estructura la película, porque toda la historia termina por ser real. El espectador siente que realmente personajes y actores han caminado desde la frontera francesa y esto se debe al hallazgo de Emilio Estevez al describir al peregrinaje como una epopeya humana y despojarlo de su contenido místico. El que haya estado en la catedral de Santiago de Compostela sabe que esto es verdad. Se percibe, entra en uno a través de un clima espiritual que envuelve al sitio más allá de las plegarias, más allá de la voluntad atea o religiosa.
Es esta percepción de Emilio Estevez lo que llena de valor al film, que además está excelentemente bien realizado y con los lugares por donde se lleva a cabo el peregrinaje hermosamente fotografiados. Un párrafo aparte se merece el elenco en el que no hay ni un solo error.
Por todas estas razones es que "El camino" se merece los nueve puntos de valoración. No dejen de verla, la van a apreciar.
Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio
martes, 16 de abril de 2013
martes, 9 de abril de 2013
Los amantes pasajeros (Pedro Almodovar, 2013)
Una nueva película de Almodovar es siempre un acontecimiento. En este caso retoma un camino dejado atrás por el hace ya unos cuantos años: la comedia. Y lo hace con gran estilo. Si bien no es uno de sus más inteligentes guiones, "Los amantes pasajeros" tiene todo lo necesario para pasar un momento divertido.
De entrada no más aparecen Penelope Cruz y Antonio Banderas que se supone no actúan en la película. El argumento, sin tener muchas luces, exhibe a la tripulación de un vuelo, al mejor estilo de "Y dónde está el piloto", pero en clave gay. De los tres magníficos asistentes de vuelo sale gran parte del humor de la película. Uno de ellos es Javier Cámara, antiguo colaborador de Almodovar en "Hable con ella" y "La mala educación" y los otros dos son Carlos Areces y Raúl Arevalo.
Entre los que viajan en este avión están Cecilia Roth, con su profesionalidad de costumbre, la muy graciosa Lola Dueñas, Guillermo Toledo, Jose Maria Yazpik, Jose Luis Torrijo y varios más. En tierra Paz Vega, Blanca Suarez y otros, por ejemplo Carmen Machi hace el habitual personaje de Chus Lampreave. Un elenco de primera.
Pero en esta oportunidad, Almodovar no logra convencernos con la historia. Solo se trata de unos cuantos sketchs, muy divertidos eso sí, unidos por el destino común de los personajes y como trasfondo, la decadencia de España donde quedan en evidencia todos los desvíos de su sociedad tan perdida.
En resumen, solo los caracteres hacen al desarrollo de la película. Todo lo demás es una película menor, con muy poca profundidad, preparada para que la gente se divierta.
Los azafatos
Mi calificación es de seis puntos. Hala, id al cine y divertíos.
De entrada no más aparecen Penelope Cruz y Antonio Banderas que se supone no actúan en la película. El argumento, sin tener muchas luces, exhibe a la tripulación de un vuelo, al mejor estilo de "Y dónde está el piloto", pero en clave gay. De los tres magníficos asistentes de vuelo sale gran parte del humor de la película. Uno de ellos es Javier Cámara, antiguo colaborador de Almodovar en "Hable con ella" y "La mala educación" y los otros dos son Carlos Areces y Raúl Arevalo.
Entre los que viajan en este avión están Cecilia Roth, con su profesionalidad de costumbre, la muy graciosa Lola Dueñas, Guillermo Toledo, Jose Maria Yazpik, Jose Luis Torrijo y varios más. En tierra Paz Vega, Blanca Suarez y otros, por ejemplo Carmen Machi hace el habitual personaje de Chus Lampreave. Un elenco de primera.
Pero en esta oportunidad, Almodovar no logra convencernos con la historia. Solo se trata de unos cuantos sketchs, muy divertidos eso sí, unidos por el destino común de los personajes y como trasfondo, la decadencia de España donde quedan en evidencia todos los desvíos de su sociedad tan perdida.
En resumen, solo los caracteres hacen al desarrollo de la película. Todo lo demás es una película menor, con muy poca profundidad, preparada para que la gente se divierta.
Los azafatos
Mi calificación es de seis puntos. Hala, id al cine y divertíos.
miércoles, 3 de abril de 2013
El nombre (Alexandre de La Patelliere y Matthieu Delaporte, 2012)
Matthieu Delaporte, uno de los dos directores, escribió esta obra teatral, donde como es de esperar, una cena de amigos se transforma en el agresivo juego de la verdad, donde todos se dicen todas las cosas que han ido guardando durante toda la vida.
Entonces hay que partir de la base que "El nombre" no es una comedia y que tampoco intenta serlo en su versión fílmica. Si bien algunas de las situaciones pueden inicialmente arrancar un esbozo de sonrisa, muy pronto se deja entender que de una reunión de pequeño-burgueses no es posible obtener nada que esté basado en la cordialidad.
Pero por supuesto que los personajes se mueven con ironías, pequeñas bromas y juegos de palabras y lo que comienza como la broma de un nombre fascista, decanta en la realidad que movió a los europeos a enviar a los judíos a campos de concentración.
Llegados a ese límite, los europeos pequeño-burgueses son capaces de desollar vivos a quien tienen adelante porque no guardan ni la más mínima caridad para con sus personas queridas.
Bueno, por supuesto que estoy hablando de los personajes de este drama pequeño pequeño.
¿Cuál es el momento en que el ser humano se atrinchera detrás de su personaje y deja de sentir amor por sus semejantes?. ¿Cuándo es que decide dejar de lado las pequeñas atenciones que su pareja o sus amigos merecen para seguir bailando en el reality show de la vida?.
Y por último, ¿es esa la única vía que los seres humanos tenemos para sobrevivir en una sociedad donde día a día los gestos de solidaridad son páginas en el facebook?.
Ignoro si esa fue la intención de Matthieu Delaporte al escribir esta obra de salón, la eterna cena de Luis Buñuel en "El discreto encanto de la burguesía".
Lo que sí sé es que no está permitido tener como reacción al término de la película una sonrisa ni una frase irónica. Sería más de lo mismo que acabamos de ver.
Es por eso que si lo que se espera al verla es salir agradablemente sorprendidos mi consejo es que no vean esta película. En cambio si lo que se quiere es reflexionar con inteligencia acerca de la condición humana en nuestra decadente sociedad occidental, es muy oportuno verla y sacar conclusiones.
Por otra parte hay que decir que los intérpretes están todos perfectos, cada cual jugando bien las características del rol que le ha tocado en suerte. La película está impecablemente bien hecha y el ritmo hace que la atención se mantenga sin decaer.
En conclusión, es una película de siete puntos sobre diez.
Entonces hay que partir de la base que "El nombre" no es una comedia y que tampoco intenta serlo en su versión fílmica. Si bien algunas de las situaciones pueden inicialmente arrancar un esbozo de sonrisa, muy pronto se deja entender que de una reunión de pequeño-burgueses no es posible obtener nada que esté basado en la cordialidad.
Pero por supuesto que los personajes se mueven con ironías, pequeñas bromas y juegos de palabras y lo que comienza como la broma de un nombre fascista, decanta en la realidad que movió a los europeos a enviar a los judíos a campos de concentración.
Llegados a ese límite, los europeos pequeño-burgueses son capaces de desollar vivos a quien tienen adelante porque no guardan ni la más mínima caridad para con sus personas queridas.
Bueno, por supuesto que estoy hablando de los personajes de este drama pequeño pequeño.
¿Cuál es el momento en que el ser humano se atrinchera detrás de su personaje y deja de sentir amor por sus semejantes?. ¿Cuándo es que decide dejar de lado las pequeñas atenciones que su pareja o sus amigos merecen para seguir bailando en el reality show de la vida?.
Y por último, ¿es esa la única vía que los seres humanos tenemos para sobrevivir en una sociedad donde día a día los gestos de solidaridad son páginas en el facebook?.
Ignoro si esa fue la intención de Matthieu Delaporte al escribir esta obra de salón, la eterna cena de Luis Buñuel en "El discreto encanto de la burguesía".
Lo que sí sé es que no está permitido tener como reacción al término de la película una sonrisa ni una frase irónica. Sería más de lo mismo que acabamos de ver.
Es por eso que si lo que se espera al verla es salir agradablemente sorprendidos mi consejo es que no vean esta película. En cambio si lo que se quiere es reflexionar con inteligencia acerca de la condición humana en nuestra decadente sociedad occidental, es muy oportuno verla y sacar conclusiones.
Por otra parte hay que decir que los intérpretes están todos perfectos, cada cual jugando bien las características del rol que le ha tocado en suerte. La película está impecablemente bien hecha y el ritmo hace que la atención se mantenga sin decaer.
En conclusión, es una película de siete puntos sobre diez.
martes, 2 de abril de 2013
La vida de Pi (Ang Lee, 2012) 🌟🌟🌟
Ang Lee se ha especializado por cambiar de temática y entorno en cada película que filma.
De sus primeros filmes, en general comedias dramáticas ambientadas en su Taiwan natal, pasó a la Inglaterra decimonónica de Jane Austen en "Sensatez y sentimientos". De allí a "El tigre y el dragón" ambientada en las artes marciales chinas y los vuelos y destrezas dignas del otro Lee. Luego vino "Hulk" y "Brokeback mountain" o "Secreto en la montaña" sobre una no-común relación homosexual entre dos cowboys del middle-west.
Y ahora hace pie en la historia de las aventuras de un adolescente hindú que se encuentra a la deriva en un bote salvavidas en medio del océano Pacífico acompañado por otros animales, en especial un tigre de Bengala llamado Richard Parker por una equivocación del personal del zoológico.
La novela fue escrita por Yann Martel, un español nacido en Salamanca, con lo que todos los antecedentes son peculiarmente surrealistas y oníricos.
Hay hasta una isla poblada por suricatas que digiere a los seres humanos.
A pesar de haberla visto doblada al castellano a bordo de un avión, la historia me atrapó desde un comienzo.
El nombre del muchacho, Pi, no es un homenaje a la ciencia matemática, sino la abreviatura de Piscine (piscina o pileta o como quiera que llamen a esos lugares donde vamos a nadar).
Toda la película está llena de estas cosas y de escenas de una belleza inusitada. Tormentas en el medio del mar, una orangutana que pierde a su bebé, el ataque de una hiena.
Hay también la posibilidad que todo sea una fabulación y que la historia en realidad sea una acostumbrada secuencia de maldad y sufrimiento.
Todo está en el espectador. Todo queda en su inconsciente. Todo se resuelve según como quiera aceptar la historia.
Magnífica película, tuve la inmensa suerte de que el avión no contara con un sistema de proyección 3D para poder verla sin tonterías animadas que le hubieran quitado sin lugar a dudas la magia que destila en cada detalle.
A mi criterio la calificación adecuada es un 8. No es una obra maestra del cine, pero es una hermosa aventura cinematográfica y que, no debe haber sido filmada con mucha facilidad, ya que cuenta con la actuación de animales que es fundamental para su credibilidad.
De sus primeros filmes, en general comedias dramáticas ambientadas en su Taiwan natal, pasó a la Inglaterra decimonónica de Jane Austen en "Sensatez y sentimientos". De allí a "El tigre y el dragón" ambientada en las artes marciales chinas y los vuelos y destrezas dignas del otro Lee. Luego vino "Hulk" y "Brokeback mountain" o "Secreto en la montaña" sobre una no-común relación homosexual entre dos cowboys del middle-west.
Y ahora hace pie en la historia de las aventuras de un adolescente hindú que se encuentra a la deriva en un bote salvavidas en medio del océano Pacífico acompañado por otros animales, en especial un tigre de Bengala llamado Richard Parker por una equivocación del personal del zoológico.
La novela fue escrita por Yann Martel, un español nacido en Salamanca, con lo que todos los antecedentes son peculiarmente surrealistas y oníricos.
Hay hasta una isla poblada por suricatas que digiere a los seres humanos.
A pesar de haberla visto doblada al castellano a bordo de un avión, la historia me atrapó desde un comienzo.
El nombre del muchacho, Pi, no es un homenaje a la ciencia matemática, sino la abreviatura de Piscine (piscina o pileta o como quiera que llamen a esos lugares donde vamos a nadar).
Toda la película está llena de estas cosas y de escenas de una belleza inusitada. Tormentas en el medio del mar, una orangutana que pierde a su bebé, el ataque de una hiena.
Hay también la posibilidad que todo sea una fabulación y que la historia en realidad sea una acostumbrada secuencia de maldad y sufrimiento.
Todo está en el espectador. Todo queda en su inconsciente. Todo se resuelve según como quiera aceptar la historia.
Magnífica película, tuve la inmensa suerte de que el avión no contara con un sistema de proyección 3D para poder verla sin tonterías animadas que le hubieran quitado sin lugar a dudas la magia que destila en cada detalle.
A mi criterio la calificación adecuada es un 8. No es una obra maestra del cine, pero es una hermosa aventura cinematográfica y que, no debe haber sido filmada con mucha facilidad, ya que cuenta con la actuación de animales que es fundamental para su credibilidad.
jueves, 28 de marzo de 2013
Siete psicópatas (Martin McDonagh, 2012)
Marty (Colin Farrell) tiene una idea para un nuevo film y es escribir sobre siete psicópatas. El problema es que su idea no acaba de desarrollarse y no avanza demasiado en la creación de los caracteres.
Su amigo Billy (Sam Rockwell) quiere ayudarlo y le cuenta algunos casos y hasta pone un aviso solicitando historias de psicópatas.
Hans (Christopher Walken) es socio de Billy secuestrando perros por los que luego cobra la recompensa al devolverlos y es poseedor de la historia más increíble de la película.
Pero sucede que el perro secuestrado en cuestión, Bonny (Bonny the ShihTzu), pertenece a un gangster psicópata que tiene el gatillo fácil (Woody Harrelson).
Hasta aquí el planteo del argumento, escrito por el mismo Martin McDonagh, de quien ya habíamos disfrutado de esa magnífica película que fue "En Brujas".
Muy al estilo de Charlie Kaufman, la película se va haciendo alrededor del guión que se está escribiendo, o sea que el final depende de para donde quieran los personajes ir. La película en sí es el guión, pero no se trata de la realización sino de la escritura del guión.
Hay personajes que pertenecen totalmente al guión como el caso del vietnamita (Long Nguyen) y otros que están a mitad de camino, como el asesino serial (Tom Waits que no necesita caracterizarse para parecer un psicópata y se mueve con un conejo debajo del brazo).
Y los otros personajes son los que ya cité, que escriben directamente el guión a medida que la película va avanzando y por lo tanto son absolutamente impredecibles.
Alguien le debe haber dicho a Martin McDonagh que hacía falta tener actrices en el film y entonces incorporó dos personajes para Abbie Cornish y Olga Kurylenko, de los que se podría prescindir.
El guión es muy interesante, la realización es correcta, todo está bien, pero si me preguntan, toda la película crece en calidad por las actuaciones de Sam Rockwell y sobre todo de Christopher Walken. Son magistrales.
Es una película muy divertida para ver y que no se trata de historias de kindergarten sino de psicópatas y asesinos sueltos, con crímenes, sangre y maldad flotando sobre la pantalla. Pero todo esto teñido por un humor que es exclusividad de los ingleses.
A mi criterio es una película que merece siete de los diez puntos de la calificación pero que es mucho más amena para ver que estos siete puntos.
Su amigo Billy (Sam Rockwell) quiere ayudarlo y le cuenta algunos casos y hasta pone un aviso solicitando historias de psicópatas.
Hans (Christopher Walken) es socio de Billy secuestrando perros por los que luego cobra la recompensa al devolverlos y es poseedor de la historia más increíble de la película.
Pero sucede que el perro secuestrado en cuestión, Bonny (Bonny the ShihTzu), pertenece a un gangster psicópata que tiene el gatillo fácil (Woody Harrelson).
Hasta aquí el planteo del argumento, escrito por el mismo Martin McDonagh, de quien ya habíamos disfrutado de esa magnífica película que fue "En Brujas".
Muy al estilo de Charlie Kaufman, la película se va haciendo alrededor del guión que se está escribiendo, o sea que el final depende de para donde quieran los personajes ir. La película en sí es el guión, pero no se trata de la realización sino de la escritura del guión.
Hay personajes que pertenecen totalmente al guión como el caso del vietnamita (Long Nguyen) y otros que están a mitad de camino, como el asesino serial (Tom Waits que no necesita caracterizarse para parecer un psicópata y se mueve con un conejo debajo del brazo).
Y los otros personajes son los que ya cité, que escriben directamente el guión a medida que la película va avanzando y por lo tanto son absolutamente impredecibles.
Alguien le debe haber dicho a Martin McDonagh que hacía falta tener actrices en el film y entonces incorporó dos personajes para Abbie Cornish y Olga Kurylenko, de los que se podría prescindir.
El guión es muy interesante, la realización es correcta, todo está bien, pero si me preguntan, toda la película crece en calidad por las actuaciones de Sam Rockwell y sobre todo de Christopher Walken. Son magistrales.
Es una película muy divertida para ver y que no se trata de historias de kindergarten sino de psicópatas y asesinos sueltos, con crímenes, sangre y maldad flotando sobre la pantalla. Pero todo esto teñido por un humor que es exclusividad de los ingleses.
A mi criterio es una película que merece siete de los diez puntos de la calificación pero que es mucho más amena para ver que estos siete puntos.
martes, 26 de marzo de 2013
La cinta blanca (Michael Haneke, 2009)
A medida que voy viendo más películas de Michael Haneke aprendo a comprender su peculiar lenguaje tan frío y preciso como los hechos. Es una insición hecha con escalpelo en los márgenes del corazón.
En este caso el argumento también le pertenece.
Hay algo muy extraño con el mundo austríaco. Los valses parecen ser solamente cosméticos para esta sociedad tan compleja y monstruosa, para decirlo con toda sencillez.
Hay dos casos que vienen a mi memoria:
1) Josef Fritzl, quien tuvo encerrada a su hija desde los 18 años en el sótano obligándola a mantener relaciones sexuales con él. De su hija tuvo 7 hijos-nietos concebidos durante los 24 años de abuso y secuestro.
2) Una partera, no pude encontrar su nombre, que guardaba en el freezer los cadaveres de los no natos que atendía.
En esta película Michael Haneke comienza diciendo, "tal vez esta historia pueda explicar lo que sucedió luego en nuestro país".
Está haciendo referencia a que los hechos se desarrollan en una pequeña comunidad en los años previos al asesinato del archiduque en Sarajevo que fue la excusa necesaria para comenzar la primera guerra mundial.
La sociedad que se retrata es una sociedad reprimida en exceso y, según dice uno de los personajes, dominada por la maldad. No hay amor de los padres para los hijos ni para sus esposas. No hay amor en absoluto. Una sociedad así no se gana el derecho a la vida, solo sobrevive ahogada en su propio veneno, en una multitud de rencores, envidias y maltratos.
Es importante el aviso que Haneke escribe a la humanidad. Lo que estén haciendo con los hijos es lo que luego será el mundo que nos rodee.
El narrador va contando en primera persona como se desarrollaron los hechos. Con toda meticulosidad va describiendo los hechos uno a uno. Sin embargo, la única escena con la prueba del delito no es de conocimiento del narrador, queda entre la cámara y el espectador. Claro que el espectador deberá ser lo suficientemente despierto para entender lo que la cámara en silencio le ha mostrado. Sensacional.
Impecablemente fotografiada en blanco y negro por Christian Berger, sería totalmente imposible pensarla en colores. Con la austeridad que lo caracteriza la música brilla por su ausencia y los actores se mueven ante las cámaras como si esa hubiera sido su verdadera vida. En esto hay que tener en cuenta que buena parte de los actores son niños.
Die weisse band
Con esta película Michael Haneke obtuvo la gran Palma de Oro en Cannes, festival del que ya se había llevado premios en 2001 por "La pianista" y en 2005 por "Caché" y que acaba de ganar nuevamente en 2012 con "Amour". Según consta en IMDB, "La cinta blanca" ganó 49 premios y 25 nominaciones en diferentes festivales.
Después de esto sería muy ponto de mi parte pretender calificarla. Recomiendo que si no la han visto la vean. Pertenece a lo que llamo el "cine imprescindible".
En este caso el argumento también le pertenece.
Hay algo muy extraño con el mundo austríaco. Los valses parecen ser solamente cosméticos para esta sociedad tan compleja y monstruosa, para decirlo con toda sencillez.
Hay dos casos que vienen a mi memoria:
1) Josef Fritzl, quien tuvo encerrada a su hija desde los 18 años en el sótano obligándola a mantener relaciones sexuales con él. De su hija tuvo 7 hijos-nietos concebidos durante los 24 años de abuso y secuestro.
2) Una partera, no pude encontrar su nombre, que guardaba en el freezer los cadaveres de los no natos que atendía.
En esta película Michael Haneke comienza diciendo, "tal vez esta historia pueda explicar lo que sucedió luego en nuestro país".
Está haciendo referencia a que los hechos se desarrollan en una pequeña comunidad en los años previos al asesinato del archiduque en Sarajevo que fue la excusa necesaria para comenzar la primera guerra mundial.
La sociedad que se retrata es una sociedad reprimida en exceso y, según dice uno de los personajes, dominada por la maldad. No hay amor de los padres para los hijos ni para sus esposas. No hay amor en absoluto. Una sociedad así no se gana el derecho a la vida, solo sobrevive ahogada en su propio veneno, en una multitud de rencores, envidias y maltratos.
Es importante el aviso que Haneke escribe a la humanidad. Lo que estén haciendo con los hijos es lo que luego será el mundo que nos rodee.
El narrador va contando en primera persona como se desarrollaron los hechos. Con toda meticulosidad va describiendo los hechos uno a uno. Sin embargo, la única escena con la prueba del delito no es de conocimiento del narrador, queda entre la cámara y el espectador. Claro que el espectador deberá ser lo suficientemente despierto para entender lo que la cámara en silencio le ha mostrado. Sensacional.
Impecablemente fotografiada en blanco y negro por Christian Berger, sería totalmente imposible pensarla en colores. Con la austeridad que lo caracteriza la música brilla por su ausencia y los actores se mueven ante las cámaras como si esa hubiera sido su verdadera vida. En esto hay que tener en cuenta que buena parte de los actores son niños.
Die weisse band
Con esta película Michael Haneke obtuvo la gran Palma de Oro en Cannes, festival del que ya se había llevado premios en 2001 por "La pianista" y en 2005 por "Caché" y que acaba de ganar nuevamente en 2012 con "Amour". Según consta en IMDB, "La cinta blanca" ganó 49 premios y 25 nominaciones en diferentes festivales.
Después de esto sería muy ponto de mi parte pretender calificarla. Recomiendo que si no la han visto la vean. Pertenece a lo que llamo el "cine imprescindible".
jueves, 21 de marzo de 2013
Cosas que perdimos en el fuego (Susanne Bier, 2007)
Hay emociones que quedan guardadas y que por una razón u otra no aparecen en el acontecer de nuestra vida diaria y a veces nos asaltan cuando menos las esperamos.
"Cosas que perdimos en el fuego" es una película que tiene la habilidad de abrir esa puerta.
La historia es bastante compleja. Brian (David Duchovny) por defender a una mujer que está siendo golpeada es baleado y cae muerto. Su mujer Audrey (Halle Berry) queda a mitad de camino con sus dos hijos. El mejor amigo de Brian, Jerry (Benicio del Toro) que intenta infructuosamente salir de la heroína va a vivir al garage de Audrey. Y lo demás es la película.
El guión fue escrito por Allan Loeb y es bastante bueno, pero sospecho que de haber caído en manos de otro director americano se hubiera transformado en una historieta Hallmark. Pero, no sé cuál fue la razón, eligieron a Susanne Bier para hacerse cargo de esta película.
Susanne Bier es una directora dinamarquesa y una de los más importantes directores fílmicos de este siglo. Ha ganado premios en varios festivales por "Después de la boda", "Hermanos", "Te quiero para siempre" y últimamente por "En un mundo mejor" que ganó el Oscar 2011 al mejor film extranjero.
Es una persona de mucha sensibilidad y logra extraer de esta historia esas emociones sin palabras que están guardadas en la lista de las cosas que perdimos en el fuego.
Un capítulo aparte se merecen los protagonistas. Halle Berry a quien cada vez considero una muy buena actriz y Benicio del Toro, aportan la sensibilidad y verosimilitud a sus personajes sin caer en las tormentas de las novelas.
La música es del argentino Gustavo Santaolalla orquestada por el dinamarqués Johan Soderqvist.
Todo está bien guiado por la directora en función de convertir a esta pequeña historia en un canto a la generosidad de la vida.
Hay una frase que se menciona varias veces y que aporta ese conocimiento. Dice así: "Acepta el bien". Muchas veces por ignorancia o egoísmo mal entendido damos la espalda al bien que nos regala continuamente el universo. Bueno, la sabiduría que se desprende como moraleja de esta historia dice "Acepta el bien".
Vayan 10 puntos muy merecidos para esta excelente película.
"Cosas que perdimos en el fuego" es una película que tiene la habilidad de abrir esa puerta.
La historia es bastante compleja. Brian (David Duchovny) por defender a una mujer que está siendo golpeada es baleado y cae muerto. Su mujer Audrey (Halle Berry) queda a mitad de camino con sus dos hijos. El mejor amigo de Brian, Jerry (Benicio del Toro) que intenta infructuosamente salir de la heroína va a vivir al garage de Audrey. Y lo demás es la película.
El guión fue escrito por Allan Loeb y es bastante bueno, pero sospecho que de haber caído en manos de otro director americano se hubiera transformado en una historieta Hallmark. Pero, no sé cuál fue la razón, eligieron a Susanne Bier para hacerse cargo de esta película.
Susanne Bier es una directora dinamarquesa y una de los más importantes directores fílmicos de este siglo. Ha ganado premios en varios festivales por "Después de la boda", "Hermanos", "Te quiero para siempre" y últimamente por "En un mundo mejor" que ganó el Oscar 2011 al mejor film extranjero.
Es una persona de mucha sensibilidad y logra extraer de esta historia esas emociones sin palabras que están guardadas en la lista de las cosas que perdimos en el fuego.
Un capítulo aparte se merecen los protagonistas. Halle Berry a quien cada vez considero una muy buena actriz y Benicio del Toro, aportan la sensibilidad y verosimilitud a sus personajes sin caer en las tormentas de las novelas.
La música es del argentino Gustavo Santaolalla orquestada por el dinamarqués Johan Soderqvist.
Todo está bien guiado por la directora en función de convertir a esta pequeña historia en un canto a la generosidad de la vida.
Hay una frase que se menciona varias veces y que aporta ese conocimiento. Dice así: "Acepta el bien". Muchas veces por ignorancia o egoísmo mal entendido damos la espalda al bien que nos regala continuamente el universo. Bueno, la sabiduría que se desprende como moraleja de esta historia dice "Acepta el bien".
Vayan 10 puntos muy merecidos para esta excelente película.
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