Bienvenido a mi mundo

Bienvenido a mi mundo
gracias por la imagen a Germán Banchio

jueves, 26 de diciembre de 2013

El olor de la papaya verde (Tran Anh Hung,1993)

Mui es una niña que viene de su pueblo a Saigón para trabajar como sirvienta en una casa de clase media en el año 1951. O sea que esta historia transcurre antes que la guerra de guerrillas iniciara las acciones para independizar a Vietnam del colonialismo francés.
Pero no hay ningún mensaje político en la película, la primer vietnamita de la que tenga memoria, antes yo diría que el mensaje es filosófico o místico.
Mui hace sus tareas con alegría y placer. Ama el olor del fruto de la papaya verde y después de rayar la pulpa, abre el fruto en dos para admirar sus semillas. Es ajena a las maldades que le hace el niño menor de la casa, pero no puede evitar estar en contacto con los dramas familiares que acontecen en la familia donde está sirviendo.
Cada tanto, el marido, que pasa sus días tocando el laúd, toma todo el dinero y desaparece por un tiempo. La mujer debe sobrevivir como puede con su tienda de venta de telas. La suegra le dice que es por culpa suya, que no ha sabido mantener a su marido.
A Mui le gusta observar la naturaleza. Las ranas en las hojas, los grillos y hasta las hormigas en su trabajo sin fin.
Al realizador la historia le presta la oportunidad deseada para filmar esa casa increíble, llena de escaleras, rejas y ventanas. Así filma desde el primer piso lo que se ve a través de una ventana que está sucediendo en la calle. En un estilo muy "Fassbinder", el ojo de la cámara gira a través de los ambientes y alrededor de las personas y construye con los colores y las sensaciones, una sinfonía de amor a la vida.
Los dramas, las muertes y los dolores, pasan, como pasa la vida misma y Mui recibe de su ama la promesa que visitará a su madre en tres años.
Cuando se le cae un jarrón de porcelana costosísimo y se rompe en mil pedazos, el ama le acaricia la cabeza y le dice que no se preocupe, pero Mui llora por el dolor de la pérdida.
La vida transcurre y en la última parte de la película, vemos como Mui, ya una joven formada, pasa a trabajar en la casa de un pianista, amigo del hijo mayor de la casa anterior. Mui está secretamente enamorada del pianista. Este empieza a prestarle atención, la dibuja y Mui descubre el dibujo que ha hecho de élla.
La música, hermosamente entrelazada con las imágenes, trae al espectador una suavidad más donde reclinar el alma. Deliciosamente dulce y llena de paz, "El olor de la papaya verde" merece ser vista sin lugar a dudas.
Escena
Véase en esta escena el magnífico uso del punto de vista de la cámara, enfocando a través de una puerta al pianista y al fondo, a través de un pasillo, a Mui haciendo sus tareas.
Diez puntos sin dudarlo para "El olor de la papaya verde"

No hay comentarios:

Publicar un comentario