Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

lunes, 1 de febrero de 2016

Mis hijos (Dancing arabs) (Eran Riklis, 2014) 🌟🌟🌟🌟🌟

Los distribuidores de películas son muy poco creativos a la hora de elegir el título con que un film será presentado. Así es como "Dancing arabs" (Árabes bailando) se ha transformado en "Mis hijos". Dejemos de lado el no-sentido del cambio de título y sigamos adelante.
Dirigido por Eran Riklis, quien nos descubrió un aspecto desconocido de la mentalidad rascista de los israelíes con su película "Los limoneros", reincide con el tema, esta vez a través de la novela "Dancing arabs" de Sayed Kashua, quien también es el autor del guión. Escritor y periodista árabe israelí que escribe y publica en hebreo. Estudió sociología y filosofía en la Universidad Hebrea de Jerusalén y trabaja como columnista para el Haaretz.
En el argumento se describe la historia de Eyad (Razi Gabareen de chico y Tawfeek Barhorn de adulto), un muchacho palestino de la ciudad de Tira, en Israel. Por su gran capacidad intelectual, Eyad es aceptado en un prestigioso instituto israelí en Jerusalén, así que debe dejar a su familia, su padre Salah (Ali Suliman), quien a pesar de haber estudiado en la universidad es recolector de fruta como consecuencia por haber actuado en manifestaciones políticas, su madre Fahima (Laetitia Eido) quien lo quiere con locura, sus hermanos y su querida abuela Aisha (Marlene Bajali) quien le hace prometer que el día que muera sea envuelta con una mortaja traída de La Meca.
Así es. Como los árabes son ciudadanos de segunda clase en Israel. Un ejemplo, buscando trabajo en restaurantes de Jerusalén no lo aceptan como mozo por ser árabe, solo como lavaplatos.
Naturalmente, aunque su desempeño en el colegio es bueno, es foco de agresiones y burlas de parte de sus compañeros israelíes. Sin embargo, por participar de un trabajo comunitario, conoce a Yonatan (Michael Moshonov) y a su madre Edna (Yael Abecassis). Yonatan sufre de una distrofia muscular progresiva que le va impidiendo moverse. A pesar de ser árabe, Eyad es bien aceptado por Yonatan, con quien comparte gustos musicales y al que introduce en el mundo de la música rock árabe. Y se hacen grandes amigos.
También conoce a Naomi (Daniel Kitsis), una inteligente compañera del instituto, de quien se enamora perdidamente. También Naomi está enamorada de Eyad, pero una vez le cuenta que le preguntó a su madre qué pensaría si le dijera que está enamorada de un árabe. La madre le contestó que "preferiría que me dijeras que eres lesbiana, drogadicta o incluso que tienes cáncer, pero nunca me digas que sales con un árabe".
El argumento se mueve en direcciones inesperadas y casi siempre mostrando la terrible segregación que hay en el pueblo israelí hacia los palestinos. Esto no convierte a la película en un panfleto de derechos humanos ni tampoco en un caos emocional, pero inevitablemente el espectador sensible va a ir acumulando la carga de cada uno de estos sinsentidos.
Es más, el conflicto representado en la película es válido para cualquier minoría segregada en sociedades con inclinaciones abiertamente rascistas, como lamentablemente cada vez más hay en nuestro pobre mundo.
Todos los aspectos técnicos, la música, la fotografía y las actuaciones son excelentes. El espectador no va a quedar defraudado por esta película.
Trailer
Indudablemente "Dancing arabs" merece los 10 puntos de mi calificación y espero que también a los espectadores les guste tanto como a mí.

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