Bienvenido a mi mundo

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gracias por la imagen a Germán Banchio

martes, 18 de diciembre de 2012

Sra. Dalloway (Marleen Gorris, 1997)

Para mí siempre ha sido un placer disfrutar de una actuación de Vanessa Redgrave. Siendo yo muy joven me enamoré de su Isadora Duncan y ya nunca más pude distinguir entre ella y su personaje.
La Sra. Dalloway no es una película de su juventud donde con solo sonreir brillaba la pantalla (quienes quieran comprobarlo vean el musical Camelot).
Aquí se pone en la piel a la maravillosa, humana y multifacética señora Dalloway, el otro yo de Virginia Woolf. En su novela Virginia Woolf se pregunta "porqué alguien tiene que morir" y la Sra. Dalloway, a quien han horrorizado las palabras del médico y su señora, termina diciendo: "no siento lástima por ese joven, porque me ha hecho comprender los matices y a valorar lo que estoy viviendo".
El joven está personificado por Rupert Graves y es exactamente el trasfondo del alma de Virginia Woolf. Horrorizada por los crímenes de guerra siente que nunca va a poder sobrellevarlos. Además los médicos insisten en internarla y alejarla de su vida y de sus seres queridos para que descanse, así que para élla como para Septimus en la novela, los médicos son parte de una sociedad amenazante.
La directora holandesa, Marleen Gorris, ha tenido el buen tino de respetar la novela en todas las posibilidades que brinda el cine y sale airosa construyendo una obrita maestra del séptimo arte. Tal como es la novela, la película no va a llegar nunca a los pedestales de Miguel Angel, pero es un bálsamo para las almas sensibles que sienten verdaderamente lo que está sucediendo.
En otra parte de la película se preguntan porqué Clarissa se habrá casado con Richard al que consideraban tan tonto y de poco raciocinio. Y ya pasados los años se contestan, probablemente porque lo importante está en los sentimientos y no en la razón.
10 puntos completos para esta obrita maestra de la cinematografía, Vanessa Redgrave incluída.

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