Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

jueves, 27 de noviembre de 2014

La esclava del amor (Nikita Mikhalkov, 1976)

Del fascinante guión escrito por Fridrikh Gorenshteyn y su hermano Andrei Konchalovski, Nikita Mikhalkov elaboró la más hermosa, romántica y sensible obra de toda su filmografía.
El título del film es el de la película muda protagonizada por la estrella Olga Nikolayevna (en la increíble y sensitiva piel de la actriz Elena Solovey). Estas películas mudas son el antecedente más directo de los telenovelones. Hechas para provocar el llanto y la almibarada reacción de los espectadores.
Sin embargo, en la actuación de Olga Nikolayevna hay algo que atrae hasta a los revolucionarios, que arriesgan el ser arrestados con tal de presenciar sus películas.
Aleksandr Aleksandrovich (el nombre del actor es exactamente este Aleksandr Aleksandrovich Kalyagin) sueña con adelgazar sin dejar de comer y con filmar mejores obras. Hay una escena que se repite, la de Alejsandr haciendo gimnasia con la rama de un árbol.
La película, que se desarrolla en 1917 en plena revolución rusa, narra la filmación en una ciudad en el sur de Rusia, de un nuevo telenovelón. El cameraman es Victor Pototsky (Rodion Nakapetov) quien disimula con su trabajo su verdadera tarea que es filmar las matanzas y atrocidades cometidas por el ejército zarista al mando de Fedotov (Konstantin Grigorev).
Fedotov odia el cine y en particular a todo el equipo de filmación y visita diariamente los sets buscando provocación.
Pero Olga Nikolayevna vive en su mundo, con sus dos hijitas y su madre. Ella sueña con reencontrarse con el actor principal, Maksakov, quien aparentemente ha desaparecido en Moscú.
El ambiente y el clima es veraniego, todo es apacible, pero como trasfondo se escucha el retumbar de la gran revolución de 1917.
El estilo de Mikhalkov es realmente deslumbrante. Pinta las escenas como si de un pintor impresionista se tratara. No hay solo planos de los protagonistas, sino que a veces, se distrae del guión y filma otras personas en apacibles escenas, otras existencias, otras realidades. Esto hace que la pantalla se dilate hasta ocupar la completa realidad, aún la no filmada y la convierte en un inmenso collage de bellas escenas, en las que, de vez en cuando, irrumpe la realidad violenta de la represión zarista.
En esta belle epoque rusa, Olga Nikolayevna se comporta como las protagonistas de sus películas, toda pasión y emoción. Declama a quien quiera oirla sus ideas y se mueve por el mundo sabiendo que porta la coronita de la realeza cinematográfica. Pero se enamora de Pototsky y él, que también está enamorado de élla, pero más de la revolución, se sirve de ella para esconder su actividad verdadera.
Es una película donde la razón queda desapercibida, ya que todo, como en la película, pasa a través de los sentimientos.
Es una dulce y tranquila comedia sobre el cine mudo donde se intercalan escenas de la realidad política rusa de los años de la revolución.
Canción y escenas
La escena del tranvía es una de las más subyugantes escenas que el cine haya producido jamás.
Diez puntos para esta excelente obra de Nikita Mikhalkov.

1 comentario:

  1. La vi a fines de la dictadura argentina en una semana especial de cine ruso. Nunca pude olvidarla ni volver a verla. Gracias por recordarla.
    enladiversidadblog.com

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